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Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 84 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Chen Jia rio de buena gana: "¡A-Wen, apuesto todo por ti!". Ao Jiu dejó a un lado su austera disciplina para observar el encuentro con vivo interés. El maestro Huang arrastró una silla de madera hacia un rincón, tomando asiento con una taza de té entre las manos, sumido en hondas cavilaciones. A diferencia del porte altivo y desafiante de Long'er, Li Xiuwen subió a la tarima con pisadas firmes y serenas, sonriendo con cortesía: "La hermana mayor primero, por favor". "¡En ese caso, no me contendré!". Long'er rompió la inercia con un paso veloz en flecha; sus palmas se abrieron anchas como batientes de portón, descargando un golpe frontal. Una corriente ingrávida brotó desde la planta de los pies de Li Xiuwen; activando la Luz Flotante de las Mil Olas, sorteó la arremetida con un quiebro limpio mientras calculaba mentalmente en cuántos movimientos convenía zanjar la contienda. En diez asaltos podía liquidarla sin problema. Mejor dejarlo en treinta: bastaba con mostrarse un peldaño por encima. Li Xiuwen encadenó esquivas continuas; el Logro Menor de su técnica de movimiento lo hacía fluctuar como hierba flotante en el agua, esquivo e impredecible. Las palmas de Long'er cortaban el aire semejando aletas de una colosal ballena, levantando ráfagas y chasquidos en oleadas incesantes. A simple vista, daba la impresión de que la muchacha llevaba la iniciativa absoluta. "La diferencia de reinos es notable; además, uno usa una técnica básica y la otra una avanzada... combate cuesta arriba", suspiró Chen Jia. "Uf...". Lu Yu dejó escapar un suspiro de alivio: A-Wen no aguantaría mucho tiempo; en menos de cien movimientos, Long'er sellaría la victoria. Sin embargo, como el discípulo más formidable del segundo piso, la mirada de Ao Jiu se tornó cada vez más grave al observar el duelo. En su fuero interno solo resonaban ocho palabras: cada postura y golpe fluyen con natural soltura. El maestro tenía toda la razón: ¡el instinto combativo de A-Wen era demoledor! En comparación, los movimientos de Long'er lucían rígidos y mecánicos, como si ejecutara un catálogo predecible de rutinas aprendidas de memoria. Aparentaba dominar el ritmo, pero en realidad ya había perdido el compás del enfrentamiento. "¡Se acabó!", gritó Long'er impaciente al verse incapaz de acorralarlo. Descalza, lanzó una patada punzante hacia el bajo vientre de Li Xiuwen, combinándola con un golpe de palma directo hacia su rostro. Li Xiuwen ladeó el torso; la planta del pie de la joven rozó la tela de su pecho, siendo repelida en el acto por la fuerza de La ballena gigante traga el mar. "¿Palma de Voltear la Arena en la Perfección?". Sintiendo una sacudida descomunal en el pie, la expresión de Long'er mudó de golpe e intentó replegarse a toda prisa, pero ya era tarde. Li Xiuwen liberó toda la potencia acumulada: una corriente ligera y elástica recorrió su espina dorsal, catapultándolo como la cuerda de un arco tenso al romperse. Un filo de pierna descendió con violencia implacable contra las palmas de la muchacha. Bajo la piel de sus piernas, bandas musculares entrelazadas como serpientes rugieron al unísono. Long'er sintió cómo las palmas se le entumecían por completo. Sin concederle un segundo de tregua, la otra pierna de Li Xiuwen barrió en un torbellino horizontal que impactó de lleno contra el prominente busto de la joven. Sombras de piernas se solaparon una tras otra en un único estallido concentrado: ¡Segundo nivel de Mar Roto: Muerte de Sombras! ¡Una fuerza de diez mil arrobas detonó en un instante! ¡Plaf! Long'er salió despedida en línea recta como una cometa con el hilo cortado; el volumen de su pecho fue aplastado momentáneamente por el impacto, amortiguando el golpe antes de salir rebotada. La trayectoria de su cuerpo la llevaba directa a estrellarse contra Ao Jiu... Aquel cabeza dura, imperturbable y sin pestañear, dio un paso a un lado en silencio. ¡Pum! Long'er azotó de espaldas contra la pared, con el rostro encendido de vergüenza y dolor; la fina tela de su blusa se rasgó a la altura del hombro, dejando al descubierto una marca ensangrentada sobre la piel blanca. Sujetándose la articulación herida, se quedó clavada en el sitio, murmurando con incredulidad absoluta: "Ese movimiento fue Muerte de Sombras... ¿Tu técnica de pierna Mar Roto... alcanzó el Logro Menor?". Li Xiuwen juntó los puños con modestia: "Agradezco a la hermana mayor por contener la mano; dentro de diez días me corresponderá a mí representar al gimnasio". Lu Yu frunció el ceño intensamente; un destello de genuino pasmo cruzó sus pupilas: De verdad logró dominar la técnica avanzada más compleja de las tres ramas.... Incluso Ao Jiu sintió un leve sobresalto: en su día él también había probado suerte con «Mar Roto», pero al descubrir que su fisionomía no encajaba con el trabajo de piernas la abandonó para consagrarse a la Palma del Nado de la Ballena. En un duelo cuerpo a cuerpo, que el nado de la ballena sucumbiera frente a Mar Roto a igualdad de reino era de lo más comprensible. Huang Sihai examinó a Li Xiuwen con mirada solemne. En los ojos de su pupilo distinguió por primera vez un filo contenido y penetrante: la estampa de un dragón agazapado abriendo los párpados, o la de un oso pardo despertando de su largo letargo. Sin exagerar en lo más mínimo, la perspicacia de A-Wen se situaba, con total derecho, ¡entre los diez mejores talentos que jamás habían pasado por sus manos! Long'er permanecía petrificada, ardiendo de humillación hasta el punto de querer tragarse la tierra. Incapaz de sostener la mirada de los presentes, corrió junto a Lu Yu y sollozó con la voz rota: "Hermana, vámonos a casa". Sacudiéndose las palmas, Li Xiuwen murmuró para sus adentros: A esta chica le huelen bastante los pies... ¿será el famoso pie de atleta de Xianghai?. "Felicidades al hermano A-Wen; haz un buen papel en el desafío", intervino Lu Yu forzando una sonrisa cordial antes de añadir: "Si el hermano dispone de tiempo mañana, podríamos charlar con calma en un salón de té". "Lo lamento, estoy ocupado", declinó Li Xiuwen de inmediato. Sabía de sobra que Lu Yu pretendía reclutarlo para su clan familiar, pero no tenía el menor interés: ya servía bajo las órdenes de Pequeña Corneta y meterse en más compromisos sería contraproducente. "En ese caso, lo dejaremos para cuando estés libre", concluyó Lu Yu sonriendo antes de marcharse con Long'er del recinto. Chen Jia se acercó a grandes zancadas entre carcajadas: "¡Qué bárbaro, A-Wen! Apenas entraste al Músculo de Serpiente y ya pusiste en su sitio a Long'er; a este paso, en poco tiempo ni yo podré hacerte sombra". Li Xiuwen respondió con mesura: "Pura suerte, hermano mayor Chen; la hermana Long'er se descuidó y aproveché el hueco". "Deja la modestia a un lado. ¿Cuándo empezaste exactamente a practicar Mar Roto?", inquirió Chen Jia con curiosidad. "Llevaré cosa de un mes", respondió Li Xiuwen. Chen Jia enmudeció al instante. Tras un largo silencio, exclamó con resignación: "¡Maldita sea! ¡A mí me costó tres meses enteros alcanzar ese nivel! ¿Acaso tu perspicacia equivale a tres veces la mía?". Pues la verdad es que sí, pensó Li Xiuwen con ironía; el discernimiento de Chen Jia debía de rondar el de Liu Chun, y su nivel actual equivalía exactamente a tres Liu Chun combinados. De pronto, Ao Jiu se acercó y le dijo en voz baja con tono adusto: "A-Wen, no tomes a mal mis palabras: tu perspicacia encierra un potencial enorme; no te dejes cegar por la prisa ni por atajos fáciles, o terminarás destruyéndote a ti mismo". Li Xiuwen sonrió con respeto: "Lo comprendo perfectamente; le agradezco el consejo, hermano mayor". Aunque Ao Jiu fuera un cabeza dura obstinado, el trato diario demostraba que era un hombre íntegro y noble. ... En la planta baja, dentro del despacho de Huang Sihai. El anciano permanecía sentado tras el escritorio mientras Li Xiuwen aguardaba de pie. "A-Wen... ¿tu técnica Mar Roto acaba de alcanzar el Logro Menor?". "Así es, maestro". "No me equivoqué contigo. ¿Y tu vitalidad? ¿Cómo marcha?". Li Xiuwen lo calculó un momento antes de responder: "Habré recorrido la mitad del camino del Músculo de Serpiente...". En realidad, ya dominaba el ochenta por ciento. El anciano asintió satisfecho: "Alcanzar semejante nivel en poco más de un mes es más que aceptable. Pero recuerda mi advertencia: no consumas más de treinta y seis píldoras de pescado en un año entero; no vayas a repetir los pasos de aquel individuo". Esta vez, Li Xiuwen inclinó el torso con total solemnidad: "Descuide, maestro; lo grabo en el corazón". Habiendo contemplado las manchas de los venenos con sus propios ojos a través de la visión interior, no necesitaba que nadie le recordara los peligros del exceso. Huang Sihai continuó: "Acordé con el viejo Ye que en el desafío del mes que viene seleccionaremos a un contendiente por cada una de las seis etapas del Primer y Segundo Paso para enfrentarlos por categorías estrictas: Músculo de Serpiente contra Músculo de Serpiente. De ese modo la contienda será más equitativa y vistosa. Si no me equivoco, el viejo Ye retrasará deliberadamente el avance de Piernas Largas Siete al Músculo de Pitón para usarlo como su carta más fuerte y aplastarnos en la categoría de la serpiente". "¿Piernas Largas Siete?". Los ojos de Li Xiuwen brillaron con viva curiosidad y sonrió: "Entendido". En un principio temía verse obligado a medir fuerzas contra expertos del Músculo de Pitón o de Jiaoji, viéndose forzado a destapar la Técnica de la Armadura Atada para aspirar a la victoria sin garantías absolutas. La brecha cualitativa entre las tres fases del Segundo Paso era infinitamente más abismal que la del Primer Paso; estructurar los combates por rangos idénticos era la mejor fórmula posible. Al notar cierta soltura en la actitud de Li Xiuwen, Huang Sihai temió que el orgullo se le subiera a la cabeza y advirtió: "No te confíes por haber entrado al Segundo Paso y dominar las piernas al Logro Menor: Piernas Largas Siete puede despachar a tres como Long'er al mismo tiempo. El viejo Ye lo cuida como si fuera oro en paño, manteniéndolo oculto de las arenas y los desafíos públicos; ni yo mismo sé qué cartas se guarda bajo la manga. Para serte honesto, te asigné este combate con la intención de que experimentes en carne propia la distancia que te separa de un prodigio de aptitudes superiores, preparándote para el Encuentro de Cruzar el Río. Si logras la victoria, será maravilloso; si eres derrotado, no tienes por qué desanimarte: con aptitudes de sirviente, haber alcanzado este nivel en apenas medio año ya es un auténtico milagro". La mirada con la que el anciano contemplaba a Li Xiuwen destilaba un genuino afecto paternal. Era un hombre pragmático que se conformaba con poco. Cuando Li Xiuwen cruzó el umbral del gimnasio por primera vez, solo vio en aquel muchacho pobre una oportunidad para sacarle cuatro monedas; mas las vueltas del destino solían ser caprichosas y la semilla sembrada al azar había florecido en un árbol robusto. A lo largo de estos meses, A-Wen le había dado motivos de sobra para inflar el pecho de orgullo. No causaba altercados, mantenía un riguroso perfil bajo y sus personalidades encajaban sin fricciones. De no haber cargado con el trauma imborrable del Treceavo Joven, con el rendimiento que exhibía el chico —incluso arrastrando un talento óseo mediocre— el viejo Huang ya lo habría nombrado formalmente el Cuarto Prodigio de la escuela. Por ahora prefería seguir observando: las heridas del pasado eran demasiado profundas como para arriesgarse a sangrar de nuevo. "Maestro, daré lo mejor de mí". Li Xiuwen prefirió no hacer promesas desmedidas. Tras haber cruzado golpes con Piernas Largas Siete el día anterior, sabía que el muchacho progresaba a un ritmo meteórico; averiguar su verdadero nivel exigía adentrarse en el Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad para comprobarlo sobre la lona virtual. Huang Sihai rio suavemente: "Sé que eres prudente, pero tampoco te menosprecies. Cuando este maestro tuyo entrenaba en el Estado de Sheng, mis dotes apenas raspaban la medianía. Con el paso de los años, incontables condiscípulos de talentos celestiales terminaron convertidos en cenizas y polvo, mientras que un mediocre como yo, paso a paso, logró alcanzar el final de los Tres Pasos y atisbar una brizna del reino superior". Li Xiuwen preguntó con curiosidad: "Maestro, ¿nuestra escuela aún conserva una sede ancestral en el Estado de Sheng?". Huang Sihai sonrió con cierta nostalgia: "La Escuela de la Arena Marina decayó hace mucho; en el Estado de Sheng apenas sobrevive una rama residual en la prefectura de Qingzhou, conocida como la Escuela de la Arena Marina del Clan Wu". "¿En la tierra de Lu, en la prefectura de Qingzhou?", inquirió Li Xiuwen. "Así es. Vengo de la costa norte de Sheng; por mi acento te habrás dado cuenta: los camarones de mar y la cerveza de mi tierra son incomparables", relató Huang Sihai humedeciéndose los labios con deleite. "¿Llegó a visitar el Monte de los Mil Budas en la prefectura de Qizhou?", indagó Li Xiuwen al vuelo. "Escuché que las escuelas budistas y daoístas de esa zona son muy prósperas". El anciano se sumió en recuerdos lejanos: "Qizhou es la capital de Lu, claro que estuve allí; es un bastión neurálgico del camino marcial, repleto de maestros consumados. Desde la antigüedad, el Monte de los Mil Budas ha sido cuna de incontables tradiciones místicas... aunque llevo tanto tiempo lejos de casa que ignoro cómo marcharán las cosas por allá". Li Xiuwen no imaginaba que su maestro y aquel anciano demente compartían prácticamente la misma tierra natal. Aprovechando la confianza del momento, preguntó: "¿Por qué decidió marcharse del Estado de Sheng, maestro?". En su caso, había emigrado a Xianghai huyendo del hambre y la miseria tras las sequías de su pueblo; pero un experto de la talla de Huang Sihai podía llevar una vida próspera y respetada en cualquier rincón del mundo. Huang Sihai sonrió con evasivas: "Solo quería conocer nuevos horizontes; no hace falta buscarle tres pies al gato. Anda, ve a entrenar. Pero grábate esto: si algún día visitas el Estado de Sheng, ni se te ocurra acercarte a la rama de los Wu a buscar raíces ancestrales, ¿me entiendes? A menos que algún día alcances un poder superior al de los Tres Prodigios...". Quedaba claro que los lazos entre el viejo Huang y la facción de los Wu en Qingzhou eran de abierta hostilidad. Al notar la reticencia del maestro, Li Xiuwen cambió de tema con prudencia: "Maestro, leí en ciertos textos antiguos que los practicantes marciales pueden desarrollar la visión interior de su propio cuerpo; ¿qué nivel se requiere para alcanzar semejante estado?". Huang Sihai soltó una carcajada: "En el reino del Tigre y el Elefante se condensa la Semilla de la Vitalidad, lo que permite desarrollar una resonancia sensorial con la sangre para percibir los cambios internos. Sin embargo, alcanzar la auténtica visión interior que describen las viejas crónicas exige haber pisado el reino superior; ese horizonte te queda a años luz todavía". Li Xiuwen inclinó la cabeza con respeto: "Agradezco sus aclaraciones, maestro; este discípulo comprende. ¡Que tenga un buen día!". El Tigre y el Elefante, la Semilla de la Vitalidad, la resonancia sensorial... Sin pretenderlo, acababa de despertar una facultad que ni siquiera los maestros del Tigre y el Elefante poseían. Las Tres Forjas del Crisol del Corazón eran, ciertamente, un portento inconcebible. ... Tras la salida de Li Xiuwen, Huang Sihai permaneció a solas en la penumbra del despacho. Abrió la caja fuerte y extrajo un álbum fotográfico de tapas gastadas y amarillentas por el paso de las décadas. En la imagen posaban cinco jóvenes de veintitantos años sobre la arena de una playa, adoptando posturas marciales con la mirada encendida de soberbia juvenil. Uno de ellos, delgado, menudo y de facciones vivaces, era claramente el propio Huang Sihai en sus años mozos. En el centro destacaba un hombre alto y enjuto, de nariz aguileña y frente prominente: madera pura para las artes marciales. Era su hermano mayor de escuela: Wu Sanpao. "Los Cinco Espectros de Qingzhou se marchitaron uno tras otro; solo queda el Viejo Espectro Wu... y conmigo se lleva a matar". "La arena de mar que nos confió el maestro se esparció con el viento y jamás volverá a reunirse". "Una lástima que el linaje de la Matanza de la Ballena fundado por nuestro patriarca... siga esperando el día de regresar al mundo de los hombres". ... En la concurrida Calle Changle del Distrito Central. Long'er caminaba del brazo de Lu Yu con los ojos enrojecidos por el llanto. "Perder es perder; no es la primera vez que te ocurre", suspiró Lu Yu con tono comprensivo. "No es lo mismo... ¡perdí contra Li Xiuwen!", masculló la pequeña frunciendo los labios con rabia. "Li Xiuwen es más temible de lo que imaginas; en perspicacia te supera con creces", dictaminó Lu Yu. "¿De qué sirve entender rápido si las aptitudes óseas son el verdadero cimiento?", protestó Long'er a regañadientes. Sabía que era verdad, pero su orgullo se resistía a aceptarlo: llevaba seis meses en el segundo piso y su Palma del Nado de la Ballena apenas raspaba el Logro Menor, mientras que Li Xiuwen dominaba una disciplina infinitamente más dura en apenas un mes de ascenso. Lu Yu suspiró: "Ciertamente la perspicacia no iguala la importancia del talento óseo; pero a igualdad de cultivo, quien comprende mejor, golpea más fuerte. No hay vuelta de hoja: él asimila más rápido y con mayor precisión. Con tus aptitudes innatas, si tu discernimiento se queda corto, solo te queda elevar tu vitalidad a marcha forzada para aplastarlo por pura superioridad de reino". "¡Pienso tomar píldoras de pescado!", sentenció Long'er con determinación. Lu Yu la reprendió con aspereza: "¡Ni se te ocurra hacer tonterías! Con tus dotes naturales y el respaldo de nuestra familia, entrenando con constancia alcanzarás el Músculo de Jiaoji de forma segura, e incluso el Tigre y el Elefante es una meta factible". "Pero ya no puedo vencerlo; me ha pasado por encima", gimoteó la muchacha. Lu Yu sentenció con frialdad: "En este mundo hay legiones de peleadores a los que no puedes vencer; en la Academia cualquiera te barrería del mapa. ¡No vuelvas a mencionar lo de las píldoras!". Viendo que no tenía escapatoria, Long'er cambió de asunto: "¿Por qué lo invitaste a tomar té? ¿Pretendes reclutarlo para la familia?". Lu Yu asintió: "Con su entendimiento, si la suerte lo acompaña hasta alcanzar el Músculo de Jiaoji, se convertirá en un combatiente sin rival en su nivel, al estilo de Daoyou Ming; nos resultaría sumamente útil". "Qué lástima que fuera tan insolente y te rechazara... Si yo fuera un muerto de hambre de la ciudadela y me topara con el clan Lu, me aferraría a la oportunidad como si fuera una tabla de salvación en medio del océano", soltó la pequeña con desdén. Lu Yu rio con suficiencia: "Pura soberbia juvenil. Con el tiempo comprenderá que la fábrica ruinosa de su tío jamás podrá sostener sus gastos marciales. Cuando llegue el momento no tendrá más opción que buscar el cobijo de un gran clan... viviendo como un parásito alimentado por los recursos familiares para sostener su camino". \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traductor: Inmensurable ¡No olvides dejar tu reacción y comentar para acelerar el cultivo de los siguientes capítulos! ¡Gracias por el apoyo, compañero daoísta!
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Estás leyendo el capítulo 84 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.