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Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 79 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Gimnasio de Artes Marciales Sihai, despacho privado. Li Xiuwen llamó a la puerta, dio unos pasos hacia el interior y saludó con respeto: "¡Maestro!". Huang Sihai levantó la mirada y preguntó: "¿Por qué no viniste ayer al gimnasio?". Li Xiuwen sonrió de medio lado: "Estuve en casa entrenando las técnicas de pierna a conciencia. Afortunadamente no defraudé sus expectativas: alcancé la Iniciación". La sonrisa de Huang Sihai fue imposible de contener; soltó una carcajada entre dientes: "Te di un plazo de tres días y lo hiciste en dos... parece que tienes ganas de abofetearle la cara a este viejo". Li Xiuwen replicó de inmediato con tono bromista: "Maestro, ¿está satisfecho entonces?". Huang Sihai asintió despacio y aplaudió con suavidad: "¡Digno de elogio! No has deshonrado tu condición de Hijo de la Ballena Carmesí". Li Xiuwen aprovechó el momento para tantear el terreno: "Maestro, quería consultarle algo: de las dos plazas de recomendación con las que cuenta el gimnasio, ¿quiénes cree que tienen mayores opciones ahora mismo?". Huang Sihai se tomó unos segundos para reflexionar: "Ao Jiu tiene un puesto asegurado. En la segunda mitad del año tiene posibilidades reales de cruzar el paso y pisar el reino del Tigre y el Elefante. Un Tigre y Elefante de veinticuatro años, forjado paso a paso mediante pura austeridad, posee unos cimientos tan colosales que nada más dar el salto se coronará entre los mejores de su generación". Li Xiuwen asintió en silencio. Ao Jiu era, ciertamente, un hueso duro de roer. Lo había comprobado una vez dentro del Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad: medirse contra Ao Jiu no se diferenciaba demasiado de enfrentarse al propio Huang Sihai; la sensación era idéntica a ser arrollado por un camión de volteo a toda velocidad, despegando por los aires. Huang Sihai prosiguió: "Luego está Lu Yu. Tiene aptitudes intermedias, pero con el respaldo de su clan y sus condiciones, alcanzar el Músculo de Jiaoji es solo cuestión de tiempo, e incluso podría llevar su técnica avanzada a la Perfección. En cuanto a alcanzar el reino del Tigre y el Elefante... a menos que se arriesgue a intentar el cruce de inmediato, renunciando a consolidar sus bases para jugársela a esa probabilidad del treinta por ciento, no lo logrará. Si aspiras a participar el año que viene, tu rival directa a batir será Lu Yu. Por supuesto, si en estos meses aparece algún monstruo como Piernas Largas Siete, la historia será otra". Huang Sihai suspiró hondo. Desde aquel oscuro incidente en sus primeros años, había optado por desentenderse de la gloria y centrarse en hacer dinero, sin molestarse en alimentar el renombre del gimnasio. Los talentos fuera de serie como Piernas Largas Siete jamás recalarían en Sihai; en los gimnasios de linaje ilustre, esos muchachos eran tratados como las joyas de la corona por sus maestros. Li Xiuwen respondió: "Muchas gracias, maestro. Tomaré a la hermana mayor Lu como mi objetivo a superar". En el reino ilusorio, la hermana mayor Lu lo va a pasar bastante mal. Huang Sihai le dio una palmada en el hombro: "No te obsesiones. Siempre puedes acumular veteranía como hace Ao Jiu; si no se da este año, el que viene participarás sin falta". ... En el segundo piso. Al subir los escalones, Li Xiuwen vio a Lu Yu y a Long'er charlando animadamente junto al alféizar de la ventana. Al notar su llegada, Long'er alzó la voz: "Hermano menor, escuché por boca del maestro que el mes que viene piensa elegirte para ir a Garza Nocturna a devolverles la visita de desafío, ¿es verdad?". Li Xiuwen asintió con mesura: "Algo de eso hay". Long'er sonrió con sorna: "En ese caso tendrás que apretar el paso, hermano. Trágate más píldoras de pescado e intenta cruzar el Segundo Paso cuanto antes; esta vez tenemos que limpiar el honor de la escuela". A su lado, Lu Yu se limitó a observar la escena con expresión imperturbable, sin mediar palabra. Haciendo oídos sordos al tono burlón de la muchacha, Li Xiuwen sonrió con tranquilidad: "Haré lo que pueda". Long'er rio entre dientes: "¡Mucho ánimo, hermano menor, confío plenamente en ti!". Li Xiuwen se apartó a un rincón y comenzó a ejercitarse por su cuenta. Las dos jóvenes saltaron por la ventana del segundo piso para abandonar el recinto. Ya en la calle, Lu Yu acarició la cabeza de Long'er con una sonrisa de aprobación: "Has madurado; por fin sabes disimular tus simpatías y aversiones, me alegro por ti". Long'er entornó los ojos con picardía y soltó una risita: "Solo le inflé el ego para que se confíe; a ver si en unos días no aguanta las ganas, se lanza a cruzar el paso a lo loco y... ¡fracasa! Así te quito un rival de encima, ¿a que soy lista? Con las aptitudes tan mediocres que tiene, mandarlo a una visita de desafío demuestra que el Maestro Huang es un parcial. Al final del día, ese viejo solo quiere sacarnos la plata a los que venimos de fuera de la ciudadela, pero en el fondo no le importamos nada. De lo contrario, ¿por qué no me manda a mí? ¡Si yo ya estoy en el Segundo Paso!". Lu Yu no supo si reír o reprenderla: "Tú y tus ocurrencias absurdas... En lugar de perder el tiempo tentando a ese muchacho, mejor ve a convencer a Ao Jiu para que intente cruzar el Tercer Paso. Li Xiuwen no representa ninguna amenaza real". Long'er torció el morro: "Ese cabeza hueca es más terco que una mula; no hay quién lo mueva". ... Distrito Central de la Ciudad Amurallada. Un complejo de imponentes edificaciones circulares, semejantes a los tradicionales tulou fortificados, se alzaba en medio de los densos y angostos bloques de apartamentos. Las estructuras exteriores de mayor tamaño envolvían a las menores, en cuyo centro se erigía una pagoda de piedra de nueve niveles de corte clásico y austero. Aquel entramado arquitectónico recordaba a una colosal tortuga negra sosteniendo el cielo, agazapada en el corazón de la ciudadela: el "Viejo Edificio Xuanwu". Sobre el pórtico del edificio circular más externo colgaba un letrero donde se leían dos caracteres trazados con caligrafía enérgica: "Academia". En una estancia amplia del recinto, dos hombres y una mujer compartían un festín de carne asada entre risas y charlas relajadas: eran Xiao Tianhong, Chen Beiwang y Qiu Xiang. Chen Beiwang poseía una complexión maciza, espaldas anchas como las de un oso, mandíbula cuadrada y cejas pobladas sobre unos ojos brillantes donde parecían girar remolinos de copos de nieve; su porte destilaba la presencia indiscutible de un maestro consumado. A un costado, con una coleta alta y facciones de una belleza afilada, Qiu Xiang permanecía con los brazos cruzados sentada sobre una motocicleta negra modificada, bebiendo cerveza. Bajo sus pantalones cortos, unas piernas largas de tono trigueño apoyaban con ligereza los pies descalzos sobre las zapatillas blancas. Alrededor de su cintura ceñida por un top deportivo descansaba un látigo negro enrollado. Sus rasgos no encajaban en el canon de la delicadeza pura, pero poseía un magnetismo vibrante y fiero, semejante al de una valquiria nacida de una viñeta ilustrada. Al respirar, exhalaba una corriente de calor intangible que distorsionaba levemente el aire a su alrededor. ¡Rin, rin, rin! El teléfono de Xiao Tianhong comenzó a timbrar. Descolgó y saludó con una sonrisa: "Maestro, ¿qué se le ofrece a estas horas?". Desde el otro lado de la línea, la voz de Huang Sihai resonó con evidente agitación: "Tianhong, hoy es día de descanso, ¿están los tres juntos?". "Sí, el hermano Beiwang y la hermana Qiu Xiang están aquí conmigo; acabamos de regresar de meditar ante la Estela del Dao del Dragón y el Tigre", respondió masticando chicle. "Je, je... les tengo una noticia magnífica: he dado con otro Hijo de la Ballena Carmesí", soltó Huang Sihai con una carcajada rotunda. Qiu Xiang arqueó una ceja, visiblemente sorprendida: "¿El gimnasio ha reclutado últimamente a algún discípulo de aptitudes superiores?". Por norma general, quienes poseían aptitudes superiores tenían amplias probabilidades de contar además con una perspicacia fuera de lo común. Xiao Tianhong sacudió la cabeza: "Que yo sepa, ninguno...". Volvió al auricular y apremió: "Maestro, no nos tenga en ascuas, ¿de quién se trata?". Huang Sihai rio: "De A-Wen... el muchacho que conociste semanas atrás. No te lo esperabas, ¿a que no?". Xiao Tianhong sonrió con cierta ironía: "¿A-Wen? Ciertamente me deja helado; ni siquiera Ao Jiu ha sido capaz de desentrañar el ímpetu de la Ballena Carmesí". Chen Beiwang sonrió de oreja a oreja: "¡Maestro, enséñele con ganas! Haga lo imposible por meter a A-Wen en la Academia; hace una eternidad que nuestra Escuela de la Arena Marina no recibe caras nuevas por aquí". Al otro lado se instaló un breve silencio antes de que Huang Sihai dejara escapar un suspiro de pesadumbre: "Ojalá fuera tan sencillo... El talento óseo de A-Wen se queda bastante corto. Lleva cuatro meses entrenando y, gracias a inflarse a píldoras de pescado y a un golpe de pura suerte, logró cruzar el Segundo Paso. Ni yo mismo me atrevo a garantizar que logre entrar a la Academia". Al escuchar aquello, la sonrisa de Chen Beiwang se desvaneció. Se subió la manga izquierda, dejando a la vista una cicatriz irregular y profunda sobre el antebrazo; la marca que cierta persona le había grabado en la carne y que él conservaba deliberadamente. Con voz gélida, sentenció: "Maestro, esta vez no permita que el hermano menor repita los mismos errores. De lo contrario, antes de que broten las primeras señales, yo mismo me encargaré de purgar a la escoria en nombre de la escuela". Qiu Xiang posó una mano sobre el hombro de Chen Beiwang y trató de calmarlo: "Hermano mayor, no te alteres; estoy segura de que el maestro sabe muy bien lo que hace". La voz de Huang Sihai resonó firme y categórica a través del auricular: "Pueden estar tranquilos. Si A-Wen llega a torcerse... no hará falta que muevan un dedo; esta vez no volveré a titubear. Aunque, por alguna razón, tengo fe en ese muchacho. A estas alturas ha consumido una cantidad nada despreciable de fármacos y, sin embargo, no muestra el más mínimo rastro de intoxicación por los tres venenos. Eso demuestra que su temple marcial es extraordinario; intuyo que no terminará convirtiéndose en un segundo Treceavo Joven... Él es simplemente él: Li Xiuwen". ... El sol poniente teñía el horizonte de un rojo encendido como la sangre, mientras a lo lejos resonaban las sirenas de los cargueros atracando en los muelles de la bahía. Con el abrigo bien ceñido y la gorra calada, Li Xiuwen llegó a la Torre Hongyun. Era el mismo reservado de la última ocasión, solo que esta vez el salón estaba abarrotado. "¡A-Wen, por fin llegas!", aplaudió Zhao Dalong con un cigarrillo entre los labios, sonriendo a voz en cuello. "¡Muchacho, no te olvides de que hoy te tocan tres copas de castigo!". Li Xiuwen sonrió: "Hermano Dalong, ya sabes lo que me cuesta ganar cuatro monedas; no puedo compararme con ustedes". Zhao Dalong soltó una carcajada: "¡Las excusas no valen nada en esta mesa! ¡Tres copas directas al gaznate!". "Vine preparado exclusivamente para pagar la sanción; solo espero que no se te acabe la botella", bromeó Li Xiuwen aceptando el brindis. Zhao Dalong se palmeó el pecho: "¡La plata sobra aquí!". Li Xiuwen recorrió el salón con la mirada y comprobó que el único asiento libre quedaba justo al lado de Li Nanshu: "Hermana Nanshu, ¿me permite sentarme aquí?". Li Nanshu sonrió con soltura: "¿A qué viene tanta timidez? ¿Acaso te voy a comer?". Li Xiuwen suspiró con fingida resignación: "Siendo usted una gran maestra, temo que un simple estornudo suyo me mande al otro barrio de la onda expansiva". La comisura de los labios de Li Nanshu se curvó y soltó una carcajada fresca: "No sabía que tuvieras semejante sentido del humor, A-Wen". Con su nivel de cultivo, antes de que el muchacho cruzara el umbral ya había percibido una presencia bastante contenida propia del Segundo Paso. En un principio creyó que se trataba de algún conocido de Zhao Dalong o del joven señor Ding; descubrir que era Li Xiuwen la dejó perpleja. Lo que más le llamaba la atención era que, tras meses sin verse, el chico seguía fingiendo ser un don nadie. Habiendo alcanzado el Segundo Paso, mantenía un perfil tan bajo que resultaba casi cómico: ciertamente, no dejaba de ser A-Wen. Y lo más divertido era ver a Zhao Dalong tomándole el pelo sin tener la más remota idea de la fuerza real de su paisano, creyendo todavía que hablaba con un simple civil. Tampoco podía reprochárselo: el método de cultivo del muchacho parecía concebido expresamente para ocultar el aliento marcial; si a Zhao Dalong —recién estrenado en el Segundo Paso— le resultaba invisible, incluso un experto ordinario del Tigre y el Elefante tendría serios problemas para calibrar su nivel a simple vista. Al tomar asiento, Li Xiuwen notó que al otro lado de Nanshu se encontraba Ding Sheng, con semblante taciturno y melancólico. "Joven amo Ding, ¡cuánto tiempo!", saludó con cortesía. Ding Sheng dio una calada a su puro sin responder de inmediato; se limitó a asentir con la cabeza. Tras una pausa incómoda, soltó con voz áspera: "A-Wen, la última vez no te presentaste; no le guardaste ningún respeto a mi hermano Dalong, ¿verdad?". Li Xiuwen sonrió con serenidad: "Estuve desbordado de trabajo; les pido disculpas". Ding Sheng curvó los labios en una media sonrisa: "¿Ocupado practicando artes marciales, tal vez?". Li Xiuwen intuyó al instante lo sucedido: Ding Sheng debía de haber leído la reseña en el diario Ming Pao. Era lo natural; tratándose del heredero de un consorcio de prensa, leer los periódicos formaba parte de su rutina. Zhao Dalong, en cambio, no se había enterado de absolutamente nada; al escuchar aquello, abrió los ojos desorbitados: "¡¿A-Wen, te metiste a entrenar boxeo?!". Li Xiuwen rio entre dientes: "Sí. Precisamente por ahorrar hasta el último centavo para costearlo me perdí los encuentros anteriores; las artes marciales son un lujo inalcanzable". "¿En qué escuela estás?", preguntó Dalong. Li Xiuwen apuró un trago: "Un gimnasio modesto sin renombre; nada digno de mención". Zhao Dalong celebró con una palmada en la mesa: "¡Qué bien, muchacho, estás progresando! ¿Y qué tal? ¿Ya cuentas como un auténtico peleador?". "Apenas raspo la superficie; me basta para lidiar con un par de maleantes callejeros", respondió con modestia. Ding Sheng intervino con tono mordaz: "A-Wen es todo un talento: ya alcanzó la Membrana Púrpura y en su gimnasio lo consideran una buena promesa". Zhao Dalong guardó silencio un instante y preguntó: "A-Wen, ¿cuándo empezaste exactamente?". "Llevaba tiempo practicando de manera intermitente, pero como no lograba resultados tangibles, la última vez que nos vimos me dio vergüenza mencionarlo", mintió Li Xiuwen con total naturalidad. Zhao Dalong respiró aliviado y rio: "Llegar a la Membrana Púrpura ya tiene un mérito enorme; tus aptitudes no se quedan tan atrás de las mías: a mí también me tomó medio año tocar ese nivel. Tras tres años de martirio apenas hace unos días logré cruzar el paso por fortuna... A-Wen, si algún día alcanzas la cúspide de la membrana, piénsatelo dos veces antes de intentar el cruce". Li Xiuwen le siguió la corriente con tono zalamero: "¡Nadie como mi hermano Dalong! ¡Un auténtico maestro del Segundo Paso!". Li Nanshu contemplaba el intercambio conteniendo la risa: ver a ese muchacho hacerse el cordero degollado mientras toreaba a Zhao Dalong tenía una gracia insuperable. Ding Sheng escuchaba la conversación con el rostro rígido y un nudo en la boca del estómago. Tras enterarse por la prensa de los progresos de Li Xiuwen, había desembolsado una pequeña fortuna para ponerse bajo la tutela de uno de los grandes protectores de cabecera de su corporación familiar. En aquel momento se dijo a sí mismo que si un muerto de hambre como A-Wen era capaz de avanzar, con los recursos y conexiones de su familia él no tardaría en pasarlo por encima. ¿El resultado? ¡Sin recurrir a fármacos, tras un mes entero de práctica fue incapaz de lograr la Iniciación! Aquello lo sacó de sus casillas. ¿Cómo iba a ser inferior a Li Xiuwen? Sin más remedio, tuvo que inflarse a fármacos. A base de quemar dinero a manos llenas durante cuatro meses, logró inflar su vitalidad a la fuerza hasta la Membrana Púrpura. En cuanto a las técnicas de combate —que no admitían atajos artificiales—, no había alcanzado ni el Logro Menor. Todo ese sacrificio tenía un único propósito: no quedar por debajo de A-Wen. Al fin y al cabo, él era el más distinguido de los cuatro, el único con la alcurnia suficiente para aspirar a estar al lado de Li Nanshu. Además, tener nociones de combate era indispensable: el dinero lo compraba casi todo, pero a veces fallaba. Había escuchado que cuando un artista marcial contraía matrimonio con una persona común, hasta consumar la noche de bodas entrañaba un peligro mortal. "Joven amo Ding... joven amo Ding", la voz de Li Xiuwen interrumpió sus cavilaciones. Con la copa en alto, Li Xiuwen sonrió: "Lamento no haber venido la última vez; ¡permítame invitarle este trago a modo de disculpa!". Ding Sheng alzó su copa con displicencia y apenas chocó el borde. Li Xiuwen apuró el licor de un trago, mientras que Ding Sheng apenas se humedeció los labios. Tras dudar unos segundos, preguntó: "A-Wen, ¿lograste dar el salto a la Membrana Negra?". Li Xiuwen se limitó a esbozar una sonrisa resignada sin responder. No pensaba revelar su verdadero nivel en medio de un banquete tan concurrido y caótico: fanfarronear en público solo servía para comprarse problemas futuros; en su vida anterior ya había visto a demasiadas figuras públicas arruinarse la carrera por soltar la lengua de más con un par de copas encima. Al ver su silencio, Ding Sheng suspiró aliviado para sus adentros, asumiendo que el muchacho seguía estancado. Con los recursos de su clan, no tardaría en sacarle una ventaja abismal; al menos no sería el eslabón más débil del grupo, evitando el desprecio de Li Nanshu. Buscó la mirada de la joven, pero descubrió que ella observaba a Li Xiuwen con ojos chispeantes y una sonrisa contenida, divertida por algún secreto que él no alcanzaba a descifrar. Ding Sheng tragó saliva con amargura, apuró su copa de golpe y sintió el pecho agitado. Notaba que en los últimos días sus cambios de humor eran demasiado bruscos. Tragándose el malestar, reunió valor y propuso con fingida galantería: "Nanshu, cuando termine la cena, ¿te gustaría venir a dar una vuelta por la torre del Grupo Chunqiu?". Li Nanshu desvió la vista y declinó con amabilidad: "Lo lamento, joven amo Ding; no tengo tiempo, debo regresar a mi escuela esta misma noche". Zhao Dalong, en cambio, se sumó entusiasmado: "Joven amo Ding, ¿a nosotros no nos invitas?". Ding Sheng replicó con frialdad: "¿Acaso no fuiste ya la última vez?". Zhao Dalong señaló a Li Xiuwen: "Pero A-Wen todavía no ha ido nunca". Ding Sheng frunció levemente el ceño. ¿Llevar a un don nadie de la ciudadela a la sede de la corporación? Tras pensarlo un instante, decidió mostrarse magnánimo: "A-Wen, ¿te gustaría venir?". Estaba convencido de que Li Xiuwen saltaría de alegría ante la oportunidad de ver mundo. Había visto a demasiados parias de Xianghai plantados frente al vestíbulo del rascacielos Chunqiu, devorando con la mirada a las elegantes ejecutivas que desfilaban por las oficinas: mujeres inalcanzables a las que un miserable jamás podría aspirar en toda su existencia. \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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Estás leyendo el capítulo 79 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.