Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 2 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Tras terminar de leer el periódico, el corazón de Li Xiuwen se agitó con fervor.
"En mi vida pasada, por muy refinado que fuera tu kung-fu, siempre temías al filo de un cuchillo de cocina; más allá de siete pasos, el arma de fuego era más rápida; a menos de siete pasos, el arma era rápida y certera...".
"¡Pero en este mundo, al cultivar el arte marcial hasta cierto nivel, es una realidad volverse invulnerable a las hojas y a las balas, e incluso surcar los cielos y partir la tierra!".
Por tal motivo, Li Xiuwen no albergaba ninguna otra ambición en la vida: su único anhelo era consagrarse por entero al Camino Marcial.
"¡Ah Wen, a comer!".
"¡Ya voy!".
...
Sobre una mesa abarrotada de cachivaches, Li Xiuwen engullía la comida mientras le daba vueltas a su plan para conseguir dinero.
"En un abrir y cerrar de ojos, ya llevas tres años en Xianghai", comentó su tía secándose el cabello empapado con una toalla. Calzaba unas chanclas de goma y vestía un camisón floreado desteñido por las lavadas.
"Agradezco de corazón que la tía me acogiera; de no ser por ustedes, todavía seguiría encerrado en el foso de serpientes de los traficantes", respondió Li Xiuwen con sincera gratitud.
Años atrás, el gobierno colonial promulgó un decreto según el cual, si un inmigrante clandestino procedente del Reino de Sheng lograba adentrarse en la zona urbana de Xianghai y reunirse con sus familiares locales, se le concedía la residencia legal. No obstante, si era interceptado en la zona fronteriza restringida, se le deportaba de inmediato al Reino de Sheng.
A raíz de aquella medida, una marea de personas abandonó sus hogares en el Reino de Sheng rumbo a Xianghai persiguiendo la ilusión de una vida de lujos desenfrenados y luces deslumbrantes.
La persona original de este cuerpo intentó cruzar ilegalmente hacia Xianghai tres años atrás, pero en cuanto la barcaza tocó tierra, cayó en manos de una banda local de cazadores de serpientes dedicada al secuestro de inmigrantes indocumentados. Su tío político tuvo que presentarse con un rescate de veinte mil billetes para poder sacarlo y llevarlo a la ciudadela.
Su tía sonrió con ironía: "Dices que eres un cobarde, pero en aquel entonces te atreviste a cruzar el océano en una barcaza ruinosa junto a unos cuantos paisanos... ¿Acaso se vivía tan mal en el Reino de Sheng? Viniste hasta aquí a padecer penurias".
"¿No decía todo el mundo que en Xianghai el suelo estaba alfombrado de oro?".
"Y ahora el sueño se hizo añicos, ¿verdad? ¿Qué te parece la vida en la Ciudad Amurallada?".
"No está mal. Basta levantar la vista para ver los aviones pasar; jamás en mi vida los había visto tan de cerca".
A pesar de haber despertado las memorias y la sabiduría de su vida anterior, Li Xiuwen se esforzaba por mantener los gestos y modales del joven pueblerino ingenuo que siempre había sido.
"Los aviones son imponentes, pero ¿qué diablos tienen que ver con gente como nosotros?...", suspiró su tía contemplando el ala de hierro que surcaba el cielo, mientras encendía un cigarrillo.
"Tía, ya lo tengo decidido. En cuanto junte la cuota de la escuela, empezaré a entrenar. Una vez que domine el estilo, buscaré la manera de ganar dinero para devolverles primero el rescate".
"¿A qué viene hablar de eso entre familia? El dinero de tu tío es mi dinero. De no haber sido por tu padre, yo me habría muerto de hambre en aquellos años de miseria".
"Son cosas distintas. De no haber sido por mi culpa, tal vez ustedes ya se habrían mudado fuera de este ciudadela. Sé bien que el tío no la ha tenido fácil todos estos años".
"Este ciudadela tampoco es tan terrible. Al menos contamos con la protección de la Sociedad Changle; hay líos menores, pero nunca grandes desgracias... Se puede ir tirando".
"En eso tiene razón".
"¿O acaso te crees que allá afuera se vive mejor? Xianghai es igual por todas partes; para los marginados como nosotros, cualquier rincón es la misma miseria".
"Tía, ¿a poco no le gustaría vivir en una de esas grandes villas en la montaña? ¿Beber vino tinto con vistas a todo Xianghai, tal como hacen los magnates en las películas?", bromeó Li Xiuwen con una sonrisa.
"¡Qué tontería! Claro que lo he soñado...", replicó su tía rodando los ojos. "El detalle es: ¿de dónde saco un millón de billetes? Llevo trabajando sin descanso desde el régimen anterior y todavía no me alcanza ni para comprar un rincón".
"Trabajando honradamente jamás habrá oportunidad... pero con el Camino Marcial sí existe una salida", aseguró Li Xiuwen, acercando el ejemplar del periódico Ming Pao que acababa de comprar.
Señaló un reportaje con semblante entusiasta: "Mire, tía. Si para estas fechas el próximo año logro competir en el Torneo Cruce del Río y entrar a la Academia, tendré la posibilidad de conseguir una vivienda en la zona nueva al borde de la ciudadela. ¡Esos apartamentos tienen ventanales inmensos y les da el sol todo el día! Cuando llegue el momento, nos mudamos todos allí y dejamos el viejo cuartucho de la calle Longjin solo como fábrica de fideos, sin tener que vivir amontonados".
"Con ese cuerpo de poste de luz que tienes...", comentó su tía dándole una palmada en el hombro enjuto, comparándolo mentalmente con los colosos que combatían en las arenas de Jiulong.
Sacudió la cabeza con una sonrisa amarga: "Ah Wen, ¿por qué no lo dejas por la paz? A partir de mañana búscate un trabajo estable y quédate a vivir aquí en casa. Tu tío y yo te alimentamos ahora, y el día de mañana tú nos cuidarás en la vejez. Somos una familia; no necesitamos lujos ni riquezas, con salir adelante en paz es suficiente".
"Pero entonces estaremos condenados a vivir aquí toda la vida", insistió Li Xiuwen con renuencia. "La humedad en este sitio es insoportable; usted todavía es joven y ya padece dolores por el frío".
"Yo también sé que entrar a la Academia es como si la carpa saltara la Puerta del Dragón o el faisán se transformara en fénix, pero no es realista", suspiró la mujer con resignación. "La Academia fue fundada personalmente por el señor Ming. El millón de habitantes de la ciudadela, e incluso incontables ricos del exterior, se desviven por entrar. Es como intentar que miles de jinetes crucen a la vez un puente de un solo tronco; con el dinero que cuesta, casi tendrías más probabilidades de volverte rico apostando a los caballos o comprando billetes de flores".
"Tampoco es para tanto", respondió Li Xiuwen.
Las carreras de caballos hablaban por sí solas, y las cartas de flores no eran más que la lotería callejera de la época. Esos negocios estaban plagados de trampas y amaños. Él no creía en la suerte; solo confiaba en su propia fuerza.
"Con semejante multitud, solo otorgan treinta puestos anuales de 'cruce del río'. Es una hazaña casi imposible", recalcó su tía.
"Eso es porque nunca has visto lo que es el examen Gaokao...", pensó Li Xiuwen para sus adentros.
Al notar la obstinación de Ah Wen, a la mujer se le vino una idea a la cabeza y preguntó: "¿Se te metió de repente el deseo de aprender artes marciales por lo que pasó hace un mes?".
Un mes atrás, cuando Ah Wen regresaba de su jornada laboral, fue interceptado y noqueado de un solo puñetazo por el hermano Ji, un matón de la Banda Infantil, quedando inconsciente en el pavimento.
Al despertar, el muchacho, que de por sí era tímido, se volvió todavía más aprensivo: salía a la calle como una rata que cruza la acera, mirando a todos lados con recelo, sin atreverse a caminar de noche. Ya era todo un adulto de veintiún años, pero al cruzarse con unos chiquillos descarriados de la Banda Infantil, salía corriendo despavorido.
Li Xiuwen asintió: "Sí. Si aprendo artes marciales, el hermano Ji ya no se atreverá a meterse con nosotros".
Con una mirada llena de ternura y lástima, su tía le preguntó: "¿Ya reuniste la cuota de iniciación?".
"Casi. A lo sumo en medio año podré empezar a entrenar. Tía, vaya eligiendo desde ahora las mejores zonas de Xianghai, ¡porque allá nos vamos a mudar!". Li Xiuwen se dio un golpe en el pecho, entre broma y seriedad.
"¿Cuánto te falta?".
"Todavía me faltan dos mil".
"Tampoco es tanto...", murmuró la mujer pensativa. "Esperaré a que tu tío regrese de entregar la mercancía para hablar con él".
Li Xiuwen sacudió la cabeza alarmado: "¡No, tía, no haga eso!... No quiero el dinero de ustedes; por favor, no moleste al tío".
"¿Y eso? ¿Ya te salieron plumas y quieres volar solo?", bromeó ella.
"No es eso... No quiero que el tío discuta con usted por mi culpa. Ya bastante molestia les causo viviendo aquí de arrimado".
"Tu tío... Ay, es de los que tienen lengua afilada pero corazón blando; si no fuera así, jamás habría soltado veinte mil billetes para pagar tu rescate", suspiró la tía.
"Precisamente porque el tío es un buen hombre no quiero causarle problemas. Si fuera un desgraciado como los maleantes de la calle, no tendría ningún cargo de conciencia".
Tras terminar de comer, Li Xiuwen se marchó; por la tarde aún debía cumplir su jornada en la fábrica de bolas de pescado.
Al verlo marcharse, la mujer sintió un nudo en el pecho.
"¡Este chiquillo es igual de terco que mi segundo hermano! Cuando el hermano Yi regrese esta noche, le prepararé una buena sopa caliente y hablaré con él a fondo".
...
Al caer la noche.
"Ya llegué", anunció con voz agotada un hombre delgado de mediana edad con camisa de faena y profundas ojeras oscuras al abrir la puerta.
Era Chen Ziyi, el tío político de Li Xiuwen.
Con el delantal puesto, su esposa se acercó con una sonrisa cálida: "Cariño, qué jornada tan dura has tenido".
"¿Mmm? ¿Por qué ese tono tan amable, Ying? ¿Ocurre algo?", preguntó Chen Ziyi con recelo.
"Preparé sopa caliente. Pasa rápido y tómala mientras no se enfría", dijo ella tomándolo del brazo con dulzura.
Chen Ziyi dejó su bolso de trabajo, dio un sorbo a la sopa y fue directo al grano: "Habla claro, ¿qué ocurre?".
"¿Te acuerdas del incidente que sufrió Ah Wen el mes pasado? El chico quedó muy afectado y ahora quiere aprender artes marciales. Ya logró juntar dos mil billetes, pero no le alcanza... ¿Por qué no le ponemos lo que falta?", propuso su esposa.
"¿Aprender artes marciales?". El semblante de Chen Ziyi se endureció de golpe, sumiéndose en un denso silencio.
\-----
• Novela: ¡Camino Marcial! (武道!)
• Título en inglés: Martial Dao!
• Autor: Tian Li (田隶)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.

Continúa leyendo
¡Camino Marcial! (Novela)
Capítulo 3
¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 2
Estás leyendo el capítulo 2 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 7 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.