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Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 68 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Gimnasio de Artes Marciales Sihai, despacho privado. Al recobrar el aliento, Huang Sihai lo reprendió con aspereza: "¿Acaso perdiste la cabeza, mocoso? ¿Te atreviste a jugártela con apenas un treinta por ciento de posibilidades de éxito? ¡Esto no es apostar cuatro monedas en una mesa de juego! ¡Te estás jugando tu futuro entero en el Camino Marcial! Esta vez tuviste suerte y acertaste, ¿pero y la próxima? ¿Crees que la fortuna te sonreirá siempre del mismo modo? Te lo advierto con total franqueza: teniendo aptitudes de sirviente, cuando intentes cruzar el Tercer Paso tu margen de éxito apenas rozará el diez por ciento. ¿También piensas lanzarte a ciegas de esa manera? Ya sabes de sobra que los ludópatas jamás tienen un buen final". Li Xiuwen adoptó una compostura seria y respondió con reverencia: "Grabo las enseñanzas de mi maestro en el corazón; antes de intentar cruzar el Tercer Paso en el futuro, este discípulo se preparará con la mayor meticulosidad". Huang Sihai suspiró con impotencia: "Te entra por un oído y te sale por el otro... En fin, haz lo que te plazca. De cualquier modo, haber superado la barrera, aunque haya sido por pura chiripa, demuestra que en tu destino estaba escrito que así fuera". El enfado de Huang Sihai era genuino, pero la satisfacción secreta que sentía en el pecho también lo era. En todos sus años al frente del gimnasio, los discípulos que había logrado guiar hasta el Segundo Paso apenas sumaban una docena. A veces, en una buena racha, coronaba a dos o tres en una sola temporada; otras veces transcurría un año entero en blanco sin que surgiera ninguno. A fin de cuentas, todos en la ciudadela sabían que sus criterios de admisión eran sumamente laxos y aceptaba a cualquiera que pagara, por lo que talentos de aptitudes superiores como Piernas Largas Siete rara vez ponían un pie en el Gimnasio Sihai. Y entre esa docena de pupilos consagrados, aquellos con aptitudes de sirviente que habían logrado cruzar el paso se contaban con tres dedos de una mano. "Maestro, le ruego que guarde discreción sobre este asunto en mi favor", pidió Li Xiuwen. "Lo tengo claro; al fin y al cabo llegaste hasta aquí inflándote a píldoras de pescado, es lógico que quieras cuidar tu dignidad", concedió Huang Sihai con tono sereno. Aunque Li Xiuwen no se lo hubiera pedido, él mismo habría sellado sus labios. Los avances y secretos del cultivo de un discípulo pertenecían a su estricta privacidad; sin su consentimiento expreso, jamás divulgaría nada hacia el exterior. Tras una breve pausa, Huang Sihai añadió pensativo: "Habiendo asumido semejante riesgo para entrar al Segundo Paso, deduzco que estás resuelto a competir en el Encuentro de Cruzar el Río del año que viene, ¿me equivoco?". Li Xiuwen asintió sin titubear: "Así es. Quiero intentarlo... Ver si en ocho meses soy capaz de hacer que la serpiente transmute en jiaoji". Huang Sihai sacudió la cabeza, dejando escapar un suspiro cargado de pesadumbre: "Los antiguos solían decir: para que la serpiente transmute en jiaoji, es preciso superar una gran tribulación... Entre los Tres Pasos y las nueve fases del Camino Marcial, el Músculo de Jiaoji es el más singular de todos. ¿Por qué? Porque el salto cualitativo desde el Músculo de Pitón hasta el Músculo de Jiaoji sobrepasa con creces la transición de cualquiera de las etapas previas. Por esa misma razón, el Músculo de Jiaoji no está catalogado como un gran paso marcial en sí, ¡pero en la práctica pesa tanto o más que uno! Alcanzarlo no es algo que se resuelva acumulando vitalidad o tragando píldoras de pescado a destajo. Para quienes gozan de aptitudes superiores no suele haber problema: prácticamente todos logran pisar el reino de Jiaoji con paso firme. Pero en tu caso, tus probabilidades reales apenas rondarían un treinta por ciento. De modo que, incluso si la suerte volviera a ponerse de tu lado y te atiborrases de elixires sin medir consecuencias, en ocho meses tendrías ciertamente una leve esperanza de lograr que la serpiente se convierta en jiaoji. Pero seamos sensatos... ¿acaso crees que eso es humanamente factible?". Li Xiuwen replicó con un brillo encendido en la mirada: "Que resulte o no, lo dictará el cielo. Yo creo en mí mismo, ¡y confío en que el cielo no me dará la espalda!". Huang Sihai se quedó mirándolo fijamente por unos instantes. No esperaba encontrarse con un optimismo tan inquebrantable en aquel joven, como si ninguna adversidad pudiera doblegar su voluntad; aquel corazón envejecido del viejo maestro sintió un leve remolino de emoción. Tal vez, en el reflejo de Li Xiuwen, acababa de vislumbrar a su propio yo de juventud. La estructura ósea original de Huang Sihai tampoco había sido nada del otro mundo: apenas raspaba las aptitudes intermedias. Y aun así, paso tras paso, había logrado alzarse como un auténtico maestro del Paso del Tigre y el Elefante, superando a no pocos talentos de aptitudes superiores por el camino. Solo que él tenía muy claro que su trayectoria no era replicable: a él lo había acompañado un golpe de fortuna extraordinario. Tras meditarlo unos segundos, Huang Sihai le sugirió: "Si estás empeñado en participar en el Encuentro de Cruzar el Río el próximo año, te señalaré una vía: métete de lleno en una banda clandestina. Los miembros de esas organizaciones pueden canjear la \[Gran Medicina de la Inundación del Dragón\] en la Torre Changle de la Sede Central. Si demuestras tu valía en la calle, puede que los líderes decidan recompensarte con alguna... Esa medicina no se refina a partir de carne y grasa animal, sino de hierbas medicinales sumamente selectas, por lo que casi no acarrea los tres venenos". "¿La Gran Medicina de la Inundación del Dragón?". Li Xiuwen se mostró intrigado; que llevara el apelativo de "Gran Medicina" demostraba con creces que jugaba en una liga muy superior a las simples "píldoras refinadas de pescado". "Una sola píldora ahorra meses o incluso hasta un año entero de austero entrenamiento a un practicante ordinario. Con tu nivel actual, si consigues consumir entre tres y cinco píldoras a lo largo de este año... tendrías esperanzas reales de pisar el Músculo de Jiaoji". "¿Y cuánto cuesta una unidad?", indagó Li Xiuwen. "Deja de soñar despierto: esa medicina no se compra con dinero. Cada una de esas píldoras posee un valor que escapa a cualquier cálculo monetario; únicamente se obtienen canjeando puntos de contribución internos dentro de la organización". "Muchas gracias por la guía, maestro". Un breve silencio se instaló entre ambos. Huang Sihai rompió la pausa preguntando: "Dentro de dos meses tengo previsto llevarlos al Gimnasio Garza Nocturna para hacerles una discreta visita de desafío y recuperar el honor perdido de nuestra escuela. ¿Estarías dispuesto a participar?". Li Xiuwen lo sopesó un momento y asintió: "Por supuesto". Huang Sihai le había facilitado el alquiler de una vivienda y asegurado un techo digno para sus tíos; aquella deuda de gratitud merecía ser saldada. "Desde luego, no te pediré que des la cara de balde. Si logramos la victoria, te otorgaré diez píldoras refinadas de pescado; además, si hay alguna técnica de combate o arte secreto adicional que desees aprender, te la enseñaré sin reservas". El viejo Huang buscaba en el fondo un pretexto legítimo para tenderle una mano a Li Xiuwen. Sabía que el muchacho poseía una perspicacia brillante: mientras su vitalidad y cultivo estuvieran a la altura, a la hora de liarse a golpes no se achantaría ante nadie. Y habiendo consumido tantas píldoras de pescado sin que los tres venenos enturbiaran su juicio, con su energía manteniéndose sólida y firme, demostraba que su voluntad marcial era lo bastante robusta como para someter y purgar la vitalidad externa asimilada. Li Xiuwen reflexionó unos instantes: en la actualidad no carecía de juego de pies ni de artes de endurecimiento, y las técnicas de combate avanzadas le correspondían de forma gratuita por derecho de ascenso. "Maestro, ¿cuenta usted con algún método para ocultar el aliento marcial?". Huang Sihai soltó una carcajada divertida: "¿Un método para contener el aliento? ¿Acaso hace falta buscar una técnica independiente para semejante nimiedad? El método avanzado de templado que sucede a la Postura de la Arena Marina lo incluye de forma natural". Li Xiuwen se llenó de júbilo: "En ese caso lo decidiremos cuando llegue el momento; todavía no sé con certeza qué otra técnica podré necesitar, y si seremos capaces de vencer allí es algo que aún está por verse". Este chico se parece a mí, pensó Huang Sihai con satisfacción interior. En sus años mozos él actuaba exactamente igual: aun alcanzando cierto grado de fuerza, jamás hacía alardes en público; conservaba un riguroso perfil bajo y hacía lo indecible para pasar desapercibido ante los ojos ajenos. Los hechos le habían dado la razón: incontables camaradas de su generación que en su día brillaron con un renombre ensordecedor hoy no eran más que un puñado de tierra bajo el suelo, mientras que él seguía firme, entero y próspero en la Ciudad Amurallada, disfrutando de una vida apacible. Huang Sihai agitó la mano indicándole que podía retirarse: "Hoy dedícate a asentar tu nuevo reino; mañana a primera hora ven a buscarme para transmitirte el método avanzado de templado corporal". "Entendido". Li Xiuwen cerró la puerta con suavidad y subió al segundo piso. ... ¡Rin, rin, rin! El teléfono sobre el escritorio de Huang Sihai comenzó a repicar con fuerza. Al descolgar, la voz de Xiao Tianhong resonó desde el otro lado: "Maestro, ¿es verdad que el mes que viene piensa llevar una delegación al Gimnasio Garza Nocturna para una visita de desafío?". "Así es". "¿Necesita que le eche una mano? ¡Puedo buscarle a un par de jóvenes discípulos del Segundo Paso de mi entorno y mandárselos al gimnasio haciéndolos pasar por alumnos nuestros!". "No será necesario; a nuestro gimnasio no le faltan brazos... Tianhong, tengo la corazonada de que la persona que ocupará el puesto del Cuarto Prodigio los va a dejar a todos con la boca abierta". "¿A quién se refiere, maestro? Liu Chun está completamente descartado: A-Wen le barrió todo el orgullo de un solo golpe... Entre la gente del segundo piso, el único con cierta solvencia es Ao Jiu, pero es demasiado cabeza dura. Lu Yu tampoco está mal, aunque esa muchacha tiene demasiados cálculos egoístas en la cabeza: se la pasa montando facciones en el segundo piso para reclutar gente para la familia Lu, algo que no me agrada nada... Aparte de ellos, ¿quién más podría dar la talla para ser el Cuarto Prodigio?". Tras una pausa en la línea, Xiao Tianhong inquirió con evidente extrañeza: "¿No se referirá a... A-Wen?". "Por ahora es confidencial; primero quiero observarlo un poco más... je, je, je...", rio Huang Sihai con picardía antes de colgar el auricular. ... Al caer la noche. Chun'antang: una botica tradicional de medicina china de modesto renombre dentro de la ciudadela. Li Xiuwen le extendió una lista manuscrita a un anciano de pobladas cejas blancas y bigote ralo: "Patrón, ¿dispone de estas hierbas medicinales?". Se trataba de la fórmula de emplasto medicinal necesaria para templar el segundo nivel de la Técnica de la Armadura Atada, a la cual le había aplicado ciertos ajustes en las proporciones para evitar que algún ojo curioso dedujera de qué arte se trataba. El anciano apartó a un lado el ejemplar recién comprado de la revista sensacionalista Dragón, Tigre y Leopardo, se calzó las gafas para la presbicia y murmuró mientras leía: "Algunas las tengo aquí mismo; para otras tendré que consultar en la sede central de Chun'antang en el Distrito Central... Estas hierbas no son nada baratas, ¿eh?". "Le ruego que se tome la molestia; necesito tres dosis completas. El dinero no será un problema", respondió Li Xiuwen con una sonrisa tranquila, liberando de manera sutil un ápice de la imponente presencia propia de un auténtico artista marcial. El anciano, que hasta ese instante se mostraba perezoso y displicente, dio un respingo en el acto y forzó una reverencia servicial: "Muy bien, mañana mismo a primera hora iré a comprobarlo". Al cruzar la salida de Chun'antang, Li Xiuwen se palpó el bolsillo, notando la delgadez alarmante de su billetera: "De los ahorros del Tercer Amo ya solo me quedan mil quinientos yuanes. Descontando la comida y los gastos corrientes, apenas me alcanzará para sostener tres días de práctica de la Técnica de la Armadura Atada". "La plata se escurre de las manos igual que una diarrea fulminante: por mucho que entre, jamás alcanza para cubrir los gastos". \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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Estás leyendo el capítulo 68 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.