Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 429 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Los ojos de Azriel se abrieron lentamente de ira.
"...Tú... sabes por qué."
Pólux parecía divertido.
"¿Lo hago, monstruo?"
Azriel apretó la boca del Aguíla del Desierto contra su frente.
La mirada de Pollux se desvió naturalmente hacia la princesa encadenada del Clan del Hielo. El arma seguía apuntándole a la cabeza, pero él solo ladeó la cabeza y se llevó un dedo a la barbilla.
—Ahora que lo pienso —dijo Pólux—, ¿no desafiaste al Dios del Tiempo por Celestina?
Por supuesto, Pólux ya lo sabía.
Su sonrisa se tornó cómplice.
Siniestro.
"Una decisión tan peligrosa, con consecuencias tan peligrosas. Todo para que ella se sintiera mejor."
Él se rió.
Los ojos de Azriel se abrieron de golpe y apretó con más fuerza la pistola contra la frente de Pollux.
"Callate."
"¡De verdad que no sé si es una chica afortunada o desafortunada!" Pollux soltó una carcajada. "¡Jajajaja!"
"¡Te dije que te callaras!"
¿Ah? ¿Qué? ¿Vas a dispararme por ella? ¿O por tu hermana? ¡Vamos! ¿Por quién vas a matarme, monstruo...?
Un estruendo ensordecedor resonó en el calabozo.
El sonido resonó contra las paredes.
Otra brisa fría recorrió la cámara, esparciendo polvo en el aire.
Azriel ya había cerrado los ojos.
Sintió cómo la sangre caliente le salpicaba la cara.
Entonces oyó cómo el cuerpo caía silenciosamente al suelo.
La Elegía de Átropos se le resbaló de las manos. Un instante después, el arma desapareció.
Azriel abrió los ojos lentamente.
De alguna manera, ya estaba de rodillas.
Un dolor agudo comenzó a extenderse desde su corazón, recorriendo cada parte de su cuerpo.
Bajó la mirada.
"Yo lo maté..."
Lo había hecho.
En realidad, le había disparado.
"Oh..."
Un fuerte dolor de cabeza comenzó a taladrarle el cráneo, latiendo detrás de sus ojos. Azriel se agarró la cara.
"Oh Dios..."
Sus ojos comenzaron a temblar.
"Yo la maté..."
Lo había hecho.
En realidad, él le había disparado.
"No..."
Se le cortó la respiración.
"¡Ghah... mierda...!"
Sus dedos se hundieron en su cabello.
"¡Maldita sea! ¡Joder! ¡Maldita sea!"
Un dolor horrible lo invadió. Azriel se quedó paralizado bajo su peso, pero su mente solo podía concentrarse en la aterradora acción que acababa de realizar.
—¿P-por qué hice esto...? —Su voz comenzó a temblar—. No quería hacer esto...
Gruñó cuando otra oleada de dolor lo atravesó.
"N-no. Tenía que hacerlo, pero... pero aun así..."
Su voz se convirtió en un susurro entrecortado.
"Yo... Dios, no..."
Sus labios se entreabrieron.
"¿Yo maté a un niño...?"
Como si esas palabras finalmente lo hubieran hecho realidad, las lágrimas corrieron por el rostro de Azriel.
Todo su cuerpo temblaba, presa de una agonía de la que [Crisol del Alma] ya no podía protegerlo, y del horror de la decisión que acababa de tomar.
Finalmente lo comprendió.
Lo que había hecho en la arena.
La forma en que se había comportado con aquel caballero.
Luego Dorian.
Luego Pólux.
Y ahora esto.
"Ah... ahhh..."
Se le cortó la respiración.
"No...!"
Los dedos de Azriel se clavaron en la carne de su propio rostro. Sus uñas desgarraron la piel y la sangre brotó bajo ellas.
"¡Esto... esto no es mi piel...!"
Un grito brotó de la garganta de Azriel.
No era humano.
Se parecía más al bramido de una criatura moribunda, aterrorizada y dolorida.
Y en medio de todo aquello, de la nada, la pared que tenía delante empezó a cambiar.
La sangre se filtraba por la piedra.
Lentamente, de forma imposible, las líneas carmesí formaron letras.
Letras grandes.
Cartas siniestras.
Los ojos de Azriel se clavaron en ellos.
No podía apartar la mirada.
"W..."
Un grito silencioso escapó de sus labios.
Las letras se desplazaron.
Más sangre se extendió por la pared.
Sus ojos se abrieron de par en par, ahora con un horror diferente.
"W... ...P"
"W..E ...P"
"W... KE ...P"
Entonces, tras un momento de terrible ambigüedad, el mensaje quedó claro.
Escrito con sangre.
Funesto.
Inequívoco.
Azriel leyó las palabras en un murmullo tembloroso.
"Despertar."
*
"...¿Eh?"
Azriel parpadeó varias veces; sus ojos seguían tan claros como siempre a pesar de la confusión que oprimía su mente.
"¿D... dónde estoy...?"
Su voz resonó por el espacioso pasillo, ahogada por las llamas plateadas que ardían en las antorchas instaladas a lo largo de las paredes.
Pero Azriel ya sabía dónde estaba.
Recordaba este lugar.
Había estado aquí hacía apenas unos instantes.
Este era el túnel que había debajo del Coliseo, el que conducía directamente a la arena.
Esa no era la verdadera pregunta.
La verdadera pregunta era por qué.
¿Por qué estaba aquí otra vez?
¿Cómo?
Un segundo antes, había estado dentro de la cámara. Ahora se encontraba allí, de vuelta en el túnel, como si el mundo mismo lo hubiera arrastrado hacia atrás sin previo aviso.
"¡Arghh!"
Azriel se agarró la cara mientras un dolor agudo lo invadía.
No.
No solo su rostro.
Todo su cuerpo gritaba.
Cada hueso, cada músculo, cada nervio palpitaba con un dolor profundo e implacable, como si algo lo hubiera desgarrado y vuelto a unir de forma incorrecta. Sentía un dolor insoportable.
Y sin embargo, a pesar de todo, sus pies comenzaron a moverse.
Él no les ordenó que lo hicieran.
Simplemente caminó.
Paso a paso, se dirigió hacia la arena con un andar aturdido e inestable, como un borracho que tropieza en una pesadilla que no puede comprender.
Cuando salió del túnel, la luz lo deslumbró.
Azriel entrecerró los ojos, sus ojos ensangrentados luchaban por acostumbrarse al brillo.
Entonces recuperó la visión.
Y se quedó paralizado.
Esta vez, parecía menos un príncipe y más un cadáver hueco con forma de príncipe. La confusión se transformó en miedo cuando su mirada se posó en lo que estaba a apenas un metro de él.
Una estaca.
Y sobre aquella estaca estaba la cabeza cercenada de Dorian.
La sangre empapaba la madera. Su rostro estaba contraído en la última expresión que mantuvo hasta la muerte: una amarga máscara de locura y terror, congelada para siempre en sus últimos instantes. La estaca le atravesaba el cuello, manteniendo la cabeza erguida como un trofeo grotesco.
Las entrañas de Azriel se retorcieron.
Retrocedió tambaleándose un paso, con el corazón latiéndole tan violentamente que parecía que todo el coliseo podía oírlo.
Ojalá hubiera quedado un alma viviente en la arena para escucharlo.
Su mirada vagó por el suelo empapado de sangre, sobre la espantosa carnicería que supuestamente había provocado.
Solo que ahora algo era diferente.
A su derecha.
A su izquierda.
Había más en juego.
Filas de ellos.
Y en cada una de ellas había una cabeza.
Cada una pertenecía a alguien a quien Azriel había matado en esta arena.
Una risa cruel y familiar resonó en el silencio.
Azriel contuvo la respiración.
Él conocía esa risa.
Era la misma que había salido de sus propios labios antes.
Solo que esta vez no fue así.
Al menos...
Esperaba que no fuera así.
Las estacas, a excepción de la de Dorian, formaban una especie de barrera. Un camino. Un corredor de cabezas cortadas que conducía a Azriel directamente hacia el centro de la arena.
Su mirada lo siguió.
Naturalmente.
A regañadientes.
Hasta que la interminable fila de estacas finalmente llegó a su fin.
"Ah..."
Ahí estaba.
Una de las preguntas que había hecho.
Una de las preguntas que nadie había respondido.
La larga mesa del comedor.
La misma en la que había estado sentado hacía poco.
Allí permanecía, en medio de la arena, intacta por la sangre que la rodeaba, esperando bajo el silencio sepulcral como un recuerdo que no tenía derecho a existir.
Y en el otro extremo de esa mesa estaba sentada alguien.
Esta vez, desde donde estaba Azriel, pudo ver la figura con claridad.
...Era él mismo.

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Camino del Extra (Novela) Capítulo 429
Estás leyendo el capítulo 429 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 3 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.