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Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 81 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Bajo la plataforma de apuestas. La multitud discutía acaloradamente, debatiendo quién se alzaría con la victoria y quién mordería el polvo. Li Xiuwen pidió una taza de té y, sin llamar la atención, apostó cien yuanes por Wang Cinco. Había combatido contra ambos dentro de la ilusión. Aunque Wang Cinco andaba algo corto de perspicacia y su cultivo era ligeramente inferior, su capacidad de reacción y adaptación en pleno combate real era sobresaliente. Por tanto, aun cuando su fama distaba mucho de la de Ye Xu, valía la pena arriesgarse con él. Su temperamento era cauto: en su vida anterior, aun teniendo ahorros, jamás se atrevió a tocar la bolsa de valores, y mucho menos los juegos de azar, por lo que no pensaba jugarse sumas mayores. Además, en un combate cuerpo a cuerpo intervenían demasiadas variables fortuitas que el Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad no alcanzaba a replicar. Esta visita servía únicamente para tantear el terreno. Si tras apostar en varias peleas consecutivas mantenía un porcentaje de acierto razonable, podría ir incrementando las sumas paso a paso. No aspiraba a enriquecerse de la noche a la mañana; le bastaba con sacar lo suficiente para costear sus medicinas. Sobre el cuadrilátero, la batalla dio comienzo. El despliegue de palmas de Ye Xu fue feroz y asfixiante, obligando a Wang Cinco a retroceder paso tras paso; nada más comenzar el cruce, Wang Cinco quedó en clara desventaja. Los espectadores perdieron los estribos: "Sabía que no debía hacerme ilusiones". "Maldita sea, ¿quién fue el imbécil que soltó que diez palmas no igualan a una pierna? ¿Qué demonios pasa aquí?". "Se acabó todo; metí quinientos yuanes de golpe y los perdí enteros. Medio año de trabajo tirado a la basura". En un instante, el graderío se inundó de maldiciones e improperios. Incluso el árbitro del combate lucía un semblante sombrío. A través de un amigo, él también había apostado dinero por Wang Cinco: manejaba ciertos datos confidenciales que aseguraban que aquel peleador guardaba un par de ases bajo la manga. Ahora saltaba a la vista que tales filtraciones eran pura basura, pues Wang Cinco no daba señales de poder remontar; aquello parecía más bien una trampa de humo urdida por el comité de la arena para desplumar a los incautos. De pronto, los ojos del árbitro se abrieron desorbitados al ver a Ye Xu, el exponente de la Escuela de la Grulla Blanca, salir despedido de la plataforma por los aires. Wang Cinco ejecutó un salto de carpa para incorporarse de un golpe, juntó los puños hacia el vacío y sentenció: "Gracias por la lección". "¿Qué acaba de pasar? ¿Wang Cinco ganó?". "Esa última patada fue endemoniadamente rápida; nadie se esperaba semejante ángulo de ataque". "Ese Ye Xu era pura pose y humo... ¡De haber sabido que ganaría Wang Cinco, me habría embolsado tres mil yuanes!". Las emociones de los presentes subían y bajaban como una montaña rusa desquiciada. Una leve sonrisa curvó la comisura de los labios de Li Xiuwen: "A partir de hoy, este A-Wen será... ¡el Monstruo de las Apuestas de la Ciudad Amurallada!". En sus tiempos dorados, aquel célebre Chen Daozai convirtió veinte billetes en treinta y siete millones. ¡Algún día él tampoco se quedaría atrás! Tras este primer tanteo, descontada la comisión de la casa, se embolsó ciento cuarenta yuanes limpios: el equivalente a un mes entero de salario en su antigua peluquería. Durante las jornadas siguientes, Li Xiuwen acudió puntualmente a rondar por las plataformas de apuestas al concluir sus entrenamientos. Participó en diez combates en total: perdió cinco y ganó cinco. En su mejor acierto obtuvo quinientos yuanes limpios. Haciendo balance general, acumuló una ganancia neta de dos mil yuanes, suficiente para costearse una píldora refinada de pescado. En realidad, Li Xiuwen contaba con la certeza de alcanzar un porcentaje de victorias mucho más abultado; sin embargo, temeroso de llamar la atención del comité organizador y provocar que fueran a pedirle cuentas a su puerta, perdió varias rondas de manera deliberada. En aquellas peleas que decidió errar apostó cantidades mínimas, por lo que las pérdidas fueron insignificantes. El negocio de las apuestas de boxeo era sumamente turbio y estaba plagado de manos negras entre bastidores; con su nivel actual no podía permitirse asomar la cabeza, pues quien destacaba terminaba liquidado en el acto. Decidió replegarse por el momento: seguir acumulando ganancias durante ese mismo mes entrañaba demasiados riesgos. Changle distaba mucho de ser una organización ingenua y sus pesquisas internas eran implacables. Dejaría pasar un tiempo prudencial antes de regresar, para evitar que ojos ajenos se fijaran en su figura. En cierto edificio residencial del Distrito Central, un letrero rezaba: \[Comité de la Gran Arena de la Ciudad Amurallada\]. En las oficinas, un nutrido grupo de empleados ataviados con trajes oscuros revisaba los balances mensuales del negocio. Recostado en un sofá de cuero, un sujeto obeso de barriga prominente fumaba un puro mientras hojeaba el informe que le acababan de tender. Tras repasar un par de páginas, soltó los papeles y se puso en pie: "Mantengan los ojos bien abiertos. Si detectan a cualquier individuo fuera de lo común, den aviso de inmediato; últimamente la gente de Tianyi no para de tramar jugadas bajo la mesa...". ... En un abrir y cerrar de ojos transcurrió más de medio mes. En el Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad, en el patio del Gimnasio Sihai. Frente al poste de madera, las piernas de Li Xiuwen trazaban latigazos cortantes que dejaban estelas residuales en el aire. Cada golpe caía con precisión milimétrica sobre el madero, uno tras otro sin un segundo de respiro. ¡Pum, pum, pum! Las detonaciones retumbaban con estrépito en el silencio solitario del entorno ilusorio. "¡Quebranto!". Con un bramido sordo, descargó un filo de pierna implacable contra el poste. La musculatura de la pantorrilla se tensó al instante como un resorte comprimido hasta su límite extremo. La velocidad del golpe era tan vertiginosa que se desdoblaba en imágenes secundarias: cada extremidad semejaba un pilar cayendo desde las alturas. En el instante del contacto detonó una fuerza demoledora de diez mil arrobas. ¡Crac! El poste de madera tratada en aceite se partió en dos de cuajo, despidiendo astillas en todas direcciones. Instantes después, la estructura volvió a recomponerse de la nada. Dentro de la ilusión, el entorno podía destruirse y regenerarse a voluntad. Li Xiuwen replegó la pierna, fijó la postura y expulsó una bocanada de aire viciado: "El segundo nivel de Mar Roto: ¡Muerte de Sombras!". \[Mar Roto: Iniciación (100%) → Logro Menor (1%)\] "Las técnicas de pierna alcanzaron el Logro Menor; comprobemos su pegada". Saltó al segundo piso de la escuela virtual; Long'er arremetió de frente. Li Xiuwen giró el torso sobre su eje: usando la espina dorsal como un arco formidable, las bandas musculares como la cuerda tensada y la pierna como una flecha desatada. ¡Plaf! Un impacto demoledor colisionó contra la palma de Long'er. La tez pálida de la muchacha se tiñó de un rojo encendido al instante; sus ojos se abultaron por la presión interna, las venas de sus sienes se dilataron y su busto prominente osciló con violencia. Trastabilló hacia atrás más de diez zancadas, pero antes de recomponerse fue recibida por una marea incesante de latigazos residuales. ¡Bum! Long'er salió despedida contra el rincón del muro como un proyectil humano; su traje de entrenamiento reventó en jirones, dejando expuesta la carne magullada. Li Xiuwen se impulsó en seco desde el suelo y desató una patada giratoria en el aire; una ráfaga de viento cortante agitó la cabellera de la joven. Ella apenas alcanzó a cruzar ambos brazos a la desesperada antes de que resonara un chasquido cruento: los huesos de sus muñecas se hicieron añicos, perforando la piel y expulsando una niebla escarlata. La onda expansiva del impacto se transmitió hacia las cervicales: la cabeza de Long'er giró forzadamente trescientos sesenta grados sobre su eje, volviendo a su posición original con sangre manándole por los siete orificios del rostro, sostenida apenas por jirones de carne y tendones. Aquel golpe final encerraba cierta dosis de desquite personal. "Esta mocosa ya no tiene con qué disputarme la plaza de recomendación". "Entre los demás alumnos del segundo piso, los veteranos que ya superaron los veinticinco años han perdido la posibilidad de acceder a la Academia, por lo que quedan descartados". "Ao Jiu es demasiado monstruoso; a corto plazo no hay margen para superarlo". "El maestro tenía razón: de todos los discípulos de arriba, la única que representa una amenaza real para mí es Lu Yu; los demás no cuentan". Li Xiuwen abandonó la ilusión y revisó el quemador de incienso en su mente: \[Arte del Tiburón Durmiente: Iniciación (81%)\] \[Técnica de la Armadura Atada: Logro Menor (22%)\] \[Luz Flotante de las Mil Olas: Logro Menor (56%)\] \[Mar Roto: Logro Menor (1%)\] \[Fase: Músculo de Serpiente (81%)\] "A este ritmo, siempre que garantice una inversión mensual de unos diez mil yuanes, llevar la Armadura Atada al Gran Logro antes del Encuentro de Cruzar el Río será pan comido; el verdadero cuello de botella es el dinero". "De la técnica de movimiento y las patadas no tengo de qué preocuparme: con el respaldo del reino ilusorio, ambas quedarán completadas antes del encuentro sin problema". "En cuanto al cultivo base, el rendimiento de las píldoras refinadas de pescado ha comenzado a declinar; ahora cuesta arrancarles un dos por ciento de avance por unidad y la relación coste-beneficio ha caído en picado". "Si consiguiera otra Gran Medicina de la Inundación del Dragón, en cuestión de días pisaría el Músculo de Pitón... una lástima". Habiendo probado las bondades de aquel elixir superior, no dejaba de añorarlo. "En fin, me tocará entrenar a cuerpo limpio durante un tiempo hasta consolidar el Músculo de Pitón; luego exhibiré mis progresos durante la visita de desafío al Gimnasio Garza Nocturna y la gente de Heshengtu vendrá a buscarme por su propia cuenta". "Una vez dentro de la organización formal tendré acceso directo a los canales de canje de la Gran Medicina; ¡solo con ese recurso tendré esperanzas de alcanzar el Músculo de Jiaoji en medio año!". "Al final del día, todo se reduce a una sola cosa: ¡hace falta dinero!". Con ese pensamiento en mente, contó los billetes que le quedaban y suspiró con desánimo: "Apenas me quedan algo más de veinte mil yuanes, y eso contando lo que saqué en las apuestas...". El cultivo devoraba fondos, el tratamiento de su tío exigía pagos continuos y el alquiler tampoco perdonaba; los desembolsos eran abrumadores. A la mañana siguiente, recién despierto. ¡Rin, rin, rin! El teléfono timbró y la voz vivaz de Pequeña Corneta sonó al otro lado: "Muchacho guapo, ¿lograste cruzar el paso?". Li Xiuwen sonrió: "Afortunadamente no defraudé las expectativas: crucé al Segundo Paso por pura chiripa. Jefa, te va a tocar aumentarme la paga". El tono de la muchacha rebosó alegría: "¡Bien hecho! ¡Digno de alguien respaldado por mí! A-Wen, hoy demuéstralo con ganas; ¡subir de rango y cobrar más está al alcance de tu mano!". ... Distrito Central de la Ciudad Amurallada, en una elegante residencia independiente. Tras colgar el teléfono, Li Xiuwen se desplazó hacia el lugar a toda prisa. Pequeña Corneta lo aguardaba junto a la verja exterior y lo recibió entre risas: "¡Muchacho guapo, entra rápido!". Li Xiuwen se acercó al trote: "Jefa, ¿ya comenzó?". Ella asintió con una risita traviesa: "Todavía no... Menudo talento tienes: de verdad conseguiste cruzar el paso. Con esto, la evaluación de la familia la tienes asegurada". Li Xiuwen cruzó hacia el patio interior, donde ya habían dispuesto una tarima de combate. Alrededor del cuadrilátero aguardaban más de una veintena de artistas marciales; el más débil de ellos se encontraba en el nivel de la Membrana Negra, mientras que cinco destacaban con porte solemne, situándose ya en el Segundo Paso. Li Xiuwen sintió un leve sobresalto interior: la dotación privada de protectores que mantenía el antiguo líder de Heshengtu en su propia casa rivalizaba en poder con ciertas bandas clandestinas establecidas. Poco después, sobre la terraza del segundo piso se dispuso una mesa tradicional de ocho plazas. El viejo Jefe Mo tomó asiento mientras un cortejo de mujeres atractivas le servía té; entre ellas se encontraba la madre de Pequeña Corneta, conservando aún los encantos de su madurez. En aquellos tiempos y dentro de la ciudadela, que un pez gordo mantuviera varias esposas y concubinas era moneda corriente. Piernas Largas Siete permanecía de pie al costado del Jefe Mo; Pequeña Corneta no tardó en subir también para apostarse a su lado. Junto a ellos aguardaban otros tres jóvenes de facciones similares a las del líder. Tiempo atrás, Pequeña Corneta le había comentado a Li Xiuwen que tenía cinco hermanos mayores por parte de las demás esposas de su padre. Todos poseían un cultivo respetable en el Segundo Paso, se desempeñaban como Sandalias de Paja dentro de Heshengtu y mantenían a sus propios séquitos de protectores. Solo Piernas Largas Siete vivía consagrado exclusivamente a las artes marciales: solitario, arrogante y desinteresado de los manejos callejeros del clan. Li Xiuwen entrecerró los ojos mientras calculaba cómo afrontar la prueba. En pocos días visitarían el Gimnasio Garza Nocturna para el desafío y el asunto de Zajiú había quedado enterrado, por lo que ya no era imperativo ocultar que había cruzado el paso: bastaría con mostrar una pizca de su nivel para aprobar la evaluación sin levantar sospechas desmedidas. Con todos los presentes congregados, el Jefe Mo se puso en pie y declaró desde lo alto con una sonrisa afable: "Agradezco a todos los valientes aquí reunidos por acudir a la cita. Sin rodeos: en la familia Mo no alimentamos a holgazanes. La prueba de hoy es sencilla: quien sea capaz de resistir tres embates de mi hijo, Piernas Largas Siete, habrá aprobado. De lo contrario, recibirán una generosa compensación de despedida y nos separaremos en buenos términos para que busquen fortuna en otra parte. ¡Les deseo el mayor de los éxitos en su camino!". Las palabras sonaban corteses, pero el mensaje era transparente: el viejo líder se disponía a aplicar un recorte severo a su nómina de protegidos. Por holgadas que fueran sus arcas, en tiempos convulsos derrochar sin sentido era insostenible. En el segundo piso, Piernas Largas Siete se apoyó en la barandilla, dio un salto grácil hacia el centro de la tarima, juntó los puños hacia los presentes y sonrió con suficiencia: "¿Quién pasa primero?". Barrió a los congregados con la mirada hasta detenerse en Li Xiuwen, que aguardaba con porte sereno; una mueca burlona asomó a sus labios. Últimamente Li Xiuwen y Pequeña Corneta andaban demasiado juntos. Como hermano menor, consideraba su deber disciplinar a aquel tipejo para evitar que albergara pretensiones fuera de su alcance. El semblante de Pequeña Corneta mudó al instante y encaró a su padre: "Papá, ¿por qué mandas a Piernas Largas Siete a evaluar? Siempre se ha encargado el Tercer Tío". El Tercer Tío era el mayordomo del clan: un hombre templado y afable que siempre dejaba una salida airosa a los demás. En cambio, su hermano menor era pura arista afilada, mordaz y despiadado; de no ser por el lazo de sangre, ella misma no lo soportaría. El Jefe Mo rio con calma: "Deja que A-Qi se foguee un poco; el Tercer Tío tuvo que ausentarse para atender asuntos familiares". Pequeña Corneta refunfuñó: "En ese caso, déjame evaluar a mí". El Jefe Mo la miró de reojo y soltó: "Tratas con demasiada indulgencia a tus protegidos; me temo que serías demasiado blanda". Al decir esto desvió la vista hacia Li Xiuwen, apostado en una esquina del patio. Piernas Largas Siete le había llevado varias quejas asegurando que su hermana se mostraba excesivamente cercana con aquel muchacho. De los siete hijos que el Jefe Mo había criado —seis varones y una mujer—, solo dos poseían aptitudes superiores: Piernas Largas Siete y Pequeña Corneta. Piernas Largas Siete era el menor de todos, el séptimo; Pequeña Corneta, la más dotada de la camada, aunque fuera mujer. En estos tiempos modernos regía la libertad de elección en los afectos, pero el Jefe Mo no estaba dispuesto a que su hija tomara decisiones a la ligera: dañaría su reputación como antiguo Dragón a la Cabeza si trascendía que su niña se enredaba con un simple protector recogido de la calle. Pequeña Corneta dio un pisotón de rabia pero contuvo la lengua. Si la prueba hubiera estado en manos del Tercer Tío, con el cultivo del Segundo Paso que Li Xiuwen acababa de alcanzar, aguantar tres movimientos habría sido pan comido. Pero Piernas Largas Siete no sabía medirse y golpeaba a matar. Li Xiuwen apenas acababa de cruzar la barrera y su avance provenía de atiborrarse de fármacos, por lo que sus bases debían de ser más frágiles. "Maldito mocoso, seguro que fuiste tú quien tramó esto", pensó la muchacha fulminando a su hermano con la mirada, jurándose darle una paliza en la primera ocasión que tuviera. A-Wen era su hermano jurado ante el Santo Marcial; si resultaba expulsado hoy, ¿dónde quedaría su propia dignidad? "¡Yo lo intentaré!", bramó un peleador de casi un metro noventa de estatura que saltó a la tarima. Tras inclinarse hacia la terraza y hacia Piernas Largas Siete, adoptó su guardia. Piernas Largas Siete sonrió con desdén: "Adelante, usted primero". "Practico la feroz y contundente Escuela de la Montaña del Oso. ¡Séptimo Joven Amo, disculpe la insolencia!", rugió el coloso arremetiendo al frente. Descargó una palma ancha como un abanico hacia Piernas Largas Siete, levantando remolinos de polvo sobre la tarima. Piernas Largas Siete ladeó el torso con elegancia felina, ejecutó un giro ágil en el aire y soltó un latigazo de pierna que se estrelló contra el flanco del adversario. El gigante trastabilló hacia un lado como un oso ebrio hasta alcanzar el borde de la plataforma, donde frenó el impulso a duras penas. Piernas Largas Siete sonrió: "Un movimiento". El rostro del peleador enrojeció de vergüenza: llevaba años en el Segundo Paso y, sin embargo, apenas podía dar la talla ante el muchacho. La distancia impuesta por las aptitudes superiores era abrumadora. Aun así, logró resistir los tres asaltos reglamentarios antes de juntar los puños con respeto: "Agradezco al joven amo por contener la mano". Piernas Largas Siete cruzó los brazos a la espalda y comentó con indiferencia: "No ha estado mal; solo he empleado la mitad de mi fuerza". Bajo la tarima, Li Xiuwen observaba con la mirada entrecerrada: "El cultivo de Piernas Largas Siete parece bastante parejo al mío, apenas una pizca superior; debe rondar la cúspide del Músculo de Serpiente". Era natural: el muchacho había cruzado el paso meses antes que él y contaba con aptitudes superiores innatas. Él, por su parte, había salvado esa distancia temporal y biológica gracias a la asimilación de la Gran Medicina de la Inundación del Dragón. Por supuesto, no cabía descartar que Piernas Largas Siete dominara algún arte para ocultar el aliento marcial y fingiera debilidad deliberada, aunque dada su arrogancia innata, Li Xiuwen dudaba seriamente de semejante posibilidad. A continuación subieron los demás aspirantes. Frente a los combatientes que aún pertenecían al Paso de la Membrana, Piernas Largas Siete no tuvo la menor contemplación: a todos los despachó fuera de la plataforma de un solo golpe certero. Desde la terraza, Pequeña Corneta protestó indignada: "¡Piernas Largas Siete, abusas de los novatos sin tener una pizca de consideración!". Varios de sus propios protegidos acababan de ser eliminados del tirón. Piernas Largas Siete rio con soltura: "He sido sumamente generoso: contra ellos apenas usé un treinta por ciento de mi fuerza; la culpa es de su propia debilidad". \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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Estás leyendo el capítulo 81 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.