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Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 56 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Al cruzar por un callejón estrecho, Li Xiuwen observó el terreno que se abría ante él, mientras en su memoria resonaban los preceptos de Casos de combate en tres calles y seis callejones: "La vista abarca las seis direcciones, las manos empuñan cuanto encuentren; las escaleras sirven de puente, los taburetes cortan el paso...". Más adelante se alzaba una estructura de andamios de bambú: la oportunidad perfecta. Mientras caminaba, Li Xiuwen cambió repentinamente de ritmo y corrió hacia la estructura. Desplegó la Luz Flotante de las Mil Olas y, apoyando con ligereza la punta de los pies, trepó por los andamios en un parpadeo. "¡Mocoso ingrato! ¡En ese caso te lisiaré por completo!". El enmascarado soltó una risa gélida. Dio una zancada para darle alcance y desató una patada giratoria aérea dotada de una potencia colosal y devastadora. Bajo la pernera de su pantalón, los músculos de la pierna parecieron despertar del letargo invernal como una enorme serpiente: ondularon, se entrelazaron y friccionaron entre sí, produciendo un chasquido sibilante idéntico al de una serpiente de cascabel. El reino del Músculo de Serpiente, tal como su nombre sugería, consistía en bandas musculares entrelazadas como largas serpientes agazapadas. Inmóviles eran imperceptibles, pero al activarse danzaban en frenesí con la furia desbordada de un dragón. El latigazo de la pierna barrió el aire levantando un vendaval semejante a un torbellino, rizando los charcos acumulados sobre el pavimento. ¡Crac, crac, crac! Las varas de bambú se partieron una tras otra. Li Xiuwen recibió el impacto de lleno y salió despedido por los aires como un saco terrero, estrellándose contra un tramo superior de los andamios a lo lejos. No obstante, se reincorporó como si nada hubiera ocurrido y continuó trepando aprovechando el impulso. Tenía el rostro encendido por el esfuerzo, la sangre y la vitalidad agitadas en un torrente caótico, y los órganos internos estremeciéndose sin tregua. Li Xiuwen no pudo evitar que el corazón se le acelerara con fuerza: era la primera vez que se medía cara a cara contra un experto del Segundo Paso. Bajo el traje de entrenamiento, sobre la membrana dérmica, la carne se había hundido casi una pulgada y las líneas misteriosas en negro y oro se habían disipado por el impacto; sin embargo, al fluir de nuevo la vitalidad, volvieron a condensarse en la superficie. La contundencia de esa patada del enmascarado habría quebrado por la cintura a cualquier otro practicante en la cima de la Membrana Negra, dejándolo tendido en el acto. La distancia entre dos grandes pasos marciales era, en verdad, un abismo insalvable e inquebrantable. A pesar de que la membrana cutánea y las líneas místicas amortiguaron la mayor parte de la fuerza, la onda residual causó estragos en Li Xiuwen, provocando que su energía interna comenzara a desordenarse. Pero el daño no pasó de ahí. Los hechos demostraban que la Técnica de la Armadura Atada era plenamente capaz de soportar un golpe a fondo de un experto corriente del Segundo Paso, lo que le aportó una inmensa tranquilidad mental. "¿Fue capaz de aguantar mi patada a plena potencia?". Tras la máscara, el rostro de Zajiú se crispó por el asombro. Como consumado maestro del Segundo Paso, haber descargado un golpe con todas sus fuerzas sin conseguir inutilizar a un practicante del Paso de la Membrana era una broma de pésimo gusto. Es más, sintió un agudo dolor en la pantorrilla, exactamente igual a haber pateado una plancha de hierro macizo. Comprendiendo la situación de golpe, Zajiú exclamó con sorpresa: "¡Vaya con el mocoso, cultivas un Qigong Duro!". Ahora estaba convencido de que la muerte de Mellado en la cima de la Membrana Negra bien podía haber sido obra de este muchacho. "¡Bien, bien, bien! ¡Esto se pone interesante!". A Zajiú se le encendió el interés y su mirada se tornó sanguinaria. Dio un salto y se encaramó a la estructura de bambú; moviéndose con la soltura de un simio, salvó la altura de un piso en un abrir y cerrar de ojos. Zajiú sonrió con crueldad para sus adentros: "Al principio pensaba llevarte intacto ante el Hermano Ming para que él mismo se encargara de torturarte a su antojo... Ahora no me queda más remedio que dejarte convertido en una piltrafa humana sin extremidades". Sobre los andamios de bambú, dos figuras se perseguían a gran velocidad; no obstante, Zajiú, con la potencia del Músculo de Serpiente, era visiblemente más veloz y le dio alcance en poco tiempo. De alguna parte extrajo una daga afilada y la clavó con ferocidad directa hacia la espalda de Li Xiuwen: "El Qigong Duro dista de ser invencible. Los puños y las patadas apenas te hacen mella, pero contra una puñalada con arma blanca, ¿acaso podrás resistir?". ¡Un experto del Segundo Paso arremetiendo armado con una estocada a matar o morir! Li Xiuwen jamás se atrevería a recibir semejante embate a pecho descubierto. Giró sobre sus talones y alzó ambos puños cubiertos por el grueso rollo de cuerda de cáñamo para interceptar el filo. ¡Zas! La hoja de la daga rebanó limpiamente la cuerda. Con los brazos liberados al fin, Li Xiuwen desplegó la Luz Flotante de las Mil Olas: una bocanada de fuerza ligera y etérea elevó su cuerpo en el aire. Con un peso denso como una campana de bronce arrancándose del suelo sin apoyo, Li Xiuwen descargó una patada aérea que, como el tañido de un badajo colosal, se estrelló directamente contra el pecho del enmascarado. ¡Bum! ¡Una onda de choque blanquecina se expandió en remolinos, apartando la densa cortina de lluvia! Valiéndose de la fuerza del rebote, Li Xiuwen ejecutó una voltereta hacia atrás en el aire; con la fuerza ligera estabilizó su equilibrio, se aferró a los andamios, se deslizó sobre las tejas oscuras y saltó hacia abajo a la carrera. Su plan consistía en explotar las ventajas de su juego de pies en el combate de callejones para buscar una oportunidad de aniquilar a su enemigo de un solo golpe certero. Zajiú retrocedió tres pasos y se sujetó a las rejas metálicas de seguridad del cuarto piso para recuperar la estabilidad. Sonrió con suficiencia: "Admito que te subestimé; tus reflejos en combate son notables". Los hechos volvían a demostrar que estudiar rendía frutos: los conocimientos teóricos sobre combate en callejones que acababa de asimilar le habían servido de inmediato en el momento preciso. Zajiú se disponía a reanudar la persecución cuando una voz femenina resonó con firmeza; una figura menuda se impulsó sobre la punta de los pies y, en apenas dos o tres zancadas ligeras, alcanzó los andamios del cuarto piso. Bajo sus pantalones cortos asomaban unas largas y pálidas piernas, llevaba una camiseta blanca sin mangas que dejaba al descubierto su cintura y el cabello recogido en una coleta alta. Se trataba de la Sandalia de Paja más joven de Heshengtu: Pequeña Corneta. Plantándose directamente en la ruta de avance de Zajiú, escupió el chicle que masticaba, clavó los ojos en la máscara de demonio y soltó con frialdad: "Peleando en mi territorio con una máscara puesta... ¿de qué cloaca salió semejante rata cobarde?". Zajiú contuvo el tono y preguntó con voz áspera y fingida: "Chiquilla, ¿pretendes cruzarte en mi camino?". Pequeña Corneta bufó con desdén, adoptó una postura marcial y le hizo un gesto provocador con la mano sonriendo: "Ven y prueba". Al ver que Li Xiuwen se alejaba a la distancia, Zajiú apretó los dientes y lanzó una palma directa hacia el rostro de la muchacha empleando un golpe básico de boxeo callejero vulgar. Pequeña Corneta no esquivó ni retrocedió. Sobre sus brazos sanos y bien proporcionados, una serie de estilizadas serpientes blancas como el jade pareció deslizarse bajo la piel: ¡una contracción y un latigazo elástico! Las dos palmas colisionaron de frente. Una onda de choque visible se dispersó en círculos, abriendo un vacío momentáneo en medio del aguacero torrencial. En una fracción de segundo, a Zajiú le pareció vislumbrar a espaldas de la joven, entre la cortina de lluvia desatada, la imponente silueta de un gran Buda de ojos verdes con cabeza de león y cuerpo humano, abriendo los cinco dedos en un resplandor dorado. Acto seguido, un dolor punzante y desgarrador recorrió su brazo derecho desde la palma: "La técnica cumbre de Buda Cabeza de León... ¡la Palma del León Vajra!... ¿Cómo es posible que Pequeña Corneta domine semejante arte?". Presintiendo el peligro, Zajiú retrocedió a trompicones varios pasos. Apretó el puño, pero no logró reunir fuerza alguna: el cúbito de su antebrazo se había fracturado y parte de sus meridianos habían quedado cercenados por el impacto. Pequeña Corneta le hizo un ademán burlón con el dedo y soltó una carcajada: "Qué debilucho... Tu vitalidad y tu sangre huelen a rancio; seguro eres un fósil que apenas logró raspar el Segundo Paso al borde de los treinta años". A Zajiú le hirvió la sangre de rabia, pero sabiéndose incapaz de derrotarla, intentó darse a la fuga de inmediato. "¿Pretendes escapar? ¿Acaso te di permiso? ¡Quédate aquí!", gritó Pequeña Corneta lanzándose tras él. De pronto, una espesa nube de polvo blanquecino se alzó en el aire cubriéndolo todo. La muchacha se vio obligada a retroceder de golpe para ponerse a salvo. Para cuando se cubrió la nariz y la boca y abrió de nuevo los ojos, el enmascarado se había esfumado sin dejar rastro. "¿Cal viva mezclada con polvo venenoso? ¡Bah! ¡Puras artimañas baratas que jamás llegarán a nada grande!". ... Calle Guangwang, Casino Jinghai. Tras vendarse el brazo fracturado, Zajiú dio una larga calada a su cigarrillo: "¡Maldita sea! ¡Tenía que aparecer esa Pequeña Corneta de la nada para arruinarme el encargo!". "Por fortuna nadie conoce mi identidad: actué con total discreción, sin llevar un solo secuaz y sin recurrir a las técnicas de mi escuela habitual". "Mientras la Fábrica de Fideos Chenji siga en su sitio, ese mocoso podrá huir del templo, pero no de la montaña". "Qigong Duro... Vaya, vaya... menuda joya". Zajiú comprendió que ya ni siquiera necesitaba preocuparse por encontrar al asesino del desgraciado de A-Ji para complacer a Daoyou Ming: si lograba apoderarse del manual del Qigong Duro de Li Xiuwen y ponérselo en bandeja al Hermano Ming, aquello constituiría un mérito colosal. En todo el Cobertizo Leigong nadie ignoraba que el Hermano Ming era un portento del endurecimiento corporal que sentía auténtica devoción por coleccionar métodos de esa disciplina. Pese al tropiezo temporal, Zajiú no se desanimó lo más mínimo; al contrario, sentía una euforia desbordante en el pecho: ¡esta era su gran oportunidad! Con su complexión física, una lesión en tendones y huesos de esa magnitud tardaría apenas un mes en sanar. Una vez recuperado, se aseguraría de que Li Xiuwen no tuviera una segunda oportunidad. Aquel mocoso podía haberse encaramado a la Membrana Negra a base de píldoras de pescado, pero dar el salto al Segundo Paso no era algo que pudiera resolverse a golpe de fármacos; el porcentaje de fracaso estaba ahí como una muralla infranqueable. Mientras no cruzara al Segundo Paso, todo el empeño de ese muchacho resultaría estéril frente a la abismal diferencia de reinos. ¿Y en cuanto al Qigong Duro? La próxima vez, sabiendo a qué atenerse, tendría infinidad de recursos para golpear directamente su compuerta de vulnerabilidad y liquidarlo en el acto. ... Mientras tanto, Li Xiuwen, que todavía le daba vueltas a cómo tenderle una emboscada mortal al enmascarado, vio que la crisis inmediata quedaba resuelta por el momento. Aquel sujeto creía que usando una máscara podía engañar al cielo y cruzar el mar sin ser descubierto; ¡lo que no sospechaba era que él disponía del Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad! Se acercó a Pequeña Corneta y juntó las manos en una reverencia respetuosa: "¡Muchas gracias! Guardaré este favor en la memoria". Aunque había contemplado la posibilidad de contratacar a un experto del Segundo Paso, medirse contra alguien de un reino superior siempre entrañaba riesgos enormes. Ahora solo cargaba con una leve molestia interna que, con su constitución actual, sanaría en unos pocos días de descanso. Pequeña Corneta recorrió con la mirada a Li Xiuwen de arriba abajo y sonrió divertida: "Aquel día te juzgué mal; ser capaz de subir al segundo piso y encima salir con vida frente a un experto del Segundo Paso demuestra que tienes lo tuyo... ¡muchacho guapo!". \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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Estás leyendo el capítulo 56 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.