Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 16 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Se notaba a leguas que el viejo Huang andaba algo preocupado.
Una cosa era mantener un perfil bajo, pero tampoco podían usarlo como escalón una y otra vez.
A lo largo de los años, ¿cuántos estilos y sectas habían trepado a la cima pisoteando al linaje de la Arena Marina, reclutando discípulos a gran escala y amasando fortunas a manos llenas?
Al viejo Huang le fascinaba el dinero, y por dentro se moría de envidia.
A fin de cuentas, la razón principal por la que mantenía un perfil bajo era que, aparte de los Tres Prodigios que ya se habían graduado, en todos estos años no había contado con ningún sucesor presentable ni digno de mención.
Aunque quisiera presumir y ponerse en evidencia, sencillamente no tenía con qué.
"¡Esto es cruzar la raya!", protestó Ah Zhen. "Maestro, déjelo en nuestras manos; le aseguro que haremos regresar con el rabo entre las piernas a los de la Escuela de la Garza Nocturna".
Da Shaqiang secundó: "¡Yo tengo mucha fuerza! ¡Maestro, déjemelo a mí!".
Liu Chun sonrió con condescendencia y dijo: "Al cultivo de ustedes todavía le falta nivel. Los estándares de la Escuela de la Garza Nocturna son rigurosos; calculo que los discípulos que enviarán para desafiar la escuela tendrán, como mínimo, la Membrana Púrpura".
Huang Sihai asintió: "Así es. Esta vez la Escuela de la Garza Nocturna planea enviar a ocho personas para el intercambio: cuatro del Pabellón del Pino y cuatro del Pabellón de la Garza... El Pabellón del Pino equivale más o menos al nivel de nuestros discípulos del primer piso, mientras que el Pabellón de la Garza corresponde al nivel del segundo piso, así que ese no es asunto de ustedes. Por el Pabellón de la Garza no hay de qué preocuparse tanto; en el segundo piso de nuestra academia también contamos con expertos. Aunque no se comparen con los Tres Prodigios, deberían poder competir de igual a igual contra ellos. Incluso si pierden, no será una derrota aplastante... Lo verdaderamente problemático es el Pabellón del Pino. Por lo que tengo entendido, para sus discípulos del Pabellón del Pino reunir a cuatro practicantes de Membrana Púrpura es pan comido. En cambio por nuestro bando, aparte de Liu Chun, el resto de ustedes... los que más cerca están son Ah Zhen y Da Shaqiang. ¿Ustedes dos tienen la certeza de alcanzar la Membrana Púrpura en menos de un mes?".
Huang Sihai posó la mirada sobre Ah Zhen y Da Shaqiang.
"¡Sin problema!", aseguraron al unísono Ah Zhen y Da Shaqiang.
"Bien. Da Shaqiang posee una fuerza innata sobrehumana y además ha estado entrenando qigong duro con Buda Cabeza de León. Si consigue la Membrana Púrpura, se convertirá en un peleador formidable dentro del mismo nivel, con bastantes probabilidades de victoria", murmuró Huang Sihai mientras se mesaba la barba, pensativo.
Ah Zhen frunció los labios en un puchero: "Maestro, ¡yo tampoco me quedo atrás! Mi Palma de la Arena Invertida está a punto de alcanzar el Dominio Menor; una vez que desarrolle la fuerza flexible, seré muy dura de vencer".
"¿Tú? Siendo mujer, tu condición física innata sigue estando un peldaño por debajo... Con tal de que no pierdas de forma vergonzosa me daré por satisfecho", soltó Huang Sihai sin rodeos.
"Todavía falta una persona", frunció el ceño Liu Chun. "Maestro, ¿por qué mejor no me deja subir a mí a todos los combates?".
"De ninguna manera. Explotarte solo a ti haría parecer que en nuestro linaje de la Arena Marina no queda nadie más", descartó Huang Sihai.
Tras meditarlo unos instantes, dirigió la vista hacia el resto de los presentes y preguntó: "¿Alguien más confía en alcanzar la Membrana Púrpura en menos de un mes?".
Todos guardaron silencio; ni hablar de la Membrana Púrpura, cuando muchos en la escuela ni siquiera habían logrado forjar la Membrana Azulada.
Li Xiuwen mantenía la cabeza gacha reflexionando en silencio, y al alzar la vista se topó de lleno con la mirada de Huang Sihai.
"¿Ah Wen? ¿Tú tienes alguna certeza?", preguntó Huang Sihai de manera casual.
"Maestro, estoy cerca; puedo intentarlo", respondió Li Xiuwen tras pensarlo un momento.
En realidad tenía plena certeza, pero no convenía prometer de más; aprovechar esta oportunidad para destacar tal vez le permitiera ganarse el aprecio del viejo Huang y conseguir que le destinaran recursos.
"De acuerdo, entonces esfuérzate por lograrlo. Incluso si no lo consigues, te subiré a ti; con algo de suerte, si te emparejamos contra el discípulo más fuerte del oponente, al menos servirás para absorber ese golpe".
Era evidente que el viejo Huang no albergaba ninguna esperanza en Li Xiuwen; ni siquiera se sabía si ese muchacho sin un centavo podría pagar la mensualidad del mes siguiente, ¿y ya pretendía alcanzar la Membrana Púrpura?
"Maestro... ¿y si ganamos? ¿Habrá alguna recompensa?", no pudo evitar preguntar Ah Zhen.
Li Xiuwen aguzó el oído; a decir verdad, él sentía cierta reticencia a meterse en la contienda.
No le gustaba pelear, y una pelea que no reportara beneficios le apetecía todavía menos.
Huang Sihai le lanzó una mirada de reojo a Ah Zhen y la reprendió con una risa socarrona: "Todo el santo día pensando en sacar provecho; sin duda alguna eres mi discípula".
"Es gracias a las sabias enseñanzas del maestro", rió Ah Zhen.
Huang Sihai declaró: "Por supuesto que habrá recompensas. Si logran ganar y ensalzar la reputación de nuestra Arena Marina, los premiaré con una bola de pescado para ayudarlos a superar la barrera".
"¿Nada más, maestro?", preguntó Ah Zhen.
"¿Y qué más quieres?".
"Nada...", murmuró Ah Zhen sin atreverse a insistir.
Con tantos discípulos mirando, tal vez Huang Sihai también sintió que estaba siendo demasiado tacaño. Pensando en que las probabilidades de que este puñado de desastrados venciera a la Escuela de la Garza Nocturna eran casi nulas de cualquier forma, añadió:
"Hagamos esto: si ganan, les daré dos bolas de pescado y además los exoneraré de la mensualidad durante tres meses. ¿Contentos?".
"¡Qué maravilla! ¡El maestro es sumamente generoso!", vitoreó Ah Zhen.
El corazón de Li Xiuwen dio un vuelco de entusiasmo.
Echando cuentas, ¡aquello equivalía a dos mil ochocientos billetes!
En su antiguo trabajo en la peluquería, le habría tomado dos años enteros reunir semejante suma sin comer ni beber.
"Y además, si vencen, les enseñaré como recompensa extra una técnica de movimiento corporal que originalmente solo se enseña a quienes suben al segundo piso y pagan un suplemento", añadió el viejo Huang subiendo la apuesta.
La emoción se encendió en el pecho de todos los discípulos, quienes comenzaron a frotarse las manos con frenesí.
Incluso Liu Chun, con toda su altanería, no pudo evitar entusiasmarse.
¡Una técnica de movimiento corporal!
Pertenecía a los métodos de combate, pero era infinitamente más escasa y cotizada.
La inmensa mayoría de los practicantes marciales jamás en su vida tenía la oportunidad de ponerle las manos encima a una técnica de movimiento.
Si uno dominaba una técnica de movimiento y la combinaba con los métodos de combate, un peleador de Membrana Púrpura albergaba esperanzas de derrotar a uno de Membrana Negra.
Al igual que el qigong duro de Da Shaqiang, ¡una técnica de movimiento corporal podía servir como el as bajo la manga definitivo de un practicante marcial!
A Li Xiuwen también se le aceleró el pulso; el dinero siempre se podía ganar, pero la ocasión de aprender una técnica de movimiento corporal no se presentaba todos los días.
¡Esta vez el viejo Huang verdaderamente se había mostrado generoso!
"Maestro, ¡yo también siento que puedo alcanzar la Membrana Púrpura!".
"¡Yo también!".
Aquellos que antes habían permanecido callados levantaron la mano al unísono.
"Las palabras vacías no sirven de nada. Antes del día del desafío inspeccionaré personalmente su cultivo; quien no tenga la Membrana Púrpura, queda descartado de antemano", sentenció Huang Sihai antes de dar media vuelta y retirarse.
En el fondo, no albergaba la menor esperanza de que ganaran.
Sabía de sobra que la aptitud de los discípulos que él reclutaba no resistía comparación frente a los prospectos cuidadosamente seleccionados por el viejo Ye.
Solo había ofrecido un bocado de incentivo para encender el entusiasmo de su gente en los entrenamientos, con la única esperanza de que el próximo mes no sufrieran una derrota demasiado humillante.
...
Al atardecer, los últimos destellos del crepúsculo se filtraban por las rendijas entre los edificios, esparciendo pequeñas manchas doradas.
Envuelto en una chaqueta holgada, Li Xiuwen caminaba a paso ligero rumbo a su hogar.
De improviso, la tapa de una alcantarilla situada más adelante se alzó y de ella emergió una corpulenta figura.
Llevaba un brazo envuelto en vendajes y varias cicatrices siniestras cruzaban su rostro; al divisar a Li Xiuwen, las comisuras de sus labios se curvaron hacia arriba.
"Ah Wen, cuánto tiempo sin verte. ¿Acaso no extrañabas a tu hermano Ji?".
El corazón de Li Xiuwen dio un vuelco. No esperaba que este hermano Ji siguiera vivo.
Sin embargo, a juzgar por sus heridas, sin duda se había enfrascado en una pelea feroz contra alguien.
Le tendió un cigarrillo, le encendió fuego y, encorvándose con una sonrisa obsequiosa, preguntó: "Hermano Ji, ¿adónde ha ido durante todo este tiempo?".
El hermano Ji dio un par de caladas al cigarrillo y contestó: "A ningún sitio en especial; simplemente liquidé a un desgraciado que no se fijaba por dónde pisaba".
"¡El hermano Ji es imponente! Aún tengo unos asuntos pendientes, así que me marcho a casa primero", dijo Li Xiuwen, amagando con dar media vuelta.
"¿Acaso tienes prisa por reencarnar?... Ya va siendo hora; toca pagar el dinero del próximo mes, ¿no? Es que últimamente apenas me alcanza para poner la olla al fuego", dijo el hermano Ji con una sonrisa socarrona mientras le apoyaba una pesada mano sobre el hombro.
"Solo me quedan cuarenta billetes", dijo Li Xiuwen con una sonrisa amarga, sacando cuatro arrugados billetes del interior de su zapato.
"Tienes que esforzarte más trabajando para ganar dinero", comentó el hermano Ji mientras tomaba los billetes, para luego extenderle un pequeño envoltorio de papel aceitado: "Buena mercancía, tómala".
Li Xiuwen abrió el envoltorio de papel aceitado y descubrió una pizca de polvo blanco; su expresión cambió al instante: "Hermano Ji, ¿qué es esto?".
"¿Acaso nunca lo has visto? Es polvo. No vayas a decir que me aprovecho de ti; esta cantidad del tamaño de una uña vale cincuenta billetes enteros. Te lo doy porque te considero un hermano", sonrió el hermano Ji.
"Hermano, yo no toco estas cosas; mi tía me mataría a golpes", replicó Li Xiuwen con tono impotente.
"¿Prefieres que te mate a golpes yo ahora mismo?". El hermano Ji cambió de semblante más rápido que pasar una página; entrecerró los ojos desprendiendo un aura letal y peligrosa.
Li Xiuwen comprendió de inmediato que el hermano Ji pretendía someterlo a través de las drogas para obligarlo a trabajar bajo sus órdenes.
Así era precisamente como muchos cabecillas controlaban a sus subordinados: en cuanto un secuaz caía en la adicción, quedaba a merced del jefe para conseguir su dosis, incapaz de dejarlo o escapar jamás.
"Hermano Ji, lo que usted ordene, yo lo haré sin rechistar; seré leal hasta la muerte. Mi hogar está aquí mismo, no tengo a dónde huir", aseguró Li Xiuwen con expresión compungida.
El hermano Ji lo meditó un instante y encontró sentido en sus palabras. Retiró el envoltorio de papel y sonrió: "Ven a buscarme aquí dentro de tres días a las nueve de la noche; en adelante me ayudarás a procesar el polvo, ¡te garantizo que ganarás dinero a montones!".
El hermano Ji le asestó una pesada palmada en el hombro; Li Xiuwen tropezó al instante y cayó sentado en el suelo, con el terror pintado en el rostro.
El hermano Ji soltó una carcajada de satisfacción y se deslizó con presteza al interior del alcantarillado.
Li Xiuwen se sacudió el polvo de la ropa y se puso de pie; su mirada se tornó gélida, semejante a un estanque helado e insondable que jamás se descongelaba.
El instinto asesino se condensó en una gota de agua que cayó sobre aquel abismo congelado, expandiendo ondas concéntricas en la superficie.
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• Novela: ¡Camino Marcial! (武道!)
• Título en inglés: Martial Dao!
• Autor: Tian Li (田隶)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 16 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 8 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.