Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 3 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"Aprender artes marciales es una gran idea. Si por casualidad Ah Wen le agarra el truco, ¿acaso nuestra familia no podrá andar con la cabeza bien alta por la ciudadela?", comentó su tía con una sonrisa.
"En la Ciudad Amurallada hay más de un millón de habitantes, ¿y cuántos logran llegar a algo?", Chen Ziyi sacudió la cabeza, dio un sorbo a la sopa y prosiguió: "Dicen que en el fondo de esta ciudadela hay cuatro cosas con las que jamás debes meterte: la prostitución, el juego, las artes marciales y las drogas... En el juego todavía cabe la suerte de ganar dinero, pero aprender artes marciales es un auténtico pozo sin fondo. Gente pobre y humilde como nosotros ni siquiera debería atreverse a rozarlo".
"¿Cómo lo sabrás si no lo intenta? Si no aprende artes marciales, se quedará en el fondo toda la vida".
"Ah Wen es un chico despierto. Antes, en el Reino de Sheng, las circunstancias no se lo permitieron, pero como mayores suyos, desearía que adquiera algo de educación y encuentre un trabajo honrado".
"¿Y qué tiene de malo aprender artes marciales? Es de lo más honrado. Si aprende un poco de habilidad, puede trabajar de especialista en acrobacias; si le llena el ojo a algún gran director, quién quita y se convierte en el próximo 'Señor Long'".
"Sesgo de supervivencia... ¿Sabes cuántos de los que practican artes marciales acaban con el cuerpo lleno de cicatrices y sin lograr nada, para al final seguir partiéndose el lomo en los trabajos más pesados?".
"Tú fuiste a la escuela, tú sabes más que yo, ¿contento?".
"¿Acaso Ah Wen no puede ganar su propio dinero ahora?".
"Si ese muchacho depende solo de lo que gana, tardará medio año en empezar a entrenar. E incluso si empieza, después tendrá que pagar las cuotas mensuales, ¿de dónde va a sacar el dinero?".
"¿Y qué, vamos a mantenerlo toda la vida? Bien sabes que las letras son para los pobres y las artes marciales para los ricos. Esos veinte mil billetes del rescate ya nos vaciaron los ahorros de tantos años".
"Que firme un pagaré, no se lo estamos regalando. Ah Wen es listo; confío en que, incluso si no triunfa en las artes marciales, buscará el modo de devolvérnoslo".
"Ying, no me tomes a mal que hable de más... pero la verdad es que, de no haber sido por Ah Wen, ya nos habríamos mudado fuera de la ciudadela".
"Cariño, ¿adónde quieres llegar?".
"Si en aquel entonces se hubiera quedado quieto en el Reino de Sheng, nada de esto habría pasado".
"Es un muchacho joven; siempre quieren salir a buscarse la vida y es normal que tropiecen... Y sobre esos veinte mil, Ah Wen ya lo dijo: te los devolverá sin falta".
"¿Y cómo los va a devolver? ¿Sabes a cuánta gente en Xianghai no le alcanza la vida entera para juntar veinte mil?".
Como tío político, el hecho de que la repentina llegada de Li Xiuwen hubiera trastocado su vida de forma imprevista había hecho que Chen Ziyi acumulara bastante resentimiento durante ese tiempo, por lo que resultaba inevitable que sus palabras sonaran algo duras.
Su tía no se enfadó; Chen Ziyi ya se había portado más que bien.
La llegada de Ah Wen, en efecto, había empeorado la situación de una familia que de por sí distaba mucho de ser acomodada.
El silencio fue interrumpido por el chirrido de la puerta al abrirse. Li Xiuwen entró y saludó con una sonrisa: "Tía, tío... ya volví".
Chen Ziyi preguntó en voz baja: "Ah Wen, ¿de verdad quieres aprender artes marciales?".
"Sí, ya casi reúno la cuota de la escuela".
"Eso es solo para la ceremonia de iniciación y la mensualidad del primer mes. ¿Y después qué?".
"Primero estudiaré un mes y veré qué pasa. Si resulta que no tengo madera para las artes marciales, no perderé más el tiempo y buscaré un trabajo honrado".
"Tengo entendido que el entrenamiento marcial se mide en años; al principio es muy difícil ver resultados".
"No hay de otra, uno siempre tiene que aceptar la realidad".
Al oír sus palabras, a Chen Ziyi se le ablandó el corazón. Tras pensarlo un instante, inquirió: "¿Cuánto te falta?".
Li Xiuwen comprendió que su tía se lo había comentado a su tío después de todo, y se apresuró a responder: "Tío, no se preocupe por esto, lo tengo bajo control".
Chen Ziyi sacó de su billetera un fajo de billetes aún tibios.
Era el cobro de un pedido que acababa de recaudar, el fruto de los últimos meses de trabajo en el taller, sumando en total tres mil billetes.
Contó dos mil trescientos, se guardó setecientos y le extendió el resto a Li Xiuwen.
"Si no me preocupo yo por ti, ¿quién lo va a hacer? Prueba primero un mes. Si de verdad logras dominar algo y yo puedo costearlo más adelante, pagaré tus mensualidades".
"Esto...", Li Xiuwen miró vacilante a su tía.
Su tía sonrió: "Tómalo. Si trabajas por tu cuenta, solo estarás perdiendo el tiempo; para entrenar artes marciales, cuanto antes se empiece, mejor".
Li Xiuwen no anduvo con rodeos; tomó el dinero, abrazó a su tío y le dijo: "Me esforzaré al máximo".
"Aún no he terminado. Si no consigues dominar nada, como mucho te pagaré seis meses de mensualidad en la academia... Tu tío no es ningún prodigio y no quiero que tu tía pase penurias por mi culpa".
"Tío, mis padres murieron temprano y ya no me queda familia en el Reino de Sheng. Usted y mi tía son mis únicos parientes; el día que prospere, me aseguraré de honrarlos y cuidar de ustedes".
"No cuento con que prosperes; con que aprendas a pelear y te metas en menos líos me basta...", replicó el tío, y dicho esto, se marchó a darse un baño.
Al regresar a su diminuto dormitorio, Li Xiuwen no pudo ocultar su entusiasmo: 'Hasta la moneda más insignificante puede poner en aprietos a un héroe... ¡Mañana mismo a primera hora iré a solicitar mi ingreso formal!'.
...
Al otro lado de la vivienda, junto al alféizar de la ventana, la pareja conversaba en voz baja.
"¿No decías que no ibas a darle nada?", le reprochó ella dándole un pellizco cariñoso.
"Tu hermano mayor fue muy generoso con nosotros y no lo he olvidado... Además, si al hermano Ji le dio por golpear a Ah Wen el mes pasado, también fue culpa nuestra por habernos retrasado en el pago del dinero de protección".
El dinero de protección no era otra cosa que la cuota que exigían las bandas por brindar seguridad en la zona.
"¡Je, je, mi esposo sí que es un hombre honorable!".
"No te hagas demasiadas ilusiones. Aprender las posturas no es difícil, pero dominar el arte de verdad es tan arduo como alcanzar los cielos. Si no logra despuntar, ni será bueno para los estudios ni servirá para el combate; solo será una pérdida de tiempo".
"Cuando la gente intenta aconsejarte, nadie aprende; pero cuando la realidad te da un golpe, basta una sola vez... Calculo que Ah Wen no aguantará ni un mes antes de tirar la toalla; entrenar artes marciales es demasiado sacrificado".
"Yo, en cambio, creo que aguantará un poco más. Aunque si no se tiene talento para las artes marciales, me temo que depender solo del esfuerzo no le servirá de mucho".
...
A la mañana siguiente.
El aguacero torrencial del día anterior había dejado las callejuelas convertidas en un barrizal infame.
Li Xiuwen avanzaba a tropezones, sorteando charcos con pasos irregulares mientras tarareaba para sus adentros una vieja melodía de su vida pasada: 'Tambaleándome de un lado a otro, como el vaivén de las olas...'.
De pronto, soltó una patada fulminante.
"¡Wataaa!", exclamó emitiendo un alarido idéntico al de Bruce Lee, mandando por los aires a una enorme rata negra sureña que cruzaba la calle.
"Mocoso, ¿adónde vas?", surgió de súbito una voz desde un callejón sombrío. De la penumbra emergió un viejo de cuencas hundidas, rostro cetrino y demacrado, con la boca repleta de dientes ennegrecidos.
Li Xiuwen aceleró el paso sin prestarle la menor atención.
Cada vez que se cruzaba con uno de esos viejos cazadores del dragón, prefería mantenerse a una prudente distancia, temiendo inhalar el hedor nauseabundo que desprendían aquellos despojos humanos.
"¡No corras! Tengo aquí un método supremo sin igual del Reino de Sheng; dame cincuenta billetes y te lo transmito", ofreció el viejo con una mueca burlona mientras lo perseguía a trompicones.
'Este vejestorio sí que corre rápido', pensó Li Xiuwen, apretando el paso hasta esfumarse al doblar una esquina.
Tras perder de vista a su presa, el anciano se replegó aturdido en las sombras del callejón, atisbando a su alrededor igual que una rata.
"Soberbio, sencillamente soberbio...".
...
'¿Qué clase de técnica marcial cuesta apenas cincuenta billetes? ¿Acaso es la Palma de Buda o una oferta de Jueves Loco?', se burló Li Xiuwen para sus adentros mientras atravesaba un par de callejones más.
Apenas había recuperado el aliento cuando otra silueta emergió al borde del camino, plantándose frente a él con una sonrisa fría y despectiva.
Vestía ropas cortas de entrenamiento y zapatillas de tela. Tenía los fornidos brazos cruzados sobre el pecho, con la piel teñida de un tono azulado y gruesas venas retorciéndose como viejas serpientes.
"Vaya, Ah Wen. Hacía un mes que no te veía, por fin despertaste".
"Hermano Ji...", murmuró Li Xiuwen. Al volver la vista atrás, descubrió que al otro extremo del camino aguardaba un muchacho a medio crecer, observándolo con una mueca burlona.
La Banda Infantil no era un gremio formal, sino un término genérico para un colectivo social, muy similar en esencia a las pandillas de maleantes de secundaria de su vida anterior.
Solo que aquí su número era mucho más descomunal y su calaña infinitamente más vil.
Pululaban por todo Xianghai como una plaga de cucarachas, provocando graves disturbios en el orden público.
No eran más que una pandilla de menores conflictivos congregados por un puñado de peleadores veteranos de mayor edad, dedicados a causar estragos continuamente por los alrededores.
El hermano Ji avanzó con paso firme y pesado; su corpulenta espalda bloqueaba por completo la vista.
Con su imponente estatura de un metro noventa, contemplaba desde arriba a Li Xiuwen, quien apenas alcanzaba el metro setenta y ocho. Mientras se escarbaba los dientes con un palillo, sonrió y preguntó:
"¿Adónde vas con tanta prisa?".
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• Novela: ¡Camino Marcial! (武道!)
• Título en inglés: Martial Dao!
• Autor: Tian Li (田隶)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 3 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 7 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.