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Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 333 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"¿Qué acabas de decir?" La voz de Azriel sonó ronca. Observó al Gran Maestro con cautela y alarma. El Gran Maestro dejó escapar un pequeño suspiro cansado. Lo sé todo, desde el momento en que mi hija mayor estuvo en el mismo palacio que el cambiapieles disfrazado de príncipe, hasta el momento en que el Gran Emperador Divino Espíritu Estelar hizo un trato con ella en su momento más débil, se aprovechó de ella y la encadenó en un bosque infinito para poder copiar su [habilidad única]". Al oír esas palabras, Azriel lo miró atónito. Poco a poco, su rostro cambió; apretó la mandíbula hasta que apretó los dientes. ¿Así que lo supiste desde el principio... y no hiciste nada? ¿Solo te escondiste en esta aldea, contemplando los árboles que forman parte de tu hija? ¿Creías que sentía tu mirada día y noche, que así era como le demostrabas apoyo? Ah, un Gran Maestro, uno de los humanos más fuertes del mundo, observando desde entre los árboles mientras su hija lloraba de dolor. ¿Qué? ¿Te daba vergüenza mostrarle la cara? El aire se volvió pesado nuevamente. "¿Crees que fui un Gran Maestro desde el principio?" preguntó el hombre en voz baja. Azriel apretó más fuerte los dientes, pero el marqués continuó. ¿Crees que no reconocería la [habilidad única] de mi propia hija? ¿Crees que de verdad ignoré su sufrimiento? ¿Que de verdad la abandoné? ¿Que me quedé en esta aldea porque me sentía un poco mal por todo? ¿Crees que no pasé cada minuto de esta miserable vida buscando la manera de sacarla de aquí, hasta que supe que era imposible? Con cada palabra, su voz se helaba; con cada frase, se filtraba más de lo que había enterrado: dolor, ira, odio. Azriel abrió la boca, pero las frías palabras del Marqués lo interrumpieron. Todo este odio que me diriges es como si mi hija no solo te hubiera dado su corazón, sino como si también se hubiera llevado a otro. Siento que me estás imponiendo estas emociones. ¿Por qué? ¿De verdad es por ella? ¿Tanto te importaba? Azriel apretó los labios. ' I...' "...Yo fui quien le envió ese cambiapieles a mi hija ese día", dijo el marqués. ¡Badump! "¿Qu...qué?" Azriel parpadeó, intentando procesar las palabras. Se sentó en el suelo y miró fijamente al Marqués, quien lo observaba con los puños tan apretados que la sangre salpicaba la tierra. A su alrededor yacían árboles destrozados y pájaros muertos. "El príncipe Lykos vino a mi finca ese día", dijo el marqués. "Se quedó en mi puerta. Sabía que había estado ausente esos dos últimos años, librando una guerra contra el Reino de la Luna... Nunca sospeché que estuviera muerto. Estaba... estaba tan emocionado de verla. No lo cuestioné. Siempre supe de su amor por ella. Antes de partir a la guerra, me dijo que le propondría matrimonio a su regreso. Así que cuando finalmente estuvo allí... yo también me emocioné." Levantó el puño y lo miró fijamente, luego abrió la mano. La sangre le corría por la palma. Si no me hubieran cegado las emociones... me habría dado cuenta de que no era el príncipe Lykos. Me habría esmerado antes de decirle dónde estaba mi hija. Me habría preguntado por qué, en nombre del Sol, nunca pidió que Mio estuviera en la capital real sin mí... Miró a Azriel. Ya era demasiado tarde cuando percibí la terrible presencia que ocultaba esa cosa. Y antes de darme cuenta... estaba inconsciente. Azriel lo miró y trató de ocultar cualquier rastro de emoción. "...Entonces, ¿por qué carajos la enviaste a la capital real sola?" El marqués lo miró a los ojos y una pesada melancolía lo recorrió. "...Era la única forma que conocía de protegerla de él en aquel entonces." "...¿de quién?" "...el segundo príncipe, ahora rey de Ismyr." Los ojos de Azriel se abrieron de inmediato. "¿Qué tiene que ver él con Lady Mio en todo esto?" El marqués exhaló un largo y entrecortado suspiro. Él fue quien le dijo al pequeño duque que hiciera lo que debía, mientras se ganaba el cariño de mi hija menor. Hizo un trato con el pequeño duque, prometiéndole que se convertiría en duque. Difundió rumores viles sobre Mio y se aseguró de que estuviera aislada de todos. Para mantenerla a salvo, no tuve más remedio que enviarla a la capital real. Era la opción más segura que tenía. Azriel frunció el ceño, desconcertado. ¿Cómo? ¿Cómo es posible que llevarla hasta la puerta del bastardo que organizó todo esto sea seguro? Miró fijamente al Marqués, cuyos puños volvieron a apretarse. Su cuerpo tembló; por primera vez, Azriel vio cómo ese rostro se desmoronaba con el mismo odio que él sentía. "Porque si no hacía lo que hice", dijo el marqués con la voz entrecortada, "iba a reducirla a polvo: su nombre, su dignidad, su valor. Todo". Su aura se desató, tornándose violenta y fría. El mundo se tambaleó. Azriel se agarró a las manos, con el estómago revuelto. El aire se enrareció; se arañó la garganta, intentando respirar desesperadamente. "Escuché el rumor, sólo yo", continuó el marqués. Él... él planeaba secuestrarla. Ese demonio quería violarla una y otra vez, hasta que no quedara nada de ella. Azriel miró hacia arriba, olvidándose de su propia lucha por respirar. "Y cuando ella estuviera completamente arruinada", susurró el marqués, "él se aprovecharía. La haría suya... para siempre". La presión se desvaneció. Azriel respiró hondo, pero las palabras no se movieron en su interior. "...Así que la única forma que vi para detener a ese demonio fue mintiendo." Miró a Azriel con ojos ya muertos. Le dije que mi hija iba a la capital real porque estaba interesada en él. Conociéndola, sabía que jamás se lo admitiría en persona. Le propuse que, si él quería, se pudiera hablar de un compromiso, ocultándole que conocía su plan. Era la única manera de ganar tiempo, de encontrar una salida limpia. En aquel entonces, el príncipe era más fuerte que yo. Necesitaba una forma de derribarlo, aunque eso significara sacrificar la felicidad de mi hija un poco más. Levantó la mirada hacia el cielo. "Ahhh..." Exhaló ruidosamente. "¡Qué tonto fui al pensar que tenía tiempo!" Mirándolo, Azriel bajó la cabeza y apretó los puños. " Esto es un desastre..." ¿Cómo fue todo esto justo? Nunca debió haber sucedido. El marqués volvió a hablar mientras Azriel miraba al suelo. "Una vez, cuando tenía diez años, utilizó su [habilidad única]". La cabeza de Azriel se levantó de golpe. Curiosamente, su [habilidad única] nunca requirió mucho maná. Incluso ahora no entiendo cómo funciona. Pero la activó en aquel entonces... La curiosidad de un niño es inagotable. Por un instante, Azriel vio que la boca del marqués se alzaba. Un atisbo de sonrisa. Sin darme cuenta, todo el jardín estaba cubierto de árboles. Ese día me di cuenta de algo: cuanto más tiempo permanece activa su [habilidad única], más fuerte se vuelve el hechizo y más fácilmente atrapa a otros en una pesadilla interminable. De niña, solo los animales pequeños caían presa, no las personas. Entonces aprendí algo más... Él miró a Azriel a los ojos. Cuanto más tiempo mantenga activa su [habilidad única], más se convertirá en el Bosque de la Eternidad... hasta que, un día, será el Bosque de la Eternidad. Para siempre. El marqués apretó los labios. Cuando recuperé la consciencia, habían pasado dos días... y todos hablaban de un misterioso bosque nuevo en el sur. Ya sabía que era mi hija. Era mi Mio, no un misterioso bosque nuevo. "..." Partí hacia el bosque de inmediato con todos mis hombres. Estábamos a contrarreloj. Mio ya no era una niña como la última vez que lo activó; el hechizo sería más fuerte y se convertiría en el Bosque de la Eternidad a menos que la encontráramos a tiempo y la liberáramos. Pero... Apretó los dientes y el dolor retorció su rostro cuando encontró los ojos de Azriel. "Nunca la encontramos." "...!" Buscamos día tras día sin descanso. Entraban más hombres. Después de la primera semana, empezaron a estar más somnolientos de lo debido. Algunos de los que durmieron esa noche no despertaron. Aun así, seguimos buscando. Luego no pasó una semana, fueron solo unos días, y más se durmieron y no se levantaron. La fatiga se hizo más intensa. Pronto, solo bastó una noche: si alguien cerraba los ojos, no volvía a despertar. Dormir dejó de ser una opción. Cada vez buscábamos más a fondo, buscando la esencia. Pero cuando volví a mirar... ninguno de mis hombres estaba conmigo. Estaba solo. Su expresión se volvió tan oscura como el dosel del bosque. Pero esta vez no le di la espalda. Me negué a hacerlo. Así que seguí caminando. Incluso cuando el sueño me agarraba. Cada paso se sentía como un tropiezo hacia el olvido. Mis pensamientos se redujeron a hilos, luego a nada. Dejé de sentir. Dejé de parpadear. Pero caminé. Vagué eternamente, porque tenía que encontrarla, aunque mi mente y mi cuerpo se desmoronaban. Nunca la encontré. En cambio, el diablo me encontró a mí. Azriel exhaló un suspiro tembloroso. "...Pólux." El marqués asintió con fuerza y miró hacia abajo, como si quisiera fijar su aura en ese lugar. Como un milagro, su sola presencia me sanó. Gracias a él, el hechizo no pudo tocarme. Y cuando lo miré... fue como mirar a un dios. Levantó la mirada hacia Azriel, con los ojos aturdidos, como si ni siquiera él pudiera creer sus propias palabras. "Era tan poderoso. Y aun así... era amable." —¿Amable ? —Azriel dudaba de lo que había oído. Me contó lo que pasó ese día. Que el "Príncipe Lykos" era un cambiapieles. Que mi hija lo atrajo hasta aquí y activó su [habilidad única] para derrotarlo. Que él, al ver su sacrificio, intervino y contuvo al cambiapieles, aunque estaba herido y no pudo hacer más. Azriel negó con la cabeza. "No, eso... eso no es—" "Lo sé." El marqués lo miró y asintió una vez. "Lo sé." El silencio se instaló entre ellos. "Él hizo el pueblo", dijo finalmente el marqués. La protegió del hechizo y de los árboles, impidiendo la entrada de cualquier criatura del vacío. Excavó un túnel subterráneo para que siempre hubiera una salida. Vi su poder con mis propios ojos; ningún hombre se compara. Es... divino. Y este hombre, con ese poder, me dijo que si quería ayudarla, tenía que hacerme fuerte. Así que hice lo que me dijo. Viví en la aldea. Traje a más hombres y mujeres al bosque y les hice jurar guardar el secreto. Busqué cualquier manera, cualquier manera, de traer a mi hija de vuelta. Pasaron los años. Nada funcionó. La gente se rindió antes que yo. Se asentaron, hicieron de la aldea una verdadera aldea, la mantuvieron oculta del mundo. Dejé de preocuparme por ellos y los dejé en paz... mientras seguía buscando y endureciéndome. Soltó una risa sin sonrisa: un sonido vacío y frágil. "El día que finalmente me convertí en Gran Maestro, él me visitó nuevamente." Los ojos de Azriel se abrieron de par en par. "Y me dijo la verdad. Lo que realmente pasó." La mirada de Azriel tembló. El Marqués comenzó a respirar a bocanadas cortas y entrecortadas. Empezó a toser y cayó de rodillas. Azriel extendió la mano hacia él, pero las siguientes palabras lo paralizaron. El rumor de que mi hija sería violada... era mentira. Fue una semilla que él plantó en mi mente. El segundo príncipe... no estaba tan perdido. No entonces. Todo era parte... del plan del diablo.
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Estás leyendo el capítulo 333 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 22 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.