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Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 440 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"No te preocupes. Te lo prometo. Ve a salvar a Azriel, y una vez que me libere de estas cadenas, haré que Caleus y Lioren paguen." "..." ¿ ...? ...¿Eh? "¿Lumina?" Lumine miró a Celestina. Estaba encadenada frente a él, inmovilizada, pero aun así se comportaba con el orgullo inquebrantable que la hacía merecedora del título de Heredera de Hielo. Su postura era firme. Su mirada era fría. Su voluntad no se había doblegado. Y sin embargo, Lumine apenas la vio. Su mirada se perdió en el aire, sin enfocar. "¿Lumine? ¿Me oíste?" "¿Sí? No... espera... ¿qué? ¿Lo siento...?" Aún aturdida, Lumine miró a su alrededor. Solo entonces se dio cuenta de dónde estaba. 'No... q-qué... qué... qué pasó?' Se le fue el color de la cara. Palideció, quedó terriblemente pálido, como si hubiera sufrido una enfermedad repentina. Las piernas le flaquearon y, antes de que pudiera detenerse, se tambaleó hacia atrás y cayó aparatosamente al suelo. Directamente en una mancha de sangre. Bajó la mirada hacia sus manos. Estaban temblando. La sangre sucia se adhería a sus palmas, oscura y húmeda, filtrándose entre sus dedos. Al mirarla, sus ojos también comenzaron a temblar. "¿Eh? ¿Lumine? ¿Qué pasa? ¿Te he pedido demasiado...?" En el instante en que Celestina vio su estado, su firmeza se hizo añicos como si hubiera sido una mentira desde el principio. El pánico se reflejó en su rostro y, en un instante, la heredera desapareció. Solo quedaba una niña asustada y preocupada. "¡¿Qué...?! ¡¿Qué?! ¡Oye! ¡Lumine, estás sangrando por la nariz! ¡Lumine! ¡Espera, no! ¡Yelena! ¡Yelena! ¡Baja aquí rápido! ¡Rápido!" '¿Por qué...? ¿Por qué estoy de vuelta aquí...?' Lo último que recordaba era estar de pie en aquel acantilado con Azriel y Lioren, y entonces... Y luego... Y luego- "¡Luz!" La voz de Yelena lo sacó de sus pensamientos. De repente, se arrodilló a su lado, sujetándole los hombros con ambas manos. Tenía el rostro pálido de terror, los ojos muy abiertos y brillantes como si estuviera a punto de llorar. "¿Y-Yelena...?" "¡Lumine, por fin has vuelto!" "¿De vuelta...? ¿De vuelta de qué...?" Todavía le daba vueltas la cabeza. El mareo y la confusión se mezclaban en su interior, y el estómago le revolvía con tanta violencia que tuvo que reprimir las ganas de vomitar. "¡Dímelo tú! ¡Tenías una hemorragia nasal y no nos respondías! ¡Estabas tan pálido que pensé que te ibas a morir! ¡Y de hecho, todavía lo estás!" "Eh...?" Lumine lentamente llevó sus dedos bajo sus fosas nasales. Sus dedos quedaron mojados. Rojo. "Oh..." Cuando Celestina vio que había vuelto en sí, su expresión de preocupación se suavizó. Sus labios, que habían estado apretados en una línea tensa, se relajaron mientras dejaba escapar un suspiro de alivio. Un instante después, se obligó a recuperar la compostura. "¿Qué pasó, Lumine?" La preocupación de Yelena había disminuido, pero solo ligeramente. "Yo... no lo sé..." Lumine alzó una mano temblorosa y se la llevó a la mejilla. Un fuerte dolor de cabeza le palpitaba detrás del ojo izquierdo. Haciendo una mueca de dolor, miró a Celestina. "¿Qué... qué me dijiste? ¿Antes... de que me enfermara?" Su forma de hablar dejó claro a ambas chicas que Lumine no era él mismo. Celestina dudó. "...Te dije que salvaras a Azriel mientras yo me encargaba de Lioren y Caleus. Pero olvídate de eso ahora. No estás en condiciones de ir a ver a Azriel." "No... yo..." Las palabras le salieron por instinto, sin pensarlo. Celestina lo interrumpió fríamente, con voz autoritaria. "No. Apenas distingues entre la izquierda y la derecha. Enviarte a salvar a Azriel sería demasiado peligroso. No sabemos qué podría pasar, y no estoy de humor para descubrir que moriste por no esquivar el derrumbe de un piso entero sobre tu cabeza." "...Bien." ...Bien. Ahora lo sabía. "¡Argh!" "¡Luz!" ¡Tráiganmelo rápido! Lumine se agarró la cabeza con ambas manos mientras el dolor de cabeza empeoraba. Ahora lo recordaba. Azriel. Azriel. Azriel. Azriel. Azriel. Azriel. 'Él derribó todo el acantilado consigo y... y... y mató... Nos mató a todos.' El horror se retorció en el rostro de Lumine. Miró a Celestina mientras Yelena intentaba acercarlo a ella. Le empezaron a zumbar los oídos. Más sangre le goteaba de la nariz, tibia y constante, y el zumbido se hizo más fuerte. Más fuerte. Más fuerte. Hasta que ahogó todo lo que le rodeaba. Las chicas gritaban. Podía ver cómo movían la boca, sus rostros contraídos por el miedo, pero sus voces quedaban ahogadas por el ruido en su cabeza. Lo único que Lumine apenas pudo oír entre el zumbido fue un grito. O un grito. O tal vez algo que se encuentra entre ambos. 'Ah, no... esto no puede ser real...' Lumine comprendió lo que había sucedido. 'Yo... yo fui... ¿Volví atrás en el tiempo?' "..!" Entonces, sin previo aviso, sintió el delicado peso de dos manos delgadas posarse sobre sus hombros desde atrás. El cuerpo entero de Lumine se puso rígido. Su tacto era suave. Demasiado blando. No era la suavidad del calor ni del consuelo, sino algo pálido y antinatural, algo que le tensaba la piel como si intentara desprenderse de sus huesos. Sus dedos se detuvieron allí un instante, ligeros como un suspiro, antes de deslizarse por sus brazos con una paciencia lenta y pausada. Se le revolvió el estómago. La bilis le subió a la garganta. No sabía por qué le aterrorizaba tanto. No había fuerza en ello. Ninguna garra clavándose en su carne. Ninguna hoja presionando su garganta. Ninguna violencia que pudiera comprender, ninguna violencia contra la que pudiera luchar. Pero... La delicadeza parecía deliberada. Íntimo. Obsceno. Cada roce de sus dedos parecía dejar algo bajo su piel, una sensación repugnante y nauseabunda que se extendía por todo su cuerpo como la podredumbre que brota bajo la carne. Entonces ella rodeó su pecho con sus brazos. Lumine dejó de respirar. Lo envolvieron con tanto cuidado que, por un instante terrible, casi pareció una muestra de afecto. Pero no había consuelo en ello. Sin calor. Sin humanidad. Solo una presión fría y sedosa lo atraía hacia atrás contra algo que no podía ver, algo que lo sujetaba como si le perteneciera. Una repulsión intensa lo recorrió, tan aguda que le oprimió la garganta. Quería moverse. Quería liberarse a la fuerza, apartarla, arañar cada lugar que sus dedos habían tocado hasta que su piel sangrara. Pero su cuerpo no le hacía caso. El miedo se había arraigado demasiado profundamente en sus miembros, despiadado y absoluto, dejándolo congelado en el hueco de su abrazo. Su. ¿Quién era ella? No. ¿Qué era ella? Las preguntas surgieron en su mente, pero le parecieron inútiles en el mismo instante en que se formularon. Un instinto más antiguo que el pensamiento se repelió de ella, gritando que aquello no era una mujer, ni una persona, ni nada que debiera haber estado tan cerca de él. Se sentía como algo que había aprendido la ternura observándola desde lejos. Algo antiguo y vacío, que intenta imitar el amor con sus manos. Entonces sus labios rozaron el borde de su oreja derecha. Lumine sintió un vuelco en el estómago. "Mi héroe..." El susurro se deslizó en su interior, suave e íntimo. Por un instante, el ensordecedor zumbido y los gritos lejanos se desvanecieron. Ahora podía oír su propio pulso, frenético e irregular, atrapado bajo la suave presión de sus brazos. Su boca permanecía cerca de su oído, tan cerca que cada leve movimiento de sus labios rozaba sus nervios. Un escalofrío lo recorrió, nacido de un terror tan íntimo que casi se asemejaba a la vergüenza. Su cuerpo se estremeció al contacto, y el asco que siguió fue inmediato y violento, inundándolo con ganas de vomitar. Aun así, ella lo abrazó. Aun así, ella lo tocaba como si fuera algo preciado. Sus labios permanecieron cerca de su oído con una paciencia casi sobrehumana. Cuando volvió a hablar, su voz se desplegó en un murmullo bajo y aterciopelado. Fue hermoso. Insoportablemente hermoso. El tipo de belleza que pertenecía a las cosas envenenadas y a las tumbas iluminadas por la luna. A las flores que brotaban de las bocas de los cadáveres. Divino, tal vez. Pero no es sagrado. Suave, tal vez. Pero no amable. "Una pequeña luz..." susurró. A Lumine se le heló la sangre. En algún lugar, bajo el horror, bajo el asco repugnante, bajo la insoportable sensación de sus brazos rodeándolo como si tuviera todo el derecho a tocarlo, otra voz susurró en la oscuridad. "Esto es lo que llamamos... una segunda oportunidad." [La habilidad ???, [Rehacer], se ha activado correctamente.]
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Camino del Extra (Novela) Capítulo 440

Estás leyendo el capítulo 440 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 7 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.