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Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 30 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Fábrica de fideos Chenji. Habiéndose deshecho ya de aquella túnica de lino blanco, Li Xiuwen se cambió a unas prendas holgadas de diario y regresó a casa con total naturalidad, como si nada hubiera ocurrido. En el interior de la vivienda, su tío y su tía aún no se habían acostado. Sabiendo que A-Wen había ido a buscar al Tercer Amo, ¿cómo no iban a estar consumidos por la angustia? "He vuelto", avisó Li Xiuwen en voz baja nada más cerrar la puerta. La tía miró hacia la ventana y preguntó en un susurro tembloroso: "¿El Tercer Amo está muerto?". Li Xiuwen asintió. El tío se quedó paralizado en su sitio. Tras haber soportado años de opresión implacable, esa cuerda de tensión jamás se había aflojado en su pecho. Ahora que los tres males habían sido erradicados, sentía que estaba inmerso en un sueño; todo le parecía irreal. "A-Wen, de verdad has progresado...", murmuró la tía. "Parece que para el Encuentro de Cruzar el Río del próximo año tienes esperanzas reales". Antes creía que A-Wen solo lo decía por decir, pero ahora, si afirmaba que se convertiría en un segundo "Señor Wen", ella estaba dispuesta a creerle. Li Xiuwen adoptó una expresión severa y les advirtió con seriedad: "Este asunto debe pudrirse en sus estómagos. Sin importar quién les pregunte, digan que no saben absolutamente nada. Después de todo, el Tercer Amo pertenecía a la Banda Tong; e incluso si esa organización no es más que una masa dispersa y desorganizada, no podemos descartar que alguien importante le cubriera las espaldas". Su tío y su tía asintieron con la cabeza repetidamente, como pollos picoteando granos de arroz: "Descuida. Nosotros también somos personas que han estado al borde de la muerte; ten por seguro que este secreto nos acompañará hasta la tumba". Li Xiuwen sacó los billetes que le había arrebatado al Tercer Amo y los contó delante de ellos: sumaban un total de veinticuatro mil yuanes. Para la inmensa mayoría de la gente común en los estratos más bajos de Xianghai, semejante cifra representaba una auténtica fortuna. En estos tiempos, ganarse la vida con un trabajo honrado no dejaba dinero. Al ver tal cantidad de dinero en efectivo, el tío y la tía sintieron conmoción, pero un dolor aún más profundo les apretó el pecho. La Avenida Longjin era un rincón muy pequeño y todos los vecinos vivían en la miseria; de todo ese dinero acumulado, al menos varios miles de yuanes procedían del sudor de su propia familia. Esta vez, las cosas no hacían más que volver a su legítimo dueño. Li Xiuwen apartó un fajo de billetes y sonrió: "Tío, primero te devuelvo diez mil. El resto lo utilizaré para mi cultivo marcial, y en cuanto gane más dinero, te pagaré otros diez mil". "¡De ninguna manera! ¡Ya te dijimos que somos una familia, qué tontería es esa de devolver dinero!", protestó el tío sacudiendo la cabeza con firmeza mientras rechazaba el fajo con las manos. La tía se sumó a la negativa: "A-Wen, tú practicas artes marciales y tus gastos son enormes; necesitas este dinero mucho más que nosotros. Quédatelo. Con solo saber que tienes esa intención, nosotros ya estamos más que satisfechos". El tono de Li Xiuwen no admitió discusión alguna: "El dinero que me queda me alcanza de sobra para costear mi entrenamiento durante un buen tiempo. Tómalo; ¡conozco de sobra cuál es la situación en casa!". Rara vez veían a A-Wen ponerse tan estricto y severo, por lo que ambos terminaron bajando la cabeza en silencio. Li Xiuwen dejó escapar un suspiro: "Ya hace mucho que dejé de ser un niño ingenuo, sé perfectamente lo que ha pasado... Hace tres años, cuando llegué a Shenghai, todos los ahorros que tenían guardados se fueron en pagar mi rescate. A lo largo de estos tres años, las ganancias de la fábrica han sido exprimidas sin piedad por las bandas clandestinas y los maleantes de pacotilla, sin contar que siempre les retrasan el cobro de los pedidos. He revisado los libros de cuentas: este año en casa solo pudimos cobrar un único pedido importante, y lo destinaron por entero a pagarle las cuotas a mi maestro. Para mantener la fábrica a flote, incluso tuvieron que endeudarse pidiendo préstamos afuera... Díganme, ¿me equivoco en algo de lo que digo?". El tío asintió con una expresión afligida y amarga. La tía se frotó los ojos, visiblemente enrojecidos por las lágrimas. Suavizando el tono, Li Xiuwen prosiguió con un suspiro comprensivo: "Estos diez mil bastan para saldar esas deudas y permitir que la fábrica siga operando por el momento". El tío terminó por asentir: "Está bien, te haremos caso. Me quedaré con este dinero. Gracias, muchacho". Tras una breve pausa, Li Xiuwen vaciló un instante antes de añadir con gravedad: "Por cierto, tío... el otro día encontré los análisis médicos de tu revisión en el gran hospital fuera de la ciudadela". Al oír aquello, el rostro del tío palideció y miró de inmediato a su esposa: "¿No te dije claramente que los escondieras?". La tía rompió a llorar, presa de la angustia: "¡Yo... yo sí los escondí!". Con los ojos ligeramente humedecidos, Li Xiuwen intervino: "No tiene nada que ver con la tía. Mi oído es muy agudo, los escuché hablar del tema y busqué los papeles por mi cuenta. Tío, ¿por qué demonios me ocultan algo tan serio? ¿Acaso creías que ocultándomelo aligerarías mi carga para que pudiera entrenar con tranquilidad? ¡Estás muy equivocado! Yo, A-Wen, ya no tengo más parientes en este mundo; solo los tengo a ustedes dos. ¡Si llegas a faltar, me dolerá toda la vida!". El tío suspiró con resignación: "Probablemente se deba al ambiente en el que trabajo. No pasa nada, solo necesito descansar y cuidar un poco mi salud. Los médicos no hacen más que asustar a la gente para sacarnos el dinero". Li Xiuwen negó rotundamente con la cabeza: "Tío, no soy ningún tonto. Esta enfermedad no se va a curar simplemente descansando en casa; hay que acudir cuanto antes a un gran hospital para tratarla como es debido. Toma una parte de estos diez mil yuanes, busca un buen especialista y compra las medicinas necesarias. Si no te alcanza, pídeme más y ya encontraré la manera de conseguirlo. Tómate esto como una prioridad absoluta y recupera la salud; las enfermedades mortales siempre empiezan como molestias menores que la gente ignora y deja pasar hasta que es demasiado tarde. Además, tú y mi tía llevan todos estos años juntos y todavía no han podido tener un hijo, ¿no será acaso por haber descuidado tanto tu cuerpo? Sé muy bien cuánto anhela ella tener un bebé; hasta ha cosido a mano varios pares de zapatitos infantiles con cabeza de tigre. Ya no son jóvenes. Ahora que he alcanzado cierto nivel en el cultivo, puedo valerme por mí mismo. Es momento de que piensen más en ustedes. Busquen un gimnasio de salud; no hace falta que se dediquen a las artes marciales para pelear, basta con que aprendan rutinas suaves para nutrir la vitalidad y fortalecer el cuerpo. En el día a día, aliméntense mejor. Mi tía ya tiene treinta y cinco años; si lo siguen postergando, el asunto se volverá todavía más difícil". Aquella noche, Li Xiuwen habló sin parar, mostrándose tan insistente y preocupado como los padres de su vida pasada. Había muchas cosas de las que era plenamente consciente, pero antes carecía de la capacidad para resolverlas y de nada habría servido mencionarlas. Ahora que contaba con cierto poder, ¡él se erigía como el cabeza de familia y tenían que escucharlo! "De acuerdo, entonces me lo quedo. Si en algún momento te falta dinero, ven a pedírmelo, A-Wen", respondió el tío frotándose los ojos humedecidos, esbozando una sonrisa. Li Xiuwen le devolvió la sonrisa: "El Tercer Amo está muerto. De ahora en adelante debemos caminar con la frente en alto y la espalda erguida; nuestros días solo irán a mejor". Incapaz de contenerse por más tiempo, la tía rompió en un llanto inconsolable. Esta vez eran lágrimas de alivio y conmoción, el desahogo de años enteros de humillaciones y amarguras contenidas. "A-Wen, muchas gracias", murmuró ella abrazándolo con fuerza. "Si no hubiera sido por ustedes dos, habría muerto en aquel nido de serpientes hace mucho tiempo. No vuelvan a agradecerme nunca más". "Está bien... Pero tú también ten mucho cuidado en adelante, no te busques problemas con personas a las que no puedas hacer frente. Para nosotros, lo más importante es que toda la familia viva en paz, con comida suficiente en la mesa y tranquilidad en el corazón". "Lo sé... Bueno, vayan a descansar temprano; yo también me voy a dormir". Tras reconfortar a su tía, Li Xiuwen regresó a su pequeña habitación. Si esta noche se había molestado tanto era por la enfermedad de su tío; a juzgar por los síntomas, incluso con los avanzados recursos médicos de su vida pasada, la curación no habría estado garantizada en absoluto. "Ah...", suspiró sacudiendo la cabeza, reprimiendo por el momento esas inquietudes en lo más profundo de su pecho. Se recostó en la cama con la vista clavada en el techo, meditando detalladamente cómo distribuir los catorce mil yuanes que le quedaban. En primer lugar, necesitaba comprar píldoras de pescado, al menos una por semana. Aunque este fármaco acarreaba ciertas toxinas medicinales, su efecto potenciador en la práctica de las posturas de estaca era indiscutible. El precio a pagar residía en el futuro, pero la gente de la ciudadela no tenía ningún futuro asegurado; Li Xiuwen solo aspiraba a vivir bien en el presente. En segundo lugar, debía elevar el presupuesto diario para el cultivo del Qigong Duro de veinte a cien yuanes. La Pomada Transformadora de Sangre que empleaba en la actualidad era de la calidad más baja imaginable; aunque surtía cierto efecto, consumía en demasía el potencial intrínseco de su organismo, pues su potencia medicinal era insignificante y no lograba reponer el desgaste físico a tiempo. Reemplazarla por una medicina superior no solo aceleraría drásticamente sus avances en el Qigong Duro, sino que garantizaría un cultivo sostenible a largo plazo, evitando secuelas irreparables en el cuerpo. Un arte marcial del calibre de la Técnica de la Armadura Atada era, incluso dentro de las grandes organizaciones clandestinas, una habilidad suprema celosamente resguardada. Al constituir una de sus cartas de triunfo más determinantes, ¡debía esforzarse por llevarla cuanto antes al Logro Menor! Sin embargo, al hacer unos rápidos cálculos mentales, una punzada de agobio le oprimió el pecho. Esa decena de miles de yuanes no le duraría demasiado tiempo; apenas le alcanzaría para mantenerse a flote hasta el torneo del segundo piso. Con razón se solía decir que la profesión de artista marcial, por más que aparentara mover grandes fortunas, rara vez dejaba dinero en los bolsillos; todos ellos terminaban convertidos en auténticos pordioseros. No había otra salida: todo el capital debía invertirse sin cesar en fuerza bruta, y la lista de gastos necesarios era interminable. "Este dinero solo sirve para capear el temporal, no ataca la raíz del problema. ¡El próximo mes, durante las visitas de desafío a los otros gimnasios, tendré que esforzarme al máximo!". "Una vez domine una técnica de movimiento corporal, mis probabilidades de acceder al segundo piso aumentarán considerablemente. Y si lo consigo, solo en las cuotas mensuales del maestro me ahorraré una suma descomunal cada año". \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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Estás leyendo el capítulo 30 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 8 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.