Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 58 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Li Xiuwen dijo: "Ruego al maestro que me ilumine".
Huang Sihai explicó: "Estas tres partes de veneno medicinal reciben el nombre de avaricia, ira e ignorancia. Cuanta más toxicidad residual acumules, más insaciable se volverá tu codicia, más voluble e irascible tu temperamento y más obcecado y obtuso tu entendimiento... Quizás en este momento no sientas nada, pero si en el futuro no logras contenerlo, el final será desastroso. Y eso es solo una parte: el deterioro del carácter aún puede aplacarse mediante una voluntad marcial férrea. Desde luego, a quienes deciden actuar como fanáticos del camino demoníaco sin importarles las consecuencias les da igual contenerlo o no; solo que esa clase de individuos tarde o temprano ofende a alguien más fuerte y termina muerta a golpes. ¡El efecto secundario más aterrador del veneno medicinal es que reduce las probabilidades de éxito al intentar cruzar los futuros pasos marciales! Por esa razón, los prodigios dotados de aptitudes óseas celestiales son sumamente comedidos con el uso de fármacos. Prefieren avanzar con lentitud y afianzar cada paso con firmeza, todo con tal de arañar un punto más de probabilidad cuando llegue la hora de cruzar el paso. Al principio te di píldoras de pescado para que alcanzaras la iniciación en la postura de estaca porque sabía que tus aptitudes óseas no eran las mejores; necesitabas con urgencia ese impulso para convertirte en un artista marcial consumado y lograr que tu familia siguiera apoyándote económicamente. Pero jamás pasó por mi mente convertirte en un bote de farmacia andante. Por eso impuse un límite estricto de veinticuatro píldoras al año: no quiero verlos extraviarse por el camino errado".
Comprendiendo la honda preocupación tras las palabras de Huang Sihai, Li Xiuwen asintió y expresó con gratitud: "Lo entiendo, maestro".
Los tres venenos de la avaricia, la ira y la ignorancia ciertamente representaban un problema real. Con razón había notado que algunos artistas marciales tenían un temperamento hosco, retorcido e inestable; al margen de su carácter innato, era muy probable que el veneno medicinal estuviera haciendo estragos. Sin embargo, él todavía no había percibido tales efectos en sí mismo, ¿quizás su voluntad marcial era algo más templada?
¿Y en cuanto a reducir las probabilidades de cruzar los pasos marciales? Para los demás, aquello era sin duda una sentencia letal. Pero para él... ¿acaso eso podía considerarse un precio a pagar? Con el quemador de incienso en su mente, cada avance suyo fluía como el agua al abrirse el cauce: ¡un éxito garantizado al cien por ciento!
"Basta con que tengas claros los pros y los contras. Recoge tus cosas y prepárate para la mudanza". Huang Sihai dio por hecho que sus explicaciones y argumentos cargados de razón habían hecho recapacitar al muchacho.
"Maestro, ¿existe alguna forma de purgar el veneno medicinal?", preguntó Li Xiuwen.
"Desde luego que la hay. Dicen los rumores que ciertos tesoros celestiales limpian los huesos y purifican la médula, eliminando las toxinas por completo; pero son tan escasos que la inmensa mayoría de los afectados termina envenenada antes de ver uno en toda su vida", respondió Huang Sihai.
Tras una pausa, el viejo Huang suspiró: "En realidad, solo las medicinas secretas refinadas a partir de la carne y sangre de aves raras, bestias exóticas y peces prodigiosos acarrean esos tres venenos... Las hierbas espirituales y los elixires sagrados de la antigüedad contenían impurezas insignificantes que no afectaban el cultivo. Por desgracia, con el correr de los siglos y la explotación desmedida, esos tesoros desprovistos de efectos adversos prácticamente se han extinguido".
...
Por la noche, en la Fábrica de Fideos Chenji.
Li Xiuwen le planteó el plan de mudanza a su tío.
"¿Cerca del Gimnasio Sihai? El alquiler en esa zona debe de ser carísimo, ¿verdad?", preguntó el tío con preocupación.
Li Xiuwen respondió: "Caro es, sin duda; pero no te preocupes por el dinero, yo me encargo de resolverlo".
En la Ciudad Amurallada existían tres zonas donde los alquileres alcanzaban valores astronómicos: Primero, los pisos periféricos con buena iluminación natural. Segundo, las viviendas próximas al Distrito Central. Tercero, las casas ubicadas en las inmediaciones de los grandes gimnasios de artes marciales y las sedes de Changle.
Al residir expertos consagrados en esos sectores, los maleantes callejeros solían mantenerse al margen por puro instinto de supervivencia, sin atreverse a husmear cerca.
Li Xiuwen ya había investigado los precios alrededor del Gimnasio Sihai en el pasado: un espacio suficiente para una familia de tres personas rondaba los novecientos yuanes mensuales. Sumando los gastos adicionales, el costo anual superaba los diez mil yuanes, bastante más que su cuota mensual de discípulo. En la Avenida Longjin, una vivienda de idénticas dimensiones apenas costaba cien yuanes.
Sin embargo, considerando el factor de la seguridad, esos novecientos yuanes estaban más que justificados. Por esa misma razón, los adinerados acudían en tropel a comprar propiedades allí y rara vez aparecía una en alquiler. Ahora que Huang Sihai facilitaba la gestión, valía la pena empeñar hasta el último recurso con tal de trasladarse.
La tía comentó con cierto pesar: "A-Wen, solo te damos dolores de cabeza; esto supone otro gasto enorme para ti".
Li Xiuwen asintió: "Esta misma noche nos instalaremos allá; yo me encargaré de cargar la maquinaria".
Convertido ya en el auténtico pilar del hogar, el tío asintió con firmeza: "Haremos lo que tú digas".
Li Xiuwen sonrió: "Tío, ya lo dije antes: si a mí, A-Wen, me va bien en la vida, solo me corresponde honrarlos a ustedes dos. Venga, pongámonos a empacar".
"Y no te olvides de agradecerle como es debido al Maestro Huang; esta vez nos ha hecho un favor inmenso", añadió la tía tomándolo de la mano con profunda gratitud.
...
En poco tiempo, el viejo Huang cerró los detalles del nuevo alojamiento.
Se trataba del último piso de un viejo edificio residencial tradicional a escasos cien pasos del Gimnasio Sihai. Estar más cerca de la azotea le agradaba particularmente a Li Xiuwen, pues le facilitaba el entrenamiento. Los vecinos de esa planta pertenecían a la clase media y alta de la ciudadela, con mejor posición económica y modales adecuados.
La familia completó el traslado al amparo de la noche, sin avisar a los vecinos de la cuadra.
La tía preguntó con nostalgia: "A-Wen, ahora que nos marchamos, la gente de la Avenida Longjin...".
El tío suspiró: "No somos divinidades para hacernos cargo de todo el mundo; bastante hacemos con cuidar de nuestro propio pellejo".
Tras una noche extenuante de trajín, la mudanza quedó concluida.
Li Xiuwen se recostó en la cama y se sumergió con rapidez en el sueño.
...
En el Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad.
Sobre los andamios de bambú.
El enmascarado permanecía inmóvil en el mismo sitio. Aunque su rostro quedaba oculto, desprendía una presencia temible y sanguinaria.
Li Xiuwen murmuró para sus adentros: "Este sujeto es sin duda un miembro clave de alguna gran banda clandestina, habituado a segar vidas... Veamos quién demonios eres en realidad".
Hizo un gesto provocador con la mano. El enmascarado derribó la escalera de bambú de una patada, se abalanzó hacia él y soltó un puñetazo directo, sobrio pero demoledor, con el viento arremolinándose en espiral a su alrededor.
Li Xiuwen contrajo el cuerpo y lo distendió al instante, concentrando toda su energía en la palma derecha:
Sombra Fugaz del Tiburón Feroz: ¡al menor roce, estalla!
¡Bum!
El puño y la palma colisionaron; una onda de choque blanquecina apartó de golpe la cortina de lluvia.
Li Xiuwen retrocedió más de una decena de pasos antes de recuperar el equilibrio a duras penas. Los brazos le ardían como si estuvieran en llamas; la membrana dérmica se había desgarrado, dejando la carne al descubierto con la sangre manando a borbotones.
"Tener o no la protección del Qigong Duro marca una diferencia abismal: esta mañana ese tipo me propinó una patada y prácticamente ni lo sentí".
"En términos de vitalidad y sangre puras, este enmascarado parece incluso superior a Piernas Largas Siete; dada su mayor edad, ha ido acumulando y puliendo su energía a lo largo de los años".
"Sin embargo, en el apartado técnico se queda bastante corto; su perspicacia es deficiente y sus técnicas básicas de combate ni siquiera han alcanzado la perfección, apenas me saca ventaja en eso".
"Cuando Piernas Largas Siete y Pequeña Corneta liberan todo su poder, por un instante llego a vislumbrar a esa enorme ave acuática hendiendo los pantanos o a ese majestuoso Buda con cabeza de león resplandeciendo en oro".
"Haciendo un balance integral, el poder combativo real de este enmascarado tal vez sea inferior al de Piernas Largas Siete recién ingresado al Segundo Paso... Esa es la distancia que separa a un practicante ordinario de un auténtico prodigio".
Mientras intercambiaba golpes, Li Xiuwen analizaba meticulosamente la capacidad de su adversario.
Entre los puñetazos, palmas y patadas del enmascarado, las ráfagas cortaban el aire con un ímpetu atronador.
Diez movimientos después, Li Xiuwen mordió el polvo.
Sin embargo, antes de caer, se aferró con desesperación a la máscara del agresor mientras este le destrozaba los huesos y le desgarraba las entrañas.
Al arrancar la máscara, quedó al descubierto un rostro enjuto de ojos alargados y rasgados, cejas ralas y labios finos.
"Este sujeto... me parece haberlo visto en la Calle Guangwang; es el mandamás del Casino Jinghai, a quien sus subordinados llaman... Noveno Amo".
En su época trabajando en la peluquería, Li Xiuwen cruzaba a diario por la Calle Guangwang al terminar su jornada. Aquella era la sede principal del Cobertizo Leigong, plagada de casinos y burdeles que formaban parte de sus negocios. A los peces gordos de esa zona los tenía más o menos identificados, y el Noveno Amo era uno de ellos.
Aquel experto de la Membrana Negra con diente de oro que lo había emboscado desprendía un persistente hedor a tabaco y opio; la probabilidad de que fuera un lacayo del Noveno Amo era altísima.
La mano negra oculta en las sombras acababa de salir a la luz.
"El Noveno Amo es una Sandalia de Paja del Cobertizo Leigong, y el Cobertizo Leigong es una facción subordinada a Changle. En teoría, que yo haya liquidado a unos cuantos maleantes no debería importarle en absoluto; ¿acaso era el protector de los Trece Taipanes?".
Li Xiuwen comenzó a atar cabos; planeaba tantear el terreno discretamente al día siguiente con Chen Jia para confirmar sus sospechas.
Con la identidad del enemigo al descubierto, ya tenía un blanco definido; ahora solo restaba esperar el momento propicio para asestar el golpe definitivo.
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• Novela: ¡Camino Marcial! (武道!)
• Título en inglés: Martial Dao!
• Autor: Tian Li (田隶)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 58 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.