Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 40 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
En realidad, Li Xiuwen también se había percatado de que su posición actual resultaba sumamente incómoda dentro de aquel pequeño círculo. Especialmente en el caso del Joven Amo Ding, en cuya mirada asomaban un leve distanciamiento y una fría indiferencia; aunque sus palabras mantenían la cortesía, dejaban siempre una sensación extraña. La gente cambiaba con el tiempo, y ascender de estatus traía consigo inevitables giros de mentalidad.
...
Peluquería Wu Jun.
El Hermano Jun, recién regresado de perfeccionar su oficio fuera de la ciudadela, tomó al desgaire un ejemplar recién comprado del Diario Ming. Al echarle un vistazo por encima, un nombre familiar captó su atención:
"El Gimnasio de Artes Marciales Garza Nocturna visita en desafío al Gimnasio Sihai: cuatro discípulos del primer piso de Sihai salieron al paso, pero solo uno consiguió la victoria... ¿Li Xiuwen?".
"¿A-Wen se ha vuelto tan formidable?".
"Lo supe desde el principio, A-Wen tiene madera para grandes cosas".
El Hermano Jun sonrió con sincera complicidad.
"Por unos cientos de billetes me convertí en el hermano mayor de A-Wen; ¡ese dinero... valió cada centavo!".
...
Fuera de la ciudadela, en el Restaurante Hongyun.
Zhao Dalong y Ding Sheng se encontraban reunidos. En comparación con el modesto encuentro anterior, esta vez el ambiente era mucho más concurrido, sumando a una decena de nuevos miembros recién incorporados a la asociación. Corría el licor, desfilaban los platillos y las charlas animadas se sucedían sin tregua en un bullicio constante.
Zhao Dalong rebosaba alegría, pero Ding Sheng parecía algo desganado y falto de interés.
"¿Joven Amo Ding? ¿No estás de humor?", preguntó Zhao Dalong acercándose con una copa en la mano.
Ding Sheng frunció el ceño: "¿No llamaste a Nanshu?".
Tras una breve pausa, Zhao Dalong entrecerró los ojos y sonrió: "Al fin y al cabo, Nanshu pertenece al Gimnasio Nantian y sus normas son estrictas. Me explicó que su hermana mayor de disciplina solo le permite reunirse con nosotros una vez cada medio año".
Ding Sheng esbozó una sonrisa apagada: "Es comprensible que Nanshu no pueda venir... ¿pero A-Wen tampoco es capaz de tener esa deferencia?".
Sorprendido por un instante, Zhao Dalong alzó la copa y soltó una carcajada: "Ya conoces el carácter de A-Wen: es sensible y acomplejado. Ahora mismo no le va muy bien que digamos, así que probablemente no quiso pasar un mal rato viniendo".
Ding Sheng bebió un sorbo de licor y comentó: "Es verdad. A nosotros tres nos va con bastante viento a favor... Me temo que A-Wen debe de sentir cierto resentimiento en su interior".
"Todos estos también son nuevos amigos que he traído. ¿Qué ocurre, el Joven Amo Ding los tiene en poco? ¿Solo tienes ojos para Nanshu?", bromeó Zhao Dalong con una sonrisa burlona.
"Para nada, no es eso", replicó Ding Sheng con ligereza.
Aquella reunión terminó concluyendo con cierta premura.
Ya de regreso en su automóvil de lujo, Ding Sheng exhaló una bocanada de aliento cargada de alcohol y espetó con tono gélido: "Que Nanshu no viniera se debe a las reglas de su escuela... pero que A-Wen no asista es directamente una falta de respeto hacia mi persona".
El chófer al volante sonrió y comentó: "Joven amo, que un paria miserable de la ciudadela no asista le evita rebajar su categoría. ¿Sabe usted por qué el Señor Ming ha podido defender y mantener la Ciudad Amurallada?".
Ding Sheng preguntó: "¿Por su descomunal poderío marcial?".
El conductor rio entre dientes: "Esa es solo una parte. La otra razón es que la ciudadela... apesta demasiado".
Ding Sheng rio: "¿Acaso un simple hedor puede frenar a esos grandes maestros del Camino Marcial?".
El chófer explicó: "Escuché decir al señor amo que los maestros de primer orden de fuera de la ciudadela se niegan a entrar allí porque les repugna impregnarse de esa inmundicia turbia y pestilente, que mancharía la pureza de su energía espiritual y perjudicaría su cultivo marcial. La gente de la ciudadela es como los siluros que pululan en las fosas sépticas: tras vivir décadas en semejante cloaca, cada uno de sus actos y palabras queda impregnado de ese hedor característico. Si me permite el consejo, cuanto menos trato tenga con ellos, mejor; así evitará atraer malos augurios que empañen su inmensa fortuna, joven amo. ¿De verdad espera que un pez podrido salido de un barrizal consiga saltar la Puerta del Dragón? Relaciones de esa calaña son contactos inservibles, no pierde nada prescindiendo de ellas".
Al escuchar aquello, Ding Sheng sonrió: "Con razón A-Wen siempre desprendía un olor tan peculiar; ya me queda claro".
Tomó el periódico que había comprado al azar en un quiosco del camino. Como heredero del magnate tras la Prensa Chunqiu, tenía por costumbre examinar a diario los diarios de la competencia para sopesar sus virtudes y defectos.
Al cabo de un rato, su mirada se detuvo en el ejemplar más reciente del Diario Ming. Sus ojos se abrieron con asombro al divisar una figura conocida: "¿A-Wen?".
El conductor indagó: "¿Ocurre algo, joven amo?".
"Nada en absoluto. Parece que a mi amigo de la ciudadela no le van mal las cosas por allí dentro; hasta se ha convertido en un artista marcial...", respondió Ding Sheng con una sonrisa tibia.
El chófer soltó una carcajada: "Que un gimnasio diminuto y desconocido aparezca en la prensa solo significa que compraron el espacio publicitario; no tiene la menor relevancia".
Ding Sheng comentó sonriendo: "Me parece bien. Al fin y al cabo compartimos un pasado juntos, así que me alegro de que le vaya algo mejor, aunque en el fondo carezca de trascendencia".
El conductor sentenció: "A mi juicio, por más que ese muchacho llegue a convertirse en un pez gordo dentro de la ciudadela... no dejará de ser un pájaro enjaulado o una rana en el fondo de un pozo. Joven amo, el día que tome las riendas de la Prensa Chunqiu, las personas con las que alternará y conversará serán jueces de paz y la nobleza de combate imperial asentada en Xianghai; ¡ellos sí que son la cúspide de la sociedad!".
...
Varios días después.
Monte Taiping.
En el interior de una imponente villa diseñada a imagen y semejanza de un monasterio daoísta, Li Nanshu permanecía sentada sobre un cojín de meditación con las cinco extremidades orientadas al cielo. Sobre su piel blanca como el jade, los poros se abrían y cerraban con suavidad mientras experimentaba la sutileza de la respiración cósmica.
Instantes después se puso en pie y tomó el ejemplar del Diario Ming que un sirviente acababa de entregarle. Aunque su maestro era Ye Nantian, el auténtico ídolo que veneraba en su fuero interno era la legendaria, reservada y enigmática figura del "Señor Ming".
En ocasiones había escuchado rumores en el gimnasio según los cuales, recién llegado a Xianghai, su maestro se adentró en la Ciudad Amurallada en son de visita formal para entrevistarse con el Señor Ming. Al salir, su maestro jamás reveló una sola palabra sobre el desenlace del enfrentamiento, limitándose a dictar una orden tajante: "¡Todo discípulo de Nantian tiene prohibido ingresar a la Ciudad Amurallada y le está vedado enemistarse con Changle!".
Por tal motivo, no se perdía ni una sola edición del Diario Ming.
Sin embargo, en esta ocasión frunció el ceño con evidente sorpresa.
"Garza Nocturna visita en desafío; la Escuela de la Arena Marina sufre una estrepitosa derrota...".
"Ese Gimnasio Sihai ha caído demasiado bajo".
"Y pensar que alguien con las aptitudes y talentos de A-Wen terminó siendo el que más la cara dio".
"A-Wen lo ha hecho bastante bien. A juzgar por su complexión, sus aptitudes apenas rozan la escala inferior; que haya alcanzado semejante resultado, aun habiendo recurrido a fármacos, demuestra que tiene su propio mérito".
...
Fábrica de fideos Chenji.
Habiéndose enterado de antemano de que A-Wen saldría en el periódico, la tía sostenía el ejemplar del Diario Ming, recortó con esmero la plana donde figuraba y se la apretó contra el pecho con una expresión henchida de orgullo e ilusión.
En honor a la verdad, dentro del artículo Li Xiuwen apenas ocupaba una sola línea, relegado a un mero elemento del decorado del que nadie se percataba. A menos que se tratara de alguien sumamente observador o muy allegado a él, cualquier lector común que repasara las páginas pasaría por alto los tres caracteres de su nombre: "Li Xiuwen".
El verdadero protagonista de aquella crónica era Piernas Largas Siete, del Gimnasio Garza Nocturna.
"Ya basta, mujer; solo aparece su nombre una vez y mira cómo te pones, llevas toda la noche sin pegar ojo", suspiró el tío con una mezcla de resignación y ternura.
La tía replicó al instante: "¡Pero se trata del Diario Ming! A-Wen apenas tiene veintiún años y ya ha salido publicado; encima es el más destacado del Gimnasio Sihai".
El tío tuvo que admitirlo: "Es verdad que A-Wen ha demostrado una valía tremenda".
La tía prosiguió sonriendo: "Hace unos días vino un maleante queriendo cobrarme la cuota de protección por el terreno; en cuanto se enteró de que A-Wen era un artista marcial de verdad, ¡salió huyendo en el acto!".
Durante estos días, la Avenida Longjin había gozado de una tranquilidad inusitada.
El tío suspiró con pesar: "Si lo hubiera sabido antes, le habría permitido aprender artes marciales desde mucho más joven; a estas alturas tal vez ya sería una gran figura".
Había escuchado comentar que A-Wen tenía una edad avanzada y que su estructura ósea ya estaba fijada, por lo que su potencial difícilmente sería elevado, dependiendo en la actualidad casi por entero de una disciplina extenuante.
La tía soltó un resoplido divertido y se burló: "¿No era cierto individuo el que decía aquello de no meterse en los cuatro vicios prohibidos? ¿Te arrepientes ahora?".
El tío se rascó la cabeza con una sonrisa amarga: "¿Cómo iba a imaginar que A-Wen realmente serviría para esto?... Además, antes él jamás mencionó querer entrenar artes marciales; solo se le metió la idea en la cabeza después de que el Hermano Ji lo dejó inconsciente a golpes".
La tía zanjó: "Todo eso ya quedó atrás. A-Wen va por el buen camino; lo único que debemos hacer de ahora en adelante es no ser una carga para él. ¿Quién sabe si no resultará ser de esos talentos extraordinarios que maduran tarde?".
El tío asintió con un suspiro cargado de anhelo: "Así es... Ojalá podamos ver ese día muy pronto".
El semblante de la tía se ensombreció por un instante antes de añadir con firmeza: "¡Por eso mismo tienes que cuidar bien de tu salud! ¡Hazle caso a A-Wen y ve al hospital puntualmente a hacerte las revisiones!".
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• Novela: ¡Camino Marcial! (武道!)
• Título en inglés: Martial Dao!
• Autor: Tian Li (田隶)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 40 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.