Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 82 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
En el elegante patio del Distrito Central.
"¡Papá!", protestó Pequeña Corneta mirando al Jefe Mo. "¡Ponle un freno a este chico!".
El Jefe Mo suspiró:
"Pequeña Corneta, al emplear a la gente lo primordial es medir su capacidad; no puedes guiarte solo por el afecto. Cargar con compromisos inútiles terminará arrastrando a la ruina a la familia. Siendo francos, los protectores que reclutaste tienen un potencial pésimo y encima les das un trato demasiado generoso; ¿acaso nuestra familia es una institución de beneficencia? Tampoco te sulfures: si entre los descartados hay muchachos jóvenes con algo de margen de mejora, los mantendré a prueba unos meses, aunque con una paga reducida".
El tiempo siguió su curso mientras Piernas Largas Siete permanecía erguido sobre la tarima como un general invicto. Tras encadenar combates contra varios expertos del Segundo Paso, ni siquiera respiraba agitado.
Los cinco peleadores del Segundo Paso lograron superar la prueba.
Los que aún pertenecían al Paso de la Membrana resultaron eliminados sin excepción.
Al ver que solo quedaba él, Li Xiuwen subió a la plataforma sin prisa. Tras dedicar una reverencia hacia la terraza del segundo piso, clavó la mirada en Piernas Largas Siete.
Dentro del Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad ya vencía con solvencia a la versión de Piernas Largas Siete de meses atrás. Aunque el muchacho también había progresado notablemente, resistir apenas tres movimientos no entrañaba mayor complicación.
"Típico de ti: pura maña y cálculo. Esperaste a que los demás desgastaran mis energías para subir al final", se mofó Piernas Largas Siete con frialdad.
Li Xiuwen juntó los puños con una media sonrisa:
"El joven amo ha descubierto mi pequeña estratagema; le ruego... que sea indulgente".
Le traía completamente sin cuidado que lo tacharan de calculador. ¿Y qué si lo era? ¡Como mucho, que lo mandaran al patio de los sirvientes!
Piernas Largas Siete le hizo una seña con los dedos:
"Te cedo el primer golpe".
"¡En ese caso, no me contendré!".
Li Xiuwen rompió la inercia con un salto frontal. Su ancha palma descendió como una bóveda celestial que se desploma, buscando directamente la coronilla de Piernas Largas Siete.
Piernas Largas Siete soltó un puñetazo al frente; su presencia marcial detonó emulando a un ave acuática que remonta el vuelo desde las ciénagas hacia el firmamento.
¡Pum!
Sintiendo la pegada del impacto, Li Xiuwen lo sopesó un instante y soltó un alarido de agonía fingida, gesticulando con dolor mientras retrocedía a trompicones varios pasos hasta frenar en el borde del cuadrilátero.
Tenía que aparentar ante todos que acababa de cruzar el paso en fechas muy recientes. Así facilitaría tomar por sorpresa a los rivales durante la visita de desafío a Garza Nocturna y, al mismo tiempo, evitaría que Daoyou Ming vinculara su nivel con la muerte de Zajiú.
Piernas Largas Siete, que esperaba verlo salir despedido de la tarima, se quedó pasmado y soltó con asombro:
"¿Lograste cruzar el paso?".
Li Xiuwen fijó la postura y sonrió con fingida timidez:
"Pura chiripa... pura suerte nada más".
Piernas Largas Siete recobró la compostura y replicó con voz gélida:
"Debo admitir que en cuestión de suerte no te quedas corto: lograste arrimarte a Pequeña Corneta y encima cruzaste el paso con éxito".
Por desgracia para él, recién estrenado en el Segundo Paso, jamás sería rival para su nivel.
De manera inconsciente, Piernas Largas Siete elevó su fuerza hasta el sesenta por ciento y arremetió contra Li Xiuwen.
Li Xiuwen activó la Luz Flotante de las Mil Olas, sorteando el ataque por un pelo con una maniobra esquiva antes de sonreír:
"Dos movimientos... joven amo".
El semblante de Piernas Largas Siete se crispó. Impulsándose en el aire como un ave desplegando las alas, desató una ráfaga de golpes aéreos que multiplicaron sombras de puños frente a su pecho.
En una fracción de segundo, la ilusión de un gran pantano emergió a sus espaldas: ¡una bandada voraz de aves se abatió en picado!
El ímpetu del Millar de Aves: ¡el golpe letal del Boxeo del Ave Acuática en la Perfección!
Li Xiuwen conocía esa técnica al dedillo.
"¡Piernas Largas Siete, qué descaro! ¡Era una simple prueba y desatas el movimiento definitivo de tu boxeo!", bramó Pequeña Corneta desde la barandilla superior.
Sin embargo, Li Xiuwen no retrocedió: ¡dio un paso al frente! Una fuerza colosal brotó desde sus pies, atravesó la columna vertebral y detonó en el centro de sus palmas:
¡La ballena gigante traga el mar, mutando sin cesar!
Su perspicacia no era ningún misterio para los presentes, y la Perfección de la Palma de Voltear la Arena no requería mantenerse oculta. Exhibir un ápice de potencial ante el Jefe Mo le ahorraría complicaciones futuras.
Eso sí: evitó manifestar el ímpetu de la Ballena Carmesí, pues aquello habría resultado excesivamente escandaloso. A fin de cuentas, en el Gimnasio Sihai solo cinco personas lo habían despertado en décadas, y uno de ellos era el infame traidor que amenazaba con matar a su maestro.
En las pupilas de Piernas Largas Siete se reflejó la imponente silueta de las palmas de Li Xiuwen, resplandecientes con un fulgor abrasador.
El Boxeo del Ave Acuática no destacaba por el choque frontal. Al ignorar que Li Xiuwen dominaba su técnica en la Perfección, el joven amo carecía de la menor preparación psicológica.
La ballena colosal barrió el océano y cayó sobre el pantano: las aves gimieron en desbandada mientras la bestia marina devoraba las aguas pantanosas ¡y tragaba a la bandada entera de un solo bocado!
Piernas Largas Siete sintió una potencia avasalladora estrellarse contra él, obligándolo a liberar el noventa por ciento de su fuerza para disipar el castigo. Aun así, su cuerpo fue empujado hacia atrás varios pasos de forma inevitable, hasta quedar varado al filo del cuadrilátero.
Al otro lado, Li Xiuwen permanecía inmóvil como una montaña, juntando los puños con una sonrisa templada:
"¡Gracias por la lección!".
Piernas Largas Siete apretó los puños con fuerza, sombrío y mudo.
Pequeña Corneta saltó desde el segundo piso y se interpuso frente a Li Xiuwen, soltando con sorna:
"Piernas Largas Siete, ¿qué pretendes ahora? ¡La prueba ya terminó!".
El muchacho clavó la vista en Li Xiuwen y, tras un largo silencio, admitió entre dientes:
"Me descuidé; no esperaba que tu Palma de Voltear la Arena estuviera en la Perfección... Has aprobado".
Comprendía que, incluso empleando el cien por cien de su poder, no habría conseguido eliminar a Li Xiuwen en tres asaltos. Una técnica de combate llevada a la Perfección transformaba cualitativamente la fuerza de un peleador, y más tratándose de alguien que ya estaba en el Segundo Paso. Seguía existiendo una brecha entre ambos, pero ya no era el abismo de antaño.
Lo que ignoraba era que Li Xiuwen apenas había liberado una fracción de su capacidad real. De haber ido a fondo, ese último impacto le habría destrozado los dos brazos: dentro del Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad ya lo había desarticulado de cien maneras distintas.
En el patio de la familia Mo reinaba un silencio sepulcral.
Todas las miradas convergían sobre Li Xiuwen.
Este, jadeando como un buey fatigado y bañado en sudor frío, adoptaba una perfecta estampa de quien acaba de salvar el pellejo por un pelo.
Pequeña Corneta se acercó corriendo y rio de oreja a oreja:
"¡Muchacho guapo! ¡Estuviste sensacional! ¡Hasta Piernas Largas Siete cayó en tu trampa!".
Desde la terraza, Piernas Largas Siete frunció el ceño:
"Fue un descuido; no alcancé a esquivar...".
Todo el mundo sabía que la Escuela Garza Nocturna brillaba por la agilidad y la esquiva, siendo vulnerable en los choques directos. De haber sabido que Li Xiuwen dominaba la técnica en la Perfección, jamás habría ido a chocar de frente.
Pequeña Corneta le sacó la lengua con desdén:
"Siempre igual: pierdes y buscas excusas".
"¡No he perdido!... En fin, piensa lo que quieras", zanjó Piernas Largas Siete antes de callar.
El Jefe Mo dio una calada a su puro e intervino:
"A-Qi, sea como fuere, con tu nivel haber caído en esa posición demuestra que tus bases aún no están bien templadas. Tu meta es la Academia; si un protector de Pequeña Corneta es capaz de ponerte en aprietos, ¿cómo piensas medirte contra los genios en el Encuentro de Cruzar el Río?".
Piernas Largas Siete agachó la cabeza aceptando el reproche en silencio. Al cruzar el patio y pasar junto a Li Xiuwen, murmuró entre dientes:
"El día de la visita de desafío veremos quién prevalece".
Tras su marcha, los demás protectores y parientes de los Mo comenzaron a cuchichear asombrados:
"Ese palmetazo fue brutal... ¿Desde cuándo Pequeña Corneta tiene a un protector de semejante calibre?".
"Es la Palma de Voltear la Arena de la Escuela de la Arena Marina; a mi juicio, roza la Perfección absoluta".
"El joven amo fue negligente: el golpe definitivo de esa técnica es famoso por su dureza, y al mismo nivel marcial no conviene recibirlo a cuerpo limpio".
Pequeña Corneta lucía radiante de orgullo, como si los elogios fueran dirigidos a ella misma. Alzó la voz hacia la terraza:
"¡Papá! Ya me eliminaste a casi todos mis hombres; a A-Wen me lo dejas, ¿verdad? ¡Y no solo se queda: tienes que aumentarle la paga!".
El Jefe Mo expulsó un aro de humo y rio:
"Está bien, como quieras... A-Wen, buen desempeño; tienes porvenir. Cuida bien de mi hija".
Li Xiuwen asintió con una reverencia modesta:
"El líder me sobrestima; apenas logré entrar al Segundo Paso días atrás por pura fortuna, o jamás habría resistido tres embates del joven amo".
"Jajaja, eres un buen muchacho". Al Jefe Mo le agradaba aquel carácter humilde; hacía que tratar con él resultara cómodo.
Pequeña Corneta reflexionó un instante y sentenció:
"Ya lo decidí: a partir de ahora me quedaré únicamente con A-Wen como protector. Papá, auméntale el sueldo a tres mil yuanes al mes".
El Jefe Mo agitó la mano y se retiró al interior mientras su voz resonaba desde el pasillo:
"De acuerdo, que así sea".
En la terraza, tras la partida del patriarca, el hermano mayor de Pequeña Corneta frunció el ceño:
"¿Tres mil? Es una barbaridad... Un protector no es un miembro orgánico de la banda; la mayor parte del tiempo cobran por no hacer nada".
El segundo hermano añadió:
"Pequeña Corneta, a los protectores del Músculo de Serpiente que mantengo yo les pago mil ochocientos al mes; en las bandas principales, la asignación fija de una Sandalia de Paja apenas llega a dos mil".
El tercer hermano protestó:
"Tenemos demasiada gente a cargo en la casa; volcar tanto dinero en un solo individuo no es prudente. No puedes poner todos los huevos en la misma cesta".
El cuarto y el quinto hermano también se sumaron a las quejas.
Pequeña Corneta escuchó las protestas con atención y, acto seguido, les dedicó un corte de manga con una sonrisa burlona:
"¡A ustedes qué les importa!".
Su padre ya había dado el visto bueno; las opiniones de sus hermanos le entraban por un oído y le salían por el otro. En talento estaban por debajo de ella y en fuerza tampoco daban la talla: ¿con qué autoridad pretendían darle lecciones?
Aquellos muchachos solo tenían labia; ante el desplante de su hermana no les quedó más remedio que callar.
Li Xiuwen contemplaba a la muchacha con cierta ironía interior: daba la sensación de estar viviendo de una protectora rica. Le vino a la mente aquella clásica frase cinematográfica: "¡Yo te mantengo!". Solo que en esta ocasión, el mantenido era él.
"¡A-Wen, a partir de este mes tu asignación fija sube a tres mil yuanes; los dividendos extra van aparte!", anunció ella contando los billetes de su bolso antes de tendérselos con generosidad.
"¡Muchas gracias, jefa!". Li Xiuwen estaba de excelente humor: una simple exhibición controlada le había triplicado los ingresos; una maravilla.
"Regresa a descansar, A-Wen. Estos días acabo de pisar el Músculo de Pitón y necesito asentar mi cultivo; échame un ojo a la Avenida Longjin de vez en cuando", sonrió ella.
Li Xiuwen asintió:
"Descuida".
Quince años y ya en el Músculo de Pitón... menuda bestia.
Al ritmo que avanzaban Pequeña Corneta y Piernas Largas Siete, antes del Encuentro de Cruzar el Río alcanzarían el Músculo de Jiaoji sin lugar a dudas. Y lo más notable era que lo lograban casi sin recurrir a fármacos, apoyándose en la disciplina pura. Con los recursos de su clan, por escasa que fuera la Gran Medicina de la Inundación del Dragón, sin duda tenían acceso a ella; era el Jefe Mo quien imponía restricciones severas para proteger sus bases.
Las grandes familias no operaban como los peleadores de los barrios bajos, que solo buscaban atajos para salir del paso día a día. Al igual que Ao Jiu, priorizaban la solidez de sus cimientos biológicos porque de ello dependía el éxito futuro al cruzar los pasos mayores. Para alguien bendecido con aptitudes superiores, mantener un entrenamiento constante y riguroso bastaba para alcanzar el reino del Tigre y el Elefante sin necesidad de intoxicarse.
...
En el despacho privado del Jefe Mo, en el segundo piso.
"Padre, Pequeña Corneta es demasiado caprichosa: tres mil yuanes por alguien que apenas roza el Músculo de Serpiente es un despropósito".
"Tengo entendido que ese tal A-Wen tiene aptitudes mediocres y llegó a ese nivel a base de atiborrarse de píldoras de pescado... esa clase de gente no tiene futuro".
"Hacer semejantes distinciones va a desmoralizar a los demás protectores".
Los hermanos se turnaban para presentar sus quejas.
El Jefe Mo continuó trazando caracteres con su pincel de caligrafía. Cuando terminaron de hablar, levantó el pliego donde se leía «Grandes Aspiraciones» para examinar los trazos y soltó con calma:
"¿Acaso creen que me fijo únicamente en su cultivo?".
"Si no es por el cultivo, ¿por qué otra razón?", inquirieron los hijos.
El Jefe Mo dictaminó:
"En mis años bajo el mando del Señor Ming le escuché decir una máxima: alterar las aptitudes óseas es sencillo; transformar la perspicacia es casi imposible".
"¿La perspicacia?", dudaron ellos. "Por brillante que sea la comprensión, su aporte a los métodos de respiración y templado es insignificante; el nivel de vitalidad es el verdadero cimiento".
El Jefe Mo replicó:
"Que ese muchacho pasara de ser un civil común a alcanzar el Segundo Paso en menos de seis meses, incluso recurriendo a píldoras de pescado, es una proeza que pocos logran. Ustedes tienen aptitudes intermedias y bajas; saben muy bien cuánto tiempo y esfuerzo me costó guiarlos hasta el Segundo Paso".
Los hermanos guardaron silencio; contra los hechos no cabía réplica.
El patriarca concluyó:
"Por esa razón intuyo que la estructura ósea interna de ese muchacho no es nada despreciable".
Como antiguo Dragón a la Cabeza, el Jefe Mo poseía un poder formidable y una visión de largo alcance. Sabía que el techo final de Li Xiuwen no alcanzaría las cumbres más altas, pero distaba mucho de ser el mediocre que pregonaban los rumores callejeros. Si la fortuna le sonreía, transformar la pitón en jiaoji era una posibilidad real... y para las necesidades de la familia Mo, un maestro del Músculo de Jiaoji era más que suficiente. Tras décadas al frente de la organización, la casa apenas contaba con cuatro protectores de ese rango.
Al comprobar la firmeza de su padre, los hermanos no tuvieron más remedio que retirarse. A fin de cuentas era un asunto de Pequeña Corneta; por mucho que les disgustara, no tenían margen para intervenir.
...
En el Gimnasio Garza Nocturna.
El Maestro Ye escuchó el informe de Piernas Largas Siete con evidente extrañeza:
"¿Ese tal A-Wen alcanzó el Segundo Paso? ¿Es en serio?".
Piernas Largas Siete asintió:
"Totalmente cierto; a mí también me pareció insólito, pero los hechos no mienten. Y además completó la Palma de Voltear la Arena hasta la Perfección".
El Maestro Ye frunció el ceño:
"Entrar al Segundo Paso no es para tanto: a base de píldoras de pescado y con buena suerte, alguien con aptitudes de sirviente conserva un treinta por ciento de posibilidades. Pero completar la técnica de palma en menos de medio año demuestra una perspicacia fuera de serie; a ti mismo te tomó seis meses dominar el Boxeo del Ave Acuática".
Piernas Largas Siete guardó silencio unos instantes antes de aventurar:
"Maestro, ¿no habremos rechazado a una auténtica joya en su momento?".
El Maestro Ye sonrió y desestimó la idea:
"No te atormentes por eso. La perspicacia es valiosa, pero la estructura ósea manda; por muy depurada que esté una técnica de combate, si el cuerpo no da para cruzar los pasos siguientes, ¿de qué sirve? A mi juicio, con la comprensión que posee, antes de que su vitalidad comience a declinar tiene opciones de imponer su ley dentro del Segundo Paso apoyándose en la maestría técnica, tal como hace Daoyou Ming. Pero si fracasa al buscar el Músculo de Jiaoji o tropieza ante el Tercer Paso, todo quedará en nada: seguirá encallado en el Segundo Paso para siempre. Y en esta ciudadela, quien no pisa el reino del Tigre y el Elefante no pasa de ser un peón de carga con algo más de fuerza".
Piernas Largas Siete apretó los puños con determinación:
"Me prepararé a conciencia; el mes que viene, en la visita de desafío... ¡dentro del Músculo de Serpiente nadie podrá hacerme sombra!".
El viejo Ye rio complacido:
"Exacto. Por eso acordé expresamente con Huang Sihai estructurar los duelos por categorías marciales: para que brilles con luz propia. El nuevo discípulo del Pabellón de la Garza de mi escuela, recién estrenado en el Músculo de Serpiente, ¡derribará sin contemplaciones a los veteranos de Sihai!".
...
En la Fábrica de Fideos Chenji, Li Xiuwen repasaba sus cuentas sobre el cuaderno:
"Vigilancia ocasional para Pequeña Corneta, ganancias de la arena, asignación de los Mo... ahora mismo rondo entre cinco y seis mil yuanes al mes".
"Al menos me alcanza para cubrir dos píldoras de pescado sin tener que comerme los ahorros".
Su ritmo de avance y su poder combativo superaban con creces a cualquier otro practicante de aptitudes de sirviente, pero aquello acarreaba un coste monetario implacable: El Qigong Duro le exigía diez mil yuanes mensuales. Las píldoras de pescado demandaban unos cuatro mil yuanes de promedio. La alimentación y las hierbas reconstituyentes para sanar el desgaste mental del Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad sumaban otros mil yuanes al mes. A ello se sumaban las visitas de su tío al gran hospital para contener la enfermedad, un pozo sin fondo de gastos médicos.
Semejante sangría financiera para sostener el cultivo marcial resultaba inasumible para un experto ordinario del Músculo de Serpiente, o incluso de Pitón, si no contaba con el respaldo de un clan acaudalado detrás.
Qué suerte tienen Piernas Largas Siete y Pequeña Corneta con un padre que fue líder de banda; el dinero jamás les falta.
A mí no me queda otra que ganarme la confianza absoluta del viejo Huang y apuntar al nivel de los Tres Prodigios.
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• Novela: ¡Camino Marcial! (武道!)
• Título en inglés: Martial Dao!
• Autor: Tian Li (田隶)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
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¡Camino Marcial! (Novela)
Capítulo 83
¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 82
Estás leyendo el capítulo 82 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.