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Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 57 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Bajo los aleros del tejado, Pequeña Corneta miró a Li Xiuwen con evidente curiosidad y estuvo a punto de invitarlo a sentarse en un salón de té. "Jefa, déjame un número de contacto y otro día te invito a comer", dijo Li Xiuwen, sumamente intranquilo por la seguridad de sus tíos. Adivinando de inmediato sus preocupaciones, Pequeña Corneta respondió: "Primero te acompaño a casa; en cuanto al gimnasio, llamaré por teléfono al Maestro Huang para ponerlo al tanto". Extrajo un pesado transmisor portátil negro, marcó el número del Gimnasio Sihai y soltó con sorna: "Maestro Huang, a su muchacho guapo lo están amedrentando". ... Fábrica de fideos Chenji. Pequeña Corneta permaneció recostada contra la pared en la esquina lejana de la calle, saboreando una paleta de caramelo. Li Xiuwen corrió hacia la entrada, empujó la puerta y respiró con hondo alivio al ver a su tía sana y salva: "Ya volví". La tía preguntó angustiada: "¿No te hicieron nada malo?". Li Xiuwen negó con la cabeza: "No pasa nada... ¿Y el tío?". Apenas terminaba de hablar cuando el tío cruzó el umbral, con Huang Sihai siguiéndole los pasos. "A-Wen, ¿estás bien?", preguntó el tío acercándose a toda prisa. "Estoy bien, tío; entra primero a la casa". Tras calmar los ánimos de sus tíos, Huang Sihai llamó a Li Xiuwen hacia afuera y preguntó en voz baja: "Dime la verdad, ¿te has buscado problemas con alguien en este tiempo?". Li Xiuwen lo meditó un instante: "Hace unos días me emboscó un artista marcial de la Membrana Negra que llevaba un diente de oro; terminé matándolo". Huang Sihai frunció el ceño: "¿Un diente de oro?... Hay demasiados tipos así, ¿no tienes más pistas? ¿Sabes a qué escuela pertenecía? ¿Por qué motivo te tendió una emboscada?". Li Xiuwen sacudió la cabeza con impotencia: "No lo sé". Aquel sujeto del diente de oro era un individuo demasiado vulgar y de bajo rango; tras indagar en secreto por las clínicas dentales, no había logrado descubrir a qué bando servía. Huang Sihai inquirió con extrañeza: "¿Y por qué querría emboscarte? ¿Ofendiste a alguna banda?". "Con mi carácter, ¿cómo me atrevería a provocar a una banda?...". Tras vacilar unos segundos, Li Xiuwen confesó con franqueza: "Aunque sí maté a unos cuantos maleantes". "¿A quiénes?". "A los Trece Taipanes de la Avenida Longjin... Al Tercer Amo, al Hermano Ji y a Víbora; fui yo quien acabó con los tres. Esos tipejos aterrorizaban al vecindario y me estaban obligando a involucrarme en el negocio de las drogas. Como los de arriba no hacían nada, no me quedó otra opción que eliminarlos". Al escuchar aquello, Huang Sihai lo comprendió todo de golpe y rio entre dientes: "Conque de ahí salió el dinero para comprar píldoras de pescado... Ya me parecía a mí imposible que una simple fábrica de fideos generara tantas ganancias". Li Xiuwen guardó silencio; saltaba a la vista que el perspicaz anciano ya sospechaba algo desde hacía tiempo. Huang Sihai lo tranquilizó con despreocupación: "No te preocupes. En esta ciudadela, matar a unos cuantos maleantes de pacotilla es idéntico a robar un par de perros callejeros para echarlos al caldero mongol; a nadie le importa un comino". En la ciudadela existían dos clases de personas que pululaban por los márgenes de la sociedad y cuyas muertes Changle jamás se molestaba en investigar: los maleantes callejeros sin afiliación formal y los adictos al opio. Esos dos grupos eran precisamente los que menos respetaban las reglas de Changle o, para ser exactos, carecían por completo de normas; solo vivían al día sin importarles el mañana, como cerdos escaldados a los que el agua hirviendo ya no les hace mella. Tras pensarlo un momento, Li Xiuwen preguntó: "Los Trece Taipanes pertenecían a la Banda Tong, ¿podría venir de ahí el asunto?". Huang Sihai lo interrumpió de inmediato: "Esa caterva de mocosos de la Banda Tong actúa a lo loco sin medir consecuencias; jamás serían tan cautelosos como para usar una máscara al salir a matar a alguien. Es evidente que se trata de alguna banda establecida dentro de la ciudadela". Li Xiuwen se sumió en cavilaciones, deseando con urgencia entrar al sueño para desenmascarar al culpable en el reino ilusorio. Huang Sihai tampoco era adivino y no podía deducir la identidad del agresor de la nada, así que agitó la mano y concluyó: "En resumen, ándate con mucho cuidado en adelante". Li Xiuwen replicó: "Por mí no temo; lo que me preocupa son mis tíos. Temo que la mano negra tras esto actúe a la desesperada perdiendo todo escrúpulo e ignore las reglas del Señor Ming". Huang Sihai detuvo el paso y sugirió: "Hagamos esto: pregúntale a tu tío si está dispuesto; puedo conseguirles un alquiler cerca del gimnasio, pagando la renta ellos mismos, claro está". En la calle donde se ubicaba el gimnasio, el viejo Huang poseía un pequeño edificio que alquilaba a terceros. El rostro de Li Xiuwen se iluminó de alegría: "¡Muchas gracias, maestro! ¡Yo mismo puedo tomar esa decisión y yo me encargaré de pagar el alquiler!". Huang Sihai advirtió con tono severo: "No cantes victoria tan rápido; yo no soy el guardaespaldas de tu familia. Vivir cerca del gimnasio solo garantiza una seguridad relativa, no puedo prometerte nada absoluto. La protección de los tuyos tendrás que resolverla tú mismo. En realidad, solucionar tu dilema actual es sumamente sencillo: conviértete en un maestro del Paso del Tigre y el Elefante, y con eso te librarás del noventa y nueve por ciento de las porquerías de esta ciudadela. Por otra parte, ya sabes lo caro que es el alquiler en la calle de los gimnasios, nada que ver con la miseria de la Avenida Longjin; con tu situación económica, tendrás que buscar formas de generar dinero de verdad. Y te advierto una cosa por adelantado: si no puedes costear la renta, no esperes que por ser mi discípulo vaya a tener consideraciones contigo o con tu familia; los pondré de patitas en la calle de inmediato". Li Xiuwen asintió con firmeza: "Lo comprendo perfectamente... Maestro, si el próximo año consigo entrar a la Academia, los mudaré directamente al Distrito Central". Huang Sihai rio con franqueza: "¿A la Academia? Si de verdad logras entrar allí, la inmensa mayoría de las bandas de esta ciudadela ni se atreverán a mirarte de reojo; te dará igual vivir en cualquier rincón". Aquel muchacho todavía no dimensionaba el inmenso calibre que representaba la Academia ni lo despiadadamente difícil que era acceder a ella. Tras una pausa, Huang Sihai añadió con solemnidad: "A-Wen, tu progreso en este tiempo ha sido formidable, pero tú bien sabes cuántas píldoras de pescado has consumido para lograrlo. En las fases iniciales, tomar píldoras acelera el paso, pero al adentrarse en el Segundo Paso su eficacia decae drásticamente y no queda más remedio que depender del entrenamiento austero. Y con tus aptitudes óseas, pretender entrar a la Academia... es sumamente difícil. Cada año se otorgan treinta cupos para el Encuentro de Cruzar el Río; parece una cifra generosa, pero veintiséis de esas plazas están reservadas para jóvenes talentos menores de dieciséis años, como ese Piernas Largas Siete. Ellos tienen un potencial ilimitado y vale mucho más la pena formarlos. A tu edad, te ves obligado a disputar las únicas cuatro plazas asignadas a la categoría juvenil de diecisiete a veinticinco años; imagina lo salvaje que es esa competencia. Además, nuestro Gimnasio Sihai solo dispone de dos recomendaciones anuales para participar en el encuentro. Tendrías que derrotar primero a los demás discípulos del segundo piso antes de siquiera soñar con obtener el pase al Encuentro de Cruzar el Río". Viendo que Li Xiuwen guardaba silencio, Huang Sihai suspiró y prosiguió en voz baja: "Por supuesto, tampoco te desanimes tanto; no pretendo hundirte la moral. A fin de cuentas, desmotivarte no me ayuda en nada a seguir cobrándote dinero. Te lo digo por pura responsabilidad, para que rebajes tus expectativas y evites caer en la desesperación si no consigues participar en el encuentro. Quienes acumulan toxinas de fármacos en el cuerpo tienden a volverse tercos y extremistas con facilidad; dicho en crudo, caen en desviaciones de Qi. Llegar a la Membrana Negra en cuatro meses, aun con la ayuda de las píldoras, tiene mérito y demuestra que tu estructura ósea interna es decente. Y tu perspicacia salta a la vista: es verdaderamente sobresaliente; entre todos los discípulos que he tenido, entras con holgura en el... top diez. Pero pretender dar un salto directo hacia el cielo y competir en el encuentro del año que viene es, francamente, casi una quimera. Aun así, todavía te quedan tres años por delante, ¿a qué viene tanta prisa, mocoso? Con tu potencial, si la suerte te acompaña en esta vida, tienes esperanzas reales de alcanzar el Paso del Tigre y el Elefante y consolidarte como un Palo Rojo en alguna de las facciones de Changle. Respecto a cruzar los Tres Pasos... eso no te corresponde ni soñarlo por ahora. ¡Pon los pies en la tierra, entrena con paso firme y deja de apuntar a las nubes! No vayas a arruinar tu potencial atiborrándote de píldoras por avanzar deprisa, para terminar estancado sin poder cruzar el Segundo Paso y mucho menos el de Tigre y Elefante; ¿qué sentido tendría semejante sacrificio?". Li Xiuwen asintió dócilmente. Aprovechando el momento propicio, Huang Sihai indagó a continuación: "Entre los artistas marciales suele decirse que todo fármaco encierra tres partes de veneno. ¿Acaso sabes a qué tres partes se refiere?". \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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Estás leyendo el capítulo 57 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.