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Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 438 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"¿Qué voy a hacer ahora, eh...?" Azriel ladeó la cabeza. Lioren asintió. "Si llegamos a la cima, no me quedará más remedio que abandonarte. Al mismo tiempo, cuando comprendas el precio de matarte, todos te buscarán. Y dado que tu condición es irreversible... solo te quedan unos pocos caminos." "Entonces estás diciendo..." Azriel levantó un dedo. "A: Me entrego a los hermanos para que puedan llegar a un acuerdo en la cumbre e intentar que se cumpla ese deseo." Él levantó otro. "B: Dejé que alguien me matara. Principalmente tú. De esa forma, te convertirías en uno de los humanos más poderosos que existen, si no el más poderoso. Incluso yo tengo que reconocer que serías capaz de proteger a la humanidad y tal vez darnos una oportunidad de sobrevivir." Entonces Azriel bajó la mirada hacia el océano. "O C..." Su voz se suavizó. "...Me quito la vida y no dejo que ninguno de ustedes gane." Su visión se nubló varias veces mientras contemplaba las aguas que se extendían debajo. Luego se despejó. Y de repente, el océano fue engullido por completo por el fuego. Un resplandor plateado, puro y radiante, consumió el agua, brillando con tal intensidad que iluminó todo a su alrededor. El mar se había convertido en un océano de llamas que se extendía mucho más allá del horizonte. Fuego. Tanto fuego. Fuego. A Azriel le empezó a picar el cuello. Se llevó la mano ensangrentada y arañó con la suficiente fuerza como para abrir la piel. Luego volvió a beber del frasco. Un instante después, todo volvió a la normalidad. No más fuego. Se acabó el picor. Y sin embargo, su cuerpo seguía ardiendo. "¿Azriel?" Azriel giró la cabeza cuando Lioren lo llamó. Sus miradas se cruzaron. Por un instante, Azriel sintió cómo el color del mundo se desvanecía lentamente. Todo a su alrededor quedó engullido por un gris apagado, como si el mundo mismo se hubiera marchitado. Sintió un vacío en el corazón. Entonces se dio cuenta de algo. Sus emociones habían desaparecido. Un segundo después, como si el tiempo se reiniciara, todo volvió a empezar. El color se extendió desde él y regresó al mundo. Con ello volvieron sus emociones. Sin embargo, su corazón seguía vacío. —¿Azriel? —llamó Lioren de nuevo. Solo entonces Azriel volvió a prestar atención. "¿Sí?" "¿Qué decisión estás tomando?" Azriel miró fijamente al frente. "...Siendo realistas, la mejor opción sería la B. Tiene todas las ventajas, salvo que yo muera." Hizo una pausa. "Bueno, algunas personas también lo considerarían un mérito." —Eso es cierto —coincidió Lioren. Luego volvió a mirar hacia el océano. Durante un rato, ninguno de los dos dijo nada. Por fin, Lioren habló. "...Y sin embargo, siento un molesto cosquilleo en la garganta cuando hablamos de esto." El rostro de Azriel se contrajo de asco. "Uf. No empieces a emocionarte ahora, Lioren. Eso es asqueroso." Volvió a mirar hacia el océano. No se cansaba de ello. Era inmenso. Qué aterrador. Y sin embargo... Había algo en aquello que hacía que Azriel no pudiera apartar la mirada. Como si el agua quisiera arrastrarlo. Como si, si saltara, simplemente... Ahogar. Ahogar. Ahogar. —¿Te acuerdas de aquella apuesta que hicimos hace dos años? —preguntó Lioren de repente. Lentamente, los labios de Azriel se curvaron hacia arriba. "Ah, sí. ¿Te refieres a la apuesta que gané?" Lioren entrecerró los ojos y frunció ligeramente el ceño. Antes de que pudiera hablar, Azriel continuó. "No morí, ¿recuerdan? Simplemente estaba en el Reino del Vacío mientras todos ustedes me daban por muerto. Así que tanto ustedes como el Oráculo estaban equivocados." Su sonrisa se amplió. "Y así, gané. Como siempre." "Creo que te debo un favor, entonces." "Oh, no me debes ningún favor." Azriel levantó dos dedos. "De hecho, me debes dos." Lioren ladeó la cabeza con expresión inquisitiva. Azriel explicó: "Te proporcioné información valiosa sobre el Maestro Corven, que sigue vivo. Sus habilidades. Su estado. Y, lo más importante, la oportunidad de darle caza tú mismo." Por un instante, la mirada de Lioren se volvió aún más fría de lo que ya era. "¿Quieres decir que perdiste contra él y ahora estás intentando aprovechar la oportunidad para sacar algún provecho?" "¿Importa?" Los ojos de Azriel se volvieron igualmente fríos. "Sí, lo hace." "No. No lo hace." La voz de Azriel se volvió más aguda. "Podría haberlo matado, Lioren. Claro que me habría costado mucho, pero tuve varias oportunidades para hacerlo. En cambio, elegí el resultado que más nos beneficiaba a todos. Un resultado que no requería que decenas de personas más se sacrificaran por su muerte." Lioren no dijo nada. La mirada de Azriel no vaciló. "Sé que no quieres que el Maestro Corven muera, Lioren. Y conozco tu relación con tu padre. Así que aprovecha la oportunidad. Di que me debes otro favor, o lo perseguiré yo mismo." Su voz se fue apagando. "Y esta vez, no dejaré que se escape." Se hizo el silencio entre ellos. Entonces, para sorpresa de muchos, Lioren cedió. "...Muy bien." Levantó la vista, con la mirada casi distraída. "Azriel, date prisa y cobra esos favores. De lo contrario, parece que no te quedará mucho tiempo para aprovecharlos." "Je." Azriel soltó una risita. "Los conservaré un poco más. Solo quería que supieras que estás en deuda conmigo, amigo mío." "Qué amigo tan cruel." "Eso dices tú." De repente, Lioren suspiró. Para alguien como él, eso era raro. "...Una semana después de que se suponía que habías muerto, visité a la tía Lyraelle. Se enteró de todo. La apuesta. El oráculo. Todo. Estaba muy disgustada. No la he vuelto a visitar desde entonces." El rostro de Azriel permaneció lo más impasible posible. "Ya me lo imaginaba." "...¿La has visitado desde que regresaste?" Azriel apartó la mirada. "...No", susurró. Su expresión se ensombreció ligeramente. "He estado ocupado." "¿Estás mintiendo?" "No." "Sí es usted." "No." "Sí." "No." "Sí." "No." "Sí." —B-bien. Estoy mintiendo. ¿Y qué? —espetó Azriel, con el rostro contraído—. Tenía miedo de verla. Pero no estás en posición de juzgarme, teniendo en cuenta que tú también la has estado evitando. "Nunca dije que tuviera miedo." "Ahora estás mintiendo." "No." "Sí." "No." "Sí." "No." "...Me rindo." Azriel pasó su mano seca y ensangrentada por su cabello seco y enmarañado de sangre. "Me arrepiento de haberla evitado. De verdad. Pero aun así..." Exhaló. "Supongo que ya es demasiado tarde para eso. Supongo que me da un poco de pena que haya respetado mis deseos y que probablemente estuviera esperando a que la visitara cuando estuviera listo." —Eso parece —coincidió Lioren. Luego, tras un momento, añadió: "Pero si te sirve de consuelo, parece que se alegró muchísimo cuando le llegaron las noticias de tu regreso." "¿Eh?" Azriel se volvió hacia Lioren. Al instante, sintió una terrible y ominosa sensación que le recorría la columna vertebral. "Después de todo, la prueba está ahí. Ahora está embarazada. Tan feliz de que estuvieras vivo, decidió dar vida teniendo sexo..." "¡Ahhhh! ¡Cállate! ¡Cállate!" Azriel se abalanzó hacia adelante y lo derribó. Entonces le tapó la boca a Lioren con ambas manos, y su rostro se puso repentinamente rojo como un tomate bajo la sangre que lo cubría como camuflaje. "¡Ah! ¡Oh, Dios! Lioren, ¡de verdad necesitas saber cuándo guardar tus pensamientos para ti misma! ¡Mierda! ¡Esto no es bueno para mi estado mental!" Los ojos de Lioren delataban su confusión. Aun con las manos de Azriel cubriendo su boca, ladeó ligeramente la cabeza. Azriel retiró las manos a regañadientes. Los dos se encontraban ahora en una posición incómoda en el suelo. "Pensaba que los humanos eran naturalmente felices ante la perspectiva de traer nueva vida al mundo..." "¡Esta vez no! ¡Al menos no cuando aparentemente soy un factor para que esto suceda!" "...No entiendo." "...No tienes remedio." Aún sonrojado por la vergüenza —una expresión que casi nadie había visto jamás en el rostro de Azriel—, volvió a sentarse correctamente, con el cuerpo temblando de mortificación. Lioren hizo lo mismo. Quizás se había movido demasiado, porque Azriel sintió que le sangraba la nariz de nuevo. La sangre también empezó a gotear por las grietas que se extendían por su cuerpo. Como si eso hubiera sido el detonante, el hermoso paisaje que tenían ante sí de repente se sintió más pesado. Más solemne. A pesar de las extrañas bromas que acababan de intercambiar, el silencio volvió a reinar entre ellos. Juntos, miraron hacia el sol lejano. Parecía tan cerca. "...Gracias, Lioren", dijo Azriel en voz baja. "¿Para qué?" "Han pasado demasiadas cosas." "..." "Es tanto que he dejado de pensar. Ya ni siquiera quiero pensar. Todo lo que he descubierto... si me pongo a pensarlo bien, no creo que pueda soportarlo. Me derrumbaré." Se quedó mirando al mar. "Pero esto..." Una leve sonrisa asomó a sus labios. "Me ayudaste a sentirme distraído. Un poco normal. Por primera vez en mucho tiempo." Su mirada se suavizó. "Por eso, te doy las gracias." Por un instante, Lioren guardó silencio. Las gaviotas graznaban en algún lugar debajo de ellos. "...Ojalá esto hubiera podido ser de otra manera, Azriel." Azriel apretó los labios. Entonces cerró los ojos. "...¿Es eso así?" "Realmente." Azriel oyó a Lioren ponerse de pie. Entonces lo oyó acercarse lentamente por detrás. "Entonces es una lástima, Lioren." "Quiero que entiendan que mi decisión no nace de la codicia. Simplemente he decidido que este es el camino más lógico. A cambio, debo asumir la responsabilidad." "Responsabilidad, ¿eh?" "No te pediré perdón. A pesar de haberte dado la oportunidad de elegir entre tus opciones, siempre supe que no podría cumplirlas." "No pasa nada, Lioren." Azriel sonrió con tristeza. "Entiendo cómo piensas. ¿Lo recuerdas? Siempre lo sé." 'Este sitio no es un mal lugar para morir, para ser honesto...' Fue extraño, la verdad. Azriel se convirtió en el Apóstol de la Muerte al morir. Y, sin embargo, desde aquel día, nunca volvió a pensar seriamente en quitarse la vida. Fue irónico. El apóstol de la muerte, que arrebataba vidas, pero no podía arrebatar la suya propia. ¿Y ahora qué? ¿Podría dejarse matar? "Si eres tú, Lioren..." Su susurro casi se perdió en el viento. "Tal vez pueda dejar que suceda." "Sin embargo, me resulta doloroso pensar en traicionarte." La voz de Lioren se mantuvo tranquila, pero había algo extraño en ella. "Qué peculiar. La sensación es leve, pero inquietante. Conozco bien la traición. Aquellos que comparten mi sangre, aquellos que supuestamente son mis más cercanos, aquellos a quienes debería llamar familia, me han traicionado muchas veces." "..." "¿Es porque soy yo quien está traicionando esta vez? ¿O es porque eres mi amigo?" "Tal vez ambas cosas", dijo Azriel. "Tal vez." Relajado, Azriel abrió los ojos y contempló el sol. En ese mismo instante, apareció un panel ante ellos. Y con ello, el supervisor del escenario se materializó, flotando en el aire con una sonrisa radiante. [Valientes participantes, han demostrado que desean vivir y, por lo tanto, son dignos de ser juzgados. Felicitaciones. Han llegado a las horas finales del escenario. Sin embargo, para que haya una noche final, primero debe haber un día final. ¿Qué prueba les espera en sus últimas veinticuatro horas en este mundo?] Eso fue lo que dijo el panel. Al mismo tiempo, Azriel oyó pasos. Pasos apresurados. Salieron del túnel que estaba detrás de él, acercándose a paso frenético. Luego se oyó un grito desesperado. "¡Azriel!" Sin darse la vuelta, Azriel sintió que sus ojos se abrían de par en par por la sorpresa. '¡¿Lumine...?!' Entonces su triste sonrisa se transformó en una más amplia. Qué estúpido de su parte. Después de todo, esto debería haber sido previsible. "...Ustedes dos..." Dejó escapar un suspiro silencioso. "No importa qué tipo de vida tengas, realmente eres una molestia para mí."
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Estás leyendo el capítulo 438 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 6 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.