Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 450 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Ese nombre.
El nombre que Nol acababa de pronunciar.
Ese nombre tan específico pertenecía a una chica que, en algún momento, formó parte de la Academia de Héroes. Una chica que compartió clase con Lumine, Azriel, Celestina y Yelena.
Una chica que había muerto durante el incidente de la mazmorra del vacío.
—¿Qué les pasa a ustedes dos? —preguntó Nol, inclinando la cabeza mientras los miraba.
Ni Lumine ni Yelena respondieron.
Simplemente lo miraron fijamente, como si sus mentes aún estuvieran tratando de asimilar lo que acababa de revelar.
Kanae.
Su compañero de clase.
La causa de su muerte siempre había sido un misterio. Nadie había recibido jamás una respuesta clara sobre cómo falleció.
Al final, la culpa recayó en Neo Genesis.
Todos habían dado por sentado que Neo Genesis le había hecho algo.
'Pero ahora... ahora que lo pienso...'
Los ojos de Lumine temblaron.
«Fue Nol quien finalmente se dejó ver después de su muerte».
Una espada apareció en la mano de Lumine.
Sus dedos se apretaron alrededor de la empuñadura mientras miraba fijamente a Nol.
"¿Azriel sabe esto?"
"¿Maestro?"
Nol parpadeó.
Luego, tras un instante, negó con la cabeza.
"El maestro tenía muchas cosas entre manos en aquel entonces, así que no había necesidad de agobiarlo con algo tan trivial. Y después, no tenía sentido volver a mencionarlo."
"...¿Trivial?"
El brillo de Lumine se intensificó.
A su lado, la expresión de Yelena se ensombreció al ver aparecer un lazo en sus manos.
—Nol... —dijo en voz baja—. ¿Puedes dejar de hablar así? Es repugnante.
"Ustedes dos son muy sensibles, ¿eh?"
"Yelena, yo..."
Los ojos de Lumine se enrojecieron de ira. Las venas se le hincharon en las sienes mientras apretaba con más fuerza la espada.
—Sí —dijo Yelena con voz fría—. Yo siento lo mismo.
Lumine dio un paso adelante.
"Ríndete, Nol."
"¿Rendirse?"
Nol ladeó la cabeza.
"¿Para qué?"
—¿Por qué? —gritó Lumine—. ¡Mataste a Kanae! ¡Una cadete inocente de la Academia, a sangre fría!
Dio otro paso adelante.
"Y tu falta de moral, tu desprecio por la vida, tu obsesión con Azriel... todo eso tiene que acabar."
Nol bajó la mirada.
Por un instante, pareció terriblemente triste.
«¿Por qué asumes que no tengo empatía?», preguntó en voz baja. «¿Por qué asumes que estoy obsesionado con el Maestro?»
Su voz se fue atenuando.
"Yelena cree que soy mala. Tú crees que me entiendes. ¿Y ahora los dos piensan que soy tan débil que también pueden derrotarme?"
—Somos dos —dijo Lumine—, y solo uno de ustedes.
Nol levantó la vista lentamente.
"¿No te estás volviendo un poco engreído?"
El ambiente cambió.
Lumine lo sintió de inmediato.
Algo frío recorrió la arena, deslizándose sobre su piel como escarcha.
Los ojos de Nol habían cambiado.
No, tal vez siempre habían sido así. Tal vez Lumine simplemente nunca se había dado cuenta.
—¿Por qué crees que me mira con tanto miedo? —preguntó Nol.
Lumine se estremeció.
Nol levantó una mano mientras seguía sentado con las piernas cruzadas.
Lumine se tensó al instante. Cambió de postura, alzó la espada y cada músculo de su cuerpo se preparó para lo que Nol estuviera a punto de hacer.
Yelena tensó su arco. Una flecha verde se formó a partir de su maná, apoyada sobre una cuerda brillante tejida con la misma luz. Apuntó directamente a Nol.
Nol sonrió.
—Lumine, eres del tipo de persona a la que le gusta pelear —dijo—. Pero te falta experiencia contra criaturas del vacío y humanos que son...
Sus dedos se crisparon.
"Bueno, simplemente superior a ti."
"¡Agh!"
"¡Puaj!"
Los cuerpos de Lumine y Yelena se tensaron.
Sus armas se les resbalaron de las manos y cayeron al suelo con un estrépito.
Durante un segundo espantoso, Lumine no comprendió lo que había sucedido.
Apretó los dientes, con el pánico reflejado en su rostro mientras intentaba moverse.
No pudo.
Ni un centímetro.
Yelena era igual.
Entonces lo vio.
Un tenue resplandor en el aire.
Trapos.
Miles y miles de hilos.
Lo rodearon. Lo envolvieron. Se enroscaron sobre sus extremidades, su torso, sus muñecas, su garganta.
Los habían atado a él y a Yelena por completo.
"C-cómo..."
Sus ojos se abrieron de par en par, llenos de pura confusión.
A su alrededor, los hilos brillaban tenuemente bajo la luz deslucida de la arena en ruinas.
"¿Cómo... cuándo hiciste esto?"
La sonrisa de Nol se tornó fría y misteriosa.
Su mano alzada permaneció suspendida en el aire, con los dedos curvados alrededor de la red invisible como si sujetara los hilos de una marioneta.
"Puedo hacer mis hilos tan finos que nadie de mi nivel puede verlos a simple vista", dijo.
"El inconveniente es que se vuelven frágiles. Un simple roce puede romperlos."
Sus dedos se movieron ligeramente.
"Pero también puedo hacerlas lo suficientemente gruesas y fuertes como para que la mayoría de la gente de mi nivel no pueda romperlas. Claro que, cuando son así, se pueden ver."
Su sonrisa se acentuó.
"Y al mismo tiempo, puedo controlarlos con tal fluidez, sin importar su estado, que ninguno de ustedes se dio cuenta de que los había estado manipulando cada vez que se acercaban a mí."
"¡Pero es imposible que aún tengas tanto maná después de usar un hechizo tan poderoso!", gritó Yelena.
Sus ojos recorrieron rápidamente los hilos.
Nol aún necesitaría mantenerlos con maná. De lo contrario, alguien tan fuerte como Lumine debería haber podido liberarse.
Y sin embargo, ella podía presentirlo.
Nol seguía vertiendo maná en cada hilo.
"Ah."
De repente, Nol pareció avergonzado.
Entonces rió, radiante y feliz.
"Regenero maná bastante rápido. Jejeje. Puedes ver mi cabello plateado, ¿verdad?"
"¿Pelo plateado...?"
Yelena lo miró fijamente mientras Lumine seguía forcejeando, incapaz de mover ni un dedo.
Nol la señaló.
"Eres muy, muy inteligente, ¿verdad, Yelena? Así que sabes lo que significa cuando alguien tiene el pelo plateado, ¿no?"
El rostro de Yelena se quedó inmóvil.
"...Eres amado por el maná..."
Era una expresión que se usaba para referirse a las personas que nacían con canas.
Las personas así absorbían maná con mucha más facilidad que las demás. Su talento florecía más rápido. Sus hechizos se formaban con mayor rapidez. Sus reservas se recuperaban a un ritmo inusual.
Nol sonrió radiante.
"Yo soy."
Entonces, sin previo aviso, entrecerró los ojos.
"Pero, ¿sabes?, comparado con cierta persona, no es nada."
Su sonrisa se desvaneció.
"Tiene ojos y cabello plateados. Incluso tiene afinidad por el elemento más poderoso del universo."
Yelena se quedó paralizada.
Nol observó su reacción con deleite.
"¿Ya has aprendido la diferencia entre el maná caótico y el ordenado?"
Lumine y Yelena reaccionaron.
Nol se dio cuenta.
Su sonrisa se amplió.
"La humana superior a todas las demás, la que posee el maná ordenado más puro y de la más alta calidad, es Celestina."
—No, pero… —dijo Yelena de inmediato—. Tiene los ojos grises, no plateados.
Nol negó con la cabeza.
"Jeje. Es una princesa con muchos secretos. Pregúntale, y tal vez te responda."
Nol rió con picardía.
La curiosidad de Yelena se despertó sin que ella se diera cuenta. Por un breve instante, pareció querer preguntar más.
Quizás también quería ganar tiempo.
Es hora de que Lumine encuentre la manera de liberarlos.
Pero Lumine finalmente se hartó.
"¡Déjanos ir, Nol!"
—¿Eh? —Nol parpadeó—. ¿Por qué haría yo eso? Planeas hacerme daño, ¿verdad? ¿No es mejor que los mantenga a ambos bajo control por mi propia seguridad?
"Tú...!"
Lumine apretó la mandíbula.
Por mucha fuerza que invirtiera en su cuerpo, los hilos no se aflojaban.
No pudo romperlos.
No pudo romper los hilos de Nol.
"...No puedo destruirlos, Yelena", susurró Lumine.
La expresión de Yelena se tensó con decepción. Luego se volvió hacia Nol, con el rostro endurecido.
"¿Y ahora qué?"
"¿Ahora?"
"¿Vas a matarnos?"
¡¿Eh?! —Los ojos de Nol se abrieron de par en par, como si la sola idea lo ofendiera—. ¿Por qué haría yo lastimarlos a ustedes dos? Son los amigos más preciados del Maestro. Él se entristecería si murieran. ¡Así que simplemente los mantendré prisioneros aquí hasta que termine el escenario!
Nol sonrió radiante, claramente orgulloso de su propia solución.
Yelena no parecía ni mucho menos tan contenta.
"¿Entonces cuáles son tus objetivos?"
"¿Objetivos?"
—No puedes engañarme —dijo—. ¡Sé que no eres quien aparentas ser!
—Ese instinto tuyo sí que es problemático... —murmuró Nol, mirándola con una leve inclinación de cabeza—. Y se convertirá en un problema aún mayor, ¿verdad?
Su sonrisa volvió.
"Mis objetivos son en realidad muy sencillos...", dijo. "Pero no te los voy a decir."
Se rió entre dientes y se llevó un dedo a los labios, con una expresión casi jovial.
Yelena continuó hablando, mientras Lumine permanecía impotente a su lado. Por ahora, decidió dejarla hablar. Parecía tener un plan.
—¿Dónde te encontró Azriel? —preguntó—. Por lo que he oído, vienes del reino del vacío, pero ¿qué hacías allí? ¿Te absorbió una grieta del vacío? ¿Por qué no tienes apellido? ¿Quién eres exactamente, Nol?
Nol abrió la boca para responder.
Pero antes de que pudiera hacerlo, los ojos de Lumine se entrecerraron.
Había visto algo extraño.
Justo detrás de Nol, había otra figura.
Se sentó con las piernas cruzadas, igual que Nol, dándoles la espalda.
Pero esa no era la parte verdaderamente inquietante.
El cuerpo de la figura era completamente negro.
No es de piel oscura. No está cubierto con una capa.
Como si una sombra se hubiera desprendido del suelo, hubiera tomado la forma de una persona y se hubiera instalado allí en silenciosa meditación.
Lumine no sabía por qué su pulso se había acelerado de repente.
No sabía por qué se le dilataban las pupilas ni por qué las venas bajo su piel parecían congelarse. Se le erizó el vello del cuerpo. Una oleada tras otra de horribilización lo recorrió, fría e instintiva, como si su cuerpo reconociera algo que su mente ignoraba.
Nunca antes había visto esa figura.
Nunca había oído hablar de ello.
Desconocía su nombre, su naturaleza y su origen.
Y sin embargo, cuando Lumine habló, la palabra le salió con una facilidad aterradora.
Lo expresó con una voz tan tranquila, tan fluida, tan natural, y sin embargo llena de tal desprecio y repugnancia que parecía surgir no de su garganta, sino de la parte más profunda y antigua de su alma.
Por un instante, incluso Lumine se preguntó si realmente había sido él quien lo había dicho.
"...Demonio."
.
.
.
.
.
.
.
"...¿Qué acabas de decir, Lumine?"
""...""
Lumine y Yelena sintieron cómo se tensaban los hilos.
No solo a su alrededor, sino dentro de ellos, mordiendo con una agudeza que hacía que el dolor recorriera sus cuerpos.
El rostro de Nol se había sumido en un velo de sombras.
Cuando volvió a hablar, su voz era baja y ronca.
"¿Puedes verlo?"
Una leve sonrisa asomó a sus labios.
"...Así que eres igual que Kanae."
Los hilos se tensaron aún más.
"Qué curioso que todo haya ocurrido a la vez. ¿Crees que es una coincidencia, quizás?"
Al mismo tiempo, Lumine oyó un susurro.
No. No se oyó. Se sintió.
Le rozó la piel y las orejas como el viento que se arrastra sobre los huesos, trayendo consigo palabras que no podía comprender.
La mirada de Nol se desvió ligeramente, como si estuviera escuchando a alguien que se encontraba justo detrás de él.
"No... solo conseguirás que sea demasiado doloroso. Al fin y al cabo, son amigos del Maestro. No se merecen eso."
La sangre de Lumine se heló aún más.
Nol estaba respondiendo a alguien.
Respondiendo a la sombra sentada detrás de él.
"L-Lumine..." susurró Yelena con voz temblorosa. "¿Qué... qué dijiste? ¿Por qué dijiste la palabra... demonio?"
Sus ojos se dirigieron rápidamente hacia él.
Ella no lo entendió.
Ella no podía entender.
Porque ella no podía verlo.
Pero Lumine no podía apartar la mirada. Su mirada permanecía fija en Nol y en el ser que estaba detrás de él, con un terror tan profundo que rozaba la reverencia.
"Me retracto, Yelena."
Nol se volvió hacia ella con una expresión radiante.
Por un instante fugaz e insensato, casi pareció tranquilizador.
Hasta que volvió a hablar.
"Parece que al final tendré que mataros a los dos."
"¿Qué...?"
Yelena nunca terminó. Lumine nunca se movió.
Nol apretó la mano alrededor de los hilos. Y los hilos pasaron a través de ellos.
No hubo lucha.
No grites.
Ningún intento final y desesperado de resistir.
Solo un breve destello de dolor, demasiado absoluto para convertirse en sonido, y la visión de la sonrisa de Nol, junto con la del supervisor de la escena, que finalmente había aparecido, perduraron en su último instante antes de morir.

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Camino del Extra (Novela) Capítulo 450
Estás leyendo el capítulo 450 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 31 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.