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Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 51 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Concluido el enfrentamiento entre Liu Chun y Li Xiuwen, un silencio sepulcral se adueñó del patio de entrenamiento durante unos instantes. Incontables miradas atónitas quedaron congeladas en el aire. "¿Un solo movimiento? ¿Un solo movimiento? ¡¿Un solo maldito movimiento?!", exclamó A-Zhen frotándose los ojos con fuerza para cerciorarse de que no estaba alucinando. "Esto... ¿cómo demonios es posible?", balbuceó Da Sha Qiang, completamente anonadado. "Hace un momento, ¿el hermano A-Wen no necesitó más de diez movimientos para despachar a los discípulos de la Membrana Púrpura?". El viejo Chen pareció comprenderlo todo de golpe; mesándose la barba, sonrió con aprobación: "Es muy sencillo: A-Wen fingió debilidad ante sus oponentes para que Liu Chun bajara la guardia. Sobre la tarima, ¡asestó un golpe fulminante a la primera oportunidad!". Liu Chun permanecía petrificado al borde de la plataforma, incapaz de reaccionar tras largo rato; al percibir el peso de todas aquellas miradas clavadas sobre él, el rostro del joven ardió en un bochorno encendido. "Él también alcanzó la Membrana Negra... y lo hizo hace mucho tiempo; simplemente se lo ocultó a todos". "Esa presencia y esa vitalidad estaban por encima de las mías... No lo entiendo. Incluso tomando una píldora de pescado por semana, era imposible que me diera alcance tan rápido". En su mente, Liu Chun no dejaba de repasar la contienda. Definir el resultado en un solo movimiento demostraba que el poder de su rival, al igual que el de Piernas Largas Siete en su momento, lo aplastaba de forma incuestionable. Li Xiuwen no había ganado por un golpe de suerte, ni él había cometido un fallo garrafal. Huang Sihai se puso en pie y clavó la vista en Li Xiuwen con un semblante indescifrable. Luego se dirigió a los presentes: "¿Creen que haya necesidad de continuar con las peleas?". Todos sacudieron la cabeza al unísono: ¿qué demonios iban a seguir compitiendo? Si Liu Chun, el más fuerte del grupo y capaz de barrer con todos los demás, había sido arrollado de esa manera por A-Wen, ni reuniendo a todos los aprendices del primer piso juntos darían la talla frente a él. Huang Sihai sonrió ampliamente y proclamó: "¡Declaro que el ganador indiscutible de este torneo anual es Li Xiuwen!". La multitud estalló en vítores entusiastas, rodeando a Li Xiuwen en medio del patio. Xiao Tianhong rio entre dientes: "Maestro, dio usted con un prospecto magnífico y me lo tuvo oculto todo este tiempo; de verdad llegué a pensar que en nuestro gimnasio no quedaba nadie capaz de tomar el relevo". Sin pestañear ni inmutarse lo más mínimo, Huang Sihai replicó sonriendo con naturalidad: "Lo hice para proteger a un buen talento y no llamar la atención innecesariamente. Ya lo dije desde el primer día: la estructura ósea interna y la perspicacia de A-Wen no están nada mal. ¿Comprenden ahora mis buenas intenciones? ¡La estructura ósea externa carece por completo de importancia! ¡Jamás descartaría el sudor y el sacrificio de una persona basándome en una simple lectura ósea!". Con una leve sonrisa en los labios, Xiao Tianhong comentó con ironía sutil: "Más sabe el diablo por viejo que por diablo; la agudeza del maestro despierta mi más sincero respeto... Cumplido mi propósito aquí, me retiro". Antes de marcharse, Xiao Tianhong se abrió paso hasta Li Xiuwen, quien seguía rodeado por sus condiscípulos, y le dedicó una sonrisa franca: "¡Hermano menor, de viejo no tienes nada!". "¡Muchas gracias, hermano mayor!", respondió Li Xiuwen. Siempre le había guardado simpatía a Xiao Tianhong; siendo igualmente un prodigio innato, su don de gentes y madurez estaban a años luz del mocoso rubio de al lado. Huang Sihai alzó la voz para advertir: "El torneo de hoy es un asunto estrictamente interno de nuestro gimnasio. ¡Queda terminantemente prohibido que nadie ande divulgándolo por ahí afuera, ¿entendido?!". Los aprendices asintieron con disciplina. Todos sabían que Huang Sihai prefería el bajo perfil y detestaba que sus alumnos alardearan en público; era también una forma prudente de protegerlos, evitando que enemigos externos fijaran sus miras en ellos y conocieran sus cartas de antemano. Li Xiuwen no podía estar más satisfecho con esa disposición. Su temperamento coincidía en gran medida con el del viejo Huang: aborrecía la ostentación y solo aspiraba a prosperar en silencio acumulando poder y recursos. De no haber sido para exhibir su potencial y asegurarse el suministro necesario para fortalecerse cuanto antes, ni a estas pruebas internas ni a los desafíos previos se habría presentado. "A-Wen, ven conmigo al segundo piso", llamó Huang Sihai haciendo una seña desde el pie de la escalera. Tomando una honda bocanada de aire, Li Xiuwen lo siguió escaleras arriba. "A-Wen, baja a visitarnos cuando tengas tiempo, ¡no te vayas a olvidar de nosotros!", gritó A-Zhen con un mohín divertido. "¡Eso mismo, hermano A-Wen!", añadió Da Sha Qiang sonriendo de oreja a oreja. Liu Chun, apartado en una esquina sin articular palabra, vaciló unos segundos antes de forzar un gesto de generosidad y sonreír con amargura: "Mis felicitaciones". Li Xiuwen volvió la cabeza y no pudo evitar reír entre dientes: "Si nos vamos a seguir cruzando a diario aquí mismo, no lo pinten como si fuera una despedida a vida o muerte". ... A diferencia de la estrechez sofocante del primer nivel, el segundo piso resultaba sumamente amplio y desahogado. En aquel espacioso patio de entrenamiento apenas se encontraban cuatro figuras: dos hombres y dos mujeres. No eran los únicos discípulos adscritos al segundo piso, pero la mayoría ya se encontraba en un estado semiemancipado, ocupando puestos de relevancia en diversas bandas clandestinas y acudiendo al gimnasio en contadas ocasiones. Los cuatro detuvieron sus prácticas al unísono y saludaron con respeto: "¡Saludos, maestro!". Huang Sihai hizo un ademán con la mano: "A-Wen, estos cuatro son tus hermanos y hermanas mayores del Segundo Paso; preséntate ante ellos". Li Xiuwen juntó las manos en una reverencia cordial y sonrió: "Acabo de llegar, ruego a mis hermanos y hermanas mayores que me brinden su valiosa guía". Cada uno de ellos lucía una complexión proporcionada, esbelta y firme, con miradas diáfanas y porte imponente; a simple vista saltaba que eran auténticos maestros de combate. "Haber derrotado a Liu Chun demuestra que tienes algo de maña... lástima que hayas llegado hasta aquí inflándote a píldoras de pescado", comentó un fornido coloso con barba tupida recostado contra la pared, con un destello de lástima en los ojos. "Mis dotes no daban para más, así que no me quedó otra opción", respondió Li Xiuwen sonriendo con calma. No se sintió ofendido ni ridiculizado; era la cruda realidad y las opiniones ajenas le traían sin cuidado. ¿Y qué ganaría molestándose? Tampoco tenía la fuerza suficiente para plantarle cara a ese barbudo. Aquel coloso de barba cerrada era Ao Jiu, uno de los veteranos más respetados del segundo piso. En el anterior desafío intercolegial, Ao Jiu había neutralizado a manos desnudas al "Grandullón" del Gimnasio Garza Nocturna, dejando una honda impresión en Li Xiuwen. Por antigüedad, superaba incluso a Xiao Tianhong. Además, se había ganado un apodo singular en el gimnasio: "El que no come pescado". Ao Jiu era de convicciones rígidas y despreciaba profundamente los atajos rápidos basados en el consumo de píldoras; sostenía que el cultivo del Camino Marcial solo debía cimentarse en la disciplina austera, considerando cualquier recurso externo como una senda herética. Ao Jiu sentenció con solemnidad: "La falta de talento no es excusa. Mis aptitudes apenas rozan la escala intermedia, pero me enorgullece afirmar que todo cuanto he logrado hoy es fruto exclusivo de mi propio sudor y sacrificio". Li Xiuwen se limitó a sonreír sin replicar. Volvió la vista hacia un individuo fornido de baja estatura, con el torso desnudo resplandeciendo en un tenue tono dorado: "Hermano Chen, es un honor conocerlo". El hombre rio de buena gana: "¡Chen Jia! Puedes llamarme hermano Chen a secas". Chen Jia le dio una palmada amistosa en el hombro y suspiró: "Muchacho, no te tomes a pecho lo que dice Ao Jiu; él es así de nacimiento. No lo hace por ti en particular, nos desprecia a todos por igual". Ao Jiu dejó escapar un suspiro y murmuró con tono sombrío: "No los desprecio a ustedes; simplemente tengo claro que la fuerza que no se forja con el sudor propio no es más que una ilusión efímera que termina destruyendo el porvenir marcial de quien la busca". Chen Jia se encogió de hombros y contraatacó: "Hermano Ao Jiu, el maestro Huang también tomó píldoras en su momento; ¿acaso vas a decir que él también sigue una senda herética?". "Así es", respondió Ao Jiu mirando con absoluta seriedad al imperturbable maestro a su lado. "Mantengo firme mi postura, ¡y ruego al maestro que sepa disculpar mi franqueza!". A Huang Sihai le empezó a zumbar la cabeza ante semejante panorama: su gimnasio ciertamente rebosaba de personajes pintorescos. Entre quienes ansiaban atiborrarse de drogas a diario y los que las trataban como si fueran una peste maldita, no había un solo individuo normal. Tras reflexionar un momento, el viejo Huang intervino: "Ao Jiu, con tus aptitudes y tu perspicacia, de haber recurrido a una mínima ayuda de elixires secretos habrías cruzado el Tercer Paso hace tiempo. ¿Qué necesidad tienes de encasquetarte tú solo en ese callejón sin salida día tras día? Es verdad que todo fármaco encierra cierta toxicidad residual, pero también es cierto que las fuerzas humanas tienen un límite insalvable. Si no comes, ¿cómo vas a ganar carne? Si no bebes agua, ¿cómo vas a purgar las toxinas? Las píldoras de pescado no son más que un alimento superior que acarrea un poco de impureza, nada más. Los sabios de esas tierras extranjeras lo llaman el principio de conservación de la energía, ¿no es así? En el cultivo marcial rige exactamente la misma regla. En el Paso de la Membrana cutánea todavía es tolerable: alimentándote de granos, carnes y pescados ordinarios consigues que el cuerpo asimile la energía necesaria para avanzar. Pero a partir del Paso del Músculo de Jiaoji, pretender prescindir de las píldoras y depender exclusivamente del sacrificio físico es tirar el tiempo a la basura, a menos que cuentes con una estructura ósea celestial. No se trata de prohibírselas, sino de consumirlas con mesura y discernimiento... Las aves raras, las bestias exóticas, los peces prodigiosos y los tesoros divinos fueron concebidos en este mundo, precisamente, para que el hombre se sirva de ellos". \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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Estás leyendo el capítulo 51 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.