Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 20 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
La noche era profunda.
Tras consolar a su tía, Li Xiuwen preguntó: "Tío, ¿tendrá trescientos billetes? Mañana debo pagar la mensualidad".
"¿Ya te gastaste los mil del mes pasado?", preguntó su tío con expresión compungida. "Últimamente en la casa apenas nos alcanza para poner la olla al fuego; me temo que ni siquiera podré mantener tus cuotas durante medio año".
"¿Trescientos, verdad? Se los pediré prestados a los vecinos", intervino su tía secándose las lágrimas y recobrando la compostura.
"Es que en estos días mi apetito se ha disparado. Esos mil billetes pensaba usarlos para la mensualidad, pero sin darme cuenta me los terminé gastando en comida", explicó Li Xiuwen rascándose la cabeza con pena.
Para asegurar la muerte del hermano Ji sin contratiempos, había comprado dos bolas de pescado con el fin de elevar su nivel de cultivo.
"Deja que tu tía te consiga ese dinero prestado... Ay, un patrón de fuera de la ciudadela todavía me debe tres mil billetes por un pedido de mercancía, y ya lleva medio año dándome largas", lamentó su tío con amargura.
Su tía replicó: "Sin aprender artes marciales una también puede vivir, pero qué cobarde y humillante es; tarde o temprano la rabia terminaría enfermándonos. Menos mal que Ah Wen está aprendiendo artes marciales; en el futuro podrá darle su merecido a ese hermano Ji".
Li Xiuwen preguntó: "Tío, ¿quién nos debe ese dinero de la mercancía?".
Su tío negó con la cabeza: "Ni te metas a averiguar. Ese patrón tiene a un grupo de maleantes a su servicio, no somos rivales para ellos; no nos queda más remedio que desgastarnos rogándole y hablarle con buenas palabras".
Li Xiuwen no insistió más en el tema y comentó: "El próximo mes tendremos un torneo de intercambio en la escuela; si ganamos habrá recompensas. Si todo sale bien, en adelante ya no necesitaré que me ayuden económicamente".
Su tía le dijo conmovida: "No te pongas tanta presión encima; estos días la suerte nos ha dado la espalda, pero en circunstancias normales tu tío aún puede costear tus mensualidades".
Dicho esto, salió de la casa y fue a llamar a las puertas de los vecinos.
Al haberse convertido en un practicante marcial, su agudeza auditiva era superior; durante toda la noche, Li Xiuwen pudo escuchar débilmente la voz de su tía forzando sonrisas y suplicando con palabras amables.
Toda su vida su tía había vivido con cierta dignidad y decoro entre los vecinos del vecindario; siempre habían sido los demás quienes acudían a pedirle dinero prestado a ella.
'¡En el intercambio del próximo mes tengo que ganar sí o sí!'.
'La exoneración de tres meses de mensualidad, dos bolas de pescado y una técnica de movimiento corporal... serán más que suficientes para aguantar hasta el torneo del segundo piso'.
'Al entrar al segundo piso, contaré como un discípulo formal del viejo Huang; no solo no pagaré mensualidad, sino que recibiré una mayor dotación de recursos'.
'Con todo eso de mi lado, tendré esperanzas de jugármela en el torneo Cruce del Río del próximo año'.
'Si logro obtener un cupo de cruce del río e ingresar a la Academia, me convertiré en parte de la élite de la ciudadela, y hasta los líderes de las organizaciones tendrán que tratarme con respeto y reverencia al verme'.
Li Xiuwen ya había trazado minuciosamente el camino que recorrería en el futuro.
Con el incensario de su lado, avanzando paso a paso sin desviarse, todo albergaba esperanza.
...
Al día siguiente.
Escuela de la Garza Nocturna.
Una voluptuosa mujer extranjera de rubia melena ondulada soplaba el té humeante para el anciano alto y enjuto.
El maestro Ye permanecía sentado, con la mirada penetrante fija en los cuatro muchachos que practicaban sus técnicas de puño.
"¡Siete Patas Largas, el boxeo de la garza se basa en transformaciones impredecibles; no te encasilles en movimientos rígidos!".
"¡Wenwu, pon en juego la técnica de movimiento corporal; imagínate que eres una garza nocturna al borde de la orilla!".
"¡Tian'er, cuida el momento preciso para soltar el puño, no malgastes fuerzas en vano!".
"¡Perro Negro, ¿acaso no alcanzaste ya la Membrana Púrpura, maldita sea?! ¿Por qué diablos esquivaste ese golpe? ¡Dejaste escapar la mejor oportunidad de atacar!".
"¡Ustedes cuatro vendrán aquí todos los días a recibir entrenamiento especial bajo mi tutela! ¡Tienen el cultivo, pero sus habilidades técnicas son una auténtica basura, da pena verlos!".
El maestro Ye era sumamente riguroso.
Siete Patas Largas, Wenwu, Tian'er y Perro Negro eran los cuatro discípulos más sobresalientes del Pabellón del Pino de la Escuela de la Garza Nocturna, conocidos como los "Cuatro Talentos del Pabellón del Pino".
A todos ellos les había tomado apenas unos meses de práctica marcial alcanzar la Membrana Púrpura.
Es más, poco tiempo atrás Siete Patas Largas había ascendido a la Membrana Negra; poseía una estructura ósea privilegiada con aptitud superior, por lo que practicar las posturas de estaca le resultaba infinitamente más fácil que a la gente común.
Secándose el sudor, Siete Patas Largas preguntó intrigado: "Maestro, ¿acaso el próximo mes no visitamos primero la Escuela Sihai? Allá no son más que un atajo de inútiles desastrados; se lo está tomando demasiado a pecho".
Wenwu intervino: "Por dinero, Huang Sihai acepta a cualquiera. Entre los discípulos del primer piso el más capaz es un tal Liu Chun, y apenas tiene una aptitud promedio; cualquiera de nosotros cuatro puede barrer el suelo con ellos".
El maestro Ye espetó con frialdad: "Con esa actitud, tarde o temprano terminarán zozobrando en la zanja más pestilente. Hasta el león emplea toda su fuerza para cazar a una liebre; ¡nosotros no solo debemos vencer, sino vencer con total contundencia!".
Los estándares del maestro Ye para admitir discípulos eran muy elevados: a los viejos los rechazaba, y a los de aptitud inferior ni los miraba; por ello, en la Escuela de la Garza Nocturna se congregaba un grupo de "pequeños genios".
La ventaja radicaba en su talento nato; la desventaja era su corta edad, lo que inevitablemente los volvía altaneros y presuntuosos.
Él comprendía a aquellos jovencitos, pues él mismo había recorrido ese camino paso a paso.
Si les exigía con tanta severidad, era principalmente para templar su carácter y templanza mental, evitando que en el futuro tropezaran y perdieran la vida.
En la Escuela Sihai los discípulos poseían un talento un escalón por debajo, pero muchos de ellos se habían curtido rodando por las asperezas de la vida, por lo que su temple mental era superior.
El maestro Ye prosiguió: "He estado indagando por ahí. De Liu Chun no hace falta decir mucho: su talento solo está por detrás del de Siete Patas Largas, rozando la aptitud superior. Además, fue reclutado como subordinado por el hermano Faisán de Heshengtu, y el próximo mes es muy probable que alcance la Membrana Negra; deben andar con sumo cuidado. Siete Patas Largas, de los demás no me preocupo, pero si en el sorteo te toca enfrentarte a Liu Chun y pierdes, ¡no te la dejaré pasar!".
Siete Patas Largas rió: "Tenga el corazón tranquilo, maestro".
El maestro Ye añadió: "Los otros que probablemente saldrán al combate son Li Shuzhen y Cheng Kuiqiang. La primera es una muchacha; si alguno de ustedes pierde contra ella, ya puede castrarse, pues no merecería llamarse hombre. Con respecto a Cheng Kuiqiang, hay que tener cuidado: posee una fuerza innata sobrehumana; antes de empezar a entrenar artes marciales ya podía forcejear a la par con peleadores de Membrana Azulada, y según dicen ha estado practicando qigong duro bajo la tutela de Buda Cabeza de León. Wenwu, tú ya llevas un mes con la Membrana Púrpura; si te toca enfrentarte a él, busca la manera de torearlo y vencer mediante la agilidad; bajo ninguna circunstancia choques de frente contra su fuerza bruta".
Wenwu asintió: "¡Pierda cuidado, maestro! ¡Wenwu vencerá sin falta!".
El maestro Ye dio un sorbo al té y concluyó: "En cuanto al último combatiente, ignoro a quién enviará el viejo Huang; de todos modos, con el nivel que tienen ustedes, a quienquiera que ponga le ganarán con total seguridad".
...
Por la mañana.
Al despertar, Li Xiuwen vio quinientos billetes colocados junto a su almohada.
Guardó el dinero, sintiendo una cálida ternura en el fondo de su pecho.
Al bajar las escaleras, contempló a su tía, quien ya se encontraba amasando la masa, y le dijo con una sonrisa: "Me voy a entrenar. Si ocurre cualquier cosa, acuérdate de llamar al teléfono de la escuela".
Su tía, con rostro agotado y los ojos surcados por finas venas rojas, sonrió con dulzura: "Ve con cuidado".
El hermano Ji estaba muerto, pero los Trece Guardianes seguían existiendo; Li Xiuwen aún no se atrevía a bajar la guardia.
El Tercer Amo probablemente era un experto de Membrana Púrpura; debía aprovechar cada segundo para llevar la Estaca de la Arena Marina al Dominio Menor y forjar la Membrana Púrpura.
...
En la Escuela Sihai.
En el estudio, Huang Sihai terminaba de comerse un muslo de ganso, chupándose los dedos grasientos mientras la Tercera Tía le masajeaba los hombros por detrás.
Con tono melindroso, la Tercera Tía preguntó: "Querido, el próximo mes el maestro Ye traerá a su gente para la visita formal; ¿podremos ganar?".
"No hay forma de ganar; con que no perdamos de forma demasiado vergonzosa me basta", respondió Huang Sihai sin darle mayor importancia al asunto.
El estilo de la Arena Marina llevaba tanto tiempo ocupando el último lugar entre las escuelas legítimas que ya se había acostumbrado.
Toc, toc, toc. Se escucharon unos golpes en la puerta.
"Maestro Huang, soy yo, Ah Wen".
"Adelante", dijo el viejo Huang dándole una palmada en el trasero a la Tercera Tía para indicarle que saliera.
Li Xiuwen entró y saludó con una sonrisa: "Buenos días, Tercera Tía".
"Vaya, este mes Ah Wen se ha puesto bastante más fornido; el maestro Huang sí que enseña bien", sonrió ella, contoneando las caderas mientras salía de la habitación.
"Maestro, vengo a renovar la mensualidad", dijo Li Xiuwen.
"¿Ya te terminaste las dos bolas de pescado?", preguntó Huang Sihai.
Li Xiuwen asintió.
Huang Sihai comentó con voz grave: "Sé que tienes deseos de traer honor a la escuela, pero te repito lo mismo de antes: las bolas de pescado deben usarse preferentemente para franquear las barreras; no dependas demasiado de ellas. A mí me fascina el dinero y más que nadie quisiera venderte unas cuantas bolas más... pero al fin y al cabo soy tu maestro y no quiero verte desviarte del camino correcto ni sufrir una desviación de qi".
Li Xiuwen respondió: "Descuide, maestro; lo tengo todo bajo control".
Huang Sihai soltó una risa fría: "No tienes nada bajo control... Todo medicamento tiene un tercio de veneno, ¡pero la toxicidad de esta bola de pescado supera con creces ese tercio! ¿Adivina por qué la estatua de nuestro patriarca tiene la cabeza tan puntiaguda?".
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• Novela: ¡Camino Marcial! (武道!)
• Título en inglés: Martial Dao!
• Autor: Tian Li (田隶)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 20 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 8 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.