Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 406 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Aunque se sentía reacia, Jazmín tuvo que separarse de Azriel. Él fue con Nol y la niña, Lia, a comprarle más dulces; cualquier cosa para animarla mientras los segundos sin su hermano desaparecido se hacían cada vez más largos.
Jazmín fue quien lo había arreglado de esa manera.
Curiosamente, el festival fue la oportunidad perfecta para aclarar ciertas cosas con las pocas personas a las que realmente quería.
Solo quedaba una persona, una conversación que Jazmín aún necesitaba tener, ahora que había hablado con Azriel. Aquella conversación profunda le había brindado algo que no se había dado cuenta de que le faltaba: perspectiva. Comprensión. Y, dolorosamente, comprensión.
Así que el hecho de que estuviera con Celestina en ese momento no era una coincidencia.
Jazmín lo había planeado.
Necesitaban hablar.
Observaba a Celestina en silencio a través de su máscara, con una mirada divertida, mientras Celestina se detenía frente a un puesto y examinaba las horquillas. Las tomaba una por una, haciéndolas girar entre sus dedos, y luego las volvía a dejar sobre el suelo, una y otra vez.
Eran baratos, claramente indignos de su estatus, pero después de las emociones reprimidas de los meses vividos en esta situación, las responsabilidades que pesaban sobre sus hombros y la extraña magia de esos fuegos artificiales de hoy... a ninguno de los dos les importaba la calidad esta noche.
Por una vez, simplemente se les permitió disfrutar de algo pequeño.
Los ojos de Celestina parecían brillar mientras inspeccionaba cada horquilla con una atención aguda, casi reverente, centelleando como las estrellas en lo alto.
'Siempre ha sentido curiosidad por todo aquello que le llama la atención.'
Jazmín sonrió para sí misma, recordando cuando eran más jóvenes. Casi siempre, la curiosidad de Celestina la metía en problemas, y Jazmín era quien la sacaba de ellos.
Quizás "curiosidad" ni siquiera era la palabra adecuada.
Obsesión encajaba mejor.
Celestina se obsesionaba fácilmente con cualquier cosa que le fascinara.
Y así como Jazmín miraba a Azriel con una mirada llena de amor, siempre había mirado a Celestina de la misma manera.
Así como Azriel era el hermano pequeño de Jazmín...
Celestina también había sido la hermana pequeña de Jazmín.
No eran parientes de sangre, pero habían pasado tanto tiempo juntas que era difícil pensar lo contrario. En aquel entonces, Jazmín y Celestina eran inseparables. Jazmín siempre había considerado a la pequeña princesa de hielo como su hermana menor.
Y en cierto modo...
Jazmín había sido más cercana a Celestina que incluso Azriel.
Había pasado más tiempo con Celestina que con Azriel, quien solía evitar a la gente, absorto en lo que fuera que estuviera haciendo.
'Bueno... él y Lioren.'
Aquello seguía inquietando a Jazmín. La idea de que Azriel y Lioren hubieran pasado tanto tiempo juntos, cada vez que se preguntaba dónde estaba Azriel...
Incluso ahora, no podía imaginárselo del todo.
Pero eso era el pasado.
Sí.
Todo eso era cosa del pasado.
La forma en que Celestina miraba a Jazmín como si fuera su hermana mayor...
Eso también fue en el pasado.
Nadie aquí sospecharía hasta qué punto se habían deteriorado y roto las relaciones entre los cuatro herederos.
Nadie notaría la leve incomodidad que aún persistía entre Celestina y Jazmín, incluso ahora, sin importar cuánto sonrieran ni con qué naturalidad hablaran.
Ese vínculo que una vez los unió se había roto.
Y quien lo había cortado no era otra que la propia Jazmín.
Su triste sonrisa permanecía oculta tras su máscara.
Qué cruel.
Debería haber disfrutado más del festival. En cambio, lo único que parecía hacer Jazmín hoy era revivir recuerdos dolorosos para sus seres queridos.
Pero...
Ella quería intentarlo.
Al menos una vez.
Para reparar otro vínculo que ella misma había roto con tanta frialdad.
—Celestina —llamó Jazmín en voz baja, con un tono suave, casi tranquilizador.
Celestina se giró con leve sorpresa, dejando de lado una horquilla roja. A diferencia de Jazmín, dejó de usar su máscara, pues le resultaba demasiado incómoda.
—¿Sí? —preguntó Celestina con paciencia, inclinando ligeramente la cabeza.
Para Jazmín, eso solo la hacía ver más adorable.
Celestina, por supuesto, no tenía ni idea de lo linda y hermosa que se veía en ese momento.
"¿Te llama la atención alguno de estos?"
Jazmín se acercó y se giró hacia las hileras de horquillas.
Para cualquiera que lo viera, habría parecido una interacción normal entre dos chicas.
Pero no se habrían dado cuenta de la creciente tensión entre ellos.
Se habrían perdido cómo Celestina, con los más mínimos movimientos, intentaba crear distancia.
—No lo sé —respondió Celestina con calma, observando atentamente las horquillas—. Son todas tan bonitas. No logro decidirme.
'Como imaginaba... sigue enfadada conmigo.'
Jazmín contuvo un suspiro y mantuvo la calma. Recogió la horquilla roja que Celestina acababa de dejar.
Era sencillo, pero encantador.
Jazmín asintió para sí misma, complacida.
Entonces se giró y le arrojó una pequeña bolsa de monedas al dueño del puesto, pagando antes de que Celestina pudiera siquiera asimilar lo que estaba sucediendo.
Celestina parpadeó, sobresaltada, y se sorprendió aún más cuando Jazmín se giró con una mirada traviesa.
Antes de que Celestina tuviera oportunidad de reaccionar —y sin ninguna posibilidad de ganarle a Jazmín en velocidad— la horquilla roja quedó repentinamente clavada en el cabello plateado de Celestina.
"...¿Eh?"
Aún atónita, la mano de Celestina se elevó instintivamente. Tocó ligeramente la horquilla de su cabello, como si necesitara confirmar que realmente estaba allí.
Jazmín soltó una risita al ver su expresión de desconcierto.
—Te sienta bien —dijo Jazmín con calidez.
Celestina la miró; sus ojos decían una sola cosa, dolorosamente obvia.
¿Por qué?
Jazmín se dio la vuelta y comenzó a caminar.
Celestina vaciló un instante, con los dedos detenidos en la horquilla, y luego decidió conservarla. Se apresuró a alcanzarla y caminar a su lado.
Jazmín miró a su alrededor como si nada hubiera cambiado, tarareando alegremente. Finalmente habló, y la atención de Celestina se centró por completo en ella.
"Ahora que lo pienso, Celestina, todavía no me has dado una respuesta adecuada. La última vez te pregunté si querías que volviéramos a ser como antes."
Celestina se quedó congelada.
Por suerte, Jazmín ya las había alejado lo suficiente como para que apenas hubiera gente cerca. Se detuvo, se dio la vuelta y miró a Celestina.
Celestina le devolvió la mirada con los ojos muy abiertos, su mirada vaga como si no supiera dónde colocarse.
—¿Y qué? —insistió Jazmín.
"¿Quieres hacerlo, Celestina?"
Para Celestina, la pregunta sonaba casi envenenada.
Finalmente, se obligó a mirar a Jazmín a los ojos. Apretó los labios. Sus puños se tensaron a los costados mientras intentaba contener los latidos acelerados de su corazón.
"Tú..." comenzó Celestina.
"Durante aquella pijamada que tuvimos en la academia, en la habitación de Azriel... dijiste que deberíamos comportarnos más como las herederas de nuestros clanes. Dijiste que deberíamos mantener las distancias."
Sentí como si ya hubiera dicho esas mismas palabras antes. Porque entonces también era cierto.
Y eso le había roto el corazón.
Todavía no lograba comprender los cambios repentinos de Jazmín: cómo podía ser cariñosa en un momento y distante al siguiente.
La sonrisa de Jazmín se tornó triste tras la máscara.
"Sabes la verdad, Celestina..." Jazmín hizo una pausa, mordiéndose el labio bajo la máscara. Dudó solo un segundo.
"Mentí cuando dije eso."
"¿Qué?"
Los ojos de Celestina se abrieron de par en par.
"No lo dije porque quisiera que fuéramos 'herederas de verdad', pasara lo que pasara", continuó Jazmín. "Lo dije porque... pensé que era por tu bien".
Pero entonces negó con la cabeza.
"No. Eso tampoco es cierto. No lo dije por ti."
Su voz se fue apagando.
"Lo dije porque fui egoísta. Y tenía miedo."
Celestina solo pudo mirarla, aturdida.
"Me emocioné cuando propuse la pijamada", admitió Jazmín. "Pero luego... me dio miedo que si nos acercábamos de nuevo, te causaría más problemas a ti que a mí. Que volverías a salir lastimado por mi culpa".
La voz de Jazmín se tensó.
"No quería eso. No quería ser yo quien te hiciera más daño del que ya te he hecho."
Jazmín fue la primera en romper el contacto visual. Bajó la mirada, como si intentara contener el temblor de sus hombros, amenazando con hacerlo por su propia voz.
—Me odias, ¿verdad, Celestina? —preguntó en voz baja—. Durante la mayor parte de los últimos dos años... he sido yo quien te ha hecho daño.
Jazmín tuvo que detenerse ahí, temiendo que si decía algo más, realmente lloraría.
Celestina parecía conmocionada. Luego apretó los labios, temblando. Apartó la mirada, frunciendo el ceño, con una expresión tan devastada que a Jazmín le dolió el pecho.
—No te odio —dijo Celestina de repente, con la voz baja y temblorosa, una melancolía entretejida con la ira que había mantenido oculta.
Jazmín levantó la cabeza, sobresaltada.
"Pero te guardo rencor."
"Ah..."
Un gemido escapó de los labios de Jazmín mientras su corazón parecía detenerse por un instante. Celestina la miró con una expresión que hizo que Jazmín volviera a bajar la mirada avergonzada.
—Creía que éramos como hermanas —continuó Celestina, con la voz quebrada—. Dijiste que yo era prácticamente tu hermana pequeña... pero mentiste.
—¡Yo no lo hice! —exclamó Jazmín, con la voz cargada de desesperación.
"¡Eso nunca fue mentira! ¡Eres mi hermana pequeña!"
"¡ENTONCES POR QUÉ ME ABANDONASTE?!"
"...!"
Celestina cerró la boca de golpe inmediatamente después del arrebato; no había querido dejar que se le escapara.
Bajó las manos lentamente. Apretó los dientes y volvió a hablar, con la voz aún más temblorosa.
"Tú, de entre todos, eras quien mejor conocía mis miedos. Lo que amaba. Lo que odiaba. Tú... prometiste que nunca me abandonarías... y luego te volviste tan frío y cruel. Me ignoraste durante... durante dos años enteros."
Su voz se quebró, para luego volver a ser aguda.
"¡Me trataste como a un extraño al que odiabas!"
Jazmín se estremeció, intentando hablar, pero no le salieron las palabras.
Celestina continuó.
"Lo entiendo... te dolió. Pensaste que Azriel había muerto y eso te destrozó. Pero..." Su voz tembló.
"...Tú también me dejaste."
Ella tragó.
"Sé que lo que digo es... egoísta, después de que creíste haber perdido a tu hermano, pero... pero para mí, fue como si mi hermana... hubiera muerto."
Sus ojos brillaban.
"...Eres tan egoísta como yo."
'Sí... lo soy.'
Jazmín lo admitió en silencio, en su interior.
"Soy la persona más egoísta del universo."
Porque siempre conseguía lo que quería.
Aunque eso significara abandonar una hermandad que había durado más de una década.
Celestina no era egoísta.
Jazmín la había lastimado.
La muerte de Azriel no justificaba en absoluto cómo había tratado a Celestina, después de todo lo que le había prometido a la chica de cabello plateado.
Después de la promesa que le hizo de no volver a abandonarla jamás...
Ese día.
El día en que aquel despreciable Skinwalker se infiltró en la finca Frost y asesinó al antiguo rey y reina del Clan Frost, justo delante de los ojos de Celestina.
Jazmín le había prometido curar sus cicatrices.
Y lo único que había hecho era darle unas nuevas.
Era cruel y egoísta.
"...Lo lamento."
Las palabras brotaron con un tono tembloroso, débil y dolorosamente débil de la garganta de Jazmín Crimson.
Eran el único consuelo que podía ofrecer a la princesa a la que había abandonado.
"Siento haber roto mi promesa."
Celestina era una persona que se reprimía a sí misma: sus emociones, sus deseos, sus acciones.
Pero en un momento como este, ni siquiera ella pudo contener las lágrimas. Brillaban mientras rodaban por sus mejillas pálidas.
Celestina apartó la cara, intentando secárselas con las manos, pero fue inútil. Las lágrimas seguían cayendo.
Así que no se dio cuenta de que Jazmín se acercaba.
No se dio cuenta hasta que Jazmín le tomó las manos con delicadeza, dejándola llorar sin oponer resistencia.
La máscara de Jazmín ya no estaba.
Celestina vio su rostro completo.
La princesa del Clan Carmesí, con los ojos llenos de lágrimas, la miró con una sonrisa frágil y hermosa.
"Lo único que puedo pedir es su perdón... y una última oportunidad para enmendar mis errores."
Si Jazmín pudiera viajar en el tiempo, si tuviera algo como la [otra oportunidad] de Azriel, se habría asegurado de que la chica que tenía delante nunca sufriera.
Ella se habría asegurado de que su hermanito y su hermanita nunca sufrieran.
"Yo..." La voz de Celestina flaqueó.
Parecía haberse quedado sin palabras, tal vez al final de ellas.
Bajó la mirada, intentando ocultar la vergüenza que sentía al dejar que Jazmín la viera así.
Entonces, de repente, apartó las manos del agarre de Jazmín.
A Jazmín le dolía el pecho.
Pero su sonrisa no desapareció.
No vaciló.
—Yo... no lo sé —admitió Celestina sin levantar la vista.
"Mhm." Jazmín emitió un suave sonido de comprensión.
"Entonces seguiré intentando enmendar mis errores hasta que me perdones, incluso si llegas a odiarme."
"¡Eso! ¡Jamás odiaría... ah..."
Celestina alzó la vista y contuvo la respiración al ver de nuevo el rostro de Jazmín.
Desvió la mirada de nuevo, nerviosa, y su voz se fue apagando.
"¿Por qué este esfuerzo repentino...?", preguntó antes de poder contenerse.
"Porque eres una de las pocas personas a las que quiero mucho."
Celestina contuvo la sonrisa que amenazaba con asomar en su rostro, mientras sus mejillas se sonrojaban levemente.
"...Supongo que... podrías intentarlo..."
La única respuesta que obtuvo Celestina fue el sonido de un golpe sordo.
Aún avergonzada, no levantó la vista de inmediato.
"...¿Jazmín?"
Una repentina inquietud la invadió. Celestina frunció el ceño y se giró hacia Jazmín, con el corazón latiéndole con fuerza por razones que no comprendía.
Entonces, finalmente, la miró.
Y en ese instante, el mundo pareció perder toda calidez. Sus ojos se abrieron de par en par al ver a la princesa Jazmín Crimson tendida inmóvil en el suelo.
"Jazmín...?"

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Camino del Extra (Novela)
Capítulo 407
Camino del Extra (Novela) Capítulo 406
Estás leyendo el capítulo 406 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 27 de julio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.