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Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 332 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Dándose unas palmaditas, sacándose la suciedad adherida a su piel, Azriel finalmente se puso de pie, libre al fin del abrazo de Nol. "Maestro, aquí." Azriel se giró. En las manos de Nol había una sencilla túnica negra. Azriel la tomó con un gesto de la cabeza, murmuró un agradecimiento y se la puso. Mientras se vestía, el marqués lo observó con ojos fríos e inquebrantables, con el mismo rostro indiferente y estoico de siempre. "Se necesitaron muchísimas pociones de salud, y más de unos pocos sanadores, para salvarte del abismo", dijo el marqués Rossweth. Las heridas están cerradas, pero la carne que las rodea aún está débil y el daño interno no ha sanado del todo. No hagas movimientos excesivos. Azriel asintió y luego frunció el ceño. "¿Sanadores?" El marqués inclinó la cabeza. Confundiste a un viejo amigo mío con el jefe de la aldea. A pesar de arrancarle el brazo y destrozarlo todo, se llegó a un acuerdo. La aldea estaba secuestrada por el amo. La mayoría ni siquiera lo sabía. Al final, de alguna manera, decidieron que fuiste tú quien les salvó la vida después de enterarse de todo lo sucedido. Azriel suspiró por dentro. " La gente de este pueblo debe tener un coeficiente intelectual por debajo de la media". —Aun así —continuó el marqués—, tu carne es tierna, fácil de perforar. No hagas nada imprudente durante una semana. Azriel tarareó y se revisó rápidamente el cuerpo. Antes de que pudiera hablar, el marqués miró a Nol. "Muéstrame la llave." Azriel frunció el ceño. Su voz se volvió fría. "No. No lo hagas." El aire pareció caer en un océano sin fondo. Nol y el marqués se giraron hacia él. La mirada de Azriel permaneció inmóvil. —Quizás quieras conversar —dijo—, pero eso no me dice nada sobre si somos aliados o enemigos, si puedo confiar en ti o si me interesa cooperar en lo más mínimo. La expresión del marqués apenas cambió, pero tanto Nol como Azriel sintieron el cambio: un pequeño endurecimiento, acero asentándose bajo el hielo. "No debes comprender el valor de los latidos de tu corazón para hablarme en ese tono", dijo el marqués. —Maestro —se aventuró a decir Nol, inquieto. Nol, quien con gusto saltaría a la lava si Azriel le dijera eso. "Quizás no sea necesario ser tan... duro. Solo por esta vez." ...hacia un Gran Maestro. Los rasgos de Azriel se relajaron, y la comisura de su boca se curvó hacia arriba. Nol exhaló, y luego se quedó paralizado al ver que esa curva se deformaba, torcida y oscura. —Basta —dijo Azriel en voz baja—, para que tu hija viniera a mí, prácticamente de rodillas, rogándome que tomara ese corazón palpitante suyo y lo destruyera. "...!" "¡¿Maestro?!" Lo que sucedió a continuación superó toda imaginación. El marqués desapareció. Un estruendo atronador hendió el aire donde Azriel había estado. Cuando la mirada de Nol se dirigió a la última posición del marqués y volvió a ella, ambas figuras habían desaparecido. No comprendió la explosión hasta que el crujido de la tierra y el sonido de cosas desmoronándose lo azotaron. El suelo tembló. El viento aulló con fuerza. Miró más lejos y lo vio: un corredor de ruinas atravesando el Bosque de la Eternidad, árboles destrozados y un rastro de devastación que se extendía por kilómetros. El cráneo de Azriel se sacudió en su cabeza, aunque no sintió dolor. Voló a través de tronco tras tronco, con la vista nublada con cada impacto, hasta que el mundo se volcó y se estrelló contra el suelo con tanta fuerza que la tierra estalló bajo él —una vez, dos veces—, rebotando en una serie de cráteres antes de detenerse por completo. Yacía en el suelo, con el torso desnudo. Sus vendajes estaban rotos, sucios, medio desprendidos. Su túnica estaba pulverizada. Azriel tosió y una oscura cinta de sangre manchó el suelo. Con un gemido hueco, Azriel se incorporó y tosió otro hilo de sangre. —Apretaste el puño en el último instante —dijo con voz áspera, y luego soltó una risita seca. Se limpió los labios partidos con el dorso de la mano y miró al frente. A través de la ruina que había excavado en la tierra, el Marqués caminó hacia él. El rostro del hombre era tan indiferente como siempre. Su presencia parecía casi ausente: sin intención de matar, sin arma desenvainada, solo un avance silencioso y mesurado. Azriel rió de nuevo y respondió a esa calma con unos ojos que solo contenían odio. —Ah. Debo valer más que ella —dijo—, ya que tengo el privilegio de que me mates con tus propias manos. El marqués se detuvo. Un instante después, su aura explotó. Azriel voló —como un muñeco de trapo, como un cañón— entre árboles, cortezas y astillas, derrapando y rebotando hasta que el suelo finalmente le robó el impulso. Volvió a escupir sangre. En lo alto, el cielo se tambaleó. Entonces los pájaros empezaron a caer. Parpadeó, aturdido, mientras uno tras otro caían con un ruido sordo al suelo: pequeños cuerpos destrozados se agitaban en el aire. A su alrededor, los muertos se asentaban como lluvia negra. —Vine de buena fe —le llegó la voz del marqués, pausada, implacable—, pero parece que usted no lo hará. El Marqués dio un solo paso. El poder de su aura se multiplicó. El mundo se abatió sobre él. El maná rugió de verdad. El aire mismo pareció temblar. Azriel sonrió de todos modos. Se obligó a girar la cabeza. "¿Toqué la fibra sensible? Sorprendente", dijo, "ya que parecía que solo te quedaba una hija a la que cuidar". Otro paso. El peso se duplicó, aplastándolo contra el suelo, con las costillas crujiendo. Mostró los dientes y sonrió, una sonrisa alimentada por puro odio. Quiero decir, en lugar de ayudarla cuando la acusaron falsamente, la dejaste sola. Un tercer paso. La presión se intensificó. La tierra bajo sus pies se agrietó con grietas finas; el polvo se alzó y se pegó a la sangre de su rostro. Respirar se convirtió en una dificultad, como una súplica silenciosa en su pecho. Azriel, sin embargo, se rió. Se convirtió en una tos, un silbido y luego otra vez en risa. Traicionada por su hermana pequeña. Sus amigos le dieron la espalda. Y luego su amado padre, enviándola a un mundo deseoso de reprimir su dignidad. Tosió de nuevo, con los dientes manchados de escarlata. "Verdaderamente, padre del año." Su mirada se entrecortaba. El Marqués avanzaba, como si, desde lejos, cerrara la mano alrededor del cuello de Azriel. Azriel rió con más fuerza, desafiante, y cada respiración se volvió más débil que la anterior. "¿S-sabías", logró decir, "que el príncipe Lykos le propuso matrimonio?" El marqués se detuvo en seco. —Él la amaba —susurró Azriel, con la voz quebrada por otra tos—, mientras que ella... ella ni siquiera sabía lo que era el amor. Nadie se lo había demostrado. La sangre le burbujeaba en la lengua. Tragó hierro y siguió adelante. Finalmente decidió ser egoísta. Solo una vez. Vivir para sí misma después de años de doblegarse a los demás. Y en el momento en que lo hizo, la vida se rió en su cara una última vez. Los ojos que se negaban a mostrar siquiera un temblor finalmente se abrieron de par en par; solo un instante, pero suficiente. La máscara de indiferencia se diluyó. La sonrisa de respuesta de Azriel fue algo oscuro y cruel. "¡Qué lástima!" suspiró. "Si tan solo el príncipe no fuera un... cambiapieles." Entonces Azriel lo miró fijamente. "Si hubiera tenido un padre que realmente se preocupara por ella, que no la descuidara incluso después de todo lo que ella se sacrificó por él, tal vez no habría muerto como lo hizo". El aura se suavizó un poco. Azriel se sintió mareado, mareado y con náuseas. ¿Qué intentas demostrar con esto? ¿Que soy un mal padre? Azriel logró sacudir levemente la cabeza. "¿Por qué probar lo que ya está probado?" Su mirada se suavizó. Cuando le quité la vida, vi algunos de sus recuerdos, sus pensamientos. Y en sus últimos momentos... no escatimó palabras para ti. Tosió de nuevo. " ...Debo haberme dañado los pulmones." "Puede que no pueda hacerte daño físicamente, pero si alguna vez te importó, lo que digo es peor que cualquier cosa que jamás podría hacerle a tu cuerpo". Azriel lo miró. El hombre solo le devolvió la mirada, inexpresivo. La sonrisa de Azriel se ensanchó. "Supongo que lo he conseguido." "¡Maestro!" Azriel giró la cabeza lentamente y vio a Nol corriendo hacia él. Se incorporó un poco, pero al mismo tiempo, Nol se tambaleó y cayó de rodillas. "Puaj..." Los ojos de Azriel se entrecerraron con preocupación mientras el rostro de Nol palidecía. Nol se agarró el estómago, respirando con dificultad. Azriel comprendió rápidamente por qué. —No, vete. El maná aquí ha fluctuado demasiado y no puedes controlarlo. " Es más sensible al maná de lo que pensaba". Pero Nol sostuvo su mirada, obstinado y reacio. " Él no tiene suficiente experiencia para adaptarse más rápidamente que yo". Azriel suspiró. —No, estoy bien. —Miró al marqués, cuyos ojos estaban fijos en Azriel, pero desenfocados. "...Ya nos hemos lastimado bastante por hoy." "Pero, Maestro..." —Nol, regresa a la cabaña y espera a la instructora Ranni y a los demás. Mantenlos bajo control si es necesario. No hay garantía de que no intenten algo. Si regresan, mantenlos allí a toda costa. Sostuvo la mirada de Nol. "Necesito que hagas eso." Nol apretó los labios, miró al Gran Maestro, luego de nuevo a Azriel, y finalmente asintió con fuerza. Aún inseguro, se puso de pie, se dio la vuelta y se fue. Azriel exhaló y miró al marqués. Por fin, un destello de claridad se asentó en los ojos del hombre. En voz baja y grave, dijo: "...Tienes razón. Yo era... Soy un padre terrible. Si hubiera tomado otra decisión para protegerla, quizá mi hija no habría hecho un trato con el Rey de los Espíritus..." Miró a Azriel. Los ojos de Azriel se abrieron de par en par al comprender las palabras. "...Y el Diablo no nos habría encarcelado a todos en este mundo de sueños."
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Camino del Extra (Novela) Capítulo 332

Estás leyendo el capítulo 332 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 22 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.