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Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 427 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"Bueno... esto es asombroso." Esas fueron las palabras que escaparon de los labios de Azriel mientras miraba a Dorian, que estaba agachado en el suelo frente a él. Dorian había alzado las manos, o mejor dicho, lo que quedaba de ellas. Ya no tenía manos en las muñecas, solo carne destrozada. Tenía piel y hueso atrapados entre los dientes, y cuando Azriel bajó la mirada, vio un pulgar bajo sus pies, medio sumergido en un charco de sangre negra pura. Azriel pensó que era casi gracioso cómo se sentía tan poco. Sin asco. Sin horror. No hizo absolutamente nada mientras observaba al príncipe llorar allí, sumido en una patética miseria, con venas negras que se extendían visiblemente por su rostro y cuerpo como grietas en mármol envenenado. "Corrupción del alma, ¿eh?" Uno de los destinos más terribles que le pueden sobrevenir a un ser vivo. Dicho esto, Azriel parecía completamente incapaz de preocuparse. Simplemente caminó hacia Dorian con pasos tranquilos y mesurados. Cada pisada resonaba en el pasillo, y con cada una de ellas, Dorian se estremecía. Se estremeció. Y se estremeció de nuevo. Azriel se detuvo frente a él y bajó la mirada con expresión curiosa. Luego se inclinó ligeramente y le pellizcó la barbilla ensangrentada a Dorian entre sus propios dedos manchados de sangre. —¿Sigues ahí dentro? —preguntó—. ¿O tu mente también ha sido corrompida? A Dorian le castañeteaban los dientes mientras lo miraba aterrorizado. "Supongo que tu mente aún no se ha podrido." Aun así, moriría pronto. La enorme cantidad de sangre que había perdido, sumada a la grotesca mutilación que se había infligido a sí mismo, ya había sellado su destino. Un ojo menos. Sin manos. Tenía un aspecto horrible. Azriel se agachó hasta quedar a su altura, mirando fijamente el ojo que le quedaba a Dorian. "Sí..." murmuró. "De verdad que tienes mi alma." Sin que Azriel lo supiera, sus ojos carmesí ahora brillaban con un resplandor terrible, asustando aún más al príncipe. Azriel solo sabía que Dorian poseía la misma alma que él, aunque no podía percibirlo realmente. O tal vez sí podía, y su mente simplemente se negaba a reconocer lo que tenía ante sí. Era como cuando el cerebro ignora la existencia de la propia nariz, aun sabiendo que está ahí. El mismo fenómeno se estaba desarrollando ahora. Azriel miraba el alma de Dorian. Sabía que le pertenecía. Sabía que estaba ahí. Probablemente la estaba mirando fijamente. Y sin embargo, no podía percibirlo. —Oye, Dorian —llamó Azriel en voz baja, sin rastro de malicia. Dorian lo miró y dejó escapar un gemido bajo y entrecortado. Esta vez, con un dejo de desesperación en la voz, Azriel preguntó: "¿Qué viste...?" El cuerpo de Dorian tembló aún más. Entonces, por fin, sus labios se entreabrieron apenas un poco y susurró con voz temblorosa y quebrada: "Tú... te vi... el... el verdadero... tú... y... manos... tantas... tantas manos..." Su rostro se contrajo de terror. "¡No, no, por favor!" Se estremeció violentamente y se echó hacia atrás. "¡N-no me toques! ¡L-lo siento! ¡L-lo siento! ¡Lo siento! ¡P-por favor! ¡Por favor, lo siento! ¡L-lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento!" Azriel inclinó la cabeza y lo observó. La sangre brotaba de la boca de Dorian, de sus fosas nasales, de su ojo restante y de la cuenca vacía donde antes había estado el otro. Todo era negro. Era bastante desagradable a la vista. "Manos...", repitió Azriel en voz baja. Aún agachado, entrelazó los dedos detrás de la nuca e inclinó la cabeza por un instante, cerrando los ojos. "Uf..." Dejó escapar un largo suspiro. Entonces Azriel sintió que se le tensaba la mandíbula mientras luchaba por ignorar las incesantes disculpas del príncipe. —Me siento... tan extraño —murmuró—. Estoy consciente. Tengo el control de mi cuerpo. Y, sin embargo... siento como si no fuera yo mismo. Su voz se fue apagando. Más distante. —¿Por qué actúo así? ¿De verdad estoy consciente? ¿De verdad tengo el control? ¿Qué me está pasando exactamente...? Volvió a mirar a Dorian. El príncipe aún no había dejado de balbucear sus disculpas. —¿Viste a alguna mujer en la arena? —preguntó Azriel. "Ella... me estaba abrazando..." Se sintió impulsado a encontrarla de nuevo. Volver a sentir su tacto. Pero Dorian era un inútil. Un suspiro escapó de los labios de Azriel mientras invocaba su Aguíla del Desierto y la alzaba, apuntando con el arma a Dorian, quien parecía apenas consciente de la muerte que ahora pendía sobre él. "Si eres yo, entonces... ¿Lia es realmente Jazmín? Pero es mi hermana mayor, no la menor. ¿Se me escapa algo?" Hizo una leve mueca. "Uf. Esto es absurdo. Justo lo que cabría esperar de los dioses, si de verdad pretenden destruirme." Frunció el ceño. "¿Por qué esto no me perturba más? ¿Acaso mi mente ya se ha fracturado?" Su mirada se detuvo en Dorian. ¿Eh? ¿Sabes la respuesta, Dorian? ¿O debería llamarte Leonardo? ¿Quizás Leo? ¿Eh? ¿Oye? Hizo una pausa y luego exhaló. "Ah, al diablo con todo." Azriel apretó el gatillo. La bala blanca atravesó limpiamente el cráneo de Dorian, matando al príncipe del Reino del Sol al instante. Su cuerpo se desplomó de inmediato sobre el suelo de piedra. Una punzada de decepción invadió a Azriel mientras contemplaba el cadáver. "Todo está diseñado para destrozarme", murmuró Azriel, bajando la mirada mientras se frotaba la barbilla. "No para matarme". Sus ojos se entrecerraron ligeramente. "El Bosque de la Eternidad... el Mundo de la Eternidad... este escenario..." Hizo una pausa. "Tengo una llave. Pollux ha estado intentando quebrarme como si esa fuera la respuesta a... algo." "Nada mal." "..!" Azriel levantó la vista de inmediato. Allí estaba un rostro familiar. Lia. La niña Lia la había dejado con Nol. Estaba de pie justo encima del cadáver de su hermano mayor, completamente impasible, con una sonrisa sádica. Azriel parpadeó varias veces. Entonces, lentamente, casi sin darse cuenta, las comisuras de sus labios se curvaron hacia arriba. "Pólux." Al ponerse de pie, la sonrisa de Azriel se ensanchó aún más. No se percató de cómo el rostro del niño —el cuerpo que Pollux había tomado como propio— se oscurecía. Azriel dio un paso hacia Pollux. Pollux recuperó uno. Se estremeció. Azriel también se estremeció. Por un instante terrible, ambos parecieron comprender lo que acababa de suceder. La sonrisa desapareció del rostro de Pólux al instante. Un silencio incómodo se instaló entre ellos. Incómodo, pero a la vez asfixiante. Simplemente se quedaron allí, mirándose fijamente a los ojos. "Pollux..." Azriel rompió el silencio primero. Luego, en voz más baja, preguntó: "...¿Tienes miedo?" Pollux se burló, pero en el pequeño cuerpo de Lia, el sonido resultó casi tierno. "Tonterías. Soy el Gran Emperador Espíritu de la Estrella Divina. No sé lo que es el miedo." —Tal vez —dijo Azriel—. Pero entonces... ¿por qué habitas el cuerpo de este niño? Un pensamiento cruzó por su mente. 'Me pregunto... si miro a Jazmín ahora y comparo su alma con la de Lia, ¿serán iguales?' Antes de que Pollux pudiera responder, Azriel hizo otra pregunta. "¿En realidad has sido Lia todo este tiempo?" Una amplia sonrisa volvió a aparecer en el rostro de Pollux. "Pensé que sería más divertido si me quedaba tan cerca de ti todo este tiempo, mientras tú permanecías completamente ajeno a todo." "Veo." Azriel se rascó el cuello, casi con indiferencia. Entonces preguntó: "¿Le hiciste daño a Nol?" Pólux negó con su pequeña cabeza. "Él ya se había marchado. Me dijo que me quedara dentro de su [Habilidad Única]." Entonces se le escapó una risita, extrañamente adorable en la voz de aquel niño. "Tiene mucha suerte. Un minuto más y lo habría matado." Pollux ladeó la cabeza. "¿Sabes a quién tienes tan cerca?" Azriel lo miró en silencio. Por un instante, Pollux solo le devolvió la mirada. Luego su expresión se tornó seria. Intentó disimularlo, pero Azriel ya lo había percibido de alguna manera: un leve rastro de miedo. Entonces Pollux pronunció un nombre que Azriel nunca le había oído usar antes. "¿Eres... Azriel?" "Sí, lo soy...?" Una vez más, se miraron el uno al otro. Pasó un minuto completo. Casi parecía un concurso de miradas. Finalmente, Pólux se dio la vuelta y comenzó a caminar, con sus pequeñas manos entrelazadas a la espalda. Azriel lo siguió a su lado, con una apariencia tranquila. —Tengo a tu hermana —dijo Pollux. "...Ya me lo imaginaba." Pólux se rió. Al principio, no lo creí del todo. En el Bosque de la Eternidad, pensé que solo fingías ser un hijo y hermano que se preocupaba por su familia. Su sonrisa se acentuó. Entonces me di cuenta de que en realidad habías sellado tus recuerdos. Y me pregunté... quizás, en el fondo, el verdadero tú recordaría que no te importan en absoluto. Pólux le echó un vistazo. "Pero me equivoqué, ¿verdad? Tu verdadero yo... se preocupa profundamente por ellos." "No tengo ni idea de qué estás hablando, Pollux." Otra risa. "Por supuesto que no. Pero muy pronto lo harás." Azriel miró a Pollux. Esa sonrisa sádica aún permanecía en su rostro mientras le devolvía la mirada. —Te lo advertí, ¿no? —dijo Pólux—. Te dije que podría impacientarme si no recibía esa llave pronto. "No puedo darte algo si ni siquiera sé qué es." "...Yo tampoco." "¡Ja!" Esta vez, Azriel soltó una breve risa. ¿Así que Pólux ni siquiera sabía cuál era la llave, y aun así se la exigía a Azriel, que tampoco sabía nada? Qué absurdo. De repente, se detuvieron. Ante ellos había una trampilla que conducía a lo que Azriel suponía que era un calabozo. Pollux abrió la escotilla y saltó. Azriel no dudó. Lo siguió, aterrizando momentos después en una cámara completamente a oscuras. Un segundo después, floreció un fuego plateado. Se encendió una antorcha, proyectando una luz tenue por toda la habitación. Los ojos de Azriel se abrieron ligeramente. Allí estaban. Las dos princesas que había estado buscando todo este tiempo. Celestina estaba sentada contra la pared, con la cabeza gacha. Tenía las muñecas encadenadas por encima de la cabeza y los ojos vendados. Azriel notó sangre seca en su túnica y en su rostro, pero ninguna herida visible. Junto a ella yacía Jazmín. A diferencia de Celestina, ella no tenía heridas. Nada la ataba. Nada la retenía. Ella simplemente yacía allí en paz. Inmóvil. Inconsciente. Dormido. "Todavía no he podido llevar a Celestina", dijo Pollux. "¿Pero Jazmín?" Su sonrisa se amplió. "Si quisiera, podría reducir su mente a cenizas con un solo pensamiento." "..." "Solo hay una cosa que puedes hacer si deseas que vuelva a despertar." Azriel se volvió hacia Pólux. Algo comenzó a gestarse en su interior. Poco a poco, sus manos comenzaron a temblar. Pólux sonrió con cruel deleite. "Te negaste obstinadamente a ceder, sin importar lo que te hiciera. Entonces... ¿qué te parece esto? Posees una habilidad especial. Una que te otorgó tu preciada diosa. [El Crisol del Alma]." La cámara parecía enfriarse. —Dámelo —dijo Pollux. "Y a cambio, recuperas a tu querida hermana." "Jeje..." Ah... Ahí estaba. Finalmente, Azriel sintió algo familiar. Algo que le pertenecía enteramente a él. No estaba confundido. No se sentía extraño. No había disonancia, ni incertidumbre vacía, ni emoción ajena que se retorciera en su pecho. En ese preciso instante, Azriel sintió una sola cosa. Enojo. Estaba enfadado... Muy... Muy... Enojado.
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Camino del Extra (Novela) Capítulo 427

Estás leyendo el capítulo 427 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 3 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.