Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 36 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
En el Gimnasio de Artes Marciales Sihai.
Junto a la mesa cuadrada, el Maestro Ye sonrió: "Sabía de sobra que el Maestro Huang elegiría el sorteo. A nuestro Gimnasio Garza Nocturna siempre le ha complacido conceder los deseos ajenos, así que que sea como disponga".
Sus palabras destilaban condescendencia: te estoy dando ventaja.
Muy pronto, los resultados del sorteo salieron a la luz: Liu Chun contra Piernas Largas Siete; A-Zhen contra Perro Negro; Da Sha Qiang contra Wenwu; Li Xiuwen contra Tian'er.
Una densa nube de pesadumbre ensombreció el semblante de Huang Sihai.
Estos emparejamientos eran la ruina absoluta. A efectos prácticos, no había la menor diferencia con haber dejado que el Maestro Ye los designara a dedo; casi habría valido más la pena otorgarle esa concesión para proyectar una imagen de mayor grandeza y dignidad.
Con este reparto, Liu Chun —el único con posibilidades seguras de anotarse una victoria— quedaba prácticamente eliminado por adelantado. A-Zhen, le tocara quien le tocara, estaba desahuciada desde el inicio. Con eso ya tenían medio enfrentamiento perdido.
En cuanto a Wenwu, el rival de Da Sha Qiang, también era un tipo dotado de una fuerza formidable por naturaleza, con la salvedad de que había ingresado antes a la Membrana Púrpura y su técnica de combate llevaba tiempo en el Logro Menor: pintarían bastos.
Y por lo que respecta a Tian'er, se trataba del segundo gran talento del Pabellón Song, únicamente por detrás de Piernas Largas Siete. Había accedido a la Membrana Púrpura hacía dos meses, superando con creces el reino del recién llegado A-Wen, y su destreza en combate ya rozaba el umbral del Gran Logro.
¿Qué demonios iban a competir en semejantes condiciones?
Aunque el viejo Huang aparentaba serenidad por fuera, por dentro lloraba amargamente sin lágrimas, consolándose a sí mismo: "En fin, de todos modos siempre he preferido el bajo perfil... Tras la visita de hoy, todos darán por sentado que en mi Gimnasio Sihai no queda nadie competente, y así nadie vendrá a buscarme problemas".
...
Sobre el cuadrilátero de diez metros de lado, Liu Chun y Piernas Largas Siete fueron los primeros en subir al entarimado.
La mirada de Huang Sihai se tornó sombría y distante.
Las comisuras de los labios del Maestro Ye se curvaron hacia arriba; en su mente ya se estaba representando una función magnífica. Hasta la voluntad del cielo parecía conspirar a su favor: Liu Chun, el único con posibilidades reales, quedaba anulado de lleno por la presencia aplastante de Piernas Largas Siete. De los restantes, únicamente Da Sha Qiang representaba una leve amenaza.
¿Y en cuanto a A-Zhen y Li Xiuwen? Ni siquiera se había molestado en fijarse en ellos.
...
Plantado sobre la plataforma con porte altivo y arrogante, Piernas Largas Siete sonrió con sorna: "Los puños y las patadas no tienen ojos. Harías bien en rendirte cuanto antes; mi Puño del Ave Acuática es propenso a hacer correr sangre".
Siempre había sido Liu Chun quien miraba a los demás por encima del hombro, pero en esta ocasión le tocaba a él ser mirado con desdén. Dejó escapar un resoplido frío y espetó: "Muestra tus movimientos".
Los reporteros del diario Ming Pao, contratados generosamente por el Maestro Ye, cumplían con celo profesional su labor: "¡Tanto Piernas Largas Siete como Liu Chun son jóvenes talentos excepcionales! ¿Quién de los dos prevalecerá? ¡Permanezcamos atentos al desenlace!".
En su fuero interno, Li Xiuwen ya conocía de antemano el veredicto. Había combatido contra ambos dentro del Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad: frente a Liu Chun era capaz de aguantar varias decenas de intercambios, pero ante Piernas Largas Siete no lograba resistir ni tres movimientos.
"A-Wen, ¿quién crees que ganará?", preguntó A-Zhen en voz baja.
"Difícil saberlo. En cuanto a reinos puros, Piernas Largas Siete lleva la delantera, pero en un combate real siempre abundan los imprevistos", respondió Li Xiuwen con una sonrisa moderada.
"Ojalá el hermano mayor Ah Chun consiga la victoria; si pierde... la presión sobre nosotros tres será enorme", añadió Da Sha Qiang con inquietud.
Apenas cruzaron esas breves palabras cuando un agudo estallido desgarró el aire sobre el cuadrilátero.
Piernas Largas Siete desplegó ambos brazos como un ave acuática abriendo las alas en pleno vuelo. Un silbido estridente brotó de su garganta mientras ejecutaba una patada penetrante en el aire. Una onda de choque blanquecina estalló contra el pecho de Liu Chun con un estruendo ensordecedor; con el semblante lívido y los ojos desorbitados, este se vio forzado a retroceder tambaleante paso a paso.
Intentó levantar la pierna para contraatacar, pero Piernas Largas Siete se burló con frialdad: "Hace un momento me contuve para marcar el golpe. Si insistes, será difícil evitar herirte de verdad".
El rostro de Liu Chun ardía encendido en furia y humillación, pero forzó una sonrisa tensa: "¡Adelante! Si salgo herido, solo demostrará mi falta de habilidad".
"¡Liu Chun! ¡No te exijas más de la cuenta!", gritó Huang Sihai desde abajo.
"¡Maestro, permítame exigirme solo por esta vez!", rugió Liu Chun mientras se lanzaba al asalto.
¡Pum!
Piernas Largas Siete ejecutó una patada de barrido en el aire. Pese a que Liu Chun bloqueó con ambos brazos, la fuerza del impacto lo despidió por los aires hasta estrellarse en medio del gentío.
"Qué aburrimiento", murmuró Piernas Largas Siete con una sonrisa desganada al descender del entarimado, pensando para sus adentros: "Pura chusma mediocre".
El Maestro Ye sonrió de oreja a oreja: "Maestro Huang, su discípulo no está mal, tiene tenacidad... lástima que le falte bastante madurez".
Huang Sihai respondió con una sonrisa forzada: "Para mí es más que suficiente que haya podido cruzar golpes durante tanto tiempo contra un talento de aptitudes superiores".
Al regresar Piernas Largas Siete junto a los suyos, Perro Negro se le acercó sonriendo: "¡Impresionante, hermano mayor! ¡Un barrido arrollador de principio a fin!".
"Demasiado débil. El mejor del primer piso del Gimnasio Sihai no pasa de ser esto; siento que hasta yo habría podido vencerlo", se mofó Tian'er con desprecio.
El segundo encuentro enfrentó a A-Zhen contra Perro Negro. Sin la menor sorpresa, ¡fue derrotada! Tanto en método de cultivo como en técnica de combate se hallaba en desventaja, a lo que se sumaba la diferencia innata de complexión física.
El rostro de Huang Sihai empezó a desmoronarse. Apenas daba comienzo la visita y ya cargaban con dos derrotas a cuestas. Clavó la mirada en Da Sha Qiang y en A-Wen, dejando escapar un suspiro tras otro en su interior.
El Maestro Ye soltó una risita cargada de sarcasmo: "Maestro Huang, no se guarde sus cartas de triunfo; me cuesta creer que este sea el verdadero nivel de la Escuela de la Arena Marina".
"Todavía quedan dos combates", replicó Huang Sihai.
"¿Acaso cree que pueden ganar?", se mofó el Maestro Ye.
"Habrá que pelear para saberlo".
"¡Da Sha Qiang, tienes que ganar sí o sí!", le gritó A-Zhen a su compañero.
Liu Chun permanecía de pie entre la multitud con la mirada vacía y el alma deshecha. En su cabeza no dejaba de resonar aquella deslumbrante patada de Piernas Largas Siete y la visión de esa imponente ave acuática gris que cubría el cielo.
"El Puño del Ave Acuática en el reino de la Perfección, ejecutado con maestría consumada, sin una sola fisura... ¿Es esta la distancia abismal que me separa de alguien con aptitudes superiores? Qué desesperación tan amarga".
Piernas Largas Siete era tan abrumadoramente superior que le había asestado un golpe psicológico imborrable a aquel joven prodigio. En el Gimnasio Sihai siempre lo habían colocado sobre un pedestal mimándolo como a una estrella, y la caída resultaba demoledora.
"Da Sha Qiang contra Wenwu...", meditó Li Xiuwen, evocando los combates que había sostenido contra ambos en el Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad la noche anterior. Ese choque estaba prácticamente igualado al cincuenta por ciento; todo dependería de su desempeño sobre el cuadrilátero.
Tal como preveía, el enfrentamiento devino en una batalla encarnizada.
En fuerza física bruta, Da Sha Qiang llevaba la delantera. En destreza técnica, Wenwu —cuyo Puño del Ave Acuática hacía tiempo que había alcanzado el Logro Menor— demostraba mayor pericia.
Huang Sihai frunció el ceño, pensando con impotencia: "Cómo es posible que la técnica de Da Sha Qiang todavía no haya alcanzado el Logro Menor... De nada sirvió el entrenamiento intensivo, su perspicacia es demasiado deficiente". Si Da Sha Qiang hubiera alcanzado el Logro Menor como A-Wen, las probabilidades se habrían inclinado a un sesenta contra cuarenta a su favor.
Ambos luchadores batallaron durante cinco minutos e intercambiaron más de un centenar de golpes.
Ansioso por liquidar el pleito, Da Sha Qiang cometió un error y dejó al descubierto una apertura.
Wenwu no dejó escapar la oportunidad: extendió ambos brazos desplegando la ofensiva del ave acuática y asestó un brutal rodillazo directo al corazón de Da Sha Qiang. Las capas de carne de su torso oscilaron con violencia y Da Sha Qiang escupió una bocanada de sangre acumulada, perdiendo el control del combate hasta caer derrotado poco después.
"Uff...", Huang Sihai tomó una profunda bocanada de aire y cerró los ojos, incapaz de seguir mirando. No esperaba imponerse al Gimnasio Garza Nocturna, pero ser aplastado de forma tan estrepitosa era difícil de digerir. En fin, entre el dinero y el honor solo podía elegir uno, y él siempre se decantaría por el dinero.
"¡Un dominio absoluto e incontestable! ¡El Gimnasio Garza Nocturna hace honor a su fama como escuela ortodoxa a la altura del Estilo de la Grulla Blanca, qué despliegue tan arrollador!", vociferó el reportero con los ojos encendidos de emoción.
El Maestro Ye sonrió con malicia: "Maestro Huang, ¿se encuentra bien? Noto que su respiración está algo alterada".
"No tiene importancia", respondió Huang Sihai forzando una sonrisa.
El Maestro Ye sacudió la cabeza con fingido pesar: "Quién diría que en sus buenos tiempos, usted fue capaz de formar a talentos como Chen Beiwang, Qiu Xiang o Xiao Tianhong... ¿Cómo terminó así?".
Huang Sihai respondió con aplomo: "Los talentos extraordinarios son difíciles de encontrar; la situación actual me parece adecuada".
El Maestro Ye bajó la voz y soltó con tono aleccionador: "No me malinterprete, viejo Huang, pero ¿cuánto dinero es suficiente? ¡Debería subir sus estándares! No se dedique a reclutar a cualquier chusma mediocre solo por embolsarse un puñado de monedas".
Huang Sihai se mofó con frialdad: "¿Chusma mediocre? ¿Cómo puede estar tan seguro de que entre esa maleza no se oculta el oro verdadero? Formar a un prodigio lo hace cualquiera, y un talento natural ni siquiera necesita que le enseñen. ¡Ser capaz de forjar a alguien común y corriente es donde radica la verdadera destreza!".
\-----
• Novela: ¡Camino Marcial! (武道!)
• Título en inglés: Martial Dao!
• Autor: Tian Li (田隶)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.

Continúa leyendo
¡Camino Marcial! (Novela)
Capítulo 37
¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 36
Estás leyendo el capítulo 36 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.