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Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 353 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Cuando una persona decide confiar plenamente en alguien —no solo en detalles superficiales, sino con todo su ser— es una de las decisiones más vulnerables que un ser humano puede tomar. Confiar plenamente en alguien no se trata solo de compartir secretos; se trata de exponer la esencia más cruda y sin filtrar del alma. Es permitir que otra persona acceda a sus debilidades, a sus miedos, a los recuerdos que desearía borrar. Es una de las cosas más difíciles que una persona puede hacer: elegir la conexión en lugar de la autoconservación. Y Azriel... Azriel decidió, por una vez, dejar de lado la autoconservación. Porque no quería volver a perder a alguien que amaba. Porque no quería ser la razón. Porque no quería que volviera a suceder. Porque no quería estar solo otra vez. Entonces Azriel le contó todo a Jazmín. Le habló del nombre que una vez llevó, Leo, en otro mundo, y de la familia Karumi, lo que les había sucedido a ellos y a él. Le contó cómo la bendición de la Diosa de la Muerte había cambiado su [habilidad única]. Le contó la verdad sobre por qué hizo lo que hizo en la mazmorra del vacío y por qué mandó matar a Zoran. Le contó todo lo que sabía sobre el libro Sendero de los Héroes. Azriel nunca se había sentido tan desnudo. Incluso en presencia de quienes podrían haberlo aplastado como a un insecto, nunca se había sentido realmente amenazado; o si lo había sentido, siempre había habido algo tenue y ausente en su aura, más molesto que aterrador. Pero esto fue diferente. Esto le hizo desear estar de nuevo en el Bosque de la Eternidad. Azriel no soportaba mirar a Jazmín, ver su expresión. Ni siquiera sabía qué expresión tenía él mismo. Mantenía la mirada fija en sus pies mientras estaban sentados uno junto al otro en la cama. "Y... bueno", terminó por fin, "eso nos trae al presente. En resumen, no iba a dejar que Pollux se saliera con la suya, así que revelé mi presencia como el Hijo de la Muerte, con la esperanza de que alguien quisiera quitarle la vida... y la de la Cuarta Autoridad". Exhaló. El silencio respondió. La falta de respuesta hizo que su corazón latiera más rápido, como un ritmo nervioso y vacilante. Él no la miró. Sólo había una habitación silenciosa, el suave sonido de dos personas respirando, el olor a madera quemada. Azriel cerró los ojos. "Te daré tiempo para procesar todo esto. Tómate el tiempo que necesites." Se levantó, o lo intentó. Se habría marchado, de no ser por el débil apretón que de repente le sujetó la mano izquierda. Los ojos de Azriel se abrieron de par en par al girarse. Los dedos de Jazmín estaban enganchados a los suyos, temblando ligeramente, su cuerpo temblando levemente. "Ahora por fin tiene sentido..." susurró. "¿Por qué hiciste lo que hiciste? ¿Cómo piensas? Al fin todo cobra sentido". Ella levantó la vista. Por enésima vez ese día, las lágrimas se acumularon y cayeron de sus ojos enrojecidos. "Tú..." Apretó los labios y los abrió de nuevo, controlando la voz para no sollozar. Azriel mantuvo la mirada baja, temiendo ya lo que pudiera decir, lo que pudiera sentir, lo que pudiera pensar. "Debes haberte sentido muy confundido", dijo. "¿Eh? ¿Qué?" Los ojos de Azriel se abrieron de nuevo; la miró estupefacto. "Todo este tiempo has estado sufriendo", continuó, "cargando con los recuerdos de otra vida. El dolor de esa vida, el dolor de esta... lo has llevado todo sola". Su agarre se hizo más fuerte. ' ¿ Lo que está sucediendo?' Azriel no esperaba que fuera así. En realidad, no esperaba nada en absoluto cuando empezó a hablar. O mejor dicho, en el fondo, esperaba que ella todavía lo odiara. Que sintiera asco. Que se sintiera traicionada. Que tal vez ni siquiera le creyera. Y sin embargo— "Debes haberte sentido tan... sola", dijo Jazmín. Ella no lo miraba con odio, ni con disgusto, ni con traición. "Y aún así trataste de protegernos", dijo ella en voz baja. Con lo que sabías de ese libro, intentaste evitar que la gente... muriera en la mazmorra del vacío. Mientras tanto, esos supuestos dioses —no, esos seres repugnantes— jugaban contigo. Incluso tú mismo... te hirieron tanto que al final te lastimaste aún más. Hemos estado aquí con nuestros problemas mundanos: la Iglesia Celestial, las criaturas del vacío, los grandes clanes, el inframundo... todo parece insignificante, sin valor, ordinario comparado con lo que has estado viviendo. "¿ Por qué?" pensó Azriel. "¿Por qué?" preguntó Jazmín. ¿Por qué sufriste tanto? ¿Cómo... cómo podría haber algún sentido en el sufrimiento que estás padeciendo? No... no lo entiendo. Es tan injusto. No te mereces esto. No hiciste nada para justificar tanto dolor sin sentido... Azriel se quedó allí, sin saber cómo reaccionar y solo logró formular una pregunta. "¿Por qué?" Jazmín lo miró, y aún así no tenía sentido para él que ella pudiera mirarlo de esa manera. ¿Por qué no me odias?, preguntó. "¿Te odio?" repitió ella. La confusión cruzó su rostro, luego sus ojos se abrieron y temblaron. "Te acabo de decir... Ni siquiera soy tu hermano, ¿por qué...?" "¿Quién decidió que no eres mi hermano pequeño?" espetó, y la fuerza de su voz aumentó mientras apretaba los dientes. ¿Porque algún patético Apóstol del Tiempo era demasiado débil para preocuparse por nada más que por sí mismo? ¿Porque otros seres, perdidos en su orgullo y sus propias ideas, lo dijeron? Eso no lo hace cierto. No me importa lo que intenten hacerte creer. ¿Qué saben de ti? ¿Qué saben realmente? No me importa lo que piensen ni lo que sus almas les digan que es verdad. Tú eres tú. Te conozco. Ella se levantó y tomó ambas manos de Azriel entre las suyas, mirándolo directamente con una firmeza que no dejaba lugar a dudas. No importa qué vida hayas vivido, no importa qué recuerdos tengas, no importa qué cara tengas, no importa cuánto hayas cometido errores, ¡no importa qué! Así como sus almas y la tuya recuerdan, ¡la mía también! ¡Te veo! ¡Eres mi hermano pequeño! ¡Es un hecho que nadie puede arrebatármelo! Su agarre flaqueó. "Y sin embargo... yo... contigo... fui tan mez—" Ella se interrumpió. "...!" Antes de que Azriel pudiera moverse, ella lo abrazó con fuerza. "¡¿J-Jazmín...?!" Empezó a sollozar —fuerte, desprevenido, como una niña— y se negó a soltarlo. No dijo nada más; solo lloró, aferrándose a él como si fuera lo último sólido en un mundo que se derrumbaba. Azriel todavía tenía su expresión desconcertada, y aun así las lágrimas corrían por su rostro una vez más. ...Finalmente, él también la envolvió con sus brazos. * * * "Creo... que ya es suficiente llanto por hoy, ¿no crees?" "Mmm... por hoy." Jazmín tarareó la pregunta de Azriel mientras yacía perezosamente despatarrada en la cama. Azriel, mientras tanto, estaba sentado en el suelo con la cabeza inclinada hacia adelante, apoyada en el colchón. Ambos tenían expresiones de agotamiento y cansancio; sus rostros estaban surcados por las lágrimas y sus ojos estaban más rojos que sus iris carmesí. "Oye, Azriel..." "Mmm." "Esta vez, de verdad... a pesar de todo, me alegro de que me hayas dicho la verdad." Azriel se quedó en silencio por un momento antes de que sus labios se curvaran involuntariamente. "Sí... yo también." Jazmín suspiró. Aun así... si te sientes cómodo, me gustaría hablar en detalle sobre ese libro, del que tanto aprendiste. Parece que hay muchos problemas que tendremos que resolver en el futuro cercano... "Me siento cómodo discutiéndolo. Y sí, es una buena idea". "Mmm." Entonces Jazmín frunció el ceño. "Aunque hay un asunto urgente en ese libro que todavía no puedo entender". "¿Cuál?" Azriel giró ligeramente la cabeza y Jazmín hizo lo mismo, por lo que quedaron uno frente al otro. "Eso..." Ella puso cara de tensión, como si estuviera intentando escupir una piedra. "Eso... lo—... yo y...—ine..." Su voz cayó tan baja que Azriel no pudo entender las palabras. ¿Puedes hablar más claro? Al escuchar su petición, su rostro se encendió por alguna razón. "Yo... estoy hablando de... que yo... harén... Lumine..." Los ojos de Azriel se abrieron de par en par y comprendió. "Ohhh. Te refieres a cómo estabas enamorada de Lumine y terminaste siendo parte de su harén en el libro, ¿verdad?" "¡No lo digas tan claramente!" Sin previo aviso, su pie le golpeó la nuca. Él hizo una mueca; no le dolió, pero le molestó. "¡Tú eres quien preguntó!" "¡Eso no significa que puedas decirlo sin más!" "¿Eh? ¡Entonces habla claro la próxima vez!" Jazmín se dio la vuelta, con el rostro rojo brillante de vergüenza, y chasqueó la lengua. "Tú... tú realmente no entiendes..." Azriel se frotó la parte posterior de la cabeza. "¿Y bien? ¿Qué pasa? ¿Qué es tan difícil de comprender? Que estuvieras en..." Ella lo miró de golpe, entrecerró los ojos y él cerró la boca por instinto. —Que eras... cercana a Lumine —corrigió. —Sí, eso. ¿Cómo pude yo, la heredera del Clan Crimson, terminar con alguien como él? ¡Uf! ¡No tiene sentido, Azriel! ¿Cómo pude haber hecho eso? Azriel miró hacia otro lado, incómodo. —Bueno, aparentemente era un idiota que siguió intentando ayudarte después de mi muerte, y finalmente derritió tu corazón helado. Se encogió de hombros. —No es que vaya a pasar esta vez, ya que estoy viva, a menos que sea tu tipo y estés dispuesta a cagar... "No te atrevas a decir esas palabras nunca más." Azriel se estremeció ante el frío detrás de su cabeza y la mirada aún más fría, más fría que su afinidad con el hielo. "En el momento en que piense en algo tan horrendo, lo cual te aseguro que nunca, nunca, nunca haré, y si no logro quitarme la vida, será tu responsabilidad hacerlo por mí." Azriel la miró con la mirada perdida mientras Jazmín miraba al techo con evidente disgusto. Suspiró para sus adentros y asintió. "...Seguro." Una sonrisa se dibujó en su rostro. Lo señaló, repentinamente más radiante. Y no te preocupes, hermanito. ¡En cuanto pienses en unirte a un harén, te daré una muerte dolorosa! ¿Cuándo pedí morir? ¿Y por qué la mía tiene que ser dolorosa...? Azriel se rascó el cabello y entrecerró los ojos. "Además, soy un chico y definitivamente no estoy enamorado de Lumine, ni estoy pensando en unirme a su harén". Jazmín se sentó y meneó la cabeza hacia él. —¡No, Lumine no, idiota! Hablo de un harén de chicas: una chica con varios chicos. ¡Un harén inverso! "¿Un harén... inverso?" Esta vez, el rostro de Azriel se retorció de disgusto. Jazmín asintió, llevándose una mano al pecho. —Sí. Así que, hermanito, no te preocupes. Me aseguraré de que salgas antes de que caigas demasiado bajo. Azriel sólo pudo darle una mirada vacía. "...Seguro que conoces tus términos, ¿no?" Jazmín se estremeció, miró hacia otro lado y tosió. "En fin. Ha sido un día largo, ¿verdad? Estamos agotados." Dejando el tema de lado, Azriel asintió. "Supongo que sí, sí..." Todavía hay mucho que contarte sobre este escenario. Ya has pasado por bastante, así que... nos tomaremos una semana para descansar. Y después, ahora que no tengo que depender de los demás, ya que estás aquí... Lo miró a los ojos, con el rostro serio. "Saldremos de este escenario de una vez por todas".
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Camino del Extra (Novela) Capítulo 353

Estás leyendo el capítulo 353 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 22 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.