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Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 45 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
En el Gimnasio de Artes Marciales Sihai. "Hablen entre ustedes, yo me retiro", dijo Huang Sihai tras hacer pasar a la visitante antes de marcharse. Siendo ella una simple Sandalia de Paja, no tenía la categoría necesaria para que él la acompañara; de haber sido un Palo Rojo, tal vez le habría concedido esa deferencia. "Soy yo. ¿En qué puedo servirle a una gran figura como usted?", respondió Li Xiuwen con una sonrisa cordial, mostrándose bastante cortés. Al batirse con frecuencia contra Piernas Largas Siete dentro del \[Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad\], estaba sumamente familiarizado con el porte y el aura de los expertos del Segundo Paso. Esta muchacha tenía una edad parecida a la de Piernas Largas Siete, pero su presencia imponía todavía más respeto que la de él; sus dotes innatas pertenecían sin duda alguna a la categoría de aptitudes superiores. En la inmensa mayoría de los gimnasios de la ciudadela figuraría como la alumna más brillante, de esas a las que los maestros dedicaban todos sus desvelos. Que a su edad hubiera alcanzado el rango de Sandalia de Paja dentro de Heshengtu era una prueba irrefutable de ello. "Oye, muchacho guapo, ¿te interesaría unirte a mi banda, Heshengtu?", soltó Pequeña Corneta con su marcado deje callejero. Li Xiuwen preguntó: "¿Y qué haría allí?". Sus gastos de cultivo en la actualidad eran desorbitados: una media de ciento cincuenta yuanes diarios. El dinero de la pequeña caja fuerte del Tercer Amo comenzaba a tocar fondo. Ciertamente, en los reinos bajos uno podía optar por templarse a base de esfuerzo puro y progresar con lentitud; sin embargo, tras acostumbrarse a una vida desahogada, no tenía ninguna intención de rebajar su nivel de consumo. Pequeña Corneta rio entre dientes: "Con tu cultivo de la Membrana Púrpura y a tu edad, al entrar empezarías desde la base como un Cuarenta y Nueve; A-Zhen y Da Sha Qiang, de tu gimnasio, son justamente Cuarenta y Nueve". "¿Y qué tal es la paga?". "Depende de cómo te desempeñes cada mes: vigilar locales, vender películas piratas o pelear en las reyertas callejeras deja propinas... pero de base tienes una comisión asegurada de quinientos yuanes mensuales". Li Xiuwen guardó silencio. Quinientos yuanes era una suma que, hoy por hoy, le sabía a poco. Los asuntos de una banda clandestina no consumían demasiado tiempo, pero tarde o temprano terminarían entorpeciendo su cultivo en mayor o menor medida, por no mencionar el riesgo añadido de buscarse enemigos peligrosos. Quinientos yuanes no compensaban el peligro. "Tengo entendido que Liu Chun es un candidato a Sandalia de Paja y cobra mil yuanes al mes", comentó Li Xiuwen. Pequeña Corneta sonrió: "Ese chico alcanzó la Membrana Negra hace tiempo y sus aptitudes óseas son superiores a las tuyas; lo más probable es que el día de mañana logre cruzar el Segundo Paso, así que es natural que cobre más". Li Xiuwen indagó: "Y si yo alcanzo la Membrana Negra, ¿podría entrar como candidato a Sandalia de Paja?". Pequeña Corneta se encogió de hombros: "No lo sé, tendrías que preguntárselo a la Hermana Fo; yo respondo ante ella. Apenas llevas dos meses en la Membrana Púrpura y ya sueñas con la Membrana Negra; a menos que te atiborres de píldoras de pescado, no hay otra manera de lograrlo. Y en nuestra banda no vemos con buenos ojos a quienes suben a base de atiborrarse de píldoras; preferimos que inviertan más tiempo templándose por su cuenta". Li Xiuwen preguntó: "¿Por qué razón?". Pequeña Corneta sacudió la cabeza: "El cultivo inflado a base de píldoras es inconsistente, la energía y la sangre se vuelven inestables y, a la hora de pelear, tu capacidad combativa cae automáticamente un peldaño; no resulta útil". Li Xiuwen pensó para sus adentros que, contando con el quemador de incienso, cada avance suyo quedaba grabado para siempre; ¿qué inconsistencia podía haber en su caso? Aun así, sonrió con calma: "Permíteme pensarlo un poco más". Pequeña Corneta clavó sus ojos en él y sonrió con malicia: "Muchacho, ¿acaso esto es una forma sutil de rechazarme?". Li Xiuwen respondió: "Podría decirse que sí; mi tiempo es valioso y no tengo interés en empezar como un Cuarenta y Nueve". "La situación económica de tu familia no es muy buena, ¿verdad?", preguntó ella con cierta intriga. "Mi tío tiene una fábrica; por ahora puede permitirse costear mis gastos", replicó Li Xiuwen. "Pueblo que dejas atrás, posada que no vuelve a abrirse; tú sabrás lo que haces", murmuró Pequeña Corneta acercándose a su oído. "Gracias por la advertencia", dijo Li Xiuwen dando un paso atrás con una sonrisa templada. Pequeña Corneta soltó un silbido agudo y, flanqueada por varios jóvenes miembros de base que le abrían paso, metió las manos en los bolsillos y se marchó con aire arrogante. Huang Sihai salió en ese momento y preguntó: "¿No aceptaste?". Li Xiuwen contestó: "Ofrecían demasiado poco, no vale la pena". Huang Sihai rio: "Parece que de verdad te hiciste rico en este último tiempo". "Yo no, mi tío", aclaró Li Xiuwen. ... En el edificio de los grafitis. Buda Cabeza de León permanecía sentada sobre una silla electrificada, dejando que arcos de corriente plateada danzaran sobre su cuerpo; su melena afro se erizaba por completo asemejándose a la melena de un león dorado. Pequeña Corneta, apoyada contra la pared, comentó con cierta frustración: "Hermana Fo, ese Li Xiuwen me rechazó". "¿Ah, sí?", soltó Buda Cabeza de León con sorpresa. "¿Le pareció poco?". "Por su actitud, parecía querer el mismo trato que recibe Liu Chun", suspiró la muchacha con impotencia. "Olvídalo entonces. Tiene una pizca de perspicacia y ya se le subió a la cabeza, ignorando que las aptitudes óseas son el cimiento indispensable; déjalo a su suerte", sentenció Buda Cabeza de León. Pequeña Corneta frunció los labios: "Tal cual. Yo misma, contando con aptitudes superiores, también empecé abriéndome paso desde el rango de Cuarenta y Nueve". ... En un casino clandestino de la Calle Guangwang. Zajiú, a quien le faltaba un diente, se encontraba frente al lavabo del baño enjuagándose los restos de sangre de las manos; el agua de la pileta bajaba teñida de un rojo carmesí. En el suelo yacían desparramados varios artistas marciales: a uno le habían abierto el vientre, dejando las tripas al descubierto; a otro le habían reventado el pecho, dejando el corazón colgando hacia afuera; y a otro más le habían cercenado la cabeza del tronco. Los subordinados de Zajiú comentaban entre susurros: "Malditos bastardos, ni se fijaron de quién era este casino antes de venir a causar disturbios". "¿Acaso hay alguien en toda la Calle Guangwang que no conozca la fama del Noveno Amo?". "¿No será que Heshengtu nos está tanteando el terreno?". Tras lavarse las manos, Zajiú se puso con parsimonia la chaqueta del traje, se acomodó la corbata y guardó silencio absoluto. De pronto, un secuaz se le acercó a la carrera: "Noveno Amo, el asunto de la muerte del Hermano Ji ya tiene algunas pistas". Zajiú enarcó una ceja: "Suéltalo, Mellao". El subordinado enseñó un prominente diente de oro postizo y sonrió: "Primero que nada, quien haya podido despachar sin dejar rastro al Hermano Ji y al Tercer Amo de los Trece Taipanes tiene que ser un artista marcial consumado y con un cultivo nada despreciable. El radio de acción del desgraciado de A-Ji siempre se limitó a la Avenida Longjin, de donde jamás salía, por lo que difícilmente se habría buscado problemas con expertos de otras zonas. Claro que, en el peor de los casos, si de verdad ofendió a algún justiciero de paso que lo molió a golpes, no tendríamos cómo encontrarlo; pero aun así necesitamos encasquetarle el muerto a alguien para rendirle cuentas al Hermano Ming. Así que me puse a investigar a todos los que han aprendido artes marciales en la Avenida Longjin en los últimos años, y di con dos sospechosos. Uno es un veterano del Segundo Paso que hace mucho se desligó de la ciudadela para ser Sandalia de Paja en una banda exterior y le va bastante bien; hablé con sus antiguos vecinos y aseguran que lleva más de una década sin pisar este lugar y que perdió todo contacto. Es sospechoso, pero la probabilidad es baja". Zajiú asintió: "¿Y el otro?". El secuaz sonrió y extrajo un ejemplar del Diario Ming: "Mire aquí, jefe. En la Fábrica de Fideos Chenji hay un tal Li Xiuwen que también levanta sospechas. Ese mocoso cruzó clandestinamente desde el Estado de Sheng para refugiarse con su tío; siempre ha sido un cobarde que teme a los problemas y antes jamás se le escuchó hablar de artes marciales. Fue leyendo el Diario Ming como me enteré de que lleva varios meses entrenando en el Gimnasio Sihai. Hace poco incluso alcanzó la Membrana Púrpura y derrotó a Tian'er, del Gimnasio Garza Nocturna. Póngase a pensar: esa fábrica de fideos era la principal fuente de ingresos de los Trece Taipanes; durante todos estos años, esa familia debió de acumular una rabia inmensa. Por tanto, Li Xiuwen tiene motivos de sobra para exterminar a los Trece Taipanes... Noveno Amo, basta una orden suya y voy a traerlo de una oreja ahora mismo". Zajiú encendió un cigarrillo, soltó un aro de humo y preguntó: "¿Tienes pruebas directas?". El subordinado forzó una sonrisa incómoda: "Pruebas directas ninguna, son solo conjeturas mías. Al fin y al cabo ya pasó bastante tiempo y los muertos no hablan". Zajiú soltó con frialdad: "Sin pruebas, ¿pretendes ir a arrestar a un discípulo del Gimnasio Sihai? Eso es faltarle el respeto al Maestro Huang; ¡ir a ponerle las manos encima es buscarte la muerte!". "¿Cómo? Con el respaldo del \[Viejo Leigong\], ¿acaso le tememos a ese Maestro Huang?", protestó el subordinado. El Viejo Leigong era el líder supremo del Cobertizo Leigong y gozaba de un peso descomunal en el bajo mundo. Zajiú se burló: "Eres rematadamente estúpido. ¿Acaso el Viejo Leigong se va a enemistar con el Maestro Huang por un sospechoso sin una sola prueba directa? En sus años mozos, el Maestro Huang llegó a combatir en la Tercera Gran Arena; aunque ya tenga cierta edad, todavía tiene posibilidades de cruzar los Tres Pasos y ascender a un plano superior". El subordinado agachó la cabeza y murmuró en voz baja: "Pero tampoco es más fuerte que el Viejo Leigong; el Viejo Leigong está en la flor de su fuerza y tiene muchas más esperanzas de cruzar los Tres Pasos". Zajiú replicó: "Puede que no lo sea, pero no olvides que aunque el Gimnasio Sihai mantenga un perfil bajo, sus Tres Prodigios tienen una fama que trasciende fronteras; ¿acaso podemos permitirnos provocar a quienes lograron ingresar a la Academia?". El subordinado suspiró derrotado: "¿Entonces qué hacemos? ¿Dejarlo pasar?". Zajiú sonrió: "Hay que ocuparse del asunto, pero buscando la ocasión idónea para investigar a fondo primero; debemos tener una justificación intachable antes de actuar, ¿entiendes? ¡Maldita sea! Llevan tanto tiempo siguiéndome a mí, el Noveno Amo, y siguen teniendo ocurrencias tan imprudentes; ¡les hace falta disciplina!". Quien navega por el Jianghu está condenado a recibir cuchilladas tarde o temprano. ¡Pero si andas con pies de plomo, podrás ahorrarte unas cuantas heridas! \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 45

Estás leyendo el capítulo 45 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.