Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 426 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Por un instante, Jazmín sintió como si le hubieran golpeado en la cara.
"¿Hermano gemelo...?"
Pólux observaba con una expresión indescifrable, aparentemente indiferente tanto a sí mismo como al hermano que tenía delante.
¡Hermano! ¿Me estás escuchando? ¡Debemos huir! ¡No soportaremos ni un...!
"No."
El Emperador de los Sangre Estelar, Pólux, habló con una voz tan fría que parecía congelar el aire mismo.
Un escalofrío recorrió a Jazmín, y se estremeció. Por un instante fugaz, sintió como si estuviera en la trayectoria de una espada, una que la atravesaría sin vacilación ni malicia, como si su muerte no significara nada en absoluto.
"...Hermano..." Castor parecía afligido. Desesperado.
"Nosotros... moriremos aquí si no corremos."
El emperador se giró y miró directamente a los ojos de su hermano con una mirada desprovista de calidez.
Entonces, para sorpresa de Jazmín, levantó una mano y la colocó suavemente contra el costado del rostro de Castor.
—Entonces —dijo con voz baja y firme—, ¿morirás por mí, hermano, si te lo prometo?
El rostro de Cástor se congeló.
Por un momento, no dijo nada.
Entonces, los músculos de su mandíbula se tensaron. Mantuvo la mirada fija en su hermano en silencio, alzó la mano y la colocó sobre la de Pólux.
Y asintió.
"Si esa es tu orden, mi rey."
Entonces habló Pollux, que estaba de pie junto a Jazmín, con voz teñida de melancolía.
A diferencia de otros recién nacidos, yo no era una criatura irracional que lloraba, vomitaba y se ensuciaba. Nací con el conocimiento del futuro. Desde el primer segundo que abrí los ojos, ya sabía de la muerte de mis padres, de la extinción de mi pueblo y de la llegada de este día. En el preciso instante en que giré la cabeza y vi a mi hermano acunado en los brazos de mi madre... lo supe.
Jazmín lo miró, escrutando su rostro.
Y de repente, un dolor agudo le atravesó el pecho.
Entonces oyó a Castor hablar de nuevo, esta vez con más vacilación.
«Hermano mío... tú, el más fuerte entre nosotros, te negaste a luchar en esta batalla. Esa negativa provocó la caída de nuestro Santo Guardián, la inminente destrucción del velo que nos protege del gran mal... y ahora nos ordenas morir. Me ordenas morir a mí, tu propio hermano. ¿A qué camino te puede llevar semejante decisión?»
Castor soltó la mano del emperador.
Esta vez, su rostro estaba igual de frío.
No, Jazmín se dio cuenta de que estaba equivocada.
Su rostro estaba más frío.
Se asemejaba a las profundidades heladas del fondo de un pozo sin fondo.
El emperador Pólux también bajó la mano. Luego, con una voz tranquila, llena de la autoridad que solo un rey podía poseer, respondió:
«Un camino donde, algún día, obtendremos nuestra venganza. Un camino donde los ángeles desatarán el juicio divino sobre los grandes males de este universo». Su mirada no vaciló. «Un camino de victoria, mi querido hermano».
Castor permaneció allí un momento sin hablar, sin mostrar ni el más mínimo atisbo de emoción.
Entonces, lentamente, se agachó.
Se arrodilló sobre una rodilla e inclinó la cabeza.
"Que nuestras estrellas te protejan en tu viaje, hermano."
Entonces se levantó.
Sin mirar atrás, Castor se dio la vuelta y se marchó.
Pero Jazmín aún lo escuchó.
Esa voz suave y lastimera, impregnada de un dolor tan profundo que era casi inaudible.
"...Adiós, hermano."
Al oír el suspiro del Pollux que estaba a su lado, Jazmín contuvo las lágrimas. Recordó entonces las atrocidades que aquel hombre ya había cometido. No quería sentir compasión por él.
Ella realmente no lo hizo.
Y sin embargo, cuando lo miró, lo único que pudo sentir fue compasión.
Su vida había sido, en efecto, cruel.
El Pollux que estaba ahora a su lado no se parecía en nada a la figura impasible del recuerdo, aquel que había observado a su hermano con un rostro desprovisto de toda emoción. En cambio, la miraba con una cálida sonrisa.
«Todo el mundo adora a Jazmín». Se rió entre dientes. «Creo que ahora entiendo un poco mejor esa frase».
Jazmín lo miró confundida mientras él reía en voz baja.
"Eres increíblemente amable. De una forma adorable."
"..."
"Creo que ustedes, los humanos, tienen una extraña historia relacionada con mi nombre y el de mi hermano gemelo; algo sacado de la mitología griega y romana. Hay... fragmentos de verdad en ella, aunque no se aplica a mi hermano y a mí, sino a otro par de gemelos completamente diferente..."
"¿Qué quieres decir?"
"...No hay nada de qué preocuparse", dijo, para irritación de Jazmín.
Entonces, ¿por qué mencionarlo?
Mordiéndose el labio, Jazmín no pudo evitar preguntar:
"...¿De verdad era necesario que todos murieran? ¿Por qué no pudiste salvar a tu gente? Conocías el futuro, pero no hiciste nada. ¿Era realmente imposible evitarlo?"
"No lo fue", dijo.
La respuesta fue tan inmediata, tan categórica, que la horrorizó.
En el instante en que mi corazón comenzó a latir, me encontré ante una encrucijada, con dos caminos divergentes. En uno, podría haberlos salvado a todos... o al menos haber preservado a mi pueblo por mucho más tiempo. Haberlos protegido. Haberme convertido en el segundo Sangre Estelar en ascender a la divinidad. Su mirada se ensombreció. Pero elegí este camino. El camino en el que sacrifico todo para matar a tu hermano.
Jazmín lo miró fijamente.
Solo había una cosa que podía pedir.
"¿Por qué?"
"Porque, al final, habríamos perdido de todas formas."
Pollux la miró con los ojos entrecerrados.
Verán, no quería que esto se convirtiera en una historia donde todos crecen a un ritmo pausado, donde los débiles se vuelven fuertes, donde los ignorantes se vuelven sabios. No. Elegí ser el catalizador que desataría el caos absoluto sobre todos ustedes. Su voz permaneció tranquila, pero algo profundamente siniestro yacía bajo ella. El sacrificio de los Sangre Estelar, y el mío propio, desencadenará una cadena de acontecimientos que un día terminará con la derrota de todos.
Una leve sonrisa asomó a sus labios.
"Y esa... será mi venganza definitiva."
En aquel entonces, había en él una oscuridad como ninguna otra que Jazmín hubiera visto antes.
No es locura.
No se trata de crueldad en su forma habitual.
Algo mucho peor.
Algo abismal.
—Qué irónico —murmuró Pólux.
Algunos dirán que tu hermano nos salvó al no sellarnos junto con el resto de las razas divinas. Y, sin embargo, de haberlo hecho, quizás nunca nos habríamos extinguido. Y ahora, aquí estoy, el último de mi especie, creado con el único propósito de matar a quien perdonó a mi raza.
Sí.
Había algo profundamente perverso en la forma en que Pollux reía.
Lo que me divierte aún más es que los dioses crean que tu hermano está fingiendo. Piensan que simplemente está interpretando el papel de un humano despistado y sufriente. Se acercó a Jazmín, se inclinó hacia su oído y bajó la voz hasta un susurro.
"Pero a diferencia de ellos... yo he visto lo que ellos no han visto."
Jazmín se quedó quieto.
—Tu hermano —susurró Pólux—, realmente ha borrado sus recuerdos. Los dioses, a pesar de sus miles de años de preparación, a pesar de todo el empeño que han dedicado a sus planes para matarlo, han pasado por alto la mayor broma de todas: que tu hermano realmente ignora todo.
Una extraña oleada recorrió el alma de Jazmín mientras escuchaba.
—No tiene ni idea —prosiguió Pólux en voz baja, casi con reverencia—, y tampoco creo que le importen demasiado sus esfuerzos. Tu hermano ha ido de planeta en planeta, y los dioses creen que ha estado huyendo de ellos… —Una sonrisa más fría asomó a sus labios—. Pero creo que ha estado huyendo de otra cosa. O de otra persona.
Su voz se fue apagando.
"Alguien que le aterroriza tanto que no para de correr... y correr... y correr..."
Jazmín sintió que se le cortaba la respiración.
Entonces Pollux susurró aún más suavemente, sus palabras como una sombra que rozaba el borde de su mente.
"...Corriendo, y llevándose consigo a quienes ama cada vez... mientras los dioses permanecen felizmente ignorantes de su mayor debilidad."
Se apartó un poco y la miró.
"¿No es así?"
"..."
«Puede que no sea un Apóstol de las Estrellas Verdaderas», dijo Pólux, «pero fueron las Estrellas Verdaderas quienes me otorgaron la capacidad de ver el futuro. Tu hermano morirá. Y con su muerte, comenzará una nueva era».
Alzó la vista hacia el cielo.
La legendaria Antigua Guerra Santa se reanudará donde quedó inconclusa. Una a una, todas las razas serán liberadas con el paso del tiempo. Y al regresar, todas lucharán: por sobrevivir, por dominar, por matar, por tener esperanza, por vivir. Me pregunto qué clase de héroes nacerán del caos que he decidido desatar sobre todos vosotros.
Otro fuerte dolor de cabeza azotó la cabeza de Jazmín. Cerró los ojos con fuerza, como había hecho las otras tres veces, y luego los volvió a abrir.
...Nada había cambiado.
Pólux seguía a su lado. El otro Pólux también estaba allí, de pie una vez más entre las flores.
Y entonces se le erizó todo el vello del cuerpo.
Un terror tan inmenso se apoderó de ella que su mente le gritaba que hiciera algo. El miedo le helaba la sangre. Empezó a respirar con dificultad, sus ojos se movían frenéticamente en todas direcciones, hasta que miró al Pollux que estaba a su lado y siguió su mirada.
Hacia arriba.
Entonces una voz habló a sus espaldas.
Era suave. Delicado. Como miles de susurros hablando a la vez. En el instante en que llegó a sus oídos, Jazmín sintió como si su cerebro se estuviera partiendo en mil pedazos. No pudo distinguir ni una sola palabra de lo que se decía.
Pollux se movió de inmediato. Le cubrió los ojos con la mano, protegiéndola de lo que fuera que estuviera detrás de ella.
«Mirar a un dios te matará», susurró Pólux. «Aunque sea dentro de mi propia mente. Pero con mi protección, al menos puedo ayudarte a comprender... lo que dicen las Estrellas Verdaderas».
Y entonces lo oyó.
Débil en extremo, y sin embargo indescriptiblemente poderoso.
La voz de un dios.
"Ángel mío, reúne todos los fragmentos que lo desconocido ha esparcido por los reinos... adquiere la llave de lo desconocido... hazte amigo de las odiosas criaturas del vacío... y pide, a costa de tu vida inmortal, un fuego que las consuma a todas."
Jazmín sintió que las lágrimas volvían a brotar de sus ojos, pero esta vez Pollux no se las secó. Tembló de asombro y terror al oír la voz que le hablaba al emperador Pollux a sus espaldas.
Y entonces lo sintió.
Una mirada.
La estaba mirando.
Mirándola fijamente.
—No hagas ruido —susurró Pólux.
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Acaso no era un recuerdo, tal como él había dicho? Estaban dentro de su mente. Las Estrellas Verdaderas no estaban realmente aquí. No deberían haber estado.
Y sin embargo...
Eran lo suficientemente poderosos.
Bastante terrible.
Suficientemente divino.
Incluso como un recuerdo.
Entonces, sin el menor aviso, todo se deshizo.
El fuego se propagó por el jardín en un instante.
El jardín, que momentos antes había parecido tan inmaculado, fue arrasado por una violencia tan repentina y absoluta que su belleza se tornó casi obscena. El fuego lo atravesó sin piedad. Los luminosos parterres se ennegrecieron y se derrumbaron, su resplandor cian desvaneciéndose bajo oleadas de calor. Las terrazas de mármol se partieron con crujidos secos y secos. Las columnatas se doblaron. Las elegantes cúpulas y torres en el borde del jardín se desintegraron en una lluvia de piedra y luz fundida. Lo que una vez había parecido armonioso con precisión imperial, ahora era devastado con crueldad deliberada, como si la destrucción no fuera meramente incidental a la conquista, sino su expresión más pura.
Arriba, el cielo se había vuelto catastrófico.
Al principio, parecía una tormenta de cometas: largas estelas doradas y blancas que atravesaban los cielos violetas, incendiando el firmamento a su paso.
Pero no eran cometas.
Eran seres.
Figuras envueltas en fuego descendían a través de la atmósfera como instrumentos de juicio, sus formas ardían con tal ferocidad que el aire mismo chillaba a su alrededor.
El cielo iluminado por galaxias, otrora vasto y sereno, se había convertido en el telón de fondo de la aniquilación.
Parecía que los cielos mismos se habían abierto con el único propósito de enviar el infierno.

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Camino del Extra (Novela) Capítulo 426
Estás leyendo el capítulo 426 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 2 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.