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Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 76 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
En el Gimnasio de Artes Marciales Sihai. En su papel de hermano mayor, Li Xiuwen consoló al trío de A-Zhen: "Les aconsejo que, antes de alcanzar el Segundo Paso, hagan como yo y se centren primero en entrenar". "El Segundo Paso es demasiado difícil... no veo la menor esperanza", se lamentó A-Zhen con el semblante compungido. Incluso para alcanzar la Membrana Negra había tenido que recurrir a las píldoras de pescado. Da Sha Qiang sonrió con amargura: "Yo también he consumido bastantes píldoras últimamente, pero la cúspide de la Membrana Negra sigue pareciéndome inalcanzable. Mi estructura ósea interna sin duda no se compara con la tuya, A-Wen". A-Zhen apoyó la barbilla en las manos, mirándolo con admiración: "A-Wen cuenta con los recursos del segundo piso; quizás en unos meses pueda intentar cruzar el paso. Una vez que entre al Segundo Paso, se alzará entre nosotros una barrera infranqueable y dolorosa". Al oír que A-Wen tal vez intentaría cruzar el paso en cuestión de meses, el semblante de Liu Chun se ensombreció. Aunque él también se encontraba en la cúspide de la Membrana Negra, no se atrevía a dar el salto. Con aptitudes intermedias, la tasa de éxito era de apenas un cincuenta por ciento. No podía permitirse el fracaso. Pensaba emplear medio año en acumular cimientos, mientras su padre recurría al poder del dinero y a sus contactos para conseguirle algún elixir capaz de incrementar las probabilidades de cruce. Sin embargo, las esperanzas eran remotas. Las grandes medicinas destinadas a cruzar pasos marciales eran aún más escasas que las Medicinas de la Inundación del Dragón. A la hora del almuerzo, los tres rememoraron la reyerta de días atrás. A-Zhen preguntó: "Por cierto, ¿se sabe quién mató a Zajiú? ¿Lo descubrieron ya? Fue un auténtico alivio para todos. Da Sha Qiang, ¿llegaste a ver algo?". Da Sha Qiang sacudió la cabeza: "Nada, estaba inconsciente; llegué a pensar que había muerto". A-Zhen soltó un par de maldiciones, todavía con el corazón encogido por el susto: "Por los pelos... ¡mi cuerpo puro e inmaculado, que tanto he guardado, sigue intacto!". Liu Chun opinó: "En medio de semejante caos, liquidar a Zajiú en apenas un puñado de movimientos, sin que nadie se diera cuenta y marchándose con total soltura... quien lo hizo posee una fuerza colosal". "¿Cómo de fuerte, hermano mayor Chun?", inquirió A-Zhen. Al escuchar el apelativo de "hermano mayor", el pecho de Liu Chun se infló de orgullo y sonrió complacido: "El Segundo Paso se divide en Músculo de Serpiente, Músculo de Pitón y Músculo de Jiaoji. Me temo que ese sujeto es, como mínimo, un experto del Músculo de Pitón". Comiendo a su lado con la cabeza gacha, Li Xiuwen sonrió y secundó la moción: "Atreverse a ponerle la mano encima al hermano de juramento de Daoyou Ming... a mí me parece que ni siquiera un Músculo de Pitón bastaría; ¡tuvo que ser un Músculo de Jiaoji!". Liu Chun asintió con aprobación: "El hermano mayor A-Wen tiene toda la razón". ... Calle Hesheng, en la azotea de un viejo edificio residencial de catorce plantas cubierto de grafitis. El Viejo Tianliang, Buda Cabeza de León, Faisán, la Duodécima Señora, Pequeña Corneta y varios altos mandos y miembros clave se reunían en círculo bebiendo cerveza. Al notar el ambiente algo sombrío, el Viejo Tianliang rio con desgana: "¿Qué les pasa? Solo fue la muerte accidental de una Sandalia de Paja de pacotilla, ¿ya están asustados?". La Duodécima Señora suspiró: "Disculpa, jefe; te busqué un dolor de cabeza. En estos días el Viejo Leigong te habrá estado presionando, ¿no?". El Viejo Tianliang soltó una carcajada: "¿Qué derecho tiene ese engendro para presionarme a mí? En una reyerta callejera es de lo más normal que caiga gente; antes también han muerto miembros de base del rango Cuarenta y Nueve, ¿o es que la vida de un soldado raso no vale nada? ¡Tampoco la vi a ella exigiendo justicia por los suyos! ¡A comer, a beber y a no calentarse la cabeza por tonterías!". La Duodécima Señora aclaró con seriedad: "Jefe, juro que yo no maté a ese tal A-Ji; ¡jamás había escuchado ese nombre en mi vida!". Buda Cabeza de León rio entre dientes: "¿Un grupito de maleantes callejeros merecería que moviéramos un dedo? Ese Daoyou Ming perdió el juicio y aprovechó la ocasión para echarnos tierra encima". Faisán añadió con desdén: "Lleva años consintiendo que los Trece Taipanes aterroricen la Avenida Longjin, ¿y encima se hace la víctima? ¡A ver si tiene las agallas de ir a quejarse a la Gran División!". Pequeña Corneta escuchaba las conversaciones con la mente hecha un torbellino. Al terminar la gresca de aquella madrugada, vio cómo retiraban el cadáver de Zajiú: el brazo izquierdo parecía llevar un vendaje rígido. Aquello le recordó de inmediato al enmascarado que se había topado en su propio territorio al caer la tarde semanas atrás. El vendaje coincidía con la misma articulación que ella le había fracturado. Descartando una coincidencia improbable, solo quedaba otra opción: El enmascarado era Zajiú. ¿Pero por qué Zajiú querría emboscar a A-Wen? Atando cabos con lo expuesto por Daoyou Ming, ¿sería que la muerte de su primo tenía relación con A-Wen? ¿Habría sido A-Wen quien se escurrió al callejón para silenciar a Zajiú? ¿Pero cómo iba a tener A-Wen semejante fuerza? Incluso con un brazo roto y el poder combativo mermado, liquidar a Zajiú a espaldas de Daoyou Ming y esfumarse sin dejar rastro requería, como mínimo, la cima del Músculo de Serpiente o el nivel del Músculo de Pitón. Por lo que sabía, A-Wen seguía en la cúspide de la Membrana Negra sin haber cruzado el paso. Sus aptitudes eran corrientes y sus probabilidades de éxito bajísimas; prepararse para un intento seguro le exigiría al menos medio año. En un instante, los pensamientos de Pequeña Corneta se enredaron por completo. "Pequeña Corneta, ¿qué te ocurre?", preguntó el Viejo Tianliang mirándola con una sonrisa al notar su distracción. La muchacha puso cara de desconsuelo y fingió sollozar: "Tío Liang, Daoyou Ming casi me mata... ¡tienes que defenderme!". Decidió no revelar sus sospechas a los mandos del clan: si de verdad había sido A-Wen, la responsabilidad recaería directamente sobre ella como su jefa. La Duodécima Señora le acarició la cabeza rubia y rio: "La pequeña se llevó un buen susto. Descuida; con tus dotes no tardarás nada en superar a ese Daoyou Ming". Pequeña Corneta secó sus lágrimas postizas y sonrió: "¡Algún día le devolveré el golpe!". El Viejo Tianliang agitó la mano dando por zanjada la charla: "¡Se levanta la sesión! Este asunto queda cerrado, pero anden con pies de plomo ante posibles represalias del Cobertizo Leigong". Buda Cabeza de León preguntó: "¿Y el control de la Avenida Longjin?". El Viejo Tianliang sonrió: "En cuanto ese engendro se enteró del escándalo de A-Ji, para evitar que la Gran División le pidiera cuentas, declaró que la Avenida Longjin vuelve a ser nuestra y que nos corresponde administrarla". Pequeña Corneta masculló: "¡Qué descaro!". El Viejo Tianliang la miró y dijo: "Pequeña Corneta, como la Avenida Longjin queda cerca de tus locales, a partir de hoy queda bajo tu mando". El rostro de la muchacha se iluminó: "¡Muchas gracias, tío Liang!". ... Soplaba una suave brisa nocturna. En la Fábrica de Fideos Chenji, su tío terminaba de aplicarle los golpes de acondicionamiento corporal a Li Xiuwen, empapado en sudor. "Muchas gracias, tío. ¿Cómo te has sentido estos días?", preguntó Li Xiuwen. El tío sonrió: "Te hice caso y fui a revisarme al gran hospital; tomé las medicinas y noto cierto alivio, aunque los fármacos son carísimos". Li Xiuwen extrajo diez mil yuanes y se los tendió: "Tío, gané un dinero extra dando unas clases de refuerzo marcial". El tío intentó rechazarlo por inercia, pero ante la mirada firme de Li Xiuwen no tuvo más remedio que aceptarlo: "A-Wen... ya no me debes nada". Sabía muy bien que su sobrino aún cargaba con la culpa por el rescate pagado en el pasado. Li Xiuwen rio suavemente: "Esto es solo el comienzo. Céntrate en cuidarte y descansar; yo me encargaré de conseguir los recursos". El tío no insistió; en su pecho solo cabía el asombro por la buena fortuna de tenerlo en la familia. Miró por la ventana para romper la pausa y comentó: "Vivir cerca del gimnasio es una bendición. Pienso ahorrar unos cuantos años para intentar comprarle el piso al Maestro Huang". "Mucho ánimo con eso", sonrió Li Xiuwen. Su tío necesitaba un propósito claro para combatir la enfermedad. En realidad, si lograba ingresar a la Academia, accedería a residencias infinitamente superiores. Según le había contado Xiao Tianhong en una de sus visitas al gimnasio, los alumnos con desempeño sobresaliente podían solicitar que sus familiares residieran con ellos dentro del recinto. Su plan era llevarse a sus tíos a vivir directamente con él dentro de la Academia. Tras ducharse, Li Xiuwen se recostó en la cama, se aplicó los ungüentos medicinales y revisó el quemador de incienso en su mente: \[El dominio de la Técnica de la Armadura Atada ha aumentado un 1%...\] \[Técnica de la Armadura Atada: Logro Menor (10%)\] Tras alcanzar el Logro Menor, incluso gastando trescientos yuanes diarios en emplastos, cuesta arañar un uno por ciento en una sola jornada. Tarda cerca de dos días en subir un punto. Todo tiene un precio: cuanto más profunda y formidable es una disciplina, más árduo resulta su cultivo. Si Daoyou Ming llegara a escuchar semejante queja, lo perseguiría durante diez calles para partirle el cuello. La Técnica de la Armadura Atada, capaz de alcanzar el Paso del Tigre y el Elefante y codearse con las tres grandes artes de fortalecimiento corporal de la ciudadela —la Camisa de Hierro del Rugido del Dragón, la Campana de Oro del Rugido del Tigre y el _Arte del Tambor del Crepúsculo_—, le habría tomado al propio Daoyou Ming no menos de diez años para completarla hasta la Perfección, y solo pasar del Logro Menor al Gran Logro le habría exigido un mínimo de tres años de martirio. Sin contar que el dinero invertido por Daoyou Ming para llevar la Campana de Oro a la Perfección superaba con creces los gastos de Li Xiuwen en la Armadura Atada. Aún me quedan treinta mil yuanes de reserva; descontando el suministro de píldoras refinadas, apenas me alcanza para sostener el templado de la armadura durante dos meses. Debo familiarizarme cuanto antes con los estilos de los púgiles de la arena y buscar la ocasión de probar suerte en las apuestas de boxeo. ... En el sueño, dentro del Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad. La gigantesca columna de incienso terminó de consumirse; el plazo se había cumplido. Frente a las puertas del Gimnasio Garza Nocturna, un ave acuática hendió el firmamento. Piernas Largas Siete combinaba patadas y puñetazos desatando un vendaval cortante, semejante al picoteo de un centenar de pájaros que le encendía el rostro a Li Xiuwen en punzadas ardientes y le abría finas marcas sangrantes en la piel. Sin embargo, Li Xiuwen no cedió terreno: sus palmas de fuerza combinada se sucedieron sin pausa, cada embate más contundente que el anterior, resistiendo a cuerpo firme el movimiento definitivo del Boxeo del Ave Acuática. Al franquear la última barrera de forma natural, una comprensión inédita sobre el arte de la palma inundó su mente como un torrente, arraigando en sus reflejos como pura memoria muscular: ¡La ballena gigante traga el mar, mutando sin cesar! Las venas de los brazos de Li Xiuwen se dilataron y la musculatura onduló como olas rompiendo contra el acantilado. Oleadas de potencia brotaron desde la planta de sus pies, resquebrajando los adoquines; canalizadas por el torso, atravesaron la espina dorsal como un dragón en ascenso, recorrieron ambos brazos y se concentraron en sus palmas. La palma derecha hacia arriba, la izquierda hacia abajo, con las muñecas unidas. ¡Ambas palmas colisionaron de frente contra los puños de Piernas Largas Siete! ¡Bum! Una detonación ensordecedora barrió el polvo; una onda expansiva blanquecina apartó las hojas secas en remolinos y agitó los charcos en ondas concéntricas. El brazo derecho de Piernas Largas Siete crujió con una serie de estallidos secos, semejantes a cañas de bambú reventando en una fogata. El muchacho retrocedió a trompicones intentando amortiguar el impacto, hasta estamparse contra el muro del fondo. Su brazo colgaba inerte; los vasos sanguíneos habían reventado expulsando una niebla escarlata que le bañó el rostro. En ese mismo instante, a espaldas de Li Xiuwen, emergió la vaga ilusión de un océano negro, inmenso, profundo y desolado. En medio de las aguas, una "isla" bermellón ceñida por un colosal remolino hendía el horizonte, expulsando hacia el firmamento columnas de fuego incandescente que unían el cielo con el mar. Las llamaradas ascendían condensándose en densos nubarrones de fuego que cubrían el cielo; el calor abrasador evaporaba las aguas en una densa niebla blanca. En el extremo frontal de la isla se abrieron dos hendiduras, revelando un par de pupilas de un verde abismal. Aquella supuesta isla era, en verdad... ¡una descomunal ballena bermellón! El Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad se resquebrajó pulgada a pulgada. La figura de Piernas Largas Siete, que intentaba abalanzarse con su único brazo disponible, se desvaneció en el aire. Con el brazo destrozado, continuar el combate habría inclinado la balanza a favor de Li Xiuwen de forma aplastante. Desde que cruzaron caminos por primera vez, habían transcurrido casi seis meses. Por fin había derrotado al mocoso rubio que solía llamarlo "fósil". Desde luego, la suerte también había jugado de su parte: Piernas Largas Siete había optado por un choque frontal a plena potencia. La Escuela Garza Nocturna destacaba por la agilidad, la esquiva y los cambios de ritmo impredecibles, no por los intercambios de fuerza bruta; en un choque directo, la Escuela de la Arena Marina llevaba las de ganar. En un duelo real, prescindiendo del Qigong Duro y midiendo únicamente cultivo y técnica, sus probabilidades frente a Piernas Largas Siete rondaban un empate al cincuenta por ciento. Aquel muchacho era arrogante, pero sus aptitudes naturales, su comprensión marcial y su instinto asesino eran indiscutibles. Llevo un tiempo sin pasar por el Gimnasio Garza Nocturna. Piernas Largas Siete entró al Segundo Paso meses antes que yo; con su talento, su nivel actual no será inferior al mío y es muy probable que domine técnicas avanzadas. No conviene bajar la guardia. ... Al día siguiente, con las primeras luces del alba. Los escasos rayos de sol que alcanzaban la ciudadela acariciaron su rostro, despertando a Li Xiuwen con una suave calidez. Miró hacia el quemador de incienso: la vara correspondiente a la \[Palma de Voltear la Arena\] se había consumido por completo. \[Conocimiento Marcial Básico: Logro Menor (90%)\] \[Palma de Voltear la Arena: Perfección\] Cuando el Conocimiento Marcial alcance el Gran Logro, mi perspicacia dará otro salto cualitativo. Recordó el combate final contra Piernas Largas Siete y la estampa que había vislumbrado: aquel océano negro y la gigantesca ballena bermellón escupiendo fuego. Li Xiuwen murmuró para sus adentros: ¿Acaso este es el "ímpetu" que despierta al alcanzar la Perfección en la Palma de Voltear la Arena? Sin embargo, algo no cuadraba: la técnica de Chen Jia también estaba en la Perfección, pero su ímpetu era simplemente un mar agitado, sin rastro de ballenas bermellonas. Decidió acudir al gimnasio para tantear sutilmente a Huang Sihai; aquella manifestación resultaba inusual y no tenía claro si entrañaba ventajas o peligros. Se levantó de la cama. Su tía ya tenía listo el desayuno sobre la mesa: un cuenco rebosante de arroz blanco, sopa de gallina vieja, dos platos de verduras salteadas y un pollo hervido al estilo tradicional. Li Xiuwen devoró la comida con apetito voraz. Disfrutaba de aquella vida sencilla y digna: en los rincones más miserables de la ciudadela, incontables almas pasaban el año entero sin probar un bocado semejante. Mientras se lavaba tras la comida, un rostro pálido asomó de pronto por el marco de la ventana bajo una cabellera rubia: era Pequeña Corneta. Apoyada sobre el letrero de la fábrica de fideos, enseñó sus colmillos con una sonrisa pícara: "Buenos días, muchacho guapo; menuda comilona te diste". "¿Por qué nunca puedes entrar por la puerta principal?", suspiró Li Xiuwen con resignación. "Aprovecho cualquier hueco para practicar el salto ligero; trepar muros y colarse por ventanas es la base de todo en esta ciudadela, deberías aprender un poco", replicó ella mientras saltaba con soltura hacia el interior. Se sentó en el alféizar de la ventana, balanceando sus largas piernas mientras saboreaba una paleta de caramelo. Li Xiuwen se recostó contra la pared: "¿A qué viniste?". "A darte tu parte de la comisión, muchacho guapo; tu desempeño del otro día no estuvo nada mal", respondió ella. "¿Nada mal? Si apenas pude defenderme frente a unos cuantos soldados rasos", comentó él con tono modesto. Ella sonrió de medio lado: "Aun así cuenta. Toma, quédate con esto". Abrió un bolso cruzado de color crema con forma de osito que llevaba a la cintura, contó varios billetes y se los extendió: "Mil yuanes; considéralo una bonificación especial". Li Xiuwen guardó el dinero y sonrió: "Muchas gracias... Por cierto, ¿en qué quedó lo de Zajiú? Aquel día Daoyou Ming estaba fuera de sí". Pequeña Corneta lo miró fijamente durante unos segundos; amagó con decir algo, pero terminó sacudiendo la cabeza y sonrió con ligereza: "No se descubrió nada". "¿Y lo dejaron estar, sin más?", insistió Li Xiuwen. "Fue una muerte accidental en plena reyerta callejera; el Viejo Tianliang ya le ofreció disculpas formales al Viejo Leigong y fue a presentar sus respetos en persona. ¿Qué más pretende exigir esa gente?", zanjó la muchacha. Li Xiuwen respiró con alivio. Mientras Heshengtu no indagara en sus propias filas, las probabilidades de que Daoyou Ming diera con él eran prácticamente nulas. Por fin podría consagrarse a su cultivo con total tranquilidad. \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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Estás leyendo el capítulo 76 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.