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Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 44 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
En el estudio. Maestro y discípulo guardaron silencio durante un largo rato. Tras sopesarlo, Huang Sihai habló con tono grave y reflexivo: "Tienes una excelente perspicacia. Aunque tus aptitudes óseas sean deficientes, si estudias con esmero y entrenas con ahínco, cruzar el Segundo Paso no supondrá un gran problema; e incluso el de Tigre y Elefante... podrías atreverte a soñarlo". Li Xiuwen ya intuía que Huang Sihai le diría algo por el estilo, así que sonrió: "Pierda cuidado, maestro, sé bien lo que hago. Una vez que alcance mi objetivo, procuraré templarme principalmente por mi cuenta". Huang Sihai suspiró: "Bueno, allá tú con lo que hagas". Li Xiuwen no se marchó de inmediato. Tras una breve pausa, se rascó la cabeza y sonrió con picardía: "Maestro, ya se me acabaron las píldoras de pescado... ¿Podría darme otras tres o cinco para hacer frente a cualquier imprevisto?". Huang Sihai soltó una carcajada y lo regañó: "Mocoso malnacido... ¡de verdad que te entra por un oído y te sale por el otro! En fin, haz lo que quieras". Huang Sihai sacó cinco píldoras de pescado, se las extendió a Li Xiuwen y añadió: "Por cierto, las píldoras de pescado subieron de precio: cincuenta yuanes más por unidad". Li Xiuwen replicó: "Maestro, no juegue conmigo... ya sabe lo pobre que soy". Huang Sihai resopló con frialdad: "Subieron las materias primas. ¿Acaso crees que un tesoro capaz de acelerar el cultivo se refina a partir de cualquier porquería común? Debes saber que, ya sean banquetes de carne y pescado o los tónicos medicinales tradicionales habituales del mercado, consumirlos jamás incrementará de golpe la vitalidad, la sangre o el cultivo de un artista marcial; es indispensable pasar por el amargo suplicio de las posturas de estaca para convertir poco a poco la energía de esos alimentos en sangre y fuerza. Solo las píldoras de pescado permiten acumular vitalidad de forma directa, ahorrándote una inmensa cantidad de sacrificios... ¿Tienes idea de por qué?". Desde el principio, Li Xiuwen siempre había sentido curiosidad por los ingredientes de aquellas píldoras, pero en el pasado el viejo Huang se negaba a soltar prenda. Habiendo asimilado nuevos conocimientos recientemente, se aventuró a preguntar: "Maestro, los ingredientes de esta píldora... ¿no procederán acaso de los legendarios... peces prodigiosos?". Hacía poco había terminado el Volumen de las Técnicas Extraordinarias y el Volumen de los Tres Cadáveres dentro de las Misceláneas de la Tumba Marcial, y acababa de comenzar el tercero: el Volumen de los Tesoros Celestiales. Dicho volumen relataba cómo los practicantes de artes marciales de la antigüedad recorrían montañas y ríos en busca de ingredientes para refinar medicinas, topándose con toda clase de recursos de inmenso beneficio para el cultivo. En términos generales, se dividían en cuatro categorías: aves raras, bestias exóticas, peces prodigiosos y tesoros divinos. Las tres primeras correspondían a las criaturas que surcaban los cielos, corrían por la tierra o nadaban en el mar. La última era un compendio universal que abarcaba incontables tesoros terrenales y celestiales: hierbas milenarias, hierro meteórico misterioso y reliquias de semejante calibre. En resumen, las cuatro categorías eran rarezas extraordinarias que un hombre común jamás hallaría en toda su vida a menos que contara con la experiencia transmitida por generaciones y los métodos arcanos para rastrear las venas del dragón: La "hierba chenghuang", capaz de prolongar la vida a quien la comiera; El "salmón heluo", cuyo consumo incrementaba las facultades acuáticas; La "sangre del dragón tuolong", que en baños medicinales otorgaba una fuerza sobrehumana innata; O el "pájaro gugu", que al ingerirse volvía el cuerpo ligero como una golondrina. Eran cosas a cuál más insólita y extravagante, al punto de que Li Xiuwen las leía casi como si fueran fábulas y relatos fantásticos. Después de todo, las Misceláneas de la Tumba Marcial eran una obra a medias verdadera y a medias ficticia, en la que no se podía creer a ciegas. Sin embargo, consideraba que si los antiguos se habían tomado la molestia de consignarlo por escrito, detallando incluso sus métodos de consumo y efectos específicos, sin duda no era humo sin fuego. Huang Sihai sonrió: "Veo que aprendiste bastantes cosas de ese viejo Chen; hasta sabes lo que son los peces prodigiosos". "Maestro, ¿cómo es un pez prodigioso? Déjeme echarle un vistazo para abrir los ojos, ¿sí?", insistió Li Xiuwen intrigado. "Semejante rareza es el secreto celosamente guardado de cada gimnasio... ¿Vas a comprar o no? Si no vas a comprar, lárgate de una vez", lo apuró Huang Sihai. Sin más remedio, Li Xiuwen tuvo que desembolsar dos mil doscientos yuanes para adquirir cuatro píldoras de pescado, dejando sus ahorros reducidos a unos míseros seis mil yuanes. Si pretendía mantener el cultivo del Qigong Duro, esa calderilla apenas le alcanzaría para sostenerse uno o dos meses. Recortar gastos resultaba inviable: el cultivo del Camino Marcial exigía gastar sin tregua; ¡su única salida era encontrar nuevas formas de generar ingresos! Antes de salir, preguntó: "Maestro, ¿las píldoras volverán a subir de precio? Si van a encarecerse más, preferiría abastecerme de una buena reserva ahora mismo". Huang Sihai mantuvo una expresión pétrea: "Si te dejo acapararlas, gano menos yo. Lárgate de una vez". "Entendido, me largo ahora mismo", rio Li Xiuwen entre dientes mientras se marchaba. ... Li Xiuwen no le contó a nadie sobre su avance a la Membrana Negra. Huang Sihai tampoco divulgó nada; al fin y al cabo, formaba parte de la privacidad del cultivo de Li Xiuwen y guardaba relación directa con la disputa por el segundo piso. Por tanto, el resto del gimnasio asumía que Li Xiuwen continuaba en la Membrana Púrpura. Conforme se aproximaba el día de la selección, Liu Chun y Li Xiuwen se convirtieron en los dos últimos discípulos en marcharse a diario, compitiendo en silencio en las sombras. En particular Liu Chun, quien se negaba a dar un paso fuera del recinto hasta no ver partir a Li Xiuwen. Al llegar a casa, Liu Chun gastaba dinero contratando a varios compañeros de entrenamiento en la Membrana Negra procedentes de gimnasios externos: cincuenta yuanes diarios por persona, una tarifa sumamente costosa. Después de todo, como expertos de la Membrana Negra, invertían el día entero en servirle de apoyo. Con tal de asegurarse el acceso al segundo piso, Liu Chun había volcado un esfuerzo y un capital descomunales. "Chun, no te presiones tanto. Si no subes este año, será el que viene; apenas tienes dieciséis años", le dijo un hombre de mediana edad, de aspecto acaudalado y vientre prominente. Liu Chun replicó con terquedad: "Papá, solo si subo al segundo piso tendré esperanzas de entrar a la Academia el año que viene. Dieciséis años ya no es ser un niño; todavía estoy lejísimos de consolidar mi vitalidad y sangre en la cúspide eterna". "Ah... En tu gimnasio no había nadie fuera de serie, ¿cómo es que entrar al segundo piso se ha vuelto tan difícil? Si lo llego a saber, mejor te mandaba al Gimnasio Garza Nocturna". "Antes era así, pero no esperaba la llegada de ese nuevo, Li Xiuwen. Sus aptitudes óseas son deficientes, pero tiene una gran perspicacia y su técnica de combate avanza a una velocidad aterradora... me supera en eso". "¿Y si tu padre contrata a alguien para que le dé matarile? Todavía conservo algunos viejos amigos en las bandas clandestinas", sugirió el hombre con un destello asesino en la mirada. El rostro de Liu Chun palideció al instante y se apresuró a intervenir: "Debo vencerlo de manera limpia e intachable. Si haces algo así, cargaré con la culpa en el pecho, mis pensamientos se enturbiarán y eso perjudicará mis probabilidades de cruzar el paso". El hombre esbozó una sonrisa y suspiró: "Sigues siendo demasiado bondadoso de corazón. Te haré caso, hijo; era solo una broma, ¿cómo me atrevería a ofender al Maestro Huang?". ... Apenas quedaban veinte días para la contienda del segundo piso. En el Gimnasio Sihai. Tras concluir su sesión con la postura de estaca y exprimir hasta la última brizna de la potencia de la píldora de pescado, Li Xiuwen dirigió la mirada hacia el \[Quemador de Incienso\]: \[Postura de la Arena Marina: Gran Logro (18%) → Gran Logro (20%)\] \[Fase: Membrana Negra (18%) → Membrana Negra (20%)\] Apretó ligeramente los puños; las fibras musculares se tensaron, conteniendo un poder latente que aguardaba listo para detonar al menor movimiento. Li Xiuwen exhaló un largo suspiro de alivio y pensó para sus adentros: "Estos diez días largos de cultivo han servido para asentar firmemente el reino de la Membrana Negra, dejando atrás la etapa inicial y acumulando una base sólida". "En nivel de cultivo puro, prácticamente he alcanzado a Liu Chun; esa ínfima diferencia de vitalidad y sangre restante puedo compensarla de sobra con la técnica". La realidad no era un videojuego: cuando la brecha no era abismal, un combate cuerpo a cuerpo no se definía exclusivamente por el volumen de sangre y energía; intervenían demasiados factores. La técnica de combate, la fortuna, el sentido de la lucha y la fuerza de voluntad de ambos podían inclinar la balanza final. Li Xiuwen se batía a diario contra Liu Chun en el Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad; cada golpe y cada postura de su rival habían sido simulados cientos de veces. ¡En este mundo, nadie conocía a Liu Chun mejor que Li Xiuwen! Terminado su descanso, los pensamientos de Li Xiuwen se vieron interrumpidos por la voz de Huang Sihai. "A-Wen, alguien vino a buscarte; es una Sandalia de Paja de Heshengtu". Detrás de Huang Sihai apareció una muchacha con el cabello teñido de rubio, vestida con pantalones cortos y una camiseta blanca sin mangas que dejaba al descubierto su cintura, llevando gafas de sol y las manos metidas en los bolsillos. Se quitó las gafas de sol, revelando unos ojos vivaces y llenos de picardía, un rostro de facciones suaves, dos pequeños hoyuelos en las mejillas y una piel tersa; no aparentaba más de quince o dieciséis años. "Me llamo Pequeña Corneta. ¿Tú eres Li Xiuwen?", masculló la chica mientras masticaba chicle, apoyándose de costado contra la pared con la mirada fija en sus zapatillas de lona, hablando con un descarado deje barriobajero. \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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Estás leyendo el capítulo 44 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.