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Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 430 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Con control absoluto —conciencia, intención, esfuerzo— Azriel rió esta vez. Se rió a carcajadas, con aire de complicidad, ante la escena que tenía delante. Y, por más inquietante que parezca, su risa coincidía con esas risas lúgubres. Al final, la risa de Azriel resultó totalmente deprimente. Se hizo añicos, al igual que su rostro, mientras se obligaba a dar un paso tras otro hacia la larga mesa. Cuando llegó a la silla vacía, se sentó. Solo entonces miró hacia el otro lado. Él estaba sentado allí. Otro él. Es la viva imagen de Azriel. Su torso estaba expuesto, fracturado y cubierto de grietas. La sangre lo cubría de pies a cabeza, y las heridas de su cráneo aún permanecían abiertas, supurando lentamente. Miraba fijamente con una expresión pensativa y fúnebre, con una pierna cruzada sobre la otra y los brazos cruzados sobre el pecho. Entonces habló, con una voz casi lacrimógena. "Nació bajo un cielo prestado, con aliento a sal marina, un niño que soñaba demasiado a menudo con el azul más allá de su muerte. Su padre le dio forma de alas frágiles de plumas, cera e hilo, con manos temblorosas que sabían demasiado bien las advertencias que quedaron sin decir. No vueles bajo, dijo el padre. Las aguas hambrientas esperan. No vueles alto, hijo mío insensato, El sol nunca ha rezado. Azriel parpadeó. Solo entonces se dio cuenta de lo que su otro yo estaba recitando. Un poema. Un poema sobre el niño que voló demasiado cerca del sol. Sin darse cuenta, Azriel se acomodó mejor en la silla y escuchó. "Pero Ícaro solo oyó el viento, esa dulce y plateada llamada, la voz que le habla a un niño solitario Él no nació para gatear. Se elevó por encima de los muros de la prisión, por encima del dolor, la piedra, y por un instante, el mundo de abajo podría reclamarlo como propio, no como suyo. Su padre lloró, pero la alegría es fuerte, y la juventud es difícil de salvar; El cielo se había abierto como una puerta, El mar abajo, una tumba. Se rió porque el aire era amable, porque las cadenas habían desaparecido, porque su corazón, que permaneció quieto durante tanto tiempo, Finalmente habíamos encontrado el amanecer." Un dolor agudo se extendió por la mano derecha de Azriel y subió por su brazo. Bajó la mirada y vio que las grietas se habían extendido aún más por su piel. Le temblaba la mano. No pudo detenerlo. Sin darse cuenta —o quizás simplemente indiferente— su otro yo no se detuvo. "El sol miraba hacia abajo con dientes dorados, La cera comenzó a supurar, y una a una, las plumas cayeron como oraciones demasiado frágiles para ser mantenidas. Sus brazos se extendieron hacia el azul vacío, Su voz se quebró en espuma, y de repente el cielo lo olvidó Siempre fue su hogar. Cayó, no como algo malvado, no fue castigado por su orgullo, pero como un niño que amaba la luz y voló demasiado cerca del interior. Su padre gritó su nombre abajo, pero los nombres no pueden deshacerlo la distancia entre los chicos que caen y manos que nunca conocieron. El mar lo recibió suave y frío, como si no tuviera malas intenciones, y cerró sobre sus alas rotas, su cabello, su pequeño calor. Ningún trueno habló. Ningún dios se inclinó. Ninguna lección rompió el silencio. Solo el sol, aún brillante arriba, fingió que no le importaba. Y en algún lugar bajo olas tranquilas, donde brillan las plumas doradas, un niño que amaba demasiado el cielo se desvaneció suavemente de su sueño." Finalmente terminó. Siguió un silencio apacible. Ni el viento aullaba ni susurraba. Ni gritos. Ni alaridos. Ni pasos. Ni estruendo de batalla. Azriel cerró los ojos e intentó disfrutar de ese silencio, porque le parecía... Bien. Por un breve instante, sintió la mente en blanco. Tranquilo. Entonces, tan suavemente como pudo, como si temiera perturbarlo, dijo: "...Eso fue hermoso." Azriel chasqueó los labios. "¿Soy Ícaro?" Como no había abierto los ojos, no podía ver la expresión de su otro yo. Sin embargo, Azriel sabía que había negado con la cabeza. Su tono no cambió. «Naciste bajo un sol abrasador, ese ojo viejo e implacable, y lo llamaste fortuna hasta que la fortuna empezó a reírse. La vida te dio la muerte. La muerte te dio la vida. Entre ellas caminaste, como una criatura pálida y desafortunada. Mitad niño. Mitad presagio. Un alma calcinada y purificada por la lenta alquimia del dolor.» Esas palabras hicieron que Azriel abriera los ojos. Su otro yo le devolvió la mirada con ojos compasivos. Una desagradable punzada de fastidio recorrió a Azriel al encontrarse con esa mirada. No le gustó. Esta persona no le caía bien. No le gustaba que lo miraran con lástima. «Pobre niño. Pobre rey. Pobre príncipe. Pobre santo del matadero. Pobre don nadie. Solo querías salvar lo que amabas. Pero el amor también es una conflagración. No pregunta qué debe salvarse. Solo arde, y arde, y arde, hasta que incluso el sol aparta la mirada.» Azriel apretó los puños. Estaba a punto de hablar cuando de repente se atragantó con su propia saliva. Se tapó la boca y tosió varias veces; cada respiración le raspaba dolorosamente la garganta. Cuando bajó la mirada hacia su mano seca y aún temblorosa, vio algo fresco y húmedo que se extendía por su palma. Sangre nueva. Su mirada se volvió apagada. 'Mierda...' Azriel miró a su otro yo. "¿Ya terminaste tus poemas?" "..." El otro él simplemente se quedó sentado en silencio. No dijo nada. Eso solo enfureció aún más a Azriel. Estuvo a punto de estallar, a punto de soltar las palabras, pero las reprimió junto con el ardor que le subía por la garganta. Luego preguntó, con más calma: "...¿Quién soy yo?" —Tú eres yo —respondió con voz monótona. "Y yo soy tú." Apretando los dientes, Azriel ya no pudo contenerse. ¿En serio? ¿Quién iba a pensar que la persona sentada justo enfrente de mí —con el mismo pelo, la misma piel, los mismos ojos, los mismos pulmones— era yo? ¡Guau! ¡Qué genio! Debo ser un completo idiota por no haber pensado en eso antes. A diferencia de Azriel, su otro yo no reaccionó en absoluto. Simplemente dijo: "Quieren destrozar no solo tu mente, sino también tu espíritu." Los ojos de Azriel se enrojecieron. Entonces, una leve sonrisa apareció en el rostro del otro. Azriel casi se lo pierde. "Pero los insensatos se engañan a sí mismos actuando como sabios."
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Camino del Extra (Novela) Capítulo 430

Estás leyendo el capítulo 430 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 4 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.