Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 432 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El corazón de Azriel ya no podía soportarlo más.
No, en serio.
Olvídate de los dioses. Olvídate de este mundo. Olvídate de los participantes. Olvídate de su síndrome del núcleo de maná. Olvídate del hecho de que su cordura se le escapaba segundo a segundo.
Llegados a este punto, lo que realmente acabaría con Azriel podría ser un ataque al corazón.
Mirando fijamente a Celestina, que seguía con la mirada baja, abrió la boca para responder.
Luego lo cerró.
Se quedó en silencio, porque ni siquiera sabía qué debía decir.
Finalmente, preguntó:
"¿Cuánto tiempo fingiste estar inconsciente?"
Celestina no respondió de inmediato.
"Eres un hipócrita, ¿verdad, Azriel?"
Murmuró las palabras que Pollux había pronunciado.
—Desde ahí en adelante... —dijo en voz baja—. Hasta el final... donde le disparaste...
Daba la impresión de que no estaba del todo segura de si aquello último había sucedido realmente.
Azriel cerró los ojos.
"...¿Qué quieres que diga?"
"La verdad sería de gran ayuda."
Dejó escapar una risita suave y vacía.
Azriel apartó la mirada.
"¿Me creerías si te dijera que esas fueron simplemente las últimas palabras de un niño con delirios?"
Se hizo un momento de silencio.
"No."
Celestina finalmente levantó la vista.
Para entonces, sus ojos parecían haberse acostumbrado por completo. Y al contemplar a Azriel frente a ella, comenzaron a temblar.
Luego se ensancharon.
Su mirada recorrió su rostro hasta llegar a su torso desnudo. Las grietas. La sangre. La piel desfigurada.
Sus ojos se abrieron todo lo que pudo.
"¡Dioses, Azriel... ¿Qué... qué es esto!? ¿Qué has hecho!"
Gritó las palabras con voz cargada de preocupación. Intentó avanzar, pero las cadenas la detuvieron.
—Lo siento —dijo Azriel—. No puedo romper esas cadenas. Tendremos que esperar a que llegue Sir Felix. O, si ha muerto, a alguien de igual nivel. Estas cadenas también están bloqueando tu maná.
¡Olvídate de las cadenas! ¿Qué te ha pasado?
Su rostro reflejaba toda la magnitud de su preocupación.
Azriel bajó la mirada hacia sí mismo y luego se encogió de hombros levemente.
"Bueno, puede que haya usado demasiado maná para llegar hasta aquí."
"¡Esto es por tu síndrome del núcleo de maná, ¿verdad?! ¡Tonto! ¿Por qué usaste tu maná sabiendo que lo empeoraría?"
Los labios de Azriel se crisparon.
La irritación se agitó en su pecho.
"Adivina, Celestina. No es que tuviera mucha opción, con dos princesas desaparecidas delante de mis narices, un equipo de rescate incompetente a mi cargo y Lioren también desaparecido. ¿Para qué iba a usar mi maná entonces, eh?"
Celestina apretó los dientes.
"Eso..." Bajó la mirada. "No tuve más remedio que obedecer. Jazmín... de repente perdió el conocimiento, y entonces un grupo de diez maestros nos rodeó. Yo... yo habría luchado. Habría hecho cualquier otra cosa si la seguridad de Jazmín no hubiera estado en peligro."
Como si estuviera furiosa consigo misma, bajó la mirada.
Entonces Azriel vio la indignación reflejada en sus ojos.
"Si Lioren está desaparecido... ¿cómo llegaste hasta nosotros? Sir Felix solo no habría sido suficiente para llegar hasta todos. Mencionaron que en realidad había incluso más de diez maestros aquí, así que..."
—Caleus está con él —dijo Azriel—. Y algunos más. Yelena y Lumine también. Les mentí diciéndoles que crearía una distracción. Pero la verdad es que ellas mismas fueron la distracción. Mientras peleaban, planeaba llegar hasta ti y Jazmín rápidamente, y luego marcharme cuanto antes.
Hizo una pausa.
"Hasta que, bueno... parece que me tendieron una emboscada."
Celestina levantó la vista, confundida.
¿Caleus? ¿Y qué quieres decir con que te tendieron una emboscada? No me digas que luchaste contra un maestro. No... ¿luchaste contra varios maestros? ¿Y ganaste?
Azriel se rascó la nuca.
"Bueno. Más o menos."
"¿Más o menos?"
"Entré por una puerta trasera. Me condujo a la arena de este coliseo, donde me encontré rodeado por el príncipe Dorian y otros treinta maestros."
Celestina se quedó quieta.
Azriel continuó.
"Ah, y al parecer Caleus fue quien conspiró con el príncipe Dorian —un miembro de la realeza de este reino— para que te secuestraran. Solo el muy canalla tuvo que ayudarnos después de darse cuenta de que Jazmín también había sido secuestrada."
Su expresión se ensombreció.
"Los maté a todos. Luego vine aquí, y... sí."
Si Celestina ya estaba enfadada antes, ahora estaba furiosa.
Azriel retrocedió un poco al ver su expresión. Sus pupilas se estrecharon y sus ojos grises comenzaron a brillar con un resplandor plateado.
"¡Ese pedazo de mierda de pelo morado...!"
Su voz salió baja y mortal.
"¡Esta vez se pasó de la raya! ¡Lo mataré! ¡De verdad lo mataré!"
"...Ajá."
Entonces, como si acabara de escuchar el resto de sus palabras, Celestina se quedó paralizada.
Sus ojos plateados, parecidos a los de un zorro, volvieron a mirarlo fijamente.
"¿Treinta maestros...?"
Parecía como si alguien le hubiera dado una bofetada.
"E... ¿perdón? ¿Estás bromeando, verdad?"
"¿Acaso parezco estar bromeando?"
"...No."
Ella tragó.
"Definitivamente no."
Sacudió ligeramente la cabeza, con los labios apretados en una fina línea.
"¿Cómo... lograste matar a más de treinta maestros y salir... con vida? Pensé que dejar caer un piso sobre mi cabeza mientras caía con una criatura del vacío de rango demoníaco que acababas de matar ya era el colmo de tu locura..."
Azriel quiso fingir una tos al oír mencionar cómo le había dejado caer un piso en la cabeza en el centro de contención.
En cambio, tosió de verdad por accidente.
La sangre se deslizó por sus labios.
Intentó ocultarlo, pero se detuvo al darse cuenta de que Celestina ya lo había visto.
"...Sinceramente, no lo recuerdo", dijo en voz baja.
"Simplemente... los maté a todos."
No parecía convencida.
Pero Azriel no supo qué más decir.
Pollux debió saber que Celestina fingía dormir. Debió saber que había muchas probabilidades de que el supervisor y los demás dioses estuvieran observando. O al menos escuchando.
Y sin embargo, había dicho lo que dijo.
Pero entonces Azriel se preguntó por qué debería molestarse en esforzarse tanto en este momento.
¿Por qué importa?
Todo ya se había ido al traste.
Miró a Jazmín, que seguía durmiendo plácidamente.
Luego bajó las rodillas al suelo.
Pero...
Azriel no quería que los dioses contemplaran a Jazmín.
O Celestina.
Él la miró.
Parecía que ya se había dado cuenta de que él estaba dándole vueltas a algo en su cabeza. Y por la seriedad en sus ojos, Azriel supo que, si tenía la oportunidad, no lo dejaría pasar.
Ahora no.
Nunca.
Ni siquiera si solo le quedaran unas horas de vida.
"Sencillamente hay demasiado que decir", admitió.
Celestina frunció el ceño.
Estaba a punto de hablar, pero Azriel continuó antes de que pudiera hacerlo.
Aquí les presento la versión resumida. Los escenarios, también conocidos como las Teogenias, son realidades ficticias construidas dentro de un reino artificial por una raza a la que pertenecen los diez dioses. Afirman que su propósito es "juzgar" a los humanos, pero en realidad nos utilizan como entretenimiento. Recompensan a los participantes según su desempeño y los objetivos cumplidos, como si todo fuera un juego divino.
Celestina lo miró fijamente.
La expresión de Azriel no cambió.
"Pero esta situación en particular es diferente. Nunca tuvo la intención de juzgar a ninguno de ustedes. Parece haber sido diseñada específicamente para mí. Como si yo fuera el único participante real aquí. Y su propósito es quebrantarme de maneras muy específicas, para algún fin que los dioses deseen. Todavía estoy tratando de averiguar cuál es ese fin."

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Estás leyendo el capítulo 432 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 4 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.