Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 64 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Chen Jia rio de buena gana: "Exacto, es una ilusión. Es el 'ímpetu' que nace de forma natural una vez que una técnica de combate alcanza la Perfección".
"¿Y qué aplicaciones prácticas tiene este 'ímpetu'?", preguntó Li Xiuwen con renovada curiosidad, buscando aprender con sincera humildad.
"Tampoco sirve de gran cosa. Apenas afecta de manera sutil el estado mental del enemigo y engrandece la propia presencia; en pleno combate ayuda a infundir respeto, exactamente igual que gritar el nombre de una técnica al soltar un golpe: puro efecto psicológico para intimidar".
"Ya veo... Muchas gracias por la aclaración, hermano Chen", meditó Li Xiuwen en silencio.
A fin de cuentas, este "ímpetu" no era un fenómeno corpóreo tangible que alterara el mundo físico. Ni Pequeña Corneta ni Piernas Largas Siete poseían un nivel que les permitiera doblar la realidad a su antojo. Dicho ímpetu no pasaba de ser una leve ilusión nacida de la interacción entre cierta energía espiritual y la psique humana. En su estado actual, su efecto era prácticamente nulo, incapaz de doblegar siquiera a un civil ordinario.
Chen Jia suspiró con desgano: "Todavía somos demasiado débiles y sabemos una miseria sobre el 'ímpetu'. Por lo que le entendí al hermano Tianhong, esta manifestación se vuelve exponencialmente más crucial a medida que se avanza en el cultivo. Ciertos maestros formidables ni siquiera necesitan mover un dedo: les basta con desplegar su 'ímpetu' para doblegar a cualquier adversario que ose desafiarlos. Claro que semejante cúspide nos queda a años luz; en esta vida no tenemos esperanzas de rozarla".
"Comprendo".
Chen Jia prosiguió con tono desenfadado: "El hermano mayor mencionaba que la potencia del 'ímpetu' radica, por un lado, en la contundencia inherente a la técnica de combate; y por el otro, en la voluntad marcial y la fuerza del espíritu... Pero esas cosas son tan etéreas y abstractas que cultivarlas es un suplicio".
Aquel que habló lo hizo sin intención, pero quien escuchaba guardó cada palabra en el pecho.
El corazón de Li Xiuwen dio un vuelco: ¡Pero si yo sí puedo cultivarlo... a través de las Tres Forjas del Crisol del Corazón!
¡La Escuela del Crisol del Corazón del Monte de los Mil Budas en la prefectura de Qizhou... el legado dejado por aquel viejo loco adquiría un valor cada vez más incalculable!
Dirigió la mirada hacia el quemador de incienso en su mente:
\[El dominio del Conocimiento Marcial Básico ha aumentado un 1%...\]
Mientras Li Xiuwen charlaba con Chen Jia, Ao Jiu continuaba entregado a su austero entrenamiento en una esquina del patio. Al observar la escena, sacudió levemente la cabeza con un dejo de decepción por la falta de entrega del recién llegado.
A juzgar por lo observado estos días, este nuevo hermano menor malgastaba buena parte de sus horas diurnas leyendo libros variados o perdiendo el tiempo en charlas ociosas. En toda una jornada apenas se le veía practicar técnicas de combate un par de veces. A-Wen alegaba que entrenaba por su cuenta en casa, pero las artes de combate difícilmente rendían frutos sólidos si no se pulían mediante el intercambio constante frente a otros practicantes.
Siempre había escuchado decir que este muchacho era excepcionalmente disciplinado, pero a la luz de los hechos no era para tanto; en términos de esfuerzo no le llegaba ni a los talones a él mismo. En el fondo, fiándose de una pizca de perspicacia, había terminado relajando la guardia. Y sumado a ese hábito de atiborrarse de píldoras de pescado, probablemente creía que la ayuda de recursos externos equivalía a su propio talento y sacrificio.
En una sola frase: se le habían subido los humos.
Ao Jiu sintió cierta lástima; consideraba que si A-Wen se sumaba a su senda de austeridad absoluta, sus logros futuros no habrían sido nada desdeñables.
Mientras meditaba en ello, Lu Yu se acercó a su costado y comentó en voz baja con una sonrisa cortés: "Hermano Ao, respecto a la propuesta que le hice el otro día, ¿ha tenido ocasión de considerarla?".
Llevaba tiempo deseando incorporar a Ao Jiu como "protector de cabecera" para su clan familiar; a fin de cuentas, aquel cabeza dura conservaba posibilidades reales de cruzar los Tres Pasos y alcanzar el reino de Tigre y Elefante. Si lo lograba, su familia ganaría a un protector de ese calibre, lo que otorgaría un blindaje formidable a sus negocios comerciales.
"No tengo el menor interés... Soy un practicante austero, no consumo píldoras de pescado y mis gastos son mínimos; mejor busca a ese nuevo bote de farmacia andante", zanjó Ao Jiu con un rechazo tajante.
Long'er replicó en tono de mofa velada: "Hermano Ao... desairar las buenas intenciones de mi hermana una y otra vez es algo de lo que podría arrepentirse".
"¿Y quién demonios eres tú para sermonearme? Llevo años entrenando sin tocar una sola píldora de pescado para alcanzar lo que tengo hoy; con mi voluntad marcial, ¿acaso crees que voy a arrepentirme?", espetó Ao Jiu, sin ganas de rebajarse a discutir con una mocosa imberbe.
Lu Yu le lanzó una mirada severa a Long'er y forzó una sonrisa de disculpa: "Le pido perdón; me encargaré de llamarle la atención... Hermano Ao, las puertas de nuestra casa siempre estarán abiertas para usted".
Dejando escapar un suspiro de resignación, Lu Yu volvió la vista hacia Chen Jia y Li Xiuwen al otro lado del patio. Finalmente se plantó frente a Chen Jia con una sonrisa afable: "Hermano Chen, ¿podríamos tratar un asunto?".
Aunque Chen Jia no sentía la menor simpatía por aquella señorita, forzó una mueca cordial: "¿De qué se trata?".
Lu Yu miró de soslayo a Li Xiuwen y le dijo a Chen Jia: "Hermano Chen, busquemos un salón de té para hablar con calma".
Por el momento no tenía la menor intención de contratar a Li Xiuwen; el potencial que el muchacho exhibía apenas calificaba como promedio entre los discípulos del segundo piso. Mantener un trato cordial le bastaba, pero integrarlo a sus filas era otra historia. El potencial de Chen Jia tampoco era nada del otro mundo a sus ojos, pero al menos dominaba la Camisa de Hierro en la Perfección y gozaba de buenos lazos con Buda Cabeza de León, lo que justificaba el esfuerzo por reclutarlo.
"A-Wen, mediremos fuerzas en otra ocasión... Tu técnica de palma avanza a pasos agigantados, te auguro buen porvenir".
Chen Jia le dio una palmada en el hombro a Li Xiuwen y se marchó siguiendo a las dos jóvenes.
Li Xiuwen prosiguió con sus golpes de puño sin inmutarse; comprendía a la perfección las intenciones de ambas. Lu Yu buscaba atraer a discípulos del segundo piso a su círculo de influencia para convertirlos en protectores de su familia. Era evidente que, en su estado actual, él no daba la talla ante los exigentes ojos de aquella dama.
Las opiniones ajenas, tanto en su vida pasada como en la presente, le traían completamente sin cuidado. Y respecto al círculo de Lu Yu, no sentía el menor interés: a esa clase de grupos solo tenía sentido entrar si te tendían una invitación formal; desvivirse a codazos por colarse a la fuerza solo servía para hacer el ridículo.
Retomó su cultivo con total serenidad. Habiendo descubierto la existencia del "ímpetu", su interés por las Tres Forjas del Crisol del Corazón se encendió aún más. Desde que logró la Iniciación, la extrema lentitud para avanzar lo había llevado a dejarla en pausa temporalmente; no obstante, intuía que una vez que su Conocimiento Marcial Básico alcanzara el Gran Logro, el rendimiento mejoraría sensiblemente.
Su técnica de combate estaba a tiro de piedra de la Perfección, tras lo cual comprendería el \[Ímpetu\]. Si lograba templar su voluntad marcial mediante las Tres Forjas del Crisol del Corazón y potenciar la fuerza de ese ímpetu, tal vez podría generar un efecto tangible capaz de conmocionar el espíritu del enemigo en pleno combate: una carta de triunfo decisiva para voltear las tornas en lances de vida o muerte, donde la diferencia entre vencer o perecer pendía siempre de un hilo sutil.
...
En un abrir y cerrar de ojos transcurrió una semana más.
Sobre la azotea del edificio de la Fábrica de Fideos Chenji, Li Xiuwen entrenaba de cara al sol naciente.
\[El dominio de la Postura de la Arena Marina ha aumentado un 8%...\]
Para evitar que una saturación desmedida de fármacos sobrecargara su organismo, Li Xiuwen no ingirió las píldoras refinadas de pescado en días consecutivos, sino que alternó una jornada de consumo con otra de práctica austera. Redondeando los cálculos, ¡podía considerarse ya medio miembro de la facción de los sacrificados!
Al consumir la segunda píldora refinada, el tormento físico disminuyó notablemente. En consonancia, el rendimiento se redujo un 1%, aportándole un incremento del 8%.
La tercera toma le otorgó otro 8%.
La cuarta le rindió un 7%.
Cuatro píldoras refinadas asimiladas en su interior elevaron el progreso de su Membrana Negra en más de un treinta por ciento. Sumando a ello la rigurosa dedicación de esas jornadas, el dominio de su Postura de la Arena Marina alcanzó con éxito el nivel de Gran Logro (98%).
Li Xiuwen bajó la vista y contempló sus brazos: la membrana cutánea desprendía un denso fulgor negruzco y rojizo, de aspecto translúcido y homogéneo.
"La oscuridad azabache teñida de carmesí...".
Había alcanzado prácticamente el umbral extremo del Paso de la Membrana.
"El dos por ciento restante lo completaré templándome por mi propia cuenta".
Dirigió la mirada hacia el quemador de incienso:
\[Li Xiuwen\]
\[Artes Marciales\]
\[Conocimiento Marcial Básico: Logro Menor (73%)\]
\[Postura de la Arena Marina: Gran Logro (98%)\]
\[Palma de Voltear la Arena: Gran Logro (81%)\]
\[Técnica de la Armadura Atada: Logro Menor (2%)\]
...
\[Fase: Membrana Negra (98%)\]
"Dedicar tiempo a la lectura ciertamente ha valido la pena; el próximo mes el Conocimiento Marcial Básico tiene esperanzas fundadas de alcanzar el Gran Logro, lo que permitirá actualizar el Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad".
"La Palma de Voltear la Arena progresa a buen ritmo, aunque para alcanzar la Perfección y asimilar el cuarto nivel, 'La Ballena Gigante Traga el Mar', todavía requerirá algo de tiempo".
En cuanto a la Técnica de la Armadura Atada, tras tocar el Logro Menor, lo ordinario exigía situarse en el Segundo Paso para poder seguir cultivándola con soltura. Li Xiuwen había forzado el avance gracias al quemador de incienso, pero la velocidad de asimilación era tan baja que, al igual que con las Tres Forjas del Crisol del Corazón, optó por dejarla en pausa temporalmente. Su prioridad absoluta consistía en rematar la Postura de la Arena Marina para lanzarse a cruzar el paso; una vez superada la brecha, retomaría el templado de la armadura.
El cultivo marcial era como navegar contra corriente: no avanzar equivalía a retroceder. Antes de alcanzar la Perfección en una disciplina, un practicante común jamás se atrevería a desatender una técnica durante tanto tiempo por temor a perder terreno; mas con el \[Quemador de Incienso\] garantizando que cada logro quedaba grabado para siempre, él carecía de semejante inquietud.
Concluida la sesión de estaca, Li Xiuwen se tendió sobre la azotea, extrajo el Tratado sobre los canales de energía de las enseñas, abrió el volumen por la página marcada con la cinta y reanudó la lectura.
Al cabo de unos instantes, sus pupilas se contrajeron sutilmente, iluminadas por un genuino chispazo de fascinación e interés.
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• Novela: ¡Camino Marcial! (武道!)
• Título en inglés: Martial Dao!
• Autor: Tian Li (田隶)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 64 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.