Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 407 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"Puaj..."
A Jazmín le dolía muchísimo la cabeza. Mantenía los ojos cerrados contra su voluntad, como si su cuerpo se negara a despertar.
Incómoda, los abrió a la fuerza, pero su visión se nubló. Sin pensarlo, giró la cabeza.
"¡Ay!"
Su frente chocó contra algo afilado. Se estremeció y rodó hacia atrás.
Jazmín gimió, agarrándose la frente mientras el dolor punzante en el exterior se sincronizaba cruelmente con el latido palpitante en su interior. Al menos la despertó por completo. Su visión se agudizó.
"¿P-por qué un simple golpe en la cabeza duele tanto...?"
Se puso de pie.
El suelo bajo sus pies era plano y perfectamente uniforme, de obsidiana limpia —quizás ónix— pulida lo suficiente como para que pudiera ver su reflejo. Todavía llevaba puesta la túnica.
Cuando vio la marca roja en su frente, Jazmín giró la cabeza bruscamente hacia lo que había golpeado, dispuesta a fulminarla con la mirada.
—y se congeló.
Era simplemente un muro de piedra. Áspero. De aspecto ordinario.
Confundida, se acercó y tocó uno de los bordes dentados que sobresalían. Hizo una mueca de dolor al sentir que el filo casi le pinchaba el dedo.
Entrecerró los ojos.
Luego se ensanchó.
"¿Está... está lleno de maná?"
Toda la pared —algo que podría haber sido decorativo frente a la puerta de una finca— estaba saturada de maná. Y no de cualquier maná.
"Qué denso..."
Jazmín ni siquiera podía empezar a comprender la magnitud de aquello. Era abrumador. Inmenso.
Un escalofrío la recorrió. Dio un paso atrás y una ráfaga de viento la azotó, sacudiéndole la túnica y el cabello. Cerró los ojos con fuerza y se sujetó el pelo.
«El maná de esa pared es tan alto que puede dañar mi cuerpo... ¿Dónde demonios estoy? ¡Lo sabía! ¡Estaba tentando a la suerte! ¡Debería haberlo dejado pasar con Azriel y haber hablado con Celestina mañana!»
Maldijo su propia avaricia.
'¿Por qué se siente tan bien respirar aquí? El viento... está lleno de maná. Tanto que casi puedo saborearlo...'
Sentía como si su cuerpo se sobrecargara cada segundo que permanecía allí de pie.
Con el corazón latiéndole más rápido, abrió los ojos y se dio la vuelta.
Y en el instante en que vio lo que tenía delante, se quedó sin aliento.
Sus ojos se abrieron de par en par.
Ella solo pudo mirar con pura y atónita admiración.
"Guau..."
Una inmensa ciudad se extendía ante ella.
No, ella estaba dentro.
La ciudad no solo se extendía hacia afuera, sino también hacia arriba, apilada en capas de imponentes plataformas y megaestructuras circulares que parecían desafiar la gravedad. La arquitectura era diferente a todo lo que había visto antes: nada que se pareciera a la historia, nada que viniera de los cuentos.
Un segundo después, la emoción brilló en sus ojos.
"¡Qué guay...!"
Enormes plataformas con forma de disco se alzaban —o descansaban— sobre gruesos pilares centrales, cada uno de los cuales sostenía lo que parecían ser distritos enteros. Algunas estaban coronadas con cúpulas lisas. Otras estaban erizadas de antenas puntiagudas y torres agrupadas.
Entonces la mirada de Jazmín se dirigió hacia arriba.
"...¿El sol es azul?"
Un sol azul celeste bajo bañaba todo con una suave luz azul que se reflejaba en los bordes metálicos y las superficies curvas. Entre los andenes, estrechos puentes y sinuosos caminos se abrían paso en el aire, conectando distritos como venas en un ser vivo colosal. Muy abajo, la ciudad continuaba —densa, estratificada, vibrante— aunque lo que se movía allí abajo estaba demasiado lejos para distinguirlo con claridad.
La vegetación se aferraba a las terrazas y cornisas: pequeños árboles, parches de vegetación que suavizaban el paisaje artificial.
"Wow..." Jazmín suspiró de nuevo, como si esa palabra fuera todo lo que tenía.
"Este lugar es hermoso... y distópico..."
En el momento en que lo dijo, su expresión se tensó.
"Espera. ¿Dónde...?"
Sus ojos recorrieron rápidamente el cielo, los edificios, la profundidad de la ciudad que se extendía a sus pies, y luego se posaron detrás de ella.
Fue entonces cuando se fijó en una pared de cristal y una puerta con paneles.
Estaba de pie en una especie de terraza, probablemente adosada a una mansión en la ladera de un acantilado.
Jazmín miró a través del cristal.
La habitación por dentro era casi demasiado perfecta para tocarla.
Una suave luz azul se derramaba sobre los suelos de un blanco puro y pálido. Una cama, baja y ancha, se encontraba arrinconada, medio oculta por la forma de la habitación. Detrás, una ventana redonda brillaba con calidez, como un segundo sol azul. Arriba, unas plantas colgaban a través de una abertura en el techo, finas hebras verdes suspendidas en el aire inmóvil.
Una mesa, impecable, se alzaba al fondo. Las sillas estaban ordenadas, como si alguien acabara de marcharse, o como si nunca hubiera habido nadie allí. Aquí y allá, la piedra tosca rompía la elegante estética, creando un extraño contraste con tanta suavidad.
—¿D-dónde demonios estoy? —La voz de Jazmín salió más fuerte de lo que pretendía. El pánico la invadió con demasiada rapidez y contundencia, inundando su pecho.
"¡No... no me digas que he entrado en otro escenario!!"
Se agarró el pelo con ambas manos, gimiendo.
"¡Ay! ¡No debí tentar a la suerte! ¡Esto es un castigo, ¿no?!"
"No exactamente."
Una voz áspera habló desde detrás de ella; extrañamente melódica, casi hipnótica.
El cuerpo de Jazmín se quedó rígido como si se hubiera convertido en piedra.
Como si Medusa la hubiera mirado a los ojos.
Obligándose a moverse, giró lentamente, con todos los músculos tensos, lista para luchar.
—y se congeló de nuevo.
"Guau..."
Un hombre apuesto estaba allí de pie.
No... no solo guapo.
Muy, muy, ridículamente hermosa. Casi irreal. Como un ángel hecho carne.
Vestía túnicas fluidas de un blanco puro, tan inmaculadas que parecían rechazar tanto la oscuridad como la luz. Su larga cabellera plateada reflejaba el tono azulado del sol, cayéndole hasta los pies. Su piel era pálida, lechosa, casi como la de una muñeca, salvo por un leve rubor que le daba un aspecto innegablemente vivo.
'Su cabello... me recuerda a Celestina...'
Ambos eran de plata pura.
Entonces Jazmín lo miró a los ojos.
Y siseó entre dientes.
Eran de un negro purísimo, como el abismo más profundo.
Pero donde deberían haber estado sus iris y pupilas, solo había bandas plateadas anilladas, parpadeando y cambiando, acercándose y alejándose de una manera que resultaba... extraña. Hipnótica.
Él sonrió.
Y Jazmín sintió que su corazón latía con fuerza.
Al instante, apretó los puños con tanta fuerza que las uñas se le clavaron en las palmas. La sangre le subió a la cabeza mientras se mordía el labio, luchando contra esa sensación extraña y peligrosa.
Esos ojos...
No reconoció al ser que tenía delante.
Pero recordó algo que Azriel le había contado, sobre cierto ser y su mirada enigmática.
Jazmín tragó saliva. El sudor le corría por la frente.
Con la voz más tranquila que pudo, dijo:
"...¿Pólux, supongo?"

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Camino del Extra (Novela) Capítulo 407
Estás leyendo el capítulo 407 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 27 de julio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.