Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 31 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Esa noche, Li Xiuwen no pudo pegar ojo.
Tener semejante dineral entre manos por primera vez no lo dejaba dormir tranquilo; tenía que convertirlo cuanto antes en fuerza real.
A la mañana siguiente, temprano, merodeó por la Avenida Longjin, prestando oído a las conversaciones y chismes de los vecinos.
"¿Te enteraste? El Tercer Amo está muerto; los Trece Taipanes tuvieron un final atroz en las alcantarillas".
"Sí, lo escuché. Quién sabe qué experto habrá hecho justicia en nombre del cielo erradicando a esos tres males".
"¿No habrán sido los hombres de Changle?".
"Puede ser. Los Trece Taipanes eran demasiado arrogantes; cobrando dinero por la fuerza en el territorio de Changle, tarde o temprano les caería el castigo".
Li Xiuwen volvió a casa y respiró con cierto alivio: la noticia ya se había propagado por todas partes.
Sin embargo, nadie de Changle había venido a husmear sobre él, lo que indicaba que, para los mandamases de la ciudadela, la muerte de aquel viejo carecía por completo de importancia. En cierto modo, él incluso les había ahorrado la molestia de mantener el orden en la zona; no tenían motivos para buscarle problemas.
...
Li Xiuwen se dirigió al gimnasio de artes marciales.
A la hora del almuerzo, Da Sha Qiang le preguntó: "A-Wen, dicen que aniquilaron al Tercer Amo de tu Avenida Longjin, ¿te enteraste?".
Li Xiuwen sonrió con desdén: "Sí, lo escuché. Bien muerto está; las cosas estarán mucho más tranquilas a partir de ahora".
"¿No habrás sido tú?", bromeó A-Zhen.
Liu Chun intervino con una sonrisa: "Escuché que en su juventud, el Tercer Amo llegó a la cima de la Membrana Negra. Aunque con los años su sangre y energía decayó y retrocedió a la Membrana Púrpura, seguía siendo un hueso duro de roer. Practicaba boxeo callejero, sí, pero su técnica de combate estaba por lo menos en el nivel de Logro Menor. Habiendo recorrido el Jianghu durante décadas y salido con vida de cientos de peleas, para matarlo seguramente hizo falta alguien con el cultivo de la Membrana Negra. Los Trece Taipanes llevaban demasiado tiempo dándose aires de grandeza; era cuestión de tiempo que mordieran el polvo. Yo calculo... que fueron los hombres de Changle quienes tomaron cartas en el asunto".
Liu Chun no decía esto por despreciar a A-Wen, sino porque juzgaba la situación poniéndose en su lugar. Si él mismo no hubiera alcanzado la Membrana Negra, jamás se habría atrevido a meterse a las alcantarillas a buscar problemas con el Tercer Amo. Y aunque A-Wen había avanzado a la Membrana Púrpura hacía poco tiempo, lo había logrado a base de píldoras de pescado, por lo que su energía debía de ser inconsistente, su base inestable y su poder combativo bastante frágil. Conociendo su prudencia, era inconcebible que se arriesgara de esa forma.
"¡El hermano mayor Liu Chun tiene toda la razón!", convino Li Xiuwen con una sonrisa tranquila.
Cuando uno se mostraba lo bastante "débil" ante los demás, sobraban las voces expertas dispuestas a justificarlo todo por cuenta propia.
...
Pasaron varios días.
Apenas faltaba un puñado de jornadas para la visita de desafío del Gimnasio Garza Nocturna.
El entrenamiento especial de diez días que Huang Sihai impartió a Liu Chun, Li Xiuwen, A-Zhen y Da Sha Qiang llegó a su fin.
Concluida la instrucción intensiva, Huang Sihai les ordenó hacer una demostración ante sus ojos.
Una vez que todos terminaron de ejecutar la Palma de Voltear la Arena, el maestro procedió a evaluar a cada uno:
"Liu Chun, tu prioridad es alcanzar pronto el Gran Logro y desarrollar la palma que combine firmeza y suavidad. Solo si logras alternar la rigidez con la flexibilidad tendrás una mínima oportunidad frente a Piernas Largas Siete".
"Da Sha Qiang, a tu técnica de combate todavía le falta madurez para alcanzar el Logro Menor. Entrena con mayor empeño estos días; tienes una fuerza descomunal innata, y después de Liu Chun, tú eres quien cuenta con mayores probabilidades de ganar".
"A-Zhen... haz lo que puedas. Solo te pido que no te rindas apenas empiece el duelo para no hacerme pasar vergüenza".
"A-Wen, parece que lograste captar la esencia de la fuerza suave; ya estás en el umbral del Logro Menor. Muy bien, eso demuestra que tu perspicacia no está nada mal".
Huang Sihai miró por último a Li Xiuwen, con un destello de genuino aprecio en los ojos.
Aquel muchacho por el que no daba un céntimo al comienzo no paraba de darle sorpresas: En cuarenta días entró en la Membrana Púrpura; en poco más de un mes, llevó su técnica de combate al Logro Menor.
"Maestro, ¿la técnica de combate está directamente vinculada a la perspicacia?", preguntó Li Xiuwen.
Huang Sihai asintió: "Las aptitudes óseas internas y externas condicionan ante todo el método de cultivo; influyen en la técnica de combate, desde luego, pero no en la misma medida. Liu Chun, sin recurrir a las píldoras de pescado, progresó más rápido que tú en las posturas de estaca simplemente porque sus aptitudes óseas externas son superiores a las tuyas... por una ligera ventaja".
Al escuchar aquello, Liu Chun masculló para sus adentros: al maestro Huang de verdad le gustaba cuidar las apariencias. Sus aptitudes óseas superaban a las de A-Wen por una distancia abismal, no por una simple pizca.
Sin embargo, Huang Sihai cambió de tono: "No obstante, la técnica de combate de Liu Chun no avanzó mucho más rápido que la tuya. Eso prueba que tu perspicacia no se queda atrás de la suya. Así que no te desanimes. A decir verdad, al principio no tenía muchas expectativas puestas en ti, pero después de verlos a todos, ¡resultaste ser el que más la cara dio! A mis ojos, ya tienes madera para aspirar al segundo piso. Ejem... ¡eso sí, no te olvides de pagar la cuota del próximo mes! Sigue esforzándote, espero grandes cosas de ti".
Saltaba a la vista que el verdadero propósito de todos esos elogios radicaba en la última frase: ¡renovar la cuota!
Li Xiuwen asintió dócilmente: "Entendido, maestro".
Las aptitudes óseas determinaban el acondicionamiento y los reinos de cultivo. La perspicacia regía la pericia en el combate y el dominio técnico.
El viejo Chen solía afirmar que alterar la estructura ósea era viable, pero transformar la perspicacia resultaba una tarea titánica. Las aptitudes óseas podían modificarse con fortuna y recursos extraordinarios, pero la perspicacia era un enigma abstracto: dependía del talento natural y del cúmulo invisible de fundamentos marciales.
Si lo que decía el anciano era cierto, estudiar textos daoístas y tratados clásicos para construir un trasfondo teórico sólido servía para pulir la perspicacia. Claro que eso no pasaba de ser una teoría; nadie común podía verificar si funcionaba o no, dado lo intangible del concepto.
Li Xiuwen sospechaba que el beneficio otorgado por el \[Conocimiento Marcial Básico\] guardaba estrecha relación con la perspicacia.
Echó un vistazo al \[Quemador de Incienso\].
\[Conocimiento Marcial Básico: Iniciación (91%)\]
"Pronto sabré con certeza para qué sirve esta primera habilidad".
A un lado, tras escuchar los desmedidos elogios de Huang Sihai hacia Li Xiuwen, el semblante de Liu Chun se tensó.
"¡Cuando le pagué medio año de cuotas por adelantado no me decía esas cosas, maestro!", pensó con amargura.
Una punzada de urgencia le apretó el pecho. Estaba acostumbrado a marchar con una ventaja inalcanzable; ver cómo Li Xiuwen le acortaba terreno tan deprisa le resultaba difícil de digerir.
Sintiendo una punzada de celos, Liu Chun indagó: "Maestro, ¿las píldoras de pescado de nuestro gimnasio también ayudan a desarrollar la técnica de combate?".
Insinuaba con malicia que Li Xiuwen había alcanzado el Logro Menor gracias al consumo de esas píldoras.
Huang Sihai respondió con frialdad: "Las píldoras de pescado solo sirven para estimular los puntos de acupuntura y aumentar la vitalidad y la sangre de la nada. La técnica de combate es destreza pura, no mejora simplemente inflando la energía. Quizás existan elixires celestiales capaces de abrir la mente al combate, pero son rarezas inauditas; casi ninguna escuela del Camino Marcial, por ilustre o tradicional que sea, tiene acceso a ellos. No busques atajos absurdos: la técnica solo se forja con disciplina, sudor, cuadriláteros y choques reales. ¡Hay que pelear para avanzar! ¡Si no combates, por más rebosante que esté tu sangre, no pasarás de ser una bestia salvaje! ¿Queda claro?".
Liu Chun bajó la cabeza apretando los puños, admitiendo con frustración para sus adentros: "A-Wen no hizo trampa; su perspicacia... de verdad no se queda atrás de la mía".
A partir de ese instante empezó a considerarlo un adversario peligroso, jurándose no confiarse lo más mínimo para no resbalar y perder su ascenso al segundo piso.
Durante esos días, A-Zhen y Da Sha Qiang también observaban a Li Xiuwen con ojos nuevos. Les costaba procesar cómo aquel muchacho que hasta hacía poco mantenía un perfil tan discreto no solo había alcanzado la Membrana Púrpura, sino que dominaba ya la fuerza suave de la palma, dejándolos un paso por detrás.
"Vayan a almorzar. Después de comer, repórtense aquí mismo; esta tarde los llevaré a tener algo de combate real", ordenó Huang Sihai.
A-Zhen se entusiasmó de inmediato: "¿Combate real? ¿El maestro nos llevará a buscar pelea?".
Da Sha Qiang sonrió emocionado. Casi todo el que aprendía artes marciales sentía el impulso visceral de liarse a golpes y buscar adrenalina... con la única salvedad de Li Xiuwen.
Huang Sihai soltó un bufido desdeñoso: "¡Este es el Gimnasio de Artes Marciales Sihai, no una banda criminal! ¡¿Qué pelea ni qué estupideces?! ¡Esta tarde los llevaré a presenciar la legendaria Gran Arena de Kowloon!".
"¡Por todos los cielos! ¡La Gran Arena de Kowloon! ¿Acaso nosotros también subiremos a pelear?", exclamaron A-Zhen, Da Sha Qiang y Liu Chun, frotándose las manos henchidos de expectación.
Li Xiuwen también sintió curiosidad. No tenía el menor deseo de lucirse sobre una tarima, pero aprovechar el viaje para conocer la célebre Gran Arena de Kowloon era una oportunidad inmejorable.
...
Calle Guangwang.
Los adictos al opio yacían tirados por las aceras, exhalando nubes blancuzcas y persiguiendo el humo del dragón en un trance letárgico.
Enclavada entre los apretujados edificios se alzaba una fábrica abandonada. Frente a su portón descansaba un cañón con más de un siglo de antigüedad, cuyo cañón oxidado lucía grabadas tres grandes palabras:
"¡Cobertizo Leigong!".
En el interior de la nave, cuatro hombres se entretenían apostando al mahjong alrededor de una mesa.
El más imponente era un coloso con nueve gigantescas pitones tatuadas a lo largo de los brazos. Incluso sentado superaba la estatura de muchos hombres de pie, y de erguirse rebasaría con holgura los dos metros.
Se trataba de Daoyou Ming, aclamado como la Sandalia de Paja más fuerte del Cobertizo Leigong, poseedor de una fuerza temible y desconocida.
Los otros tres eran Martillo de Cobre, Zajiú y Changsan, todos ellos también Sandalias de Paja y hombres de su más estricta confianza.
"Hermano Ming, tu primo está bien muerto, ¿no vas a averiguar quién lo liquidó?", preguntó Zajiú con una sonrisa socarrona.
Daoyou Ming soltó un chasquido de burla: "¡Averiguar un demonio! ¡Muerto está y punto! Si no hubiera sido por la porquería que hizo en su día, el jefe de la división no me habría marginado. Bastante hice con dejarlo respirar todo este tiempo".
Zajiú asintió entre risas: "Es verdad. Pero al fin y al cabo era de tu sangre, y la Avenida Longjin es territorio nuestro. Que se atrevieran a reventarlo demuestra que el responsable tiene demasiadas agallas...".
Daoyou Ming enarcó una ceja: "Zajiú, ¿traes algo entre manos?".
Zajiú se ofreció con presteza: "Si el Hermano Ming está muy ocupado, ¿le gustaría que yo le echara un vistazo al asunto?".
Changsan se burló con frialdad: "Zajiú, no te cansas de mover los hilos. Quieres congraciarte con el Hermano Ming para ver si te suelta una \[Gran Medicina de la Inundación del Dragón\], ¿no es eso?".
Zajiú mantuvo una sonrisa afable sin inmutarse: "El Hermano Ming atiende asuntos de peso y no va a desatender el panorama general por un problema familiar insignificante. ¿Qué tiene de malo que nosotros, como sus subordinados, le quitemos peso de encima?".
Daoyou Ming inhaló una calada de opio y soltó con desgano: "Zajiú, si eres capaz de dar con el asesino, por mí no hay inconveniente; pero ya sabes lo rara que es esa medicina. Por un trabajito tan menor, lo veo muy difícil".
Zajiú sonrió con reverencia: "Hermano Ming, todo lo que soy hoy se lo debo a su mano tendida. Todo lo que hago es por la hermandad que nos une a los Cinco Tigres de la Calle Guangwang. En cuanto a la Gran Medicina de la Inundación del Dragón, ¡ya me la ganaré a pulso, con lealtad y méritos intachables!".
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• Novela: ¡Camino Marcial! (武道!)
• Título en inglés: Martial Dao!
• Autor: Tian Li (田隶)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 31 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.