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Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 71 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
En una esquina rezagada del contingente de Heshengtu. Cubierto con una máscara de Pai Gow, Li Xiuwen se mezclaba entre un pelotón de integrantes del Paso de la Membrana sin llamar la atención de nadie. Pequeña Corneta, con su desparpajo habitual y los bolsillos repletos de dinero, mantenía a una buena caterva de protegidos y huéspedes de honor. Aquellos protectores de cabecera que no formaban parte de la nómina oficial del clan lucían máscaras idénticas, temerosos de sufrir represalias directas por parte del Cobertizo Leigong. Al otro lado, muchas Sandalias de Paja del Cobertizo Leigong también habían contratado a sus propios protectores externos para reforzar sus filas, presentándose igualmente con los rostros cubiertos. En resumen: ambas organizaciones habían recurrido tácitamente a mercenarios ajenos. Aquello le permitió a Li Xiuwen respirar con alivio. De haber sido el único con el rostro tapado, habría destacado como un faro en la noche, levantando recelos inmediatos. Se mantuvo sereno y con la presencia marcial replegada hacia adentro, recorriendo con la mirada a aquel Daoyou Ming del que tanto Chen Jia como los demás hablaban con pavor. A través de sus sentidos, creyó divisar la silueta de un oso descomunal apoyado contra la cresta de una montaña, desde cuya cumbre se elevaba una densa y oscura humareda de hostilidad sangrienta que hendía el cielo. Con razón llaman a Daoyou Ming la Sandalia de Paja más fuerte: ya ha forjado uno de los rasgos distintivos para liderar una enseña... ¡el Qi Asesino! El Tratado sobre los canales de energía de las enseñas describía con precisión las tres manifestaciones de la presencia indispensables para encabezar una gran organización. El Qi Asesino nacía exclusivamente tras segar vidas de manera implacable a lo largo de los años. Quienes lo portaban solían ser caudillos despiadados, semejantes a los generales carniceros que gobernaban los campos de batalla de la antigüedad. Cuando alguien poseía este Qi Asesino, su "ímpetu marcial" se proyectaba en el plano intangible como una columna de humo negro azabache, idéntica a las almenaras de guerra. Daoyou Ming encajaba a la perfección en esa descripción. El Qi del Valor, por su parte, constituía el rasgo propio de los líderes de temple heroico y justiciero. En cuanto al Qi de la Dominación, era el más etéreo y esquivo de todos, el más difícil de hacer brotar. En las crónicas antiguas, quienes lo manifestaban eran dragones y serpientes agazapados entre la plebe, predestinados a alzarse como soberanos supremos. Habiendo alcanzado a manifestar el Qi Asesino, Daoyou Ming era, sin lugar a dudas, el experto del Segundo Paso más aterrador con el que Li Xiuwen se había cruzado jamás. El día que ascendiera a Palo Rojo, rompería las compuertas para coronarse como el líder indiscutible de alguna facción de peso. No resultaba extraño que Pequeña Corneta asegurara que el coloso gozaba de la ciega devoción del Viejo Leigong y se perfilaba como el sucesor natural al mando de todo el cobertizo. ... En medio de la Calle Guangwang. Tras ser tachados de chusma desorganizada, las Sandalias de Paja de Heshengtu contraatacaron con una andanada de insultos y maldiciones floridas. Pequeña Corneta, de temperamento fiero y pocas palabras, se abalanzó hacia adelante como una flecha desprendida del arco. Descargó un puñetazo directo hacia Zajiú: el viento siseó con ferocidad y el impacto resonó en el aire emulando el bramido de un león. El brazo de Zajiú estaba prácticamente curado, pero aún llevaba una tablilla de yeso bajo la manga, impidiéndole entrar en combate si no quería echar a perder semanas de reposo. Sabiendo de sobra lo letal que era la mocosa, no se atrevió a plantar cara y retrocedió a trompicones varios pasos. "Zajiú, no ser capaz de poner en su sitio ni a una mocosa te cubre de gloria", se mofó Tres Largos, una de las cuatro Sandalias de Paja subordinadas a Daoyou Ming, saliendo al paso para interceptar a la muchacha. Aquel cruce encendió la pólvora definitivamente. Las dos mareas humanas colisionaron con un estruendo ensordecedor. El callejón entero se convirtió en un avispero de caos, donde los gritos de guerra y los golpes resonaban por doquier. Daoyou Ming dio un pisotón seco contra el suelo: los adoquines estallaron en pedazos bajo la suela de su zapato mientras su cuerpo se catapultaba por los aires, arrojando un puño demoledor directo hacia la Duodécima Señora. Ella dio un quiebro felino; difuminándose en una estela de sombras como si brotaran flores de loto bajo sus pasos, flanqueó el costado del coloso y descargó una palma que, con el eco sordo de un trueno lejano, se estampó de lleno contra la cintura de Daoyou Ming. El líder trastabilló y debió retroceder tres zancadas antes de fijar los pies. Sonrió con sorna: "Paso a paso florece el loto... veo que dominas en la Perfección la técnica de movimiento Loto Cayente de la Escuela de la Veneración a Buda. Ya me preguntaba de dónde sacabas los arrestos para venir a buscarme pelea; ciertamente tienes recursos... Por desgracia, por muy ágil que seas, tus palmas no me hacen ni cosquillas. ¿De qué te sirve tanta pirueta?". Daoyou Ming soltó un rugido atronador. Las mangas abultadas de su camisa reventaron en jirones, dejando al descubierto bandas musculares descomunales que, asemejándose a viejos jiaoji retorciéndose con furia, ondulaban y se tensaban bajo la piel. A través de sus poros comenzó a brotar un vapor blanquecino y ardiente; sus huesos, carne y tendones retumbaron al unísono, operando con la potencia destructiva de una caldera de vapor. La palma que la Duodécima Señora acababa de asestarle apenas había dejado una marca rojiza e inofensiva sobre su piel: para él no era más que un simple rasguño superficial. "Bien ganada tienes la fama de poseer la Campana de Oro, la cúspide del endurecimiento en el Segundo Paso... Hermano Ming, estás durísimo por todas partes; lástima que no sepamos si allá abajo la tienes igual de tiesa", soltó la mujer con una risotada provocadora, esquivando con gracia un palmetazo capaz de partir losas de piedra. En una fracción de segundo, lanzó una patada punzante y traicionera dirigida directamente hacia la entrepierna del coloso. Las pupilas de Daoyou Ming destellaron con furia gélida y cruzó ambas manos hacia abajo para protegerse el bajo vientre. Aprovechando la cobertura defensiva, la Duodécima Señora alzó la otra pierna en un latigazo ascendente que conectó de lleno contra la mandíbula del gigante. Daoyou Ming fue sacudido como si un mazo de demolición lo golpeara en la cara; retrocedió varios pasos escupiendo una mezcla de sangre y dientes desprendidos. Para cualquier otro maestro del Músculo de Jiaoji semejante impacto le habría fracturado el cráneo, pero gracias a su Qigong Duro se mantuvo erguido como si nada hubiera ocurrido. "Parece que el 'pequeño hermano Ming' sigue siendo tu compuerta de vulnerabilidad y se puede quebrar; con razón un macho tan feroz como tú rehúye a las mujeres: tienes pánico de que te partan el punto flaco en un descuido, ¿verdad?", se burló ella entre risas. "¡Maldita zorra! ¡Muérete!", rugió Daoyou Ming escupiendo más sangre, arremetiendo contra ella con la furia de un oso enfurecido. La Duodécima Señora no se atrevió a recibirlo de frente: Daoyou Ming podía encajar diez de sus palmas sin pestañear, pero ella no soportaría un solo impacto a fondo del titán. Esa era la hegemonía indiscutible del endurecimiento corporal: dentro del mismo reino marcial, salvando el punto ciego de la compuerta, se combatía con absoluta impunidad. Mientras las dos Sandalias de Paja más fuertes se enzarzaban en un duelo a muerte, varias decenas de cabecillas y centenares de soldados rasos peleaban cuerpo a cuerpo a lo largo de la calzada. En un pacto tácito, nadie desenfundó armas blancas. En un rincón del callejón, Li Xiuwen fingía pertenecer al Paso de la Membrana. Con una técnica de palma deliberadamente torpe intercambiaba manotazos contra un soldado raso del Cobertizo Leigong, mientras sus ojos examinaban con frialdad el desarrollo del combate. Tal como decían los rumores, Daoyou Ming ha alcanzado la Perfección en la Campana de Oro: un arte del Segundo Paso infinitamente superior a la Camisa de Hierro ordinaria. Sin embargo, comparada con mi Técnica de la Armadura Atada, todavía se queda corta: a pesar de dominarla por completo, sigue arrastrando un punto débil tan evidente en la entrepierna. La Técnica de la Armadura Atada operaba a un nivel muy distinto: trasladaba la vitalidad hacia la totalidad de la membrana dérmica para tejer líneas místicas protectoras; allí donde hubiera piel, la armadura brindaba resguardo. Incluso el "pequeño A-Wen" contaba con su correspondiente recubrimiento de piel susceptible de generar líneas místicas, solo que su nivel actual aún era insuficiente para extender la protección hasta ese rincón. Para erradicar por completo la compuerta en la entrepierna necesitaría alcanzar la Perfección en la Armadura Atada; entretanto, a él también le tocaría cuidarse de las patadas arteras y los golpes bajos que tanto fascinaban a las peleadoras. Li Xiuwen desvió la mirada hacia Zajiú. Aquel cobarde se resguardaba detrás del grueso de las tropas, haciendo tiempo sin atreverse a dar un paso al frente. Justo cuando Li Xiuwen meditaba en cómo aislar a Zajiú para liquidarlo sin testigos, vio que el sujeto aprovechaba la confusión reinante para escurrirse disimuladamente hacia una callejuela lateral, donde también se escuchaban los ecos sordos de varias escaramuzas secundarias. Li Xiuwen aplicó una pizca más de presión en su palma: el soldado raso de la Membrana Púrpura con el que fingía pelear salió despedido por los aires y azotó de espaldas contra los adoquines. El tipo quedó tendido mirando al cielo con la respiración entrecortada: "Maldita sea... ¿qué experto de la Membrana Negra está tan desocupado para pasarse un cuarto de hora fingiendo que pelea conmigo? ¡Menuda burla!". Entretanto, camuflado en el desorden y valiéndose del sigilo del Arte del Tiburón Durmiente, Li Xiuwen se deslizó por una bocacalle contigua sin que nadie reparara en su ausencia, adentrándose tras el rastro de su presa. ... En el interior del callejón secundario. Liu Chun, A-Zhen y Da Sha Qiang tenían acorralado a un soldado de base en la cúspide de la Membrana Negra perteneciente al Cobertizo Leigong. El muchacho, subordinado directo de Zajiú, yacía en el piso bañado en sangre, suplicando piedad: "¡No me peguen más, no me peguen más! ¡Me rindo, lo reconozco!". "¡Maldito bastardo! ¡Incitar a mi primo de la Callejuela Cola de Dragón a fumar opio no te va a salir gratis!", le increpaba A-Zhen pateándolo con rabia. "¡Exacto! ¡Meterse con el primo de A-Zhen es meterse con el primo de Da Sha Qiang!", bramaba el grandullón lanzando puñetazos y patadas a diestro y siniestro. "¡Engañar a la gente para que consuma droga viola las reglas de hierro del Señor Ming! ¡Ustedes, los del Cobertizo Leigong, se pasan de insolentes!", sentenció Liu Chun, montado sobre el sujeto mientras le descargaba una lluvia de golpes. ¡Plaf! ¡Plaf! ¡Plaf! Tres chasquidos secos rasgaron el aire. Zajiú descendió desde lo alto con paso elegante. Se ajustó la corbata con tranquilidad, bajó la pierna derecha que aún mantenía alzada en el aire y extrajo un encendedor para prender un puro. Sacudió el puño de su camisa y contempló a los tres jóvenes tirados contra la pared, retorciéndose de dolor e incapaces de ponerse en pie. Esbozó una sonrisa fría: "Qué manía tienen los mocosos de hoy en día con meterse donde nadie los llama". \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 71

Estás leyendo el capítulo 71 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.