Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 101 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El tiempo volaba.
Ocho meses para alcanzar el Músculo de Pitón.
Derrotó a Gao Jiaogi, venció a Chang San y superó a Hong Tianzhen.
Respaldado por tales hazañas, el nombre de "Cuchillo Wen" ya se había ganado cierta fama en el territorio de Heshengtu.
El prestigio de Li Xiuwen en el bajo mundo aumentó un punto.
Durante el día, cuando caminaba por las calles, la gente del territorio lo reconocía con frecuencia y lo saludaba llamándolo "Hermano Wen" o "Jefe, buenos días".
En el piso catorce del edificio de grafitis, sede central de Heshengtu.
Ese día se celebraba la reunión mensual de cabecillas de Heshengtu.
Los tres grandes jefes, Tianliang Lao, Buda Cabeza de León y Ye Jige, reunieron a las varias decenas de sandalias de paja de la banda para deliberar sobre asuntos de suma importancia.
Aparte de ellos, estaban presentes diez zapatos de tela y tres palos rojos de reserva.
Entre todos los presentes, a excepción de Li Xiuwen, los más débiles se encontraban en la cúspide del Músculo de Pitón. Los palos rojos de reserva se hallaban en el pináculo del Músculo de Dragón de Inundación.
Ellos conformaban la auténtica columna vertebral de Heshengtu.
Una vez que todos tomaron asiento, Tianliang Lao paseó la mirada por la sala y fijó los ojos en Li Xiuwen:
"Caballeros, supongo que ya todos habrán oído lo ocurrido el mes pasado en el Bar Galaxia."
Los zapatos de tela veteranos y los palos rojos de reserva guardaron un silencio sepulcral.
Tianliang Lao continuó:
"Con un cuerpo que apenas rozaba el Músculo de Serpiente, abatió a Chang San y plantó cara a Ming el Adicto... ¡Semejante arrojo y valentía es exactamente la clase de talento que Heshengtu necesita!"
"En efecto... Cuchillo Wen posee un coraje extraordinario; he de admitir que estos viejos ojos míos se equivocaron al juzgarlo", intervino con una risa avergonzada un anciano de cabello cano y rostro cubierto de protuberancias.
Se trataba del Viejo Leproso, quien también ostentaba el rango de zapato de tela. Cuando Li Xiuwen fue ascendido a ese mismo puesto, él, amparado en su veteranía, había sido el primero en levantarse a objetar. Ahora que la realidad le había propinado una sonora bofetada, no le quedaba más remedio que mostrar una actitud conciliadora por iniciativa propia.
Li Xiuwen había alcanzado el Músculo de Pitón en apenas ocho meses; hubiese recurrido a fármacos o no, poseía un potencial evidente para alcanzar el Músculo de Dragón de Inundación en el futuro y disputar un puesto de palo rojo de reserva. Si no limaba asperezas ahora, solo le esperaría un ajuste de cuentas más adelante.
"¡Exacto! ¡Tener a un prodigio con semejante capacidad de comprensión en nuestras filas es una bendición para Heshengtu!"
"No tardará mucho en que nuestra banda cuente con su propio Ming el Adicto, imbatible y feroz."
"Si Cuchillo Wen no merece ese rango, ¿quién lo merecería?"
"¡Yo, Dientes Relucientes, dejo mis palabras bien claras hoy aquí: de ahora en adelante, cualquiera que busque problemas con mi hermano menor Cuchillo Wen, se las verá conmigo!"
El resto de los zapatos de tela se apresuraron a manifestar su apoyo.
"Jefe, Cuchillo Wen nos ha dado prestigio, es innegable... Pero lisiar por completo a Chang San provocará la cólera del Pabellón del Trueno, ¿no cree? En una coyuntura como esta, es fácil que las cosas se salgan de control."
Un anciano calvo en la coronilla, ataviado con una túnica tradicional, acariciaba con lentitud un anillo de jadeíta en su pulgar mientras hablaba.
Dentro de la banda lo llamaban el Octavo Anciano. Estaba en la cúspide del Músculo de Dragón de Inundación; en sus días de gloria había sido la primera sandalia de paja de Heshengtu, y ahora era un palo rojo de reserva. Años atrás había intentado la ascensión a Elefante Tigre, pero fracasó; su vitalidad decayó y su cultivo fue rebasado por la joven Doceava Dama, viéndose relegado al puesto de segunda sandalia de paja.
No obstante, en términos de antigüedad, era un auténtico fundador: en su momento había combatido junto al Viejo Maestro Mo, habiendo ingresado en la organización incluso antes que Tianliang Lao.
Al ver que el Octavo Anciano tomaba la palabra, He Sheng, apostado en una esquina, cobró valor y se dirigió a Tianliang Lao:
"Jefe, llevo una década en Heshengtu. Le pido que no me reproche la franqueza de mis palabras, pues solo busco el bienestar de la organización. Considero que lo que hizo Ah Wen ese día fue excesivo. Después de todo, pertenecemos a bandas hermanas. Antes ya matamos por error a Zajiú, y ahora lisiamos a Chang San. Si esto empuja a los palos rojos del Pabellón del Trueno a entrar en combate abierto, nos destruiremos mutuamente."
La Doceava Dama le dio una calada a su cigarrillo y soltó una carcajada burlona:
"Octavo Anciano, te estás haciendo viejo y le tienes demasiado miedo a la muerte. ¿Qué importa si solo lo lisió o lo mató? Si se atreven a venir a destrozar nuestro negocio, deben tener la determinación de morir... Ah Wen sobrevivió porque tiene habilidad; si no la hubiera tenido, ¿quién habría acabado lisiado? ¡Habría sido Ah Wen! En cuanto a las represalias del Pabellón del Trueno, ¿debemos esconder la cabeza como tortugas cobardes solo por temor a que sus palos rojos intervengan? De ser así, más valdría disolver la banda de una vez por todas. En este bajo mundo, lo indispensable es atreverse a pelear y derramar sangre. ¡Matar y listo! Si sus palos rojos deciden involucrarse, ¡tengo plena certeza de que el Jefe Tianliang no se quedará de brazos cruzados!"
El Octavo Anciano la miró con frialdad y replicó con voz gélida:
"Solo pretendo evitar que un arrebato momentáneo comprometa el panorama general."
La Doceava Dama extendió las manos con sorna:
"Ser cobarde es ser cobarde, por mucho que lo maquilles con palabras grandilocuentes. En el fondo, sigues temblándole a Ming el Adicto, ¿no es así?"
Años atrás, en una reyerta contra Ming el Adicto, al Octavo Anciano le destrozaron un brazo del que jamás terminó de recuperarse por completo. Quien con leche se quema, hasta a la vaca le teme. Ella sabía bien que sujetos como él ya no albergaban deseos de participar en las disputas territoriales; solo anhelaban abusar de su veteranía para envejecer con comodidad en la banda y exprimir ganancias a costa de otros.
"He Sheng, ¿tienes algún problema? ¿No será que estás resentido porque Ah Wen cayó del cielo directo al rango de zapato de tela, emparejándose contigo?", arremetió Bocina contra He Sheng sin contemplaciones.
El rostro de He Sheng se ensombreció de inmediato. Dirigiéndose a Tianliang Lao, declaró:
"Jefe, esa jamás ha sido mi intención... En fin, la justicia y la verdad residen en el corazón de cada quien."
He Sheng guardó silencio, adoptando la postura de un agraviado que decide callar por resignación.
Buda Cabeza de León lo contempló con indiferencia, cruzado de brazos y sin pronunciar palabra.
Li Xiuwen le lanzó una mirada de reojo a He Sheng, meditando en silencio sus propios pensamientos.
Concluida la reunión de cabecillas, He Sheng se acercó a Li Xiuwen con una sonrisa incómoda:
"Ah Wen, no quise atacarte en absoluto. Al final del día, todos buscamos lo mejor para la banda, ¿verdad?"
Li Xiuwen asintió levemente y respondió con tono plano:
"Por supuesto, Hermano Sheng. Te comprendo."
En una casa de baños perteneciente a Heshengtu.
El Octavo Anciano reposaba dentro del estanque de agua caliente. Al frente, He Sheng se desnudó, descendió al agua y le ofreció un cigarrillo.
El anciano apartó la mano con un gesto desganado:
"No ensucies el agua de la tina."
He Sheng se acomodó por su cuenta y suspiró:
"Ay, Octavo Anciano, jamás imaginé que la Doceava Dama pudiera soltar palabras tan hirientes."
El anciano frunció el ceño:
"La juventud es impulsiva, es normal... ¿Tienes algún motivo en particular para buscarme?"
He Sheng negó con la cabeza:
"Ninguno, solo siento que no es justo para usted. A Ah Wen lo consienten en exceso; tal vez este mismo año vuelva a ascender dos peldaños y se siente al mismo nivel que usted."
El Octavo Anciano entrecerró los ojos y se mofó:
"Lárgate. ¿Pretendes usarme como cuchillo para lidiar con ese mocoso? ¡Aún te falta mucho por madurar!"
Tras la asamblea, Tianliang Lao, Buda Cabeza de León, Ye Jige y la Doceava Dama se congregaron en un cónclave privado.
Tianliang Lao preguntó:
"Doceava Dama, ¿cuántos están al tanto de la operación dentro de unos días?"
La Doceava Dama respondió:
"Yo, Bocina, Dientes Relucientes, el Tercer Zhang, Ah Wen y He Sheng... Aunque hacia afuera afirmé que todas las sandalias de paja de Heshengtu lo saben."
Tianliang Lao sonrió levemente:
"Bien. Sean cautelosos al actuar. La cola de zorro de ciertos individuos ya está empezando a asomarse."
Varios días después.
En el Reino Ilusorio de Tai Xu.
Segundo piso de la Academia Marcial Sihai.
Dos siluetas colisionaban sin descanso, desatando ondas expansivas de aire que hacían volar los objetos de la sala en todas direcciones.
Los brazos de Lu Yu se asemejaban a los tentáculos de una medusa: suaves, flexibles, desplegando capas superpuestas de manos ilusorias envueltas en vientos cortantes que cercaban a Li Xiuwen.
Li Xiuwen dio un salto en el aire y sus piernas giraron como aspas de ventilador en una ráfaga continua de patadas voladoras.
Con las múltiples ilusiones superponiéndose, Li Xiuwen parecía impulsado por un tornado. El vórtice de fuerza cortante creado por sus piernas simulaba las fauces ensangrentadas de un tiburón abriéndose de golpe.
¡Tercer Nivel del Mar Fragmentado: Torbellino Asesino!
El vendaval furioso apartó el holgado traje de entrenamiento de Lu Yu y agitó su larga cabellera con violencia.
La hoja rígida de su pierna aprisionó el cuello de Lu Yu; Li Xiuwen se montó sobre su cabeza y torsionó el cuerpo en seco.
Semejante al giro mortal de un cocodrilo, la fuerza envolvió a Lu Yu, desgarrándola mientras la proyectaba brutalmente contra el suelo.
¡Boom!
Completamente desprevenida, Lu Yu se estrelló contra el piso cual jarrón de porcelana.
Costillas, vértebras cervicales, huesos de los brazos... todos crujieron al unísono.
El suave relieve de su pecho quedó aplastado por el impacto, casi hundido.
Bajo la ropa de práctica rasgada, la potencia del Torbellino Asesino estremeció su pálida piel en sucesivas ondas de carne.
¡Li Xiuwen lanzó un brutal golpe de palma: la Gran Ballena Devoramar, implacable e impredecible!
A su espalda, la silueta de una colosal ballena carmesí atravesó el vórtice oceánico, elevando una densa columna de humo directo hacia el cielo.
¡Crack!
Bajo el impacto combinado de la fuerza dura y blanda, la cabeza de Lu Yu estalló por completo.
Jadeando con pesadez, Li Xiuwen dejó ver un destello de júbilo en el rostro:
"Al fin gané una vez..."
"En la etapa tardía del Músculo de Pitón, desarmado, sin recurrir a trucos sucios... Dependiendo exclusivamente de mis técnicas de combate y mi intuición bélica, logré aniquilar a una experta del Músculo de Dragón de Inundación como Lu Yu."
El Músculo de Dragón de Inundación representaba una barrera menor; al cruzarlo, la energía vital y la sangre experimentaban una metamorfosis radical, superando con creces al Músculo de Pitón. Lograr que una pitón cazara a un dragón de inundación era tan difícil como alcanzar los cielos.
Después de todo, Lu Yu no pertenecía a esa clase de viejos cascarrabias de las bandas callejeras cuyo potencial se había agotado y cuya vitalidad envejecía. Sus huesos y su nivel de comprensión pertenecían a la categoría más alta justo por debajo de la Aptitud Sobrehumana.
Hacía meses que dominaba el Músculo de Dragón de Inundación, y sus técnicas de combate avanzadas, las "Manos de Seda Enredada de las Mil Ilusiones", junto con su técnica de movimiento, la "Luz Flotante de las Mil Olas", habían alcanzado la Gran Maestría.
En condiciones ordinarias, aun habiendo deducido el tercer nivel del Mar Fragmentado, a Li Xiuwen le habría resultado casi imposible matarla. Venció por un margen mínimo gracias, sobre todo, a una intuición y un sentido del combate absurdamente formidables.
"Probemos de nuevo."
Dentro del Reino Ilusorio de Tai Xu, Li Xiuwen no sufría fatiga.
Combatió diez asaltos más contra Lu Yu: ganó cuatro y perdió seis.
"En balance general, Lu Yu sigue siendo superior. No hay nada que hacer, la brecha en la calidad de la energía sanguínea entre el Músculo de Pitón y el Músculo de Dragón de Inundación es astronómica... Sin embargo, ya no ostenta una ventaja abrumadora sobre mí."
"En cuestión de días podré superar a esta mujer."
Li Xiuwen volvió la vista hacia el incensario.
\[Mar Fragmentado: Gran Maestría (1%)\]
"Falta poco; la Perfección no está lejos."
En el Distrito Este, dentro de la Academia Marcial Tigre y Grulla.
El Maestro Tigre Negro, de barba de chivo, se acariciaba el vello facial mientras contemplaba con una sonrisa bonachona al joven de cabello corto, complexión esbelta y armónica, vestido con un traje de artes marciales verde, sentado al otro lado de la mesa de té.
"Cha'er, ¿cómo te has sentido en la academia este último medio año?", preguntó el Maestro Tigre Negro.
Aquel muchacho de cabello corto no era otro que el nuevo campeón del examen marcial de la Conferencia del Cruce del Río de este año: Su Cha, ¡un Elefante Tigre de apenas quince años!
"Bastante bien, salvo porque la academia exige que todos los nuevos estudiantes, sin importar su talento, pasen al menos un año en el Pabellón Verde... Yo deseo entrar al Pabellón del Tigre", respondió Su Cha.
El Maestro Tigre Negro sonrió ampliamente:
"Para aspirar al Pabellón del Tigre se debe pisar un reino completamente distinto. ¿Acaso estás a punto de alcanzarlo?"
Su Cha asintió:
"Casi. En cuanto consiga una gran medicina para el cruce de barreras, podré superar las tres compuertas en cualquier momento."
El maestro rio satisfecho:
"Canales Dorados a los quince años... Siempre dije que la Aptitud Sobrehumana solo era el umbral mínimo para ser digno de tu presencia."
Su Cha suspiró:
"En la academia, cualquiera que no posea una Aptitud Sobrehumana siente vergüenza de intentar entablar amistades. Todos allí dentro son monstruos de Xianghai."
El Maestro Tigre Negro aconsejó:
"Cha'er, la disposición del señor Ming de exigir que todos pasen un año en el Pabellón Verde busca protegerte. El Pabellón del Tigre es un escenario despiadado de luchas encarnizadas entre dragones y tigres. Un brote tan prometedor como tú, de no acumular bases sólidas y suficiente trasfondo de antemano, terminaría siendo el blanco de grupúsculos que se aliarían para aplastarte y marginarte. Después de todo, ¡el día en que despliegues tu poder someterás a todos los practicantes de tu misma generación! En realidad, si no tienes prisa, quedarte uno o dos años más en el Pabellón Verde no mermará tu avance, contando con los recursos de este maestro. No será tarde para dar el salto una vez que te asientes firmemente en un reino superior. Tras cruzar las tres compuertas, incluso para quienes poseen Aptitud Sobrehumana, el sendero se vuelve cuesta arriba. Para las técnicas de cultivo siempre se puede recurrir a grandes medicinas, pero las técnicas de combate solo se dominan a base de pura comprensión y arduo esfuerzo."
Su Cha sonrió con resignación:
"Así es... A partir de este punto, la distancia entre un individuo y otro se vuelve insalvable. Incluso entre practicantes con Aptitud Sobrehumana existen mundos de diferencia en la estructura ósea, y ni hablar de la capacidad de comprensión. Por cierto, escuché a la hermana menor Yingzhao mencionar que recientemente encontró a otro prospecto prometedor. ¿Dónde está? Tráigalo para que lo conozca; si logró llamar la atención de mi maestro, debe ser alguien fuera de serie."
El Maestro Tigre Negro se acarició la barba y meneó la cabeza:
"Quizá no lo creas, pero lo rechazó."
Procedió a relatarle a Su Cha lo sucedido.
La expresión de Su Cha se tornó extraña. Tras una breve pausa, analizó:
"Parece tener buen carácter, aunque en el fondo no le falta soberbia, creyendo que no necesita una plataforma superior. Es una lástima que ignore la cruda realidad de la ciudadela. Por lo que sé de la Academia Marcial Sihai, sus máximos exponentes hasta la fecha son los llamados 'Tres Héroes', quienes ingresaron al Pabellón del Tigre y fundaron allí la Sociedad Sihai; sin embargo, a esos tres les va de forma bastante mediocre dentro del pabellón. Por un lado, sus huesos y comprensión no destacan entre quienes poseen Aptitud Sobrehumana; por el otro, su base, la corriente de la Arena Marina, no pertenece a los linajes ilustres. Si desean ascender, deberán cambiar de escuela. La competencia dentro de la academia es feroz, y cuanto más alto se sube, más despiadada se vuelve. La corriente de la Arena Marina no se compara con nuestra corriente Tigre y Grulla, que cuenta con figuras de peso cuidando nuestras espaldas, mientras que ellos solo tienen a esos tres héroes."
El Maestro Tigre Negro rio:
"Por eso digo que aún es joven... Aunque logre ingresar por fortuna a la academia, sin la protección de los círculos de las grandes escuelas no podrá dar un solo paso."
Ese mundo estaba articulado por incontables círculos de poder, grandes y pequeños.
La academia no era una torre de marfil, sino una "microsociedad" implacable.
Tomando a la Academia Marcial Tigre y Grulla como ejemplo, a lo largo de los años habían enviado a más de un centenar de talentos a la institución. Esos individuos ya habían echado raíces en todos los estratos de la academia, consolidando una vasta red de influencias y conexiones imposible de ignorar. Por consiguiente, recién llegados como Su Cha tenían el camino despejado al incorporarse, amparados por los hermanos y hermanas mayores de su linaje marcial.
Aquellos predecesores fungían como los "clanes patriarcales" del camino marcial.
El linaje técnico era su "lazo de sangre".
En una plataforma de gran envergadura como la academia, donde competían cien escuelas distintas, compartir la misma corriente generaba una afinidad natural.
Por ende, el Maestro Tigre Negro estaba convencido de que Li Xiuwen, una vez que la realidad le abriera los ojos, terminaría acudiendo a él. No obstante, si para ese momento su edad resultaba demasiado avanzada, él simplemente no lo aceptaría.
En resumidas cuentas, la estructura ósea de Li Xiuwen era deficiente; aunque poseyera una excelente comprensión, distaba una eternidad de equipararse a la de Su Cha. Se había fijado en aquel joven únicamente por ese destello de potencial improbable, sin darle una importancia desmedida.
La noche posterior a la asamblea de cabecillas.
En la Residencia del Jade Esmeralda, la Doceava Dama reunió a cinco zapatos de tela: Li Xiuwen, Bocina, el Tercer Zhang, Dientes Relucientes y He Sheng.
"Ustedes fueron seleccionados meticulosamente por mí de entre las varias decenas de sandalias de paja de Heshengtu. La operación de esta ocasión es de suma trascendencia; no decepcionen las expectativas del Jefe Tianliang."
Los cinco manifestaron su lealtad absoluta hacia la organización mediante las fórmulas de rigor.
La Doceava Dama sonrió:
"Durante esta misión observaré de cerca el desempeño de cada uno. Dado que todos poseen el cultivo del Músculo de Pitón, se presenta la oportunidad perfecta para que compitan en igualdad de condiciones. Quien obtenga el mérito principal será recompensado por la banda con una gran medicina para el Dragón de Inundación, o su equivalente en dinero en efectivo. Si el rendimiento de alguno resulta lamentable, también tomaré debida nota; en esta banda no mantenemos a holgazanes."
Al escuchar esto, Bocina miró a Li Xiuwen, frotándose las manos con entusiasmo antes de bromear:
"Cuchillo Wen... descuida, puedo darte cierta ventaja."
"Trato hecho, tú mismo lo has dicho", respondió Li Xiuwen con una sonrisa.
Finalizado el encuentro, los cinco regresaron a sus respectivos aposentos a la espera del despliegue del día siguiente.
Por motivos estrictos de seguridad, únicamente la Doceava Dama conocía la ubicación exacta de la operación; los demás solo tenían que seguir sus pasos.
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• Novela: ¡Camino Marcial! (武道!)
• Título en inglés: Martial Dao!
• Autor: Tian Li (田隶)
• Traductor: Inmensurable
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¡Camino Marcial! (Novela)
Capítulo 102
¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 101
Estás leyendo el capítulo 101 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.