Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 420 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El sonido del agua chapoteando bajo Azriel era apenas audible mientras avanzaba con pasos ligeros y cuidadosos, con la mirada fija en la tableta que sostenía en sus manos.
En su superficie, un mapa cobró vida con un brillo especial. Azriel lo ajustó con los dedos, acercando y alejando la imagen, desplazándolo por la pantalla. Era una visualización tridimensional de todo. Con un simple toque, se movió por el terreno como si fuera un ser vivo. Dos puntos rojos se encontraban muy cerca uno del otro.
Celestina y Jazmín.
'Parece que están dentro de una especie de gran cúpula...'
Sus dedos se movieron de nuevo, trazando en el mapa otro punto rojo: su propia ubicación, exactamente donde se encontraba ahora.
El mapa que Azriel estaba usando era el mismo que le había dado la Segunda Autoridad. Era extrañamente futurista, pero lo suficientemente útil como para que ni siquiera se hubiera molestado en preguntarle a Dame Selene adónde los habían llevado. Ya sabía dónde estaba cada participante en ese mundo.
Lo que significaba que también sabía dónde estaban retenidas Celestina y Jazmín.
"Quizás hablé demasiado."
El pensamiento volvió a su mente mientras reflexionaba sobre su confrontación con Lumine. La frustración se apoderó de él, mezclada con vergüenza y arrepentimiento. Pero, tras un instante, negó con la cabeza.
"Lo hecho, hecho está."
Ahora solo quedaba comprobar si sus palabras serían ciertas. No le había mentido a Lumine. Todo lo que había dicho era verdad.
'Sin mirar atrás.'
Finalmente, Azriel se detuvo. Giró a su derecha, donde se había abierto un agujero en la pared: un nuevo camino.
El camino que lo llevaría hasta las dos princesas.
Sin dudarlo, apartó la tablilla, alzó su linterna y entró en el estrecho pasadizo, apenas lo suficientemente ancho para que pasara una sola persona.
Con cada paso que daba hacia el interior, el agua se volvía menos profunda. Primero le llegaba por debajo de los tobillos, luego hasta las plantas de los pies, hasta que finalmente tuvo que caminar con dificultad por el lodo. El pasaje seguía siendo estrecho y sofocante, sin ensancharse. Pronto, incluso el lodo dio paso a la dura piedra bajo sus pies.
Azriel caminó en silencio por la oscura cueva. El aire era denso y húmedo, impregnado del olor a tierra mojada y piedra vieja. Cuanto más avanzaba, más se ensanchaba el túnel.
Dioses sabían cuánto tiempo caminó.
Pero finalmente, se detuvo.
Por un instante, los ojos de Azriel se abrieron de asombro. Retrocedió tambaleándose unos pasos, intentando asimilar lo que veía.
Había entrado en una caverna enorme.
Decenas de cristales brillaban con una luz blanca y fría, incrustados profundamente en el suelo y las paredes.
'Piedras de maná...'
La palabra le cruzó la mente en un instante mientras su mirada las recorría. Se alzaban como dientes afilados desde la tierra, algunas tan altas como pilares, otras rotas y medio enterradas bajo piedras y polvo.
Pero las piedras de maná no fueron lo que realmente captó su atención.
Su mirada se dirigía mucho más allá de ellos.
Mucho más allá.
Al fondo de la caverna se alzaba una colosal puerta antigua de piedra, tan enorme que empequeñecía todo a su alrededor. Debía medir al menos doscientos, quizás cuatrocientos pies de altura. Incluso desde esa distancia, Azriel podía distinguir los extraños e inquietantes símbolos tallados en su superficie, junto con vetas metálicas que la atravesaban como si la puerta misma hubiera sido arrancada directamente del corazón de la tierra.
Una repentina y terrible sensación de malestar se extendió por la cabeza de Azriel mientras miraba los símbolos. Apretando los dientes, apartó la mirada instintivamente.
¡Maldita sea...!
Esta puerta...
Me resultaba muy familiar.
'¡No... no puede ser...!'
Su respiración se aceleró al ritmo de los latidos de su corazón. Luchando contra la creciente inquietud, Azriel se obligó a avanzar, paso a paso, hacia la gigantesca puerta.
Su pulso se aceleraba con cada paso.
Y cuando finalmente se detuvo frente a ella, levantó lentamente la mano y apoyó la palma contra la fría y antigua piedra.
"Runas divinas..." murmuró Azriel.
Si no fuera por el Crisol del Alma, con solo mirarlos se habría llenado de agonía.
Un segundo después, algo pulsó dentro de la puerta.
Se sintió como un latido del corazón.
Entonces una oleada de maná lo inundó.
Transcurrió otro segundo, y los símbolos bajo su palma comenzaron a brillar, uno tras otro, inundando de blanco la superficie de la piedra. Un resplandor divino se extendió hacia afuera, bañando a Azriel como luz de otro mundo.
Esta vez, el resplandor perduró durante varios segundos antes de atenuarse, dejando iluminados únicamente los símbolos.
Luego se oyó un sordo estruendo, como un trueno lejano que retumbaba en la caverna.
La puerta tembló.
Lentamente, comenzó a abrirse, partiéndose en dos mientras el polvo caía de su antiguo marco sobre Azriel.
Y luego-
Azriel vio algo a la vez familiar y desconocido.
Cruzó la enorme puerta, y su expresión se endureció mientras miraba al frente.
Se sintió molesto.
Luego se enfadó.
Y con cada paso que daba, esa ira no hacía más que crecer.
Porque lo que tenía ante sí era un coliseo subterráneo.
Azriel dejó de caminar.
Entonces frunció los labios.
Luego, dejó escapar un largo suspiro.
Entonces cerró los ojos.
Y entonces lo entendió.
...Este coliseo...
Viejo. Abandonado. Ancestral.
Este era el mismo coliseo donde había pasado la mayor parte de más de un año.
Como sujeto 666.
Un último suspiro tembloroso escapó de los labios de Azriel mientras abría los ojos. Seguía de pie dentro de un túnel tan ancho como la colosal puerta misma, aunque quizás «túnel» ya no fuera la palabra adecuada.
Mucho más allá de su final, iluminado por un fuego plateado y fantasmal, pudo ver el grandioso coliseo.
Lo reconoció al instante.
'No recuerdo esta puerta, ni recuerdo que el coliseo fuera tan grande...'
Pero Azriel estaba seguro.
Eso fue todo.
Este era el coliseo donde había librado batalla tras batalla contra criaturas del vacío. El lugar donde tuvo su primer enfrentamiento con el Rey de Hierro.
Mientras caminaba por el sendero iluminado por llamas plateadas, el latido acelerado de su corazón no disminuyó.
Y con cada antorcha que pasaba, se daba cuenta de algo nuevo.
Este coliseo, este lugar que ahora yace abandonado, de alguna manera, algún día enterrado en el Reino del Vacío, era el mismo lugar donde Azriel había sufrido una vez como Sujeto 666...
Azriel interrumpió ese pensamiento.
Había llegado al final del túnel.
Y la resignación se reflejó en su rostro.
"Ah... realmente es lo mismo..."
Sí.
Las gradas circulares de piedra se alzaban a su alrededor, imponentes en silencio y sombra. Enormes pilares, marcados por el paso del tiempo, sostenían el techo como árboles milenarios que soportan el peso de incontables batallas. Antorchas parpadeantes iluminaban las paredes.
Fue diferente.
Pero al final, seguía siendo el mismo coliseo.
Solo que mucho más grande.
Y tal vez no tan antiguo como lo había sido en el Reino del Vacío.
Azriel apagó su linterna y sintió náuseas. Se llevó ambas manos a la cara y se la frotó lentamente.
'Debería haberme dado cuenta cuando Nol me contó su experiencia...'
Se había equivocado.
Qué, qué equivocado estaba.
¿Leonardo? ¿Lia?
Este escenario nunca había aparecido en el libro. Azriel lo tenía muy claro. Había supuesto que, de alguna manera, su presencia había creado un efecto mariposa y había cambiado la historia.
Pero ahora se dio cuenta de que no era así.
Este escenario...
Todo esto...
Nunca estuvo destinado a Jazmín, Celestina, Caleus, Lioren, Lumine, Yelena, Anastasia, Nol, Vergil, ni a nadie más, para el caso.
Nunca estuvo destinado a nadie más que a Azriel.
Todo esto...
Fue por su culpa.
El escenario original cambió debido a Azriel.
No.
Eso no era cierto.
Eso no era cierto en absoluto.
El corazón de Azriel dio un vuelco.
Un miedo frío y horrible lo invadió al tomar forma ese pensamiento.
Este mundo...
Este escenario...
Había sido hecho específicamente para él.
Todos los demás...
Era un extra.
Todos eran extras, excepto Azriel.
Por eso el supervisor había llegado tan tarde.
Por eso, durante tantos meses, Azriel fue el único que soportó lo peor, mientras que los demás participantes sobrevivieron con lo poco que quedaba del escenario. Solo Azriel había logrado impulsarlo de verdad, mientras que el resto se vio obligado a seguirle la corriente para no perder relevancia.
Pero nada de eso importaba.
Porque todo esto giraba en torno a Azriel.
Todo.
Todo aquello tenía como objetivo destrozarlo.
...Los dioses intentaban doblegar a Azriel.

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Camino del Extra (Novela) Capítulo 420
Estás leyendo el capítulo 420 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 31 de julio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.