Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 371 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"Hombre, así que estás a punto de ser hermano mayor, ¿eh?"
"Supongo..."
Tanto Leo como Nathan estaban sentados en los columpios; el sol ya se había puesto.
Había pasado más de un año.
...y ya era hora de que naciera la hermanita de Leo. Su mamá ya estaba en el hospital, y debía nacer cualquier día de esta semana. Los dos estaban en un parque infantil cerca del hospital, ya que los papás de Nathan estaban allí, y también el papá de Leo.
Desde que Leo se unió al club de baloncesto de su escuela secundaria, comenzó a esforzarse más que nunca.
Él recordó. Recordó esas palabras de aquella noche cuando sus padres discutían por él.
Ella lo había llamado monstruo. Ella había dicho que no era un niño normal.
...Pero Leo se había dado cuenta de algo desde ese día.
Estaba bien. Estaba bien si no era normal. Estaba bien si era un monstruo.
Mientras mamá lo mirara, mientras sus ojos estuvieran siempre fijos en él...
Estaría dispuesto a convertirse en el monstruo más grande que existiera.
Fue a los nueve años que finalmente consiguió una profesora profesional y muy cualificada para sus clases de piano. Su madre le había dicho que era una de las mejores, así que Leo le creyó.
Mamá tenía grandes expectativas sobre Leo, por lo que, naturalmente, Leo tuvo que cumplirlas todas.
Tenía que hacerla sentir orgullosa.
"...¿Aún no estás emocionado?", preguntó Nathan, mirándolo con tristeza.
Leo seguía mirando fijamente sus pies. Al ver su reacción, Nathan intentó animarlo.
"Por fin vamos a ir a la misma secundaria, ¿eh, Leo? ¡Qué ganas tengo de estar en la misma clase!"
"...Supongo."
Hace unos años, cuando Sarah planeaba transferir a Nathan a la escuela primaria de Leo, Nathan cambió de opinión al llegar a casa. No quería dejar a sus amigos y les rogó entre lágrimas que lo dejaran quedarse.
Así fue como terminó quedándose en su antigua escuela hasta la secundaria.
Pero esta vez, iban a uno juntos.
Al parecer, era una escuela secundaria muy prestigiosa que incluso tenía un examen de admisión. Naturalmente, Leo obtuvo una excelente calificación.
Nathan había estudiado mucho esta vez porque quería estar con Leo, y al final también había logrado aprobar. Aunque... definitivamente no había sacado la mejor nota.
Pero la mente de Leo estaba ocupada con otros pensamientos.
El bebé nacerá en cualquier momento... ¿pero por qué? ¿Por qué tiene que nacer? ¿Por qué no soy... suficiente? ¿Acaso no he estado esforzándome al máximo? ¿Acaso no me basta con mi esfuerzo? ¿Acaso no soy lo suficientemente monstruoso? ¿Están... están intentando reemplazarme?
Pensamientos inseguros corrían sin parar por su mente.
"...¿Será que no me estoy esforzando lo suficiente?"
"Aquí."
Su hilo de pensamiento se detuvo cuando de repente algo bloqueó su visión: una manzana.
Leo parpadeó un par de veces antes de levantar la vista. Nathan estaba frente a él con expresión preocupada, sosteniendo la manzana con ambas manos.
Aún con aspecto algo confundido, Leo le quitó la manzana. Nathan sonrió de inmediato, feliz y aliviado.
Al morder la manzana, el rostro de Leo se suavizó visiblemente. Siguió masticando, dando pequeños mordiscos cada vez, con las mejillas llenándose como las de una ardilla.
—Dime, Leo... ¿acaso estás celoso?
Leo frunció el ceño, pero no dejó de comer. Miró a Nathan, ladeando ligeramente la cabeza.
"Tu hermanita... se llamará Lia, ¿verdad? Nunca te emocionó ni te alegró mucho que alguien hablara de su nacimiento... ¿así que estás celoso de ella?"
Leo dejó de masticar y tragó lo que tenía en la boca.
"...No estoy celoso."
Lo murmuró mientras miraba hacia abajo.
—¡Pero lo eres! ¡Estás totalmente celoso de tu pequeña Lia, ¿no?!
Nathan acercó su rostro al de Leo, que todavía estaba sentado en el columpio, lo que hizo que el ceño de Leo se profundizara.
"Leo, tienes miedo de que la tía y el tío dejen de prestarte atención, ¿verdad?"
El rostro de Leo se endureció aún más mientras sus cejas se fruncían.
"Eres asqueroso. Aléjate de mí."
¡Ves! ¡Ves! ¡Tengo razón! ¡Simplemente no quieres admitirlo!
"¿Estás sordo—"
"Siempre te pones súper feliz cuando te elogian, ¿sabes? Cuando es el tío, no paras de sonreír todo el día, pero cuando te elogia la tía, empiezas a sonreír radiante y pareces estar caminando sobre nubes y arcoíris durante, ¡como, una semana entera!"
El jugo de la manzana comenzó a deslizarse por los dedos de Leo mientras la agarraba con más fuerza, apretando los dientes.
"Trabajas muchísimo en secreto para hacer felices al tío y a la tía, ¿no?"
"...Callarse la boca."
"¿Eh?"
"Tu aliento apesta. Tu voz es molesta. Tengo ganas de vomitar."
Nathan se tambaleó hacia atrás, mirando la mirada despiadada en los ojos de Leo mientras Leo lo miraba con una expresión fría y disgustada.
"¿M-mi aliento apesta? Pero... ¿eso no puede ser? ¡Me cepillé los dientes cinco minutos enteros hoy para no tener que hacerlo esta noche!"
Se llevó la mano a la boca y siguió respirando en ella y oliéndola, mientras Leo fruncía los labios y bajaba una vez más la mirada hacia sus pies.
"No tengo celos de ella..."
En realidad no lo era.
En realidad él no estaba celoso de Lia.
'Simplemente tengo... envidia...'
Envidia de cómo un feto recibió más atención que él. Alguien ya estaba frente a ellos...
¿Por qué nunca pueden ver lo que realmente quiere? Los ama, los ama tanto, ¿acaso no les basta con su amor? Ya se esfuerza tanto por conseguir su amor, y esa criatura que ni siquiera ha nacido ya ha recibido mucha más atención y tiempo... ¿Y si tampoco hay suficiente amor para ambos?
¿Qué pasa si tienen que elegir a quién amar y no lo eligen?
'Odio esto... No quiero esto... solo mírame y ámame... solo a mí... Lo haré aún mejor, seré mejor hasta que no haya nadie mejor que yo... solo...'
"¡Ahí estáis, muchachos!"
Un grito a lo lejos hizo que ambos salieran de sus pensamientos.
"¿Mamá?" Nathan levantó la vista sorprendido cuando Sarah llegó corriendo hacia ellos, con la linterna de su teléfono encendida; la noche ya estaba bastante oscura.
Ella corrió y se detuvo frente a ellos, cayendo de rodillas mientras se inclinaba hacia adelante, jadeando, con el rostro enrojecido y sin aliento.
Nathan corrió hacia ella y Leo se bajó de su columpio y caminó también.
"E-está empezando... Jeanne... está de parto."
* * *
En ese momento Leo no tenía idea de cuánto tiempo había pasado.
¿Una hora? ¿Horas?
Todo lo que sabía era que estaba sentado en el pasillo, con Nathan a su lado, con la cabeza sobre el hombro de Leo, roncando y babeando sobre él.
Suspirando, intentó quedarse quieto para no despertar a Nathan, ya que eso sería más doloroso que el peso de su cabeza sobre su hombro, que, de todos modos, no parecía tener mucho dentro. Leo sacó una pequeña caja blanca rectangular del bolsillo de su pantalón.
Con cuidado, lo abrió y los imanes que lo mantenían cerrado emitieron un suave clic.
Dentro había un hermoso collar dorado adornado con diminutas flores doradas. Leo había oído que, al parecer, dar a luz era un proceso extremadamente doloroso para las mujeres, así que decidió regalarle algo para animarla.
La razón por la que eligió un collar de oro fue simple: Leo sabía que a su madre le encantaba el oro.
Había pasado un año cuando él le preguntó, solo por curiosidad, si le gustaba el oro, la plata o el bronce.
———"¿Cuál de esos me gusta más? Bueno... entonces sería el oro. Verás, Leo, el oro siempre brilla y reluce, lo que lo hace encantador a la vista. Dura muchísimo, así que nunca tenemos que preocuparnos de que se oxide, y por eso su valor siempre será valioso para nosotros, los humanos; muchas veces incluso más que el dinero."
Basándose en sus palabras, que Leo había guardado en su interior desde entonces, había utilizado su propio dinero de su mesada y de los torneos que había ganado para comprar este collar.
Leo cerró suavemente la caja con un clic y la volvió a guardar dentro de su bolsillo.
'Espero que mamá esté feliz con mi regalo...'
Apretó los puños.
—¿Pero qué pasa si dice que no debería haber perdido mi tiempo ni mi dinero en ello...?
Justo como aquel día cuando intentó dibujar algo para ella...
No debí haber comprado esto... fue un error. La decepcionaré... Soy un estúpido por tener esperanzas. Así no es como alguien como yo puede hacerla feliz.
De repente, mientras empezaba a sentirse ansioso y nervioso por su reacción, unos pasos familiares se acercaron rápidamente. Leo giró la cabeza sutilmente y vio a Sarah y a su esposo Tim, un hombre corpulento y musculoso, con traje y gafas, pero de expresión amable, caminando hacia ellos con una sonrisa de satisfacción.
"Leo, ¿estás listo para conocer a tu hermana pequeña?"

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Camino del Extra (Novela) Capítulo 371
Estás leyendo el capítulo 371 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 24 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.