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Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 351 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Los labios de Azriel se crisparon ante sus palabras, pero la visión de sus ojos brillantes por las lágrimas le causó una punzada en el pecho. "¿De qué estás hablando? ¿De odiarme? ¿Cuándo dije eso...?" Bajó las piernas de la cama y se quedó de pie, mirándola con una mirada confusa y complicada. "...¿En serio vas a fingir?" "¿Pretender qué, exactamente?" Él no entendió. ¿No era irrazonable asumir algo así de él de repente? ¿Cuándo había dado la impresión de que se odiaba a sí mismo? Sin embargo, los ojos de Jazmín reflejaban tanto dolor que Azriel sintió, absurdamente, que él era el culpable. ¿Por qué se veía así? Ella respondió con tristeza, como si se estuviera forzando a atravesar una piedra con la garganta. Su voz era tan suave que parecía haber llegado hasta él en una corriente de aire. "...Que quieres morir." "—!" Sus ojos se abrieron de par en par. Las palabras le quitaron el aire de los pulmones. "No entiendo... No entiendo lo que estás diciendo, Jazmín." No pudo alzar la voz. Pero Jazmín palideció, como si hubiera confesado algo peor que un asesinato. Era extraño: sentía el cuerpo pesado como el plomo; el corazón le latía con fuerza; los nervios le temblaban bajo la piel. Estaba ansioso. Tenía miedo. Y no había ningún dios aquí. Ningún espíritu divino. Ningún enemigo. Sólo él y Jazmín. —Yo... admito que fui imprudente —dijo Azriel. Como buscar pelea con Corven en lugar de venir directamente aquí. Pero lo que pasó en el Bosque de la Eternidad... de verdad no tuve elección, Jazmín. No me odio. No quiero morir. Todo lo que he hecho, absolutamente todo, desde que regresé con ustedes, mamá y papá fue para seguir con vida. Para poder estar aquí con ustedes ahora y mañana. Su expresión no cambió. Sus lágrimas no pararon. La forma en que ella lo miraba, esos ojos, despertaron en él un oscuro recuerdo que Leo había intentado enterrar... ——— "Dime, Leo... ¿cómo pudiste mentirnos así?" "Dime, Azriel... ¿cómo pudiste mentirme así?" ' Oh...' Así que eso fue todo. Esa mirada. ...El que Leo había creado. Cuando me dijo lo que me dijo, pensé que mentía. No podía ser verdad. Y aun así, conociéndote, Azriel, no pude evitar dudar. Me repetía que solo necesitaba tiempo para hablar contigo, para demostrarte que mi duda era estúpida. Pero entonces nos conocimos, y apenas hemos tenido un día para hablar con propiedad, y me has demostrado que estaba completamente equivocado, Azriel. ¿No te odias a ti mismo? ¿No quieres morir? Mentiras. Todo son mentiras. Eso es lo que haces. Eso es lo que siempre has hecho. Invocaste a ese... ese demonio, o dios, lo que fuera. Y luego hay otro, Pollux, igual de malo. Fuiste a luchar contra Corven. Mataste a esa mujer en el Bosque de la Eternidad. Consumiste su núcleo de maná. Tú... tienes el Síndrome del Núcleo de Maná. En la instalación de contención, lo sé, lo sé, casi mueres allí también. ¿O qué hay del coma después de ese ritual con un árbol de rango Leviatán? Escapar de Neo Génesis no fue... Ya basta; ya te costó la vida una vez, hasta el punto de que el Dios de la Muerte se compadeció de ti, y aún querías más. Querías venganza. Sacrificaste tu mano. Sacrificaste a inocentes. Casi te sacrificas de nuevo. Te rodeas de gente capaz de matarte por una sola palabra equivocada: San Salomón, “el Payaso”, un hombre sin corazón; la directora, Santa Freya, que con gusto sacrificaría a cualquiera por lo que le placiera... Azriel se quedó sin palabras. Jazmín intentó sonreír; las últimas lágrimas se le secaban en las mejillas, pero la sonrisa se desvaneció en cuanto se formó. ¿Aún así afirmas que no quieres morir? Todo lo que acabo de decir suena a alguien que no valora su vida en absoluto. Porque, seamos sinceros, hermanito, ¿quién te puso en estas situaciones? Invocaste a ese ser de Lucifer. Fuiste a Corven. Elegiste matar a esa mujer y consumir su núcleo sabiendo los riesgos. Buscaste al Leviatán y realizaste ese ritual que te dejó en coma. Planeaste tu venganza en Neo Génesis. Fuiste tú quien se acostó con Solomon y Freya. Y... y fuiste tú quien... quien decidió ir a esa base militar ese día, ¡sabiendo que morirías...! Ella sollozó otra vez y nuevas lágrimas se escaparon de sus ojos. "Ah..." Azriel emitió un sonido y luego cerró la boca. Giró la cabeza avergonzado, incapaz de mirarla a los ojos. "Tu... reacción... entonces Lioren... estaba diciendo la... verdad." ...Lioren le había dicho la verdad a Jazmín. Azriel quiso rebatirla, levantar la cabeza de golpe y decirle que estaba equivocada, pero su cuerpo lo traicionó. No podía moverse. Solo sentía vergüenza. Vergüenza, vergüenza y más vergüenza. "Es extraño", dijo ella suavemente. Un momento estás feliz, luego perezoso, luego de repente loco, luego enojado, luego de repente triste, como alguien cuyas emociones no cuadran. Pero... nunca te había visto así, hermanito. Por fin, Azriel logró levantar la cabeza un poco. Ahora sonreía, entre lágrimas. No era una sonrisa feliz. Era la cosa más triste que jamás había visto. Forzó la salida de las palabras, palabras que eran apenas más que un susurro. "...Tienes razón. Ese día... lo supe. Sabía lo que pasaría." Su sonrisa trabajadora cayó. Había una barrera sobre esta habitación —una barrera invisible que el Maestro Félix había colocado— para que nadie de afuera pudiera oír una palabra. Ni siquiera el propio Maestro Félix. "...Una semana antes de mi desaparición", dijo Azriel, "Lioren vino a verme en secreto. Traía un mensaje del Oráculo: qué pasaría si decidía ir a la base militar con papá". Aunque ya sabía lo que había dicho Lioren, Jazmín todavía estaba pálida, aturdida, como si solo cuando Azriel lo dijera en voz alta se volviera... Real. El Oráculo era tan célebre como la Santa entre las Diez Iglesias Celestiales, y mucho más misterioso. Oculto. Protegido. Algunos lo llamaban mensajero de los dioses; otros afirmaban que podía ver el futuro definitivo, o que poseía todo el conocimiento divino, o que no era humano en absoluto. Cualquiera que sea la verdad, una cosa es segura: El Oráculo habla, y lo que el Oráculo dice se cumple. A veces pasan años antes de que alguien escuche esas palabras. Sin embargo, el Oráculo había llegado a Lioren en secreto, y Lioren se las había transmitido a Azriel: En la séptima salida del sol, la luna llorará, y el sol será testigo de la crueldad del mundo. La muerte observará en silencio. El tiempo contendrá la respiración. El destino huirá. Los hilos se romperán, los engranajes se desmoronarán. El miedo reinará, y ni hombre ni bestia salvará al joven Príncipe Carmesí de perder su vida y su hogar. Azriel repitió la profecía exactamente: el Oráculo a Lioren, Lioren a él. El mismo día en que debía morir, Lioren regresó y ofreció su ayuda. Y Azriel se negó. Recordándolo todo, recordándolo todo, un recuerdo que Azriel había estado suprimiendo inconscientemente. La forma en que lo miraba, esos ojos, despertaron un oscuro recuerdo que Azriel había intentado enterrar... "¿Por qué...?" susurró Jazmín. ¿Por qué Azriel iría allí, sabiendo que iba a morir? Una vez más, Azriel no soportó mirarla. Volteó la cara. "Porque... hice una apuesta con Lioren." "¿Qué?" "...Una apuesta a que no moriría. A que papá me salvaría." Una apuesta. ...Uno que tanto Lioren como Azriel habían perdido. "¿Papá? ¿Papá te salvó? ¿Esa era la apuesta?" Pequeñas ondas de maná vibraron en el aire. Las esquinas y los bordes de los muebles comenzaron a arder. "¿Me estás diciendo que el... el sufrimiento que he soportado durante dos... dos años fue porque tú y Lioren hicieron una... apuesta?" Azriel no dijo nada. "¡Respóndeme, Azriel!" Ella gritó, y las llamas saltaron más alto. Azriel se estremeció y apretó los labios. Jazmín apretó los puños hasta que sus uñas clavaron las uñas en la piel; la sangre salpicó las tablas del suelo (ya agrietadas por las réplicas de la visita de Lucifer) y se filtró por las juntas. "Los odio..." Su voz era tranquila y ronca. "Odio... odio a mamá y a papá. Por... por tu culpa, ¿sabes?" Azriel la miró de nuevo, esta vez sorprendido, impactado por sus palabras. ¡Nunca les importó! Estuvieron ahí, sí, fingieron, ¡pero nunca les importó! ¡Nunca les importaste, Azriel! Cuando estabas vivo, dime una sola vez, solo una, ¿cuándo te defendieron? No estuvieron cuando pronunciaste tus primeras palabras. No estuvieron cuando diste tus primeros pasos. ¡Solo estuvieron cuando tú y yo evaluamos nuestros talentos! ¿Y después de eso? ¡Se fueron! ¡Porque no les importó! Sus lágrimas caían calientes, y la habitación ardía con ellas. Las cortinas se curvaron formando pétalos negros. El humo se acumulaba en las esquinas del techo. Azriel estaba de pie en el centro, con los ojos temblorosos y el corazón conmocionado. Y cuando tú... cuando se suponía que estabas muerto, ¡los odié aún más! ¡Cómo se atreven... cómo se atreven a actuar como padres afligidos si nunca les importaste! ¡Era demasiado tarde! ¡Demasiado tarde para empezar a preocuparme! ¡Demasiado tarde para llorar por ti! ...Me dolió. Todo dolía. Y aun así, por esa gente, ¿por qué? ¿Por qué arriesgaste tu vida por alguien tan horrible como papá? Me dejaste... La única persona que se preocupaba por ti. Nadie me ordenó estar allí. Nadie me obligó. Pero estuve allí. Siempre estuve allí. Y aun así me dejaste. ¡Entregaste tu vida sin siquiera pensar en mí! ¡Me dejaste sola con ellos! ¡No estabas allí, así que me dejaste sola...! Jazmín lloró. No intentó detenerlo. Las llamas alcanzaron la piel de Azriel e intentaron morderlo, pero ni siquiera las motas se posaron sobre él, lo marcaron. El fuego en su interior ardía con más intensidad que el fuego exterior; más intenso y cruel. Ardía y dolía muchísimo. "Yo... ¡te odio...!" Su voz se quebró como si algo se hubiera roto. Se dio la vuelta y corrió hacia la puerta. Fue ese día otra vez. Esa noche. Esa mirada que le dirigió antes de salir del apartamento. La última vez que la vio. Un día que aún lamenta y que lamentará por el resto de su vida. "¡ESPERAR!" Su mano se cerró alrededor de su brazo. Jazmín se sobresaltó y se giró. Azriel la sujetó con ambas manos, cabizbajo. "No..." Hubo sollozos, pero no eran de Jazmín. "Por favor..." Hubo lágrimas, pero no eran de Jazmín. "...No te vayas..." Se oyó una pequeña voz quebrada, llena de miedo, pero no era la de Jazmín. Finalmente levantó la cabeza. Jazmín se quedó congelada, incapaz de moverse, incapaz siquiera de parpadear. Cuando lo vio llorar, sus lágrimas regresaron. "...Te lo diré", susurró. "Te lo contaré todo. Así que por favor... no te vayas. Por favor... no me odies..."
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Camino del Extra (Novela) Capítulo 351

Estás leyendo el capítulo 351 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 22 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.