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Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 55 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Li Xiuwen recitó en silencio el cántico mnemotécnico y activó la Técnica de la Armadura Atada. Un torrente caudaloso de vitalidad y sangre fluyó desde sus meridianos hacia su membrana cutánea, templando y entretejiendo sobre la superficie de su cuerpo una serie de misteriosas líneas de sangre en tono negro y dorado. Semejaban una cota de armadura de enredadera ancestral, con un aspecto formidable y enigmático. Tomó un martillo pequeño y descargó un golpe contundente contra sí mismo: la membrana se hundió ligeramente para tensarse de inmediato cual resorte, repeliendo el martillo hacia atrás. Luego extrajo su navaja mariposa e incrementó la presión de forma gradual. La sensación resultante fue idéntica a intentar cortar cuero duro de cerdo con un cuchillo mellado que llevaba una eternidad sin afilarse: requería un esfuerzo extenuante. Li Xiuwen murmuró para sus adentros: "Si vuelvo a encontrarme con una emboscada como la de aquella noche, un golpe a plena potencia con un puño de acero apenas me causará heridas superficiales en la piel y la carne. Por debajo del Segundo Paso, puedo caminar con la cabeza en alto sin temer a casi nadie. Respecto a los expertos del Segundo Paso, aunque no he combatido contra ninguno en la realidad, con la absurda defensa que me otorga la Técnica de la Armadura Atada debería ser capaz de resistir un golpe a plena potencia de alguien recién adentrado en esa fase". Aun así, no convenía confiarse. Por norma general, los métodos de fortalecimiento corporal contaban con un punto débil o "compuerta de vulnerabilidad". Si alguien astuto llegaba a descubrirla y dirigía sus ataques específicamente hacia esa zona, la capacidad defensiva se reduciría de forma drástica. Tras comprobar el poder de la Técnica de la Armadura Atada en el nivel de Logro Menor, Li Xiuwen sintió una renovada dosis de seguridad en su interior. Después de oscurecerse el tono de la piel en un salón de estética, se encaminó hacia el gimnasio. ... Al atardecer, un vendaval furioso comenzó a soplar sobre Xianghai. A través de las estrechas rendijas entre los edificios, los densos nubarrones de plomo se apiñaban capa sobre capa en el firmamento, como si el mismísimo Rey Dragón estuviera enfurecido y a punto de descargar un castigo de truenos. En la Fábrica de Fideos Chenji, su tía y su tío aseguraron minuciosamente puertas y ventanas. La tía comentó: "Escuché por ahí que si A-Wen logra ingresar a la Academia y tiene un desempeño sobresaliente, le permitirán vivir en los edificios para familiares que tienen dentro. ¡Dicen que ese lugar es una maravilla!". El tío replicó: "Ya estás fantaseando de nuevo... Hay que saber contentarse. Con la posición que tiene A-Wen en la actualidad, ya logramos salir de la miseria del estrato más bajo; no podemos exigir demasiado". La tía sonrió con amargura: "Es verdad, qué insatisfechos somos los humanos a veces... Al principio ni siquiera teníamos esperanzas de que lograra aprender artes marciales, y lo que ha conseguido ya superó con creces cualquier expectativa". ¡Chas! Una ráfaga de viento abrió la ventana de golpe. La tía se puso de pie para cerrarla, pero de pronto, en medio de la cortina de lluvia, asomó una "máscara de demonio" sonriendo con una mueca torcida. La mujer se llevó un susto de muerte: trastabilló hacia atrás y cayó sentada en el suelo, llevándose la mano al pecho mientras exclamaba con voz temblorosa: "¿Quién... quién eres?". El individuo enmascarado empujó la puerta, entró al recinto y, fingiendo la voz con un tono agudo y burlón, soltó una risotada: "Li Xiuying, ¿me equivoco?". Adivinando que tal vez se trataba de la facción que respaldaba al difunto Tercer Amo, la tía preguntó tragando saliva: "¿Qué es lo que quieres?". El enmascarado tomó un taburete al azar, se sentó cruzando una pierna sobre la otra y respondió con desdén: "Quién sea yo no importa. ¿Dónde está Li Xiuwen?". A la tía se le encogió el corazón y guardó silencio. El tío, conteniendo el pánico que le atenazaba el pecho, se apresuró a servirle una taza de té con una sonrisa forzada: "Distinguido señor, A-Wen está entrenando boxeo en el Gimnasio de Artes Marciales Sihai". Pronunció las palabras "Gimnasio Sihai" con un énfasis marcado, con la esperanza de que el renombre del lugar sirviera para ahuyentar al intruso. "Uy, qué miedo me da... ¿acaso Li Xiuwen es un maestro del Músculo de Jiaoji?", se burló el enmascarado con frialdad. Sin comprender el significado técnico de aquellas palabras, los tíos se miraron el uno al otro desconcertados. El tío sonrió tímidamente: "No sabemos qué clase de maestro sea, pero el Maestro Huang lo tiene en altísima estima". El enmascarado replicó: "¿Ah, sí? En ese caso, cuando regrese tendré que evaluar muy bien las habilidades de este hermanito menor". El tío preguntó con la voz trémula: "Señor, ¿para qué busca a A-Wen?". Desde las aberturas de la máscara de demonio, un par de ojos intimidantes clavaron su mirada sobre ellos, preguntando con voz helada: "¿Acaso saben... adónde fue a parar el Hermano Ji?". Examinó con detenimiento a aquellos dos mortales comunes, tratando de registrar cualquier cambio emocional en sus rostros. El tío respondió forzando una sonrisa tranquila: "¿Cómo íbamos a saber nosotros adónde fue el Hermano Ji? Una persona como él jamás nos daría explicaciones a gente como nosotros". "Está muerto... y fue Li Xiuwen quien lo mató", soltó el enmascarado entre risitas malévolas. El tío fingió una expresión de absoluto desconcierto: "Señor, ¿por qué no pregunta primero a los vecinos de este vecindario? Todo el mundo sabe que A-Wen es un muchacho conocido por ser un cobarde consumado". La tía se sumó con presteza: "Sí, es verdad; A-Wen ni siquiera se atreve a matar un pescado, es algo que todos aquí saben muy bien". El enmascarado rio entre dientes: "Las artes marciales son el valor del pobre... Quien aprende a pelear es capaz de cualquier cosa. Mejor acompáñenme a esperar los dos aquí sentaditos y no se hagan los listos. Solo pienso llevarme a Li Xiuwen para hacerle unas cuantas preguntas claras; no les pondré una mano encima a ustedes. Si no fue él quien lo mató, naturalmente lo dejaré regresar sano y salvo". Dicho esto, el sujeto permaneció sentado en silencio. El mismísimo Señor Ming había establecido en persona dos "reglas de hierro" inquebrantables para los miembros de las bandas clandestinas dentro de la ciudadela; ni siquiera los líderes supremos de las cuatro grandes divisiones cardinales y de los distintos clanes se atrevían a infringirlas: Primero: las rencillas del Jianghu debían resolverse priorizando la armonía. Si era indispensable recurrir a las armas, se zanjaban mediante reyertas privadas o sobre el cuadrilátero de vida o muerte; bajo ningún concepto debían salpicar a inocentes. Segundo: los puños jamás arrebatan la vida a un civil sin una causa justificada. Esa era la línea roja absoluta; si se violaba, Changle intervendría con una investigación implacable. El enmascarado aún tenía intenciones de seguir operando y escalando posiciones dentro de la ciudadela, de modo que evitar problemas innecesarios era siempre la mejor opción. ... El tiempo transcurrió inexorable. El tío y la tía no se atrevieron a hacer el menor movimiento sospechoso, limitándose a contemplar el exterior a través de la ventana con la angustia reflejada en el rostro. La lluvia arreciaba cada vez más. Sosteniendo sus libros bajo el brazo, Li Xiuwen cruzó la densa cortina de agua y entró en la fábrica de fideos. "Ya volví". Saludó en voz alta, pero solo lo recibió un silencio inquietante. Al mirar con atención, divisó a su tío y a su tía agazapados en una esquina con ojos aterrados. Sobre una silla descansaba un hombre vestido de negro y con una máscara de demonio, mirándolo fijamente. Li Xiuwen entrecerró los ojos y preguntó con serenidad: "¿Quién eres?". El enmascarado sonrió: "Quién sea yo no tiene importancia; acompáñame a dar una vuelta". "¿Para qué?". "Para averiguar un asunto". "¿Y si me niego a ir? No tengo motivos para ir contigo de la nada, ni sé qué falta se supone que he cometido". "Tengo poca paciencia, mocoso; será mejor que vengas por las buenas". El enmascarado apretó los puños: su vitalidad y sangre se hincharon con tal fuerza que sus ropas ondearon bruscamente, mientras bajo la suela de sus zapatos el polvo del suelo se arremolinaba levantándose en el aire. El pecho de Li Xiuwen dio un leve respingo: únicamente los expertos consagrados del Segundo Paso eran capaces de agitar la sangre con tal vigor como para poner en movimiento el polvo del entorno. Con la mente trabajando a toda velocidad, miró a su tío y sonrió con calma: "En ese caso lo acompañaré un momento; quédense tranquilos en casa". "Extiende las manos; primero te ataré los brazos, y no intentes pasarte de listo", ordenó el enmascarado con una sonrisa burlona. "Señor, en cuanto aclare sus dudas podré regresar a casa, ¿verdad?", preguntó Li Xiuwen adoptando una expresión ingenua e inocente. "Por supuesto...", concedió el enmascarado de palabra mientras se mofaba para sus adentros, atándole firmemente las manos con una gruesa soga de cáñamo tratada en aceite. Le dio un golpe seco en la cabeza y le ordenó caminar por delante: "En marcha, muchacho... Y no intentes ninguna astucia barata: a menos de siete pasos de distancia, aunque tuvieras un arma de fuego, te mataría mucho antes de que pudieras apretar el gatillo". "Espérenme, ya vuelvo", les dijo Li Xiuwen a sus tíos con una mirada tranquilizadora antes de adentrarse en la lluvia torrencial. El enmascarado se volvió por un instante hacia la tía y le soltó una sonrisa siniestra: "Por cierto, corté la línea telefónica; ni se les ocurra hacerse los listos". ... En medio de la noche de diluvio, las calles enfangadas lucían completamente desiertas, sin un alma a la vista. Li Xiuwen caminaba por delante con las manos fuertemente amarradas con la gruesa soga de cáñamo y la cabeza cubierta por la capucha opaca que suelen emplear los secuestradores. Li Xiuwen preguntó con tono relajado: "Señor, imagino que sabrá que entreno boxeo bajo la tutela del Maestro Huang, ¿verdad?". El enmascarado rio entre dientes: "¿Pretendes intimidarme usando el nombre del Maestro Huang? Ni siquiera tiene forma de saber quién demonios se te llevó". Una vez que entregara a este mocoso ante el Hermano Ming, no pasaría de esta misma noche con vida. Al llegar la madrugada lo arrojarían a las alcantarillas para que sirviera de almuerzo a los cocodrilos; ni bajando los dioses del cielo podrían averiguar quién había sido el autor. Bajo la tela empapada, Li Xiuwen recitó en silencio el cántico activando la Técnica de la Armadura Atada. Las líneas místicas en negro y oro brillaron de manera casi imperceptible en la membrana cutánea oculta bajo sus ropas, concentrando un poder latente que aguardaba listo para detonar. En sus combates previos dentro del Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad contra Piernas Largas Siete —quien pertenecía igualmente al Segundo Paso— no había sido rival para él. Pero no debía olvidarse un detalle crucial: dentro del reino ilusorio no disponía de la Técnica de la Armadura Atada. En el mundo real, contando con una resistencia defensiva capaz de medirse de igual a igual contra los golpes de un experto del Segundo Paso, ¡incluso existiendo un abismo insalvable entre sus reinos de cultivo, no carecía en absoluto de una oportunidad para tenderle una trampa mortal y contraatacar! \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 55

Estás leyendo el capítulo 55 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.