Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 59 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Al día siguiente.
Fábrica de fideos Chenji.
Cuando Li Xiuwen se levantó de la cama, su tío y su tía ya llevaban un buen rato despiertos, trajinando con la maquinaria en la planta baja. La nueva vivienda era algo más espaciosa que la anterior, y ahora Li Xiuwen disponía de una habitación propia en el ático, en lugar de tener que dormir en el suelo separado apenas por una cortina. Al encontrarse en el último piso, la iluminación natural era notablemente mejor.
Los rayos del sol se posaban sobre los rostros de la pareja, infundiendo en Li Xiuwen una agradable sensación de calidez. En un mundo extraño y despiadado, contar con un rincón familiar tan acogedor era una auténtica fortuna.
"Qué tranquilidad se respira por aquí; hacía una eternidad que no disfrutábamos de semejante sosiego", comentó el tío con una sonrisa serena.
La tía añadió llena de ilusión: "¡Ahora toca romperse el lomo trabajando, hermano Yi, para quedarnos a vivir aquí para siempre!".
El tío rebosaba entusiasmo: "Así será. En este sector no hay maleantes cobrando cuotas de extorsión callejeras; solo hace falta pagarle la cuota reglamentaria a Heshengtu, así que el negocio debería marchar mucho mejor".
El matrimonio sentía un orgullo inmenso en el pecho: toda esta transformación era fruto exclusivo del sacrificio y la valía de A-Wen. Cuatro meses atrás, jamás se habrían atrevido a soñar con semejante giro en sus vidas.
...
Bastaron apenas cien pasos para plantarse a las puertas del Gimnasio Sihai.
Li Xiuwen estaba cada vez más satisfecho con su nueva residencia: le ahorraba una cantidad considerable de tiempo diario que ahora podía destinar al entrenamiento.
Al cruzar el patio, Da Sha Qiang y A-Zhen, que llevaban un día entero sin verlo, se acercaron al trote para charlar:
"A-Wen, ¿qué tal se está en el segundo piso?".
"¿A que es una auténtica pasada?".
Li Xiuwen sonrió: "Está muy bien. Los espero allá arriba, procuren no tardar en subir".
Bajo las miradas cargadas de envidia del resto de los discípulos, Li Xiuwen llamó a la puerta del estudio y entró.
Los presentes dejaron escapar un suspiro colectivo: "Ah... alcanzar el segundo piso es una distinción envidiable".
En una esquina apartada, Liu Chun ya no mostraba la arrogancia de antaño; se limitaba a lanzar golpes de puño en absoluto silencio. Sabía muy bien que, de no redoblar esfuerzos, la distancia que lo separaba de A-Wen no haría más que ensancharse sin remedio. Si ni siquiera era capaz de vencer a Li Xiuwen, ¿con qué cara pretendía aspirar a entrar en la Academia?
...
Dentro del estudio, Huang Sihai contaba con parsimonia los billetes que Li Xiuwen le había extendido, sonriendo de medio lado: "¿Y bien? ¿Valieron la pena esos novecientos yuanes?".
Li Xiuwen sonrió de buena gana: "¡Los valieron cada centavo! Muchas gracias, maestro".
Sabiendo que el muchacho andaba corto de fondos, el viejo Huang no le había exigido fianza ni depósito de garantía, limitándose a cobrar el alquiler mensual de novecientos yuanes por adelantado.
Aun así, la pequeña reserva financiera de Li Xiuwen volvió a mermar a ojos vista. De no generar nuevos ingresos pronto, no le quedaría más salida que malvender a precio de saldo las piezas de oro y plata que guardaba de reserva. Pensó que le convenía encontrar alguna labor ligera que le permitiera ganar algo de sustento sin interferir con sus horas de cultivo marcial; no aspiraba a amasar fortunas, pero sí al menos a cubrir el costo del alquiler.
Huang Sihai soltó un bostezo y comentó: "Agradecerme o no es lo de menos... Lo verdaderamente importante es que cuiden bien el inmueble y paguen la renta con puntualidad. Y dile a tu tío que procure no operar las máquinas a altas horas de la noche para no espantarle el sueño a los demás vecinos; ese edificio entero está lleno de inquilinos míos".
¡Huang Sihai, el casero supremo!
Li Xiuwen apenas alcanzaba a imaginar la colosal fortuna que aquel viejo tacaño debía de haber acumulado a lo largo de los años.
...
Tras liquidar el pago del alquiler, Li Xiuwen subió al segundo piso.
Huang Sihai no había mencionado ante nadie lo ocurrido la tarde anterior.
Ao Jiu ya se encontraba allí desde primera hora, bañado en sudor de pies a cabeza; aparte de sus seis horas de sueño reglamentarias y el tiempo estrictamente necesario para comer, aquel hombre consagraba cada minuto de su existencia al templado físico más riguroso. Li Xiuwen sentía un genuino respeto por Ao Jiu: ser capaz de mantenerse impasible ante la tentación de las píldoras de pescado demostraba una fuerza de voluntad monumental.
Chen Jia también estaba presente. Li Xiuwen se acercó, intercambió unas cuantas cortesías para romper el hielo y entró de lleno en materia.
Preguntó en un susurro discreto: "Hermano Chen, ¿conoce usted a los altos mandos del Cobertizo Leigong?".
Aunque el Cobertizo Leigong y Heshengtu eran dos facciones subordinadas a la enseña matriz de Changle, mantenían una rivalidad encarnizada entre sí, semejante a dos cadenas de franquicias compitiendo en la misma acera. Al estar compuestas por pandilleros jóvenes e impulsivos, las fricciones, peleas y disputas sangrientas entre ambos bandos eran moneda corriente. Como Sandalia de Paja de Heshengtu, lo más probable era que Chen Jia estuviera al tanto de los detalles.
"¿Para qué preguntas por ellos? ¿Acaso alguien te buscó problemas? Con el nivel de cultivo que tienes ahora, lo más sensato es que aguantes y no te dejes llevar por la impulsividad. Un compadre mío que pasó una temporada en prisión solía decir que 'un paso atrás abre un mar de calma, y una pizca de paciencia aplaca la peor tormenta'; a mi juicio, es una verdad como un templo", advirtió Chen Jia entre risas; a lo largo de su vida había visto a demasiados novatos impacientes terminar muertos en medio de rencillas callejeras.
Li Xiuwen replicó: "No es nada de eso, simple curiosidad. Como pienso unirme a Heshengtu más adelante, nunca está de más conocer de antemano el terreno y a los rivales".
Tras reflexionar un instante, Chen Jia concedió: "Tiene sentido. En ese caso te pondré al corriente para que vayas entendiendo cómo se estructura el Jianghu en esta ciudadela.
Las organizaciones clandestinas formales de la Ciudad Amurallada se dividen a grandes rasgos en tres niveles jerárquicos:
El primer escalón lo ocupa la Sede Central de Changle, que ejerce el mando supremo sobre todas las bandas y facciones.
El segundo escalón corresponde a las cuatro Grandes Divisiones de Changle, encargadas de gobernar cada uno de los cuatro distritos cardinales de la ciudadela.
El tercer escalón reúne a los distintos clanes y facciones de base, como nuestra Heshengtu o el Cobertizo Leigong, que se reparten el control de las diversas calles de cada distrito.
Por lo general, cada clan domina un entramado de callejones y al menos una arteria comercial principal de gran prosperidad. Nosotros, en Heshengtu, tenemos como base la Calle Hesheng y las vías aledañas; el Cobertizo Leigong, por su parte, se concentra primordialmente en la Calle Guangwang.
Por tanto, los líderes supremos, los Palos Rojos y las Sandalias de Paja de cada nivel ostentan rangos y fuerzas muy dispares según la categoría de la organización a la que pertenezcan; una misma posición jerárquica entraña un abismo de poder entre un escalón y otro.
El líder supremo indiscutible de la Sede Central es el mismísimo Señor Ming. Se sitúa en una categoría aparte, insondable como un dragón que solo deja ver su cabeza entre las nubes; su fuerza es tan monstruosa que la gente común de nuestro nivel ni siquiera alcanza a concebir en qué reino se encuentra.
Los cabecillas de las cuatro Grandes Divisiones están bastante por debajo de él, pero aun así ostentan reinos que escapan a la imaginación de los miembros de clan comunes.
En cuanto a los líderes y Palos Rojos de las distintas facciones de base, por lo común se sitúan en el Paso del Tigre y el Elefante; en algunos clanes excepcionalmente poderosos puede haber algún maestro que haya cruzado los Tres Pasos, pero son contados con los dedos de una mano.
En el Cobertizo Leigong cuentan con tres Palos Rojos: el Viejo Leigong, Mano de Relámpago Púrpura y Pequeña Fénix Lian. A esos tres, el día que te los cruces de frente, muéstrales el más absoluto respeto si no quieres acabar bajo tierra sin saber de dónde te cayó el golpe.
Por debajo de los Palos Rojos, el cuarto hombre al mando del Cobertizo Leigong es nada menos que el llamado 'Sandalia de Paja más fuerte': Daoyou Ming.
Se halla en la cúspide del Segundo Paso y además domina el Qigong Duro; según dicen, cultiva la célebre \[Campana de Oro\]. Esa técnica es la disciplina previa de una de las tres grandes artes de fortalecimiento corporal de la ciudadela: la Campana de Oro del Rugido del Tigre. Este sujeto se labró una fama descomunal en el pasado al resistir a cuerpo limpio el golpe a plena potencia de un experto del Paso del Tigre y el Elefante sin perder la vida. Por ese motivo, aunque ostenta el rango de Sandalia de Paja, funciona como un candidato prioritario a Palo Rojo al que el Cobertizo Leigong respalda con todos sus recursos.
Bajo el mando de Daoyou Ming opera una caterva considerable de secuaces; solo entre sus subordinados directos cuenta con cuatro Sandalias de Paja a su servicio, concentrando un poder que compite con el de los Palos Rojos más débiles.
Esos cuatro son Martillo de Cobre, Leopardo del Dinero, Tres Largos y Zajiú...
Los cuatro guardan lazos estrechísimos con Daoyou Ming; en sus años mozos formaban una banda callejera en la Calle Guangwang conocida popularmente como 'Los Cinco Tigres de la Calle Guangwang'...".
Al abordar anécdotas y entresijos del Jianghu, a Chen Jia se le quitaba el cansancio de golpe y hablaba con una elocuencia imparable, aprovechando incluso la ocasión para ensalzar discretamente su propio papel en un par de refriegas legendarias en las que había participado.
Li Xiuwen escuchó con suma atención y aprovechó para tantear sutilmente los detalles sobre las cuatro Sandalias de Paja bajo las órdenes de Daoyou Ming, haciendo especial hincapié en Zajiú.
Chen Jia soltó con suficiencia: "Ese tal Zajiú es del montón. Aunque ambos estemos en el Músculo de Serpiente, te aseguro que en menos de cien movimientos lo dejo tendido en el suelo mordiendo el polvo".
Li Xiuwen sabía que Chen Jia no estaba presumiendo en vano: en sus simulaciones dentro del reino ilusorio ya había combatido contra él, comprobando que su destreza superaba incluso a la de Piernas Largas Siete. A fin de cuentas, Chen Jia llevaba muchos más años entrenando, poseía una base técnica sumamente asentada y, habiendo logrado ganarse un puesto en el segundo piso, sus facultades innatas distaban de ser mediocres.
Por supuesto, con el talento abrumador que poseía Piernas Largas Siete, no pasaría mucho tiempo antes de que este dejara a Chen Jia muy atrás en el camino.
\-----
• Novela: ¡Camino Marcial! (武道!)
• Título en inglés: Martial Dao!
• Autor: Tian Li (田隶)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.

Continúa leyendo
¡Camino Marcial! (Novela)
Capítulo 60
¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 59
Estás leyendo el capítulo 59 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.