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Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 7 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Calle Longjin, Fábrica de Fideos Chen Ji. "Tía, ya volví", avisó Li Xiuwen al entrar. En ese momento, su tía se encontraba preparando la cena. "Llegas en el momento oportuno; hoy preparé un poco de gachas de pepino de mar", comentó ella con una sonrisa. "¡Qué banquete tan espléndido!". "Es tu primer día aprendiendo artes marciales, así que había que celebrarlo y de paso darte una buena nutrición". "Muchas gracias, tía, pero en adelante no gaste de más. Con comer hasta llenarme es suficiente; en las primeras etapas de cultivo aún no hacen falta alimentos tan vigorizantes". A Li Xiuwen le remordía un poco la conciencia. Disponer de alimentos altamente nutritivos sin duda era mejor, pero la precaria economía familiar no daba para tales lujos; después de todo, él no era ningún deportista mimado que necesitara atiborrarse de delicias costosas. "¿Qué tal fue el entrenamiento hoy? ¿Todo marchó sobre ruedas?". "Todavía no he comenzado con las técnicas de combate; hoy nos enseñaron los conocimientos preparatorios previos a la práctica del boxeo". "¿Conque también hay que estudiar teoría? Veo a esos maestros en las grandes arenas de combate y no tienen pinta de tener mucha tinta en el cerebro; quién diría que aprender artes marciales entraña tanta ciencia". "¿Y mi tío?". "Haciendo horas extras". Li Xiuwen sabía bien que su tío también deseaba juntar suficiente dinero cuanto antes para mudarse fuera con su tía y mejorar sus condiciones de vida. Sin embargo, en Xianghai escaseaba el espacio y sobraba la gente, cada palmo de tierra valía su peso en oro; cualquier apartamento fuera de la ciudadela era un sueño inalcanzable para la gente común. Durante la cena, su tía comentó de manera casual: "Ah Wen, recibí una llamada de un tal Zhao Dalong. Decía que es un paisano y buen amigo tuyo, con quien cruzaste clandestinamente". Li Xiuwen alzó la mirada mientras los recuerdos afloraban en su mente: "Sí, ¿qué sucede con él?". "Dijo que se puso en contacto con varios de los amigos que cruzaron juntos de forma ilegal y lograron escapar del foso de serpientes, y que invita a todos a reunirse en el Restaurante Hongyun, fuera de la ciudadela". "De acuerdo". Los recuerdos de aquella travesía se agolparon en la mente de Li Xiuwen. Zhao Dalong, el joven Ding, Li Nanshu... Se preguntaba cómo les estaría yendo en la vida a aquellos camaradas con quienes compartió tantas penurias. ... No fue sino hasta las diez de la noche cuando su tío regresó a casa, con una venda adhesiva en la frente cuya gasa estaba empapada de sangre. "¿Cómo te hiciste eso?", preguntó su tía apresurándose a quitarle el abrigo con semblante alarmado. "No es nada. Fui a hablar con el Tercer Amo sobre el dinero de protección y el hermano Ji, junto con unos cuantos maleantes, me abrió un raspón", explicó su tío. "¿Otra vez el hermano Ji? ¿Qué se trae entre manos?", inquirió ella con el rostro ensombrecido de indignación. "Me exigió que de ahora en adelante le entregue el dinero de protección directamente a él...", frunció el ceño su tío. "¿O sea que tendríamos que pagarle tanto al Tercer Amo como al hermano Ji? ¡Ese desgraciado no respeta en lo más mínimo las reglas del bajo mundo! ¡Si nos acorrala demasiado, nos jugaremos la vida contra él!", maldijo su tía enfurecida. "Tú misma lo has dicho: no son más que maleantes. Esa escoria vive al día y le importan un comino las reglas del bajo mundo", suspiró su tío con honda preocupación. "Si hubieras aprendido artes marciales en su momento, qué distinto sería todo", lamentó la mujer. "Yo no nací con madera para las artes marciales. Además, los tiempos han cambiado: una persona común se pasa la vida entera entrenando para que al final la liquide un solo balazo". "Yo prefiero poner mis esperanzas en Ah Wen. Si por ventura este chico logra dominar algo, ya no tendremos que vivir con el alma en un hilo en esta ciudadela". "Vámonos a dormir, en los sueños todo se arregla... Y ni se te ocurra contarle esto a Ah Wen; los muchachos que recién empiezan en el Camino Marcial son los más propensos a dejarse llevar por impulsos insensatos". "¿Y la herida de tu cabeza?". "Dile que me caí". ... Peluquería Wu Jun. "Hermano Jun". "Ya viniste a trabajar. Oí decir que te metiste a entrenar artes marciales". "Apenas estoy empezando". "Cuando termines de aprender, ni te molestes en seguir de ayudante; mejor encárgate de vigilarme el local. Si no pasa nada, te daré doscientos al mes; y si surge algún problema, te pagaré aparte". "¿En serio?". Doscientos billetes no eran ninguna pequeñez; a Li Xiuwen le tentó bastante la oferta, sobre todo porque ni siquiera tendría que cumplir una jornada diaria: con acudir cuando el hermano Jun lo llamara sería suficiente. "Estos últimos años la ciudadela anda muy revuelta; la Sociedad Changle está con el agua hasta el cuello y pequeños negocios como el mío prácticamente han quedado a su suerte". "¿A qué se debe eso?". Li Xiuwen también había percibido que el ambiente en la ciudadela se tornaba cada vez más turbulento. Aunque la Ciudad Amurallada era un territorio sin ley bajo triple desamparo administrativo, gracias a la presencia del señor Ming y de la Sociedad Changle, la organización predominante de la Ciudad Amurallada, en el pasado reinaba una relativa estabilidad. Incluso en la memoria de su tía, años atrás la Ciudad Amurallada era un sitio bastante apacible, donde los vecinos convivían en armonía. Sin embargo, en tiempos recientes habían ingresado enormes cargamentos de opio a la Ciudad Amurallada, provocando la proliferación de cazadores del dragón y dejando la ciudadela sumida en un ambiente podrido y en una miseria intolerable. Grupos de maleantes que ignoraban por completo los códigos de honor, tales como los Trece Guardianes de la Banda Infantil, habían empezado a ganar terreno con una soberbia cada vez más descarada. "Tampoco conozco los pormenores exactos, pero según lo que me enteré por un viejo amigo de la banda de los Héroes Unidos, lo más probable es que una organización colosal de fuera de la ciudadela quiera meter las garras en la Ciudad Amurallada". "¿Cuál de todas?". "La Banda Tianyi". "Esto es una guerra entre titanes...", murmuró Li Xiuwen para sus adentros. La Sociedad Changle era la hermandad más poderosa dentro de la Ciudad Amurallada; en realidad, la mayoría de las pandillas locales constituían filiales de Changle. Por su parte, la Banda Tianyi figuraba como una de las tres grandes familias del bajo mundo exterior a la Ciudad Amurallada, y su máximo cabecilla, Tianyi Hao, era una figura formidable que movía los hilos a su antojo en todo Xianghai. "El aumento descomunal de cazadores del dragón en la ciudadela durante estos años ha sido orquestado en las sombras por la Banda Tianyi. Se rumorea que Tianyi Hao controla la mitad del negocio del polvo blanco en todo Xianghai". "En ese caso espero que la Sociedad Changle salga vencedora". "Por supuesto. El señor Ming tiene terminantemente prohibido a sus subordinados comerciar con estupefacientes; conserva principios y es mucho más sensato tratar con él... En cambio, he oído que ese Tianyi Hao es un auténtico orate". "Pero volviendo a lo de cuidar el local, veo que el hermano Jun me tiene bastante confianza", bromeó Li Xiuwen sin dejar de colaborar en las tareas. "Tú, muchacho, siendo tan joven tuviste el coraje de cruzar clandestinamente hacia Xianghai con desconocidos y además saliste ileso del foso de serpientes. ¡Tienes una suerte colosal! Sé que estás hecho para grandes cosas", rió el hermano Jun. "¿Y ese amigo tuyo de la banda de los Héroes Unidos no puede darte una mano?". "Una banda de pacotilla de tercera categoría como la banda de los Héroes Unidos, que apenas sobrevive fuera de la ciudadela, jamás se atrevería a poner un pie aquí para entrometerse en semejante polvorín", replicó el hermano Jun. "Pues entonces con mucha más razón yo tampoco me atrevería; apenas soy un don nadie insignificante", señaló Li Xiuwen. "La situación no es igual: tú eres un habitante legítimo de la ciudadela. El señor Ming decretó en su momento que si los residentes se ayudan mutuamente a vigilar sus propios locales, Changle no intervendrá en su contra y, muy por el contrario, les brindará respaldo". "¿Ah, sí? ¿En verdad existe tal disposición?". El hermano Jun encendió un cigarrillo, se sentó con calma y explicó: "Ah Wen, debes comprender que, aunque no nos hayamos afiliado a la Sociedad Changle, desde el momento en que decidimos radicarnos en la Ciudad Amurallada pasamos a pertenecer, de cierto modo, a su trinchera. Los pequeños comerciantes como nosotros pagamos anualmente la cuota conocida como 'dinero de Changle', que en esencia no deja de ser dinero de protección, solo que notablemente más baja que la exigida por otras mafias. Y comparada con las cargas tributarias del gobierno colonial, es sumamente reducida. Al recibir nuestro pago, la Sociedad Changle tiene la obligación de resguardar nuestra tranquilidad; de hecho, en tiempos pasados así lo hacían con rigor. El problema radica en que, en los últimos años, la ciudadela se ha visto cercada por formidables adversarios externos, al tiempo que por dentro pululan adictos y maleantes, dejando a Changle abrumada sin poder darse abasto. Si tú me ayudas a custodiar este rincón, estarás aliviando la presión de Changle, por lo que jamás te pondrán trabas". Li Xiuwen asintió con una leve sonrisa: "Comprendo el punto, hermano Jun". El hermano Jun prosiguió: "Si la Ciudad Amurallada permanece al margen de cualquier jurisdicción legal, se debe en parte a disputas históricas, pero también al innegable mérito del señor Ming. Gracias a él no tributamos al gobierno colonial y gozamos de autosuficiencia; gracias a él las grandes organizaciones del exterior no pueden cruzar las fronteras a su antojo para pisotearnos. Es innegable que el orden interno es caótico, pero para la gente humilde y desamparada, la Ciudad Amurallada representa el único refugio posible. De no existir este enclave, ¿acaso en este Xianghai donde cada palmo de suelo cuesta una fortuna habría espacio para albergar a cientos de miles de marginados como nosotros?". Tras meditarlo unos instantes, Li Xiuwen contestó: "Hermano Jun, déjeme considerarlo detenidamente; por ahora el asunto no tiene ni pies ni cabeza". "Solo te lo comentaba de pasada... Dominar el Camino Marcial entraña enormes dificultades. En mi juventud acaricié la misma idea, pero cuando el maestro me diagnosticó una aptitud inferior, recogí mi dinero y escapé de inmediato; ¡al diablo con semejante martirio!". "Por cierto, hermano Jun, ¿habría posibilidad de que me adelante el salario del próximo mes? Todavía me falta algo de dinero para solventar las comidas en la escuela de artes marciales. Con el entrenamiento mi apetito se ha disparado y las provisiones secas no me quitan el hambre". "Toma esto". "Hermano Jun, aquí hay doscientos; me está dando setenta de más otra vez". "Considéralo una ayuda para costear tu aprendizaje marcial; cuando generes ingresos más adelante, me lo devuelves y quedamos a mano". "¡El hermano Jun sí que es un hombre intachable y leal!". \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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Estás leyendo el capítulo 7 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 7 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.