Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 72 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
En el callejón lateral de la Calle Guangwang.
"Tú... no respetas las reglas. Siendo una Sandalia de Paja, ¡abuses de los menores!", protestó A-Zhen con el rostro lívido, sujetándose el bajo vientre con rabia.
Zajiú se acercó con paso pausado, plantó la suela sobre la mejilla de la muchacha y la restregó contra el suelo un par de veces hasta arrancarle sangre. Sonrió con frialdad: "¿Acaso una mocosa como tú tiene derecho a darle lecciones al Noveno Amo?".
A un costado, el secuaz apaleado se incorporó gimoteando: "Noveno Amo, ya me había rendido y aun así me siguieron pegando".
"Ve, desnúdalos a los tres y dales una buena paliza", ordenó Zajiú mirando a A-Zhen mientras se acomodaba el pantalón con una sonrisa burlona.
"Tú... ¡mi maestro es Huang Sihai!", chilló A-Zhen, temblando de pánico hasta el punto de casi perder el control de su vejiga.
"¿Por una basura del primer piso? ¿Crees que Huang Sihai va a mover un dedo por ustedes?", se mofó Zajiú, inmune a semejante amenaza. Solo pretendía aterrorizar a aquellos mocosos; en realidad no pensaba tocar a la chica. Con el aspecto rústico de A-Zhen, ni regalada la querría. Además, propasarse de ese modo en plena reyerta mancharía la reputación callejera del Hermano Ming si la voz corría por el Jianghu.
"Tú...", balbuceó A-Zhen, sucumbiendo a la desesperación antes de caer desmayada por el terror.
Con los ojos inyectados en sangre, Da Sha Qiang se puso en pie y se interpuso frente a ella, empuñando una navaja con furia desquiciada: "¡Atrás, cabrones! ¡A quien toque a A-Zhen le arranco la vida!".
Liu Chun también estaba petrificado por el miedo, incapaz de reaccionar; con voz temblorosa soltó: "El año que viene subiré al segundo piso... te conviene no pasarte de la raya".
"¿Así es como le hablas a un experto del Segundo Paso? ¡Mocoso maleducado!".
De un manotazo seco, Zajiú mandó a volar la navaja de Da Sha Qiang, clavándola en el muro, y de una patada lo derribó contra los adoquines; el grandullón quedó medio muerto, sumiéndose también en la inconsciencia.
Incluso usando un solo brazo, Zajiú podía vapulear a aquellos novatos sin despeinarse: tal era el abismo infranqueable entre el primer y el segundo paso.
Entrecerrando los ojos, levantó a Liu Chun de la solapa con una sola mano y rio con sorna: "¿No es este el señorito Liu de la Torre Cuiyun? Lárgate de aquí; te perdono por consideración hacia tu padre".
Arrojó a Liu Chun al suelo. El muchacho se incorporó a trompicones, miró a Da Sha Qiang y a A-Zhen y, tras dudar un segundo, apretó los dientes: "Soy el hermano mayor de todos... por favor, déjame llevármelos".
¡Plaf!
De una bofetada despiadada, Liu Chun salió despedido por el aire escupiendo una nube de sangre. Zajiú contuvo la fuerza, temeroso de matar a los muchachos y buscarse complicaciones innecesarias.
Con varios dientes desprendidos, Liu Chun quedó sentado en el suelo con la mente embotada, los oídos zumbándole y la vista nublada por destellos dorados. A fin de cuentas, no era más que un chiquillo con cierto talento natural y criado entre algodones; jamás había probado la brutalidad de la calle.
Zajiú miró a los tres y soltó una carcajada burlona: "Le guardo respeto a tu padre y tú te me subes a las barbas. Maldita sea, los mocosos de hoy en día se creen intocables... Agradezcan que el Señor Ming es demasiado indulgente; en mis tiempos, escoria como ustedes ya habría muerto ocho veces. ¿Hermano mayor de qué? No eres más que una mierda seca, ¿de verdad te creíste un personaje importante?".
Al ver que el secuaz se disponía a rasgar las ropas de A-Zhen, Liu Chun se abalanzó sobre él; el maleante lo interceptó de inmediato y le descargó una lluvia de puñetazos: "¡Hijo de perra, no te metas donde no te llaman!".
Poco a poco, las fuerzas abandonaron a Liu Chun; antes de que la oscuridad lo tragara por completo, murmuró con un hilo de voz: "No mentí... si A-Wen no está, yo soy el hermano mayor del primer piso...".
El secuaz le quitó los zapatos a A-Zhen, dejando al descubierto unos pies callosos, y se tapó la nariz con desagrado: "Qué ásperos... y apestan".
"Veamos si lo de arriba está más tierno...", masculló con una mueca lasciva, estirando la mano hacia el cuello de la camisa de la muchacha.
¡Zas!
Una silueta se precipitó desde los aleros del segundo piso, cayendo en picado hacia la coronilla de Zajiú.
Sintiendo el vendaval que caía sobre él, Zajiú alzó ambas palmas hacia el cielo mientras sus pies retrocedían a toda velocidad.
La figura ejecutó un toque sutil como una libélula rozando el agua: sobrevoló a Zajiú y cayó directamente sobre la cabeza del secuaz que manoseaba a A-Zhen.
Plantó los pies sobre el cráneo del maleante y descargó todo su peso con la fuerza de un martinete de mil arrobas.
¡Crac!
Las vértebras cervicales del subordinado se hicieron añicos al unísono, perforando la carne del cuello; el cuerpo quedó tendido en el suelo como un guiñapo inerte, muerto al instante.
La silueta dio un pisotón demoledor que fracturó los huesos de la cabeza del cadáver y, deslizando una daga desde la manga como una víbora saliendo de su madriguera, arremetió de nuevo contra Zajiú.
Con el único brazo disponible, Zajiú desenvainó el machete que llevaba al cinto y lanzó un tajo desesperado hacia el asaltante.
El atacante flexionó los tobillos y, de un salto ingrávido, superó una zancada de altura; adhiriéndose al muro como un geco trepador, esquivó el tajo con total soltura.
Zajiú giró sobre sus talones para lanzar un estoque a ciegas hacia atrás, pero solo cortó el aire.
Como un espectro, la figura emergió por su flanco; una palma envuelta en la furia de olas desbordadas se precipitó directa hacia su cabeza.
Zajiú esquivó el golpe fatal por un pelo, pero la onda expansiva llegó a rozarlo. En su brazo derecho, aún convaleciente, la piel y la carne ondularon como espuma rota antes de reventar de adentro hacia afuera: una niebla escarlata estalló en el aire, dejando los huesos al descubierto.
Con el rostro deformado por la agonía y las venas brotándole en la frente, bramó con los ojos enrojecidos: "¿Por qué recurres a golpes letales sin motivo? ¿Acaso no conoces las reglas de la reyerta?".
El enmascarado no pronunció una sola palabra; dio un paso al frente y volvió a la carga.
Sabiendo que las cartas estaban en su contra, Zajiú recuperó la compostura y forzó una sonrisa suplicante: "Hermano, me rindo, lo reconozco... Solo nos disputamos territorio; esto es un juego para guardar apariencias ante los líderes, ¿para qué jugarse la vida? Si te ofendí en el pasado sin darme cuenta, ¡juro ante el Santo Marcial que mañana mismo llevaré el mejor licor y regalos costosos hasta tu puerta para pedirte perdón!".
El asaltante hizo oídos sordos; su ofensiva implacable lo ahogaba sin concederle un segundo de tregua.
"¡Si por las buenas no entiendes, muérete!".
¡Chas, chas, chas!
Tres dagas arrojadizas salieron disparadas. Zajiú extrajo armas ocultas de algún rincón y las lanzó en abanico hacia el intruso.
Con pasos ligeros como una mariposa esquiva, el enmascarado sorteó los proyectiles con pasmosa facilidad.
La desesperación se adueñó de Zajiú: sentía que cada uno de sus movimientos e intenciones eran leídos con total claridad por aquel sujeto. Pese a encontrarse en un reino marcial prácticamente idéntico al suyo, aquel individuo desprendía una sensación de profundidad insondable.
Preso del pánico, arrojó una densa nube de cal viva mezclada con limaduras de hierro; el polvo blanquecino cubrió el callejón para facilitarle la huida.
Sin embargo, como si hubiera anticipado la maniobra desde el primer instante, el atacante agitó la manga: una ráfaga de viento disipó la cortina de cal, devolviéndola en remolinos directos hacia el rostro de Zajiú.
El polvo le cegó los ojos y le abrasó la boca.
"Usar ese truco con el viento en contra... pedazo de idiota", espetó el enmascarado con una voz deliberadamente áspera y fingida.
"Cof, cof, cof... ¿Quién demonios eres? ¿Cómo conoces cada uno de mis movimientos? ¿Eres tú, Tres Largos? ¡Jamás te he hecho daño, bastardo!".
Zajiú estaba consumido por el terror; en su delirio llegó a sospechar de su propio hermano de juramento. Aquel truco con cal viva era una técnica oculta que él mismo había perfeccionado con los años, y que en repetidas ocasiones le había permitido salir con vida frente a rivales superiores. Y ahora, cada uno de sus recursos era desmantelado como si fuera un libro abierto.
Aterrado, giró sobre sus talones e intentó correr hacia la salida del callejón.
Apenas dio el primer paso cuando una mano férrea como una prensa de hierro cayó con pesadez sobre su hombro.
Perdió el equilibrio y trastabilló hacia adelante.
Acto seguido, una hoja corta se hundió hasta el mango en su corazón, abriéndole una brecha gélida y lacerante en el pecho.
Oleadas sucesivas de una potencia descomunal descargaron sobre su cuerpo como un diluvio incesante.
Sometido por una fuerza abrumadora e irresistible, Zajiú fue incapaz de mantenerse en pie y cayó de rodillas sobre los adoquines.
El hombre de la máscara de Pai Gow apretó el puño derecho. Bajo la tela gris de su traje de entrenamiento, bandas musculares entrelazadas como serpientes se contrajeron y tensaron al unísono:
¡Una contracción, un estallido!
¡Una fuerza de mil arrobas detonó en un instante!
Un codazo demoledor envuelto en el fulgor azabache y dorado de las líneas místicas cayó en picado sobre la coronilla de Zajiú.
¡Diez puñetazos no igualan la contundencia de un solo codazo!
Y mucho menos tratándose de un codazo reforzado por la plenitud de un arte de endurecimiento.
La fuerza combinada de dureza y tenacidad perforó el cráneo, ¡estallando en el interior!
La cabeza de Zajiú se abrió de par en par exactamente igual a una sandía demasiado madura azotada contra el suelo, desparramando sobre la piedra una mezcla húmeda de sesos y sangre.
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• Novela: ¡Camino Marcial! (武道!)
• Título en inglés: Martial Dao!
• Autor: Tian Li (田隶)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 72 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.