Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 61 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"Disculpa el atrevimiento, pero ¿cuánto dinero hace falta para vivir en un edificio como este?", preguntó Li Xiuwen, a quien le rondaba la idea de conseguir algo similar para sus tíos y contratar a unos cuantos artistas marciales como guardias de seguridad.
Pequeña Corneta escupió el chicle en el arriate de flores y rio con desgana: "Yo qué sé. Mi padre era el Dragón a la Cabeza de Heshengtu en la generación anterior; cuando se retiró, se mudó a vivir aquí".
¿El anterior Dragón a la Cabeza de Heshengtu?...
Li Xiuwen miró fijamente a Pequeña Corneta. Esta chica era, con todas las de la ley, una rica heredera de segunda generación dentro de la ciudadela; con razón soltaba con tanta soltura aquello de "patrocinarlo".
Al ver a la muchacha, los guardias de la entrada inclinaron la cintura en un saludo reverente: "La señorita ha vuelto... ¿Y este caballero es...?".
"¡El nuevo protector de cabecera que acabo de reclutar! ¡Vengo a presentárselo a mi padre!", anunció Pequeña Corneta.
Los guardias se hicieron a un lado y Li Xiuwen la siguió al interior del inmueble.
Por encontrarse dentro de la ciudadela, la fachada lucía algo desgastada y gris; no obstante, la decoración interior destilaba un gusto exquisito, evocando el estilo de los jardines clásicos del sur del Estado de Sheng, con rocallas artificiales, estanques de carpas, pinos añosos y densos cipreses.
"¡Jefe Mo, ya estoy en casa!", gritó Pequeña Corneta desde el patio central.
Desde el segundo piso asomó una mujer voluptuosa de unos treinta y tantos años, con el cabello rizado, vistiendo una bata de dormir y con una mascarilla facial puesta. Con tono de fingido reproche, sonrió: "¿A qué vienen tantos gritos? Tu padre está ocupado tratando asuntos serios con una visita".
"Mamá, suéltame algo de dinero, que me conseguí un nuevo protector de cabecera". Pequeña Corneta le dio una palmada en el hombro a Li Xiuwen y le pasó el brazo por el cuello con la desenvoltura de un muchacho travieso.
La mujer clavó los ojos en Li Xiuwen, examinándolo de arriba abajo durante unos instantes, antes de responder con una sonrisa tranquila: "Esos temas los decide tu padre; yo no me meto en eso".
Pequeña Corneta se llevó entonces a Li Xiuwen a recorrer las estancias de la casa, explicándole en susurros las precauciones que debía tener en cuenta al hablar con su progenitor.
Al concluir la reunión del Jefe Mo, un hombre fornido de mediana edad y vientre prominente salió despidiéndose con una sonrisa. Al toparse con Pequeña Corneta, comentó divertido: "Chiquilla, ¿ayer hubo disturbios en tu local?".
"Tío Liang, espanté al alborotador de un solo puñetazo, ¿a que soy increíble?", presumió ella con total desparpajo.
"Con tal de que no hayas salido herida, me basta...", soltó el hombre con una sonora carcajada. Acto seguido posó la mirada sobre Li Xiuwen y preguntó al desgaire: "¿Y este quién es?".
Pequeña Corneta explicó: "Es Li Xiuwen, del Gimnasio Sihai; la Hermana Fo lo mencionó hace un tiempo. Ahora es discípulo del segundo piso y lo invité a servir como protector de cabecera de nuestra casa".
El hombre enarcó las cejas con cierta sorpresa.
El nombre de Li Xiuwen le sonaba vagamente; recordaba haberle pedido a Buda Cabeza de León que lo reclutara, aunque al final las negociaciones no prosperaron.
"¡Saludos al Viejo Tianliang!", saludó Li Xiuwen, reconociendo de inmediato al corpulento individuo como el Palo Floreado y actual Dragón a la Cabeza de Heshengtu.
"Jaja, el muchacho no está nada mal: subir al segundo piso en apenas cuatro meses, aun recurriendo a las píldoras de pescado, demuestra que tienes porvenir", comentó el Viejo Tianliang con afabilidad campechana.
"El gran señor me sobrestima", respondió Li Xiuwen con una reverencia mesurada.
Al abandonar el edificio, la sonrisa del hombre gordo se desvaneció por completo y su ánimo volvió a quedar tan plano como el agua de un pozo antiguo.
En su día había ordenado tantear a Li Xiuwen únicamente por guardarle las apariencias al Maestro Huang. Si a aquel mocoso la paga le había parecido escasa, significaba simplemente que no estaban destinados a cruzar sus caminos; una organización de la talla de Heshengtu jamás se rebajaría a cortejar repetidas veces a un don nadie de aptitudes ordinarias. Solo genios de talentos superiores, como Piernas Largas Siete o la propia Pequeña Corneta, justificaban hacer tres visitas a la choza de paja para ganárselos.
Pobre muchacho, a fin de cuentas: teniendo aptitudes de sirviente, el Maestro Huang lo embaucó para que perseverara en las artes marciales y, a base de pura terquedad, llegó a raspar algún que otro logro.
Por desgracia su potencial ya tocó techo. Con su edad, a su vitalidad apenas le quedan diez años en la cúspide; por mucha perspicacia y buena fortuna que tenga, el Segundo Paso será su límite insalvable.
Cruzar el Tercer Paso y entrar al de Tigre y Elefante entraña una probabilidad brutal que para él será tan difícil como subir al cielo...
Cavilando para sus adentros, el líder no tardó en borrar de su memoria a una figura tan insignificante como Li Xiuwen.
...
Pequeña Corneta guio a Li Xiuwen hasta el segundo piso.
El Jefe Mo permanecía sentado cruzando una pierna sobre la otra, vistiendo una bata de baño. Lucía el cabello corto teñido de rubio, cejas tupidas sobre ojos rasgados, una nariz ancha y pómulos prominentes; los nudillos de la mano con la que sostenía la taza de té parecían viejos nudos de bambú curtido, delatando al instante a un artista marcial formidable.
"El menor Li Xiuwen presenta sus respetos ante el Jefe Mo", saludó Li Xiuwen con compostura.
El Jefe Mo lo barrió con la mirada y preguntó sonriendo: "¿Qué edad tienes?".
Li Xiuwen bajó la cabeza: "Veintiuno".
El Jefe Mo dio una calada a su puro y comentó: "Alcanzar la Membrana Negra a los veintiún años no está mal. Pequeña Corneta te llamó fósil y pensé que serías mucho más viejo; si la suerte te acompaña, llegar al Segundo Paso no será un problema".
Pequeña Corneta rio: "Veintiún años... a esa edad me da la impresión de que yo ya habré cruzado el Tercer Paso".
El Jefe Mo frunció el ceño con severidad: "No te llenes de arrogancia. Con tus aptitudes superiores, acumular vitalidad y pulir el cuerpo hasta la cima del Músculo de Jiaoji es pan comido. Pero cruzar el Tercer Paso es un asunto de gravedad extrema y la tasa de fracaso es alta: incluso contando con aptitudes superiores, intentar el cruce directo apenas ofrece un cincuenta por ciento de posibilidades. Eres joven y te sobra tiempo; mientras no tengas una certeza superior al noventa por ciento, debes limitarte a consolidar tus cimientos. Las cosas buenas maduran despacio... Si a los veintiún años logras cruzar con firmeza el Tercer Paso, me daré por satisfecho; no imaginas cuántos hijos predilectos del cielo terminaron muertos por precipitarse con avaricia".
Las palabras del Jefe Mo parecían una reprimenda hacia su hija, pero en el fondo iban dirigidas a advertir discretamente a Li Xiuwen. Sabía que alguien con la edad y la estructura ósea de ese muchacho solo había llegado hasta allí atiborrándose de píldoras de pescado, guiado por una impaciencia desmedida. No quería que el protector de cabecera contratado por su hija resultara ser un inútil bote de farmacia andante que solo sirviera de adorno, lo que supondría tirar el dinero.
Tras el sermón de su padre, Pequeña Corneta se encogió de hombros, visiblemente acostumbrada a tales regaños.
"¿Entonces el asunto queda cerrado? A-Wen será el protector de cabecera de nuestra casa; hasta le compré ya un comunicador portátil", sonrió la muchacha.
El Jefe Mo hizo un ademán con la mano, dedicándole una mirada teñida de indulgencia paternal: "Ve a pedirle el dinero al Tercer Tío. Pero ten presente esto: siendo A-Wen discípulo del segundo piso, si en medio año no logra adentrarse en el Segundo Paso, ya sabes a qué atenerte".
Pequeña Corneta replicó satisfecha: "Entendido. Confía en mí, A-Wen es mucho más formidable de lo que te imaginas... No diré más: el ojo de tu hija jamás falla".
...
Una vez fuera de la residencia, Pequeña Corneta murmuró al oído de Li Xiuwen:
"Muchacho guapo, ya lo escuchaste con tus propios oídos: tienes que ingresar al Segundo Paso en medio año o no podré retenerte aquí. Por supuesto, si logras dar el salto al Segundo Paso, ¡te aumentaré la paga!".
Li Xiuwen sonrió de medio lado: "Haré todo lo que esté en mis manos...".
¿Medio año?
Este mismo mes alcanzaré el Segundo Paso.
Otros necesitaban pasarse la vida acumulando cimientos; él no tenía esa atadura.
Al enfilar la salida del pequeño edificio, una figura cruzó las puertas en sentido contrario: un muchacho alto y esbelto de rostro infantil pero mirada afilada como una cuchilla, luciendo una cabellera rubia teñida. A su alrededor flotaba una presencia intangible que recordaba a un ave acuática señorial posada sobre el pantano, vigilando su territorio.
¿Piernas Largas Siete?, pensó Li Xiuwen con sorpresa. ¿Qué demonios hace este tipo aquí?
"¿Qué haces tú en mi casa?", soltó Piernas Largas Siete frunciendo el ceño mientras miraba con hostilidad a Li Xiuwen, para luego volverse hacia Pequeña Corneta: "¿Tú lo trajiste?".
"A ti qué te importa", espetó ella, tomando a Li Xiuwen del brazo para llevárselo a paso firme.
Una vez que hubieron ganado distancia, Li Xiuwen no pudo evitar preguntar: "¿Y ese de recién quién era?".
Pequeña Corneta soltó un bufido de desdén: "Un mocoso insufrible que nació tres meses después que yo... Nos pasamos la vida liándonos a golpes".
Li Xiuwen se quedó mudo del pasmo.
Resultaba que aquel muchacho rubio y Pequeña Corneta eran de la misma familia. Con razón en esa casa, desde el padre hasta los hijos, todos se teñían de rubio y compartían la costumbre de llamar "fósiles" a los demás: ¡era una auténtica tradición familiar!
"Mi hermano fue a hacer una visita de desafío a tu gimnasio hace un tiempo, ¿verdad?", comentó Pequeña Corneta.
"Sí, es sumamente fuerte", admitió Li Xiuwen, que de eso sabía bastante por experiencia propia.
"¡Bah! No es rival para mí. Cada vez que peleamos no da la talla, y discutiendo tampoco me gana; por eso no me traga, ¡es un mocoso inmaduro!", sentenció ella con orgullo.
"Jefa, respecto al pago de este mes... ¿sería posible pedir un adelanto?", planteó Li Xiuwen pasando a lo que de verdad le urgía. Tras pagar el alquiler del piso al viejo Huang, sus ahorros en efectivo habían caído al fondo, quedándole apenas unos tres mil yuanes que necesitaba reponer con desesperación.
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• Novela: ¡Camino Marcial! (武道!)
• Título en inglés: Martial Dao!
• Autor: Tian Li (田隶)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 61 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.