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Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 17 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Tras calmarse, Li Xiuwen analizó con frialdad la situación. Bajo la ciudadela, e incluso bajo todo Xianghai, se extendía una intrincada red de drenaje que comunicaba en todas direcciones. Había oído decir a Huang Sihai que muchas organizaciones clandestinas que no podían ver la luz del día operaban atrincheradas allí abajo. Incluso le habían dado un nombre refinado a aquel submundo del alcantarillado: el "Palacio del Dragón". "En los últimos veinte días, el hermano Ji ha estado ocultándose en las cloacas; tal vez se metió con quien no debía". "Por fortuna, no se ha percatado de mis cambios recientes... Todavía ignora que he estado cultivando artes marciales y cree que sigo siendo el mismo debilucho asustadizo de siempre". "Tengo que deshacerme de esta plaga cuanto antes; en los días en que el hermano Ji no estuvo merodeando, hasta el aire de la ciudadela se sentía tres veces más dulce". "En cuanto al Tercer Amo, que es aún más temible, mientras liquide al hermano Ji de forma limpia y sin dejar rastro, no habrá de qué preocuparse". A lo largo de los años, el hermano Ji se había ganado infinidad de enemigos en la ciudadela, y recientemente incluso se había metido en problemas graves; que apareciera muerto sería algo perfectamente natural. Debía aprovechar estos momentos en que la ciudadela andaba revuelta y las aguas estaban turbias para liquidar a esa escoria lo antes posible, evitando que la demora trajera peores consecuencias. ... En una ferretería sin letrero en la fachada. "Jefe, ¿tiene navajas para fruta? De preferencia plegable", preguntó Li Xiuwen. El tendero, que se encontraba sorbiendo fideos ruidosamente, señaló con desgana: "En el estante de la derecha; escógela tú mismo". Li Xiuwen se acercó al estante y al instante le echó el ojo a una navaja plegable del tamaño de una palma; al desplegar la hoja, un olor rancio a grasa lubricante vieja le dio de lleno en la nariz. "Vaya, sí que sabes reconocer lo bueno. Esa es importada, forjada con acero al manganeso M78; muchos practicantes marciales eligen esa misma pieza. Te la dejo barata: treinta billetes". "Muy cara; te doy veinte". "¡Pero si es importada!". Al ver que Li Xiuwen daba media vuelta para marcharse, el sujeto cedió de inmediato: "Veinticinco". Li Xiuwen sacó los billetes de su bolsillo y compró la navaja plegable. Tratándose de su primera arma personal, le dio solemnemente el nombre de: "Mariposa". El tendero tomó el dinero con cara de desprecio y, soltando maldiciones entre dientes, continuó comiendo sus fideos. ... Li Xiuwen regresó a la Fábrica de Fideos Chen Ji. Al entrar, descubrió a su tío y a su tía de pie junto a la maquinaria, con semblantes sombríos y desencajados por la aflicción. "¿Qué ocurrió?", preguntó Li Xiuwen. Su tío apoyó pesadamente la mano sobre la máquina y suspiró: "Ah Wen, es muy probable que ya no podamos seguir operando la fábrica de fideos... Y tus cuotas de la escuela en adelante, tampoco sé cómo las voy a costear". Su tía, con los ojos enrojecidos como si acabara de llorar, explicó con voz entrecortada: "Hoy el hermano Ji mandó a sus secuaces". "¿Qué pretende?", inquirió Li Xiuwen con tono apagado. "Nos exigió que liquidemos de golpe el dinero de protección de los próximos diez años completos, diciendo además que nos hacía una rebaja del cincuenta por ciento, pidiéndonos ocho mil billetes... ¿No es una burla macabra?", soltó su tía con una sonrisa amarga y desolada. "En todos los años que llevo en este mundo, ¡jamás había escuchado que cobraran el dinero de protección con diez años de adelanto!... ¡Esto es colmar el vaso! ¡Prácticamente nos están empujando al abismo!", protestó su tío con rabia e impotencia. "Y no solo a nosotros; a muchos vecinos de los alrededores también les han exigido saldar las cuotas por adelantado. ¿Acaso los Trece Guardianes se volvieron locos?", lamentó la mujer sin comprender nada. Li Xiuwen recordó las fricciones y tanteos entre la Banda Tianyi y la Sociedad Changle. Dedujo que esos maleantes de los Trece Guardianes debían de haber olido la inminente tempestad que amenazaba con estallar sobre la Ciudad Amurallada, y pretendían exprimir hasta el último centavo antes de huir con el botín. "¿Para cuándo nos exigió el dinero?", preguntó él. "Para el tres del próximo mes; apenas nos queda una semana", respondió su tío. "¿Y si acudimos a pedirle auxilio al señor Ming?", propuso su tía tomándole la mano a su marido. "¿El señor Ming recibirnos a nosotros? ¿Por qué mejor no vas a pedirle audiencia a la reina del Imperio?", replicó su tío sin fuerzas. "Ah Wen, ¿tú serías capaz de hacerle frente al hermano Ji?", preguntó su tía de improviso. "¿En qué disparates estás pensando? Ah Wen apenas lleva un mes entrenando, mientras que el hermano Ji lleva años haciéndose respetar a golpes en las calles; ¿cómo diablos va a pelear contra él? Por no hablar de que a sus espaldas está el Tercer Amo. ¡Estás buscando remedios absurdos por pura desesperación!", la reprendió su tío con disgusto. Si había permitido que Ah Wen aprendiera artes marciales era para que supiera valerse por sí mismo en la calle, no para que fuera a cometer imprudencias suicidas. Li Xiuwen intervino con calma: "Ustedes quédense tranquilos en casa durante estos días. Dentro de poco iré a buscar a unos conocidos en la escuela de artes marciales para ver si alguien puede dar la cara por nosotros". A su tía se le iluminó la mirada con una chispa de ilusión: "Eso es, esa es la ventaja de ingresar al Camino Marcial: los contactos. Seguro que entre ellos se encuentra una salida". Su tío, por el contrario, no albergaba ninguna esperanza. Los directores de las escuelas de artes marciales en la Ciudad Amurallada eran comerciantes astutos que cuidaban sus propios intereses y jamás se metían en líos ajenos; estaban a años luz de ser los rectos caballeros andantes de las leyendas. ... Bien entrada la noche, Li Xiuwen se encaminó hacia el puesto de sopa de sangre de cerdo de la anciana. Quería tomarse un tazón caliente antes de desvelarse entrenando raciones extra. En esos tres días debía esforzarse al máximo por incrementar su poder, asegurando la muerte del hermano Ji sin el menor margen de error. Al aproximarse al callejón, notó un corro de vecinos congregados frente al puesto, murmurando entre ellos. Al acercarse, descubrió en el suelo dos cuerpos en incipiente estado de hinchazón y descomposición. Uno anciano y el otro joven, cuyas identidades apenas podían distinguirse por las ropas raídas. Eran la anciana y el ingenuo A-Hua. "Pobre mujer... ¿por qué no encontró otra salida más que envenenarse?". "Y al pobre A-Hua seguro que fue ella misma quien le dio el veneno. Siendo un muchacho con retraso, jamás habría podido sobrevivir solo... Pero si iban tirando bien, ¿por qué quitarse la vida?". "Anteayer, cuando estuve comiendo aquí, la anciana lo comentó a modo de broma amarga: decía que prefería acabar con todo de una vez antes que ver morir a su hijo antes que ella". "Oí que A-Hua cayó en las redes de las drogas y estuvo robándole los ahorros a su madre durante todo este tiempo". "Ay, qué vida tan desgraciada la de esa pobre anciana; un solo hijo, con retraso mental y encima enviciado... Malditos traficantes de polvo, ¡cómo tuvieron la crueldad de engañar a un pobre infeliz!". Los vecinos reunidos alrededor compartían sus lamentos entre suspiros de dolor e impotencia. En las entrañas de Li Xiuwen, un torbellino de qi y sangre comenzó a arder con furia; hundió los dedos en las palmas de sus manos hasta hacer crujir los nudillos, con las venas de sus brazos saltando abultadas. ... Tres días después. El cielo comenzaba a oscurecer, con un sol poniente teñido de un rojo sanguinolento. El fulgor carmesí del crepúsculo caía sobre los brazos de Li Xiuwen, cuyo matiz azulado se había vuelto denso y profundo. Durante aquellas tres jornadas se había consagrado sin descanso al perfeccionamiento de la Estaca de la Arena Marina y la Palma de la Arena Invertida. Incluso gastó mil billetes con el viejo Huang para adquirir dos bolas de pescado, sacrificando de golpe el dinero reservado para la mensualidad del mes entrante. El viejo Huang le había advertido que no convenía abusar de las bolas de pescado, pues acumulaban toxinas medicinales en el organismo y truncaban el potencial a largo plazo. Sin embargo, con la cuchilla del hermano Ji suspendida sobre su cabeza, no podía permitirse el lujo de preocuparse por el porvenir. Con el respaldo de las bolas de pescado, los avances habían sido demoledores. Li Xiuwen consultó el incensario en su mente: \[Li Xiuwen\] \[Habilidad marcial\] \[Conocimientos Generales del Camino Marcial Básicos: Iniciación (73%)\] \[Estaca de la Arena Marina: Iniciación (88%)\] \[Palma de la Arena Invertida: Iniciación (76%)\] \[Etapa: Membrana Azulada (88%)\] 'En tres días, el dominio de la postura de estaca se disparó del 44% al 88%. Estas bolas de pescado son verdaderamente formidables; me han ahorrado medio mes de extenuante esfuerzo'. 'Con mi cultivo actual, dentro del nivel de la Membrana Azulada ya puedo considerarme uno de los más destacados'. 'Fuerza, resistencia a los golpes, agilidad... mi constitución física ha dado un salto cualitativo integral'. 'Por desgracia, las bolas de pescado solo sirven para acelerar los métodos de entrenamiento estimulando los meridianos y cavidades del cuerpo; las técnicas de combate, al ser maniobras de pura destreza, deben pulirse con paciencia y práctica'. A lo largo de esos días, Li Xiuwen había indagado con cautela ante Huang Sihai, descubriendo que el hermano Ji practicaba el estilo de la Montaña del Oso. Cada escuela marcial poseía sus propias inclinaciones y virtudes. Tanto el estilo de la Arena Marina como el de la Montaña del Oso se caracterizaban por priorizar la fuerza contundente. No obstante, la Arena Marina era, a fin de cuentas, una escuela legítima con siglos de linaje que no descuidaba la velocidad ni la elasticidad. El estilo de la Montaña del Oso, por el contrario, era un estilo callejero mediocre surgido apenas en años recientes. Había intentado asimilar los métodos de entrenamiento de los luchadores extranjeros sin llegar a comprender su auténtica esencia, sacrificando de forma drástica la agilidad y el equilibrio físico general a cambio de un volumen muscular grotesco y fuerza bruta. Además, su adiestramiento requería el consumo forzoso de fórmulas aceleradoras caseras, dando como resultado un cultivo superficial e inestable, muy por debajo de la base firme y progresiva de la Arena Marina. Y, por supuesto, ni punto de comparación guardaba frente a la solidez inquebrantable que Li Xiuwen había forjado con el auxilio de su incensario. "Es hora de saldar cuentas", murmuró Li Xiuwen mientras descendía las escaleras, disponiéndose a acudir a la cita. \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 17

Estás leyendo el capítulo 17 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 8 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.