Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 67 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Calle Guangwang, Casino Jinghai.
Con el brazo vendado, Zajiú esperaba mientras un subordinado le encendía el cigarrillo. El muchacho preguntó en un susurro: "Noveno Amo, ¿qué desgraciado sin ojos le causó esta herida?".
Zajiú lo fulminó con la mirada: "No preguntes lo que no te incumbe".
Siendo un consumado experto del Músculo de Serpiente, haber salido a cazar a un novato del Paso de la Membrana y dejarlo escapar era una vergüenza que provocaría carcajadas en toda la ciudadela.
De pronto, un clamor recorrió el local.
Una figura alta como una colina cruzó el umbral con la cabeza baja, despidiendo una presencia abrumadora que despejó el aire a su paso. Por un instante, los clientes del casino creyeron vislumbrar a un oso pardo colosal y calvo, irguiéndose más alto que el cielo para rascarse el lomo contra la cresta de una montaña, quebrando las nubes con su hostilidad.
El recién llegado vestía una gabardina, sostenía un puro entre los dientes y arrojó un puñado de billetes al desgaire, sonriendo a voz en cuello: "¡Muchachos, al Casino Jinghai le ha ido de perlas este tiempo; hay comisión para todos!".
Daoyou Ming: la Sandalia de Paja más fuerte del Cobertizo Leigong y su cuarto hombre al mando.
Zajiú se puso en pie como impulsado por un resorte y salió a recibirlo a toda prisa: "Hermano Ming".
Daoyou Ming frunció el ceño: "Estuve fuera cumpliendo un encargo. Apenas vuelvo, me entero de que estás herido. ¿Quién te puso la mano encima?".
Zajiú apartó una silla para que tomara asiento e indicó a un subordinado que sirviera té de inmediato: "No es nada, Hermano Ming; un pequeño ajuste de cuentas personal".
Adivinando de qué iba el asunto, Daoyou Ming sentenció: "Zajiú, si es por investigar aquella muerte, déjalo estar. Tu vida vale infinitamente más que la de ese desgraciado".
Zajiú condujo a Daoyou Ming a su despacho privado y murmuró en voz baja: "Hermano Ming, solo quería hacer algo por usted".
Daoyou Ming guardó silencio un momento y suspiró: "Que mataran a A-Ji no me sorprende en lo más mínimo. Ese mocoso tenía un talento pésimo y solo alcanzó la membrana a base de atiborrarse de píldoras de pescado. De niño ya era una basura; carecía de temple marcial y los tres venenos no tardaron en corromperle el juicio, volviéndolo errático y desobediente. Le salvé el pellejo y encima me guardaba rencor y recelo. Grábate esto: para mí, los que importan son ustedes: Martillo de Cobre, Tres Largos, Leopardo del Dinero y tú. No son solo mis mejores hombres en la calle; son mi familia, ¡family!".
Un calor reconfortante invadió el pecho de Zajiú al comprobar la estima de su líder. Apretó el puño y respondió con solemnidad: "Hermano Ming, descuide; sé muy bien lo que hago".
Daoyou Ming no insistió; extrajo un pequeño frasco de porcelana, lo posó sobre el escritorio y dijo con tono pausado y solemne:
"Zajiú, sé que llevas años estancado en el Músculo de Serpiente sin poder avanzar un solo paso. Como tu líder y hermano de juramento, también me preocupa. Pero bien sabes lo escasa que es la Gran Medicina de la Inundación del Dragón. Quédate con esta píldora; tómala como una recompensa por todos tus años de sacrificios. Más de eso no puedo conseguirte, así que no me culpes por no ser más generoso. Con esto te ahorrarás un largo camino de privaciones; con tus aptitudes, este mismo año deberías tener esperanzas de alcanzar el Músculo de Pitón. En cuanto al Músculo de Jiaoji... ahí no puedo ayudarte. Incontables practicantes de talento intermedio, mucho más dotados que tú, jamás lograron dar ese salto. El paso de vieja pitón a jiaoji es una auténtica tribulación; es la etapa más singular dentro de los Tres Pasos marciales. En su día, incluso con mis facultades, estuve encallado un año entero antes de lograr cruzarlo por pura fortuna. Céntrate en curarte y olvídate de la porquería de A-Ji. Ya tengo mis propias sospechas sobre su muerte; la mano negra detrás de eso no es alguien con quien una simple Sandalia de Paja como tú deba meterse".
Zajiú sonrió: "Lo entiendo. Con alcanzar el Músculo de Pitón me doy por satisfecho; ¡al menos no seré un estorbo para los Cinco Tigres de la Calle Guangwang!".
Daoyou Ming se detuvo en el umbral. Oculta tras sus gafas oscuras, su mirada destiló un destello de nostalgia: "Los Cinco Tigres de la Calle Guangwang... En aquella época éramos unos ilusos".
Apenas el líder se marchó, Zajiú tomó el frasco esmeralda, rebosante de euforia: "El Hermano Ming aún guarda afecto por aquellos años; no resolví el encargo y aun así me la entregó".
La Gran Medicina de la Inundación del Dragón servía, precisamente, para acumular vitalidad y sangre a pasos agigantados durante las fases de serpiente y pitón. Para un hombre acaudalado con necesidad urgente de consumirla, entregar un piso fuera de la ciudadela a cambio era una ganga. ¡Una sola píldora ahorraba meses o medio año de arduo templado a un peleador ordinario, sin comparación posible con las píldoras de pescado del mercado! Lo más difícil no era su elevado coste, sino que carecía de canales de venta comerciales: solo la Torre Changle de la Sede Central y la Academia permitían canjearla mediante méritos y puntos de contribución específicos.
Zajiú guardó el frasco bajo llave en el cajón de su escritorio y murmuró:
"Con el brazo lisiado, mi cuerpo está menguado; no puedo canalizar la energía ni pienso cambiar a métodos para tullidos. Ingerirla ahora desperdiciaría la mayor parte de su eficacia. Me queda medio mes para sanar la fractura; en cuanto esté listo la consumiré de inmediato para evitar sorpresas. Y si logro arrancarle el manual de Qigong Duro a Li Xiuwen y ponérselo en bandeja al Hermano Ming, ¡el mérito será colosal y sin duda habrá más medicina para mí!".
Comprendía perfectamente que entregarle la píldora por adelantado era el modo en que Daoyou Ming le indicaba que se apartara del caso de A-Ji para no enredarse más. Sin embargo, teniendo semejante oportunidad al alcance de la mano, negarse a tomarla era imposible. La codicia humana era el veneno más difícil de aplacar.
...
En el Gimnasio Sihai.
En el primer piso, los discípulos entrenaban con entrega, mientras el viejo Chen leía y bebía té dentro de su caseta enrejada como de costumbre.
Tras unos días de ausencia, Li Xiuwen notó que se habían incorporado bastantes caras nuevas. El viejo Huang se estaba forrando a manos llenas.
Con su nivel actual, Li Xiuwen bien podría abrir un gimnasio menor de tercera categoría enfocado a la salud y rascar algo de dinero. No obstante, administrar un gimnasio demandaba demasiado tiempo: enseñar a novatos, gestionar clientes, tejer influencias y peregrinar en visitas de desafío para ganarse el respeto del medio marcial... Por lo común, solo los veteranos retirados con renombre y sin potencial de ascenso abrían locales. Si él quisiera hacerlo, solo podría abrir una filial de la Escuela de la Arena Marina, lo que requeriría el visto bueno del viejo Huang, pagarle una tajada a él y otra a Changle... Con tantas comisiones de por medio, apenas le quedaría nada limpio, de modo que desechó la idea en el acto.
"¡A-Wen! ¡Te extrañé muchísimo!", bromeó A-Zhen al divisarlo.
"Pues no vi que fueras a visitarme", replicó Li Xiuwen sonriendo.
"Siendo tú una gran figura del segundo piso, ¿cómo me atrevería a molestarte? Venga, hermano A-Wen, dame unas pautas para mi técnica de palma", insistió ella con una sonrisa pícara.
"De acuerdo". Aunque pertenecía al segundo piso, Li Xiuwen seguía siendo el más respetado y querido entre los alumnos del nivel inferior. Carecía de aires de grandeza y trataba a todos con cercanía, a diferencia de Ao Jiu o Lu Yu, que parecían deidades aisladas del mundo terrenal.
"A-Wen... ¿podríamos intercambiar unos golpes?", pidió Liu Chun con el rostro encendido de timidez.
"Claro", aceptó Li Xiuwen.
En el Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad podía aplastar a Liu Chun con una sola mano; aquí, en cambio, se contuvo al máximo y dejó que el intercambio se prolongara durante diez movimientos antes de derrotarlo.
Aun así, los presentes quedaron pasmados.
En este último tiempo, Liu Chun también se había atiborrado de píldoras a escondidas hasta rozar la cúspide de la Membrana Negra, algo sabido por todos. Y pese a ello, A-Wen lo había dominado con total soltura. La profundidad de Li Xiuwen era insondable.
"Liu Chun, tu vitalidad se percibe algo inestable; no abuses de las píldoras de pescado", aconsejó Li Xiuwen con una sonrisa antes de retirarse.
¿Acaso tienes una trampa como la mía? ¡Sin mi respaldo, no intentes imitarme!
Liu Chun apretó los puños con frustración: "Ambos nos inflamos a píldoras, ¿cómo es posible que su energía esté mucho más asentada que la mía?".
...
En el despacho privado, el ábaco de Huang Sihai chasqueaba con un estruendo metálico.
Tras guardar el dinero en la caja fuerte con una sonrisa de oreja a oreja, el anciano escuchó golpes en la puerta: "Adelante".
Li Xiuwen cruzó el umbral. Huang Sihai levantó la mirada, su expresión se tornó grave al instante y soltó: "No será lo que me estoy imaginando, ¿verdad?".
Li Xiuwen sonrió: "Es exactamente lo que se imagina... Este discípulo, por fortuna, logró cruzar el paso".
Huang Sihai tomó una honda bocanada de aire, con una sorpresa mayúscula reflejada en los ojos: "¿Sin preparativos? ¿Te lanzaste a cruzar de golpe?".
Adoptando una expresión sumisa de quien promete no volver a cometer una imprudencia, Li Xiuwen murmuró: "Esta vez fue suerte... pura suerte".
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• Novela: ¡Camino Marcial! (武道!)
• Título en inglés: Martial Dao!
• Autor: Tian Li (田隶)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 67 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.