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Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 18 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
A las nueve de la noche, tras comer y beber hasta saciarse y reposar un rato, Li Xiuwen se tomó un pequeño trago de licor para infundirse valor; luego se vistió con ropas amplias y holgadas, ocultó la navaja Mariposa y el "Polvo Desolador del Éxtasis" entre sus mangas, y salió al amparo de la oscuridad. En la planta baja se topó con su tía. "Ah Wen, ¿sales a la calle tan tarde?". "Quedé esta noche con unos amigos para entrenar artes marciales". "Vuelve temprano. Últimamente la ciudadela se está volviendo cada vez más caótica; todos los días aparecen cadáveres en el alcantarillado, ay...". "Descuide". "Si te cruzas con el hermano Ji, no vayas a dejarte llevar por arranques impulsivos; suelta el dinero para evitar males mayores y aguanta en silencio. ¡Cuando en el futuro tengas la destreza necesaria, ya volveremos para saldar cuentas!". "Ya lo sé, tía". Li Xiuwen prefirió no revelarle que esa misma noche se reuniría con el hermano Ji; temía angustiarla y no quería atraer desgracias sobre su familia. Aunque la ciudadela era una tierra al margen de la ley bajo un triple desamparo administrativo, a fin de cuentas iba a quitarle la vida a un hombre, por lo que ninguna precaución estaba de más. Su tía contempló cómo Li Xiuwen se desvanecía en el viento de la noche. "Este muchacho... quién diría que aprender artes marciales marcaría tanta diferencia: se ha vuelto más decidido y ahora hasta se atreve a salir de noche". ... En aquellos días la ciudadela no conocía la calma; caída la noche, las familias atrancaban puertas y ventanas, y las luces apenas titilaban en la penumbra. En la calle, Li Xiuwen llegó al punto acordado con el hermano Ji; examinó con atención el terreno circundante para asegurarse una ruta de escape en caso de cualquier imprevisto. La tapa de la alcantarilla se abrió y el hermano Ji asomó la cabeza, diciendo con una sonrisa torcida: "Ya estás aquí". "Hermano Ji, usted dirá qué debe hacer este hermano menor. La verdad es que soy algo torpe y temo arruinarle sus grandes asuntos", respondió Li Xiuwen encorvándose con una sonrisa servil. "Aunque seas un cobarde, tienes algo de educación; sirves para procesar el polvo", sonrió el hermano Ji. "Con tal de que no me haga inhalarlo me basta; mi cuerpo es débil y todavía quiero vivir unos años más", respondió Li Xiuwen con fingida sumisión. "Baja y hablamos con calma. Hace poco liquidé a un tipo y últimamente hay un desgraciado buscándome las cosquillas; tengo que mantener un perfil bajo para capear el temporal", le indicó el hermano Ji haciéndole señas. Li Xiuwen vaciló un instante y, con expresión de evidente repugnancia, se aproximó a la boca de la alcantarilla. El hedor a excrementos, a aguas estancadas, a carroña en descomposición y a sangre rancia... toda clase de pestilencias le golpearon el rostro de golpe. La primera línea defensiva que la ciudadela oponía contra los forasteros era precisamente aquella peste insoportable. Sin embargo, tras vivir allí tanto tiempo, Li Xiuwen ya se había acostumbrado. "Hermano Ji, ¿de verdad vive aquí abajo habitualmente?". "Así es, ¿qué tiene de raro?". "A usted no le falta el dinero, ¿acaso no puede conseguirse un lugar arriba en la ciudadela?". "No entiendes nada; para los que nos dedicamos a este oficio, aquí dentro es donde se vive más cómodo". Al descender a las cloacas, Li Xiuwen descubrió un mundo subterráneo completamente insospechado, pensando para sus adentros: 'Esto es verdaderamente... un Palacio del Dragón'. Bajo la escasa iluminación se extendía una interminable red de tuberías que se cruzaban en todas direcciones, semejante a un laberinto descomunal. "Ahora ya conoces mundo, ¿verdad?", comentó el hermano Ji mientras avanzaba al frente, seguido de cerca por Li Xiuwen. "Hermano Ji, ¿adónde vamos exactamente?". "¡Te llevo a ver al Tercer Amo para recomendarte y que entres a los Trece Guardianes! ¡Y grábate esto bien en la cabeza! Lo de ayudarte a fabricar polvo que te propuse, te lo guardas hasta la tumba y no se lo sueltas a nadie; de lo contrario, ya sabes lo que te espera". Era evidente que el hermano Ji albergaba intenciones desleales; le ocultaba las cosas al Tercer Amo y pretendía volar por su propia cuenta. A Li Xiuwen le traía sin cuidado aquello; a quien realmente temía era al Tercer Amo, de cuyo auténtico poder no tenía certeza. Sin embargo, para ejercer como el cabecilla indiscutible de los Trece Guardianes y someter a sujetos tan desquiciados como el hermano Ji, sin duda no era ningún peleador cualquiera; con toda probabilidad ya se encontraba en la fase de la Membrana Púrpura. El Tercer Amo llevaba incontables años rodando por el bajo mundo y poseía una vasta experiencia en combate; además, tenía a otros practicantes marciales a su alrededor e incluso podía portar armas de fuego, por lo que de momento resultaba imposible enfrentarlo de cara. Tras sopesarlo un instante, Li Xiuwen preguntó con fingida indiferencia: "Hermano Ji, ¿el Tercer Amo sabe que voy con usted?". "No lo sabe. A decir verdad, con ese carácter tan aprensivo tuyo, ni siquiera es seguro que le llenes el ojo al Tercer Amo", se burló el hermano Ji con desdén. "Comprendido; me esforzaré por dar una buena impresión". Li Xiuwen respiró aliviado en silencio; si el Tercer Amo lo ignoraba, el asunto sería mucho más fácil de resolver. "Como subordinado mío no te faltará nada; en el futuro habrá un lugar reservado para ti entre los Trece Guardianes de la calle Longjin", prometió el hermano Ji, ignorando que la muerte lo acechaba a cada paso mientras repartía promesas vacías. "¡El hermano Ji es un hombre intachable!", aduló Li Xiuwen, reduciendo al mínimo la guardia del matón. Al doblar por un recodo del conducto, Li Xiuwen tropezó de forma deliberada, fingió un resbalón y, soltando un quejido, se estrelló pesadamente contra la espalda del hermano Ji. "¡Maldita sea! ¿Qué carajos te pasa?", soltó el hermano Ji con fastidio. "Pisé algo resbaloso, seguro fue una cáscara de plátano podrida. Disculpe, hermano Ji". "Eres un completo debilucho; ni siquiera puedes caminar derecho. ¿Así pretendes ganarte la vida en el bajo mundo conmigo?". "Tiene toda la razón, hermano Ji... ¡por eso mismo no pienso andar con usted nunca más!". Antes de que terminara de pronunciar la última palabra, Li Xiuwen actuó. ¡Pffft! La hoja entera de la navaja Mariposa se hundió hasta el mango en la cavidad torácica del sujeto; un chorro de sangre espesa y caliente brotó disparado a lo largo del filo, salpicándole media cara. El hermano Ji se estremeció de pies a cabeza y giró el cuello con una mirada de absoluta incredulidad. En ese instante, un puñado de polvo punzante e irritante le voló directo a la cara, cegándolo de lleno. "Cof, cof...". Las cuencas de los ojos del hermano Ji se hincharon enrojecidas en un segundo, los globos oculares se le cubrieron de venas carmesíes y su visión se tornó borrosa. Una gélida hoja de acero le había penetrado desde la espalda directo hacia el costado izquierdo del pecho, perforándole el corazón; el dolor era desgarrador. "Tú...", apenas logró graznar una sola palabra desde el fondo de su garganta. "¡Vete a comer mierda!". Con el rostro desencajado por la ferocidad, Li Xiuwen aferró el mango con ambas manos y empujó hacia adelante con toda la fuerza de su cuerpo. La hoja penetró una pulgada más hasta atravesarlo por completo; al ser una navaja Mariposa pequeña, quedó sepultada en su interior, desapareciendo de la vista. Las pupilas del hermano Ji se contrajeron de golpe hasta convertirse en dos diminutos puntos negros. Al borde de la muerte, su instinto homicida estalló salvajemente; embistió con el hombro para apartar a Li Xiuwen de un violento empellón. Su puño derecho, del tamaño de un saco de arena, describió un arco furioso silbando en el aire, arremetiendo directo contra la cara de Li Xiuwen. Con ese puñetazo, confiaba plenamente en destrozarle y hundirle el rostro al muchacho. Con su cultivo de Membrana Azulada, si no hubiera sido por la emboscada a traición con un arma afilada, ¿cómo habría podido ese mequetrefe causarle el menor daño? Ya desarmado, Li Xiuwen alzó las manos. Bajo las anchas mangas de su túnica, la membrana dérmica de sus antebrazos destelló con una densa y profunda luz azulada. Gruesas venas serpenteaban bajo la membrana: ¡el dragón agazapado había despertado! De un solo golpe de palma desvió el puño que se le venía encima; el crujido de huesos rotos se mezcló con un quejido sordo del hermano Ji. El puño del matón salió despedido en diagonal y su brazo entero quedó entumecido. Antes de que tuviera tiempo de retraer la extremidad, ¡el segundo palmetazo de Li Xiuwen ya le pisaba los talones! ¡Apuñalar por la espalda! ¡Arrojar el polvo! ¡Asestar la palma! Aquella combinación letal fluyó con la velocidad de un relámpago, dejándole al hermano Ji cero margen de reacción. La rigurosamente templada Palma de la Arena Invertida impactó de lleno contra el cuello del matón. ¡Crack! El chasquido óseo estalló como leña seca consumida por el fuego; la cabeza del hermano Ji se torció hacia un lado en un ángulo completamente antinatural. Antes de que llegara a desplomarse sobre el fango, Li Xiuwen encadenó otro feroz palmetazo. Impulsado por una fuerza colosal y abrumadora, el corpulento cuerpo del hermano Ji salió despedido hacia un costado. Su cabeza se estrelló con un golpe sordo contra las paredes de hierro corrugado de las tuberías, y el eco retumbó por todo el angosto conducto. ¡Palma de la Arena Invertida: Grandes olas filtran la arena! Li Xiuwen carecía de experiencia quitando vidas ajenas y no sabía si el hermano Ji estaba muerto o no. ¡Una palma tras otra! No se detuvo hasta que una mezcla viscosa de sesos y sangre comenzó a escurrir por las mejillas del hermano Ji, y su cuerpo dejó de convulsionar, sumiéndose en una quietud absoluta. Li Xiuwen se detuvo, jadeando con dificultad; el penetrante olor a sangre le devolvió la lucidez y la compostura. Los ojos del hermano Ji permanecían abiertos de par en par, con las pupilas dilatadas al máximo, albergando aún el terror y la conmoción de su último suspiro. "Membrana Azulada...". Hasta el instante de su muerte, el hermano Ji jamás logró comprender cómo aquel canijo debilucho al que había noqueado de una sola bofetada hacía apenas un mes —aquel despojo cobarde que ni siquiera se atrevía a devolver un golpe— se había transformado de repente en un experto de la Membrana Azulada más letal que él mismo, como si llevara una eternidad puliendo ese arte marcial. Y por si fuera poco, ¡un experto de semejante calibre todavía se había tomado la molestia de planear un golpe a traición por la espalda y arrojar armas ocultas para liquidarlo! Con una cobardía y cautela tan desmedidas, en el fondo seguía siendo el mismo Ah Wen que conocía... \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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Estás leyendo el capítulo 18 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 8 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.