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Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 425 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Como si hubiera tragado algo podrido, Jazmín sintió un fuerte nudo en el estómago. Se le puso la cara pálida. Una náusea aguda y amarga le subió a la garganta y, mareada, se obligó a incorporarse apoyándose en la columna con una mano. Aun así, las rodillas le flaquearon. "¿Así que me estás diciendo que... que naciste para matar a Azriel?" Pollux no la miró. Simplemente contempló el jardín con expresión melancólica y emitió un leve murmullo de asentimiento. "¿Cómo... cómo es posible que eso tenga sentido...?" Jazmín lo miró estupefacta. Cuanto más explicaba Pólux, más tonta se sentía. Entonces lo vio levantar la mano y rozarse suavemente el costado del cuello con los dedos. "Mi destino siempre ha sido matarlo." Un brillo repentino le envolvió la garganta. Jazmín entrecerró los ojos al instante. La luz era tan intensa que dolía mirarla, tan cegadora que cada instinto la impulsaba a apartar la mirada, a cerrar los ojos con fuerza y protegerse de ella. Pero algo en su interior le susurraba que no debía hacerlo. Así que ella se resistió. A pesar de la resistencia de su cuerpo, siguió mirando fijamente. Le ardían los ojos. Las lágrimas brotaron y se derramaron por el esfuerzo. Lenta y dolorosamente, la forma oculta tras el resplandor comenzó a emerger. Era un collar. Un collar blanco, de un brillo imposible, rodeaba el cuello de Pólux. "La dama Destino puede ser bastante cruel..." Finalmente, se giró para mirarla. A través del resplandor deslumbrante, Jazmín apenas pudo distinguir la curva ascendente de sus labios, con un ligero matiz burlón, aunque el resto de su rostro estaba casi completamente engullido por la luz. —Algunos podrían decir —murmuró— que soy un esclavo del destino. "¿Un esclavo... del destino...?" Con un gesto de la mano, el collar desapareció. La luz se desvaneció como si nunca hubiera existido, y Pollux soltó una risa divertida. ¿Cómo podría llamarme de otra manera? La Dama Destino me ha convertido en su esclava, condenada a ejecutar su venganza sobre él, desprovista de voluntad, de voz, de elección. Esa es la naturaleza de un esclavo, ¿no es así? Jazmín no encontró respuesta. Ella solo pudo quedarse allí en silencio, mirándolo fijamente, hasta que él de repente comenzó a caminar, adentrándose cada vez más en el corazón del jardín. Tras una breve vacilación, lo siguió. Con cada paso, la fragancia que impregnaba el aire se volvía más embriagadora. Se colaba en sus fosas nasales como un narcótico, dulce y abrumadora, haciéndola sentir cada vez más ligera, como si flotara entre las nubes. Tuvo que reprimir el impulso de simplemente dejarse llevar por la belleza de aquel lugar. Caminaron en silencio, Jazmín siguiéndole unos pasos de cerca, con la mirada fija en su espalda. Finalmente, reunió el valor para hablar. "...Dijiste que el Destino quiere vengarse de Azriel. ¿Por qué? ¿Y cómo funciona eso? ¿Acaso el Destino no es solo un concepto?" Su voz tembló de confusión. "¿Un concepto quiere matar a mi hermano?" Sin dejar de caminar a paso firme, Pollux emitió un leve murmullo y asintió con la cabeza. «Ella no es un concepto. O mejor dicho, lo es, y a la vez no lo es. Seres como ella suelen ser difíciles de definir». Hizo una pausa. "Pero ella es un ser sensible, igual que nosotros. Y llámenla Dama Destino. Puede ser bastante... vengativa si no se la trata con respeto." —¿S-Señora Destino...? —Jazmín ladeó la cabeza, sin saber cómo reaccionar ni siquiera al nombre—. Entonces... ¿qué es ella? ¿Otra diosa? —Por supuesto —respondió Pollux de inmediato. "Ella es uno de los seres más poderosos que existen en todos los reinos, habiendo completado el Camino del Destino. Quizás incluso más que los dioses de la raza divina, tiene todo el derecho a matar a tu hermano." Jazmín frunció el ceño, sintiendo una ira ardiente que le burbujeaba en la garganta. La reprimió y se obligó a mantener la calma. —¿Y por qué querría ella eso? —preguntó—. No me digas que porque tu destino es matar a Azriel, el destino de Azriel es morir. ¿Acaso él también es esclavo del destino? Espera… —Frunció el ceño—. ¿Eso no los convertiría a ambos en apóstoles del Destino? Un apóstol llevaba la marca de su dios. Pero, ¿tenía que ser siempre un tatuaje una marca? ¿Podría haber otras formas? ¿Otros métodos para los dioses más allá de los Diez Dioses Antiguos? De repente, Jazmín se vio abrumada por las preguntas. ¿Cuáles eran las verdaderas diferencias entre la Jerarquía Divina y el Descenso Profano? ¿Qué había de profundo, de sus órdenes? ¿Poseían cada una sus propias fortalezas y debilidades? ¿Estaban todas las razas regidas por la misma estructura? La humanidad se encontraba dentro del Primer Orden Divino, y hasta la llegada del Soberano, todos parecían desbloquear las mismas bendiciones mediante el crecimiento y la ascensión. Todavía había muchísimas cosas que desconocía. Entonces oyó reír a Pollux, una risita baja y encantadora que parecía casi fuera de lugar con el tema tratado. "No. Ninguno de los dos somos apóstoles del destino. Ni su destino es morir." Ahora parecía casi divertido. "De hecho, no tiene ningún destino... aparte de, aparentemente, enfurecer a todo el universo." Sacudió la cabeza y volvió a reír. "Quizás 'verdugo' sería una palabra más apropiada que 'esclavo'." Jazmín lo miró de espaldas confundida mientras él continuaba, y parecía divertirse mucho con su desconcierto. "Por lo visto, hace mucho tiempo, mucho antes incluso de la legendaria Guerra Santa Antigua, tu hermano mató a la Dama Destino." "...!" "Y solo recientemente ha logrado recuperarse." Una leve sonrisa curvó sus labios. "Y ella... está muy, muy enfadada." Jazmín dejó de caminar y se quedó inmóvil, mirando a Pollux con expresión de asombro. Pólux también se detuvo y se giró para mirarla, observándola con una mirada curiosa y una sonrisa enigmática. Entonces, al poco tiempo, Jazmín se echó a reír. Se rió como si acabara de escuchar el chiste más absurdo de los últimos siglos. Se tapó la boca con una mano, pero aun así su risa conservaba una extraña elegancia, resonando por el jardín como una melodía hechizante, como si ese sonido perteneciera a ese lugar. «¿Así que se supone que debo creer que mi hermano es un ser antiguo y aterrador que hace temblar a los dioses, que selló a todas las razas y que también mató al Destino —no, perdóname, a la Dama Destino—, quien de alguna manera luego resucitó de entre los muertos?». Sus labios se curvaron, aunque no había calidez en su expresión. «Y tú eres la esclava de la Dama Destino, nacida únicamente para matar a Azriel en busca de venganza, mientras trabajas junto a la raza divina, que también son los enemigos de tu propio pueblo y la razón por la que tu especie fue exterminada». Inclinó la cabeza. «¿Todo esto... solo para matar a mi hermano pequeño?». Su sonrisa se tornó más fría. Más cruel. "Te das cuenta de lo ridículo que suena eso, ¿verdad?" Sus ojos se oscurecieron. "Y mientras decía todo eso, me di cuenta de algo más. Hablas como si nunca supieras nada con certeza. Aparentemente. Todo es aparente. Dime... ¿quiénes eran? ¿Las Estrellas Verdaderas? Ellas fueron las que te lo dijeron, ¿no?" Pollux no pareció ofenderse en lo más mínimo. Simplemente se encogió de hombros. «Así son las cosas. No sé nada de tu hermano más allá de lo que me han contado quienes desean su muerte». Su expresión permaneció impasible. «Las Estrellas Verdaderas son el dios de los Sangre Estelar». De repente, Jazmín sintió un fuerte dolor de cabeza, agudo y familiar, que le brotaba de los ojos. Gimió y los cerró con fuerza. —Disculpa —oyó decir a Pólux con voz suave, casi reconfortante—. Parece que todo esto te está resultando un poco agotador. Ten un poco más de paciencia. Entonces Jazmín volvió a abrir los ojos. Ella seguía en el jardín. Seguía de pie en el mismo lugar donde había estado. Pero algo era diferente. "¡Hermano!" El repentino grito resonó a sus espaldas con una voz que no reconoció. Jazmín se sobresaltó y se giró bruscamente, con los músculos tensos por la alarma. Y lo que vio no hizo sino aumentar su confusión. Era... Pólux. El mismo cabello plateado. Los mismos rasgos. La misma ropa que el Pollux que estaba a su lado. Corría sin aliento, con mechones de pelo plateado pegados a su rostro por el sudor, mientras se precipitaba hacia... otro Pollux. El segundo Pólux permanecía tranquilo entre las flores, con la espalda recta, las manos entrelazadas a la espalda, una postura serena y majestuosa. Su rostro era completamente inexpresivo. ¡Hermano! ¡El Santo Guardián ha caído! ¡Están a punto de traspasar el velo! ¡Debemos retirarnos antes de que seamos aniquilados! Los ojos de Jazmín se abrieron de par en par al mirar alternativamente a los dos, incapaz de comprender lo que veía. Ambos eran Pólux. O al menos ambos se parecían a Pollux. Eran tan idénticos que apenas podía distinguirlos, salvo que uno tenía una expresión de desesperación que jamás habría imaginado en el rostro de Pollux, mientras que el otro lucía exactamente como ella esperaba: tranquilo, frío e increíblemente indiferente. Entonces, el Pólux que estaba a su lado habló. "Lo que están viendo soy yo... y mi hermano gemelo, Castor."
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Camino del Extra (Novela) Capítulo 425

Estás leyendo el capítulo 425 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 2 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.