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Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 297 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Un campo de flores de luna se extendía infinitamente hacia el horizonte, cubriendo la tierra con un mar blanco. Brillaban suavemente bajo el cielo estrellado, bañadas por el resplandor plateado de la luna que colgaba solemnemente en lo alto. Azriel se quedó inmóvil. La luz de la luna se reflejaba en sus ojos; ambos, carmesí y completos. Vestía el uniforme carmesí” el mismo de la subasta” impecable, con ambos brazos intactos. Sin heridas. Sin cicatrices. Sin sangre. Exhaló lenta y audiblemente, como si se liberara del peso del mundo. Lo había visto todo. Desde el momento en que llegó a la capital real… hasta el momento en que se convirtió en el Bosque de la Eternidad. Azriel bajó la mirada, volviéndose hacia el vasto campo de flores lunares. No muy lejos, una mujer estaba sentada en silencio entre ellas; sus blancas túnicas se mezclaban con las flores, como si ella también hubiera brotado de la tierra. Ella le sonrió, radiante y dulce, su cabello oscuro ondeando como una ola bajo una brisa invisible. Sus ojos” aquellos ojos azul océano” reflejaban una tristeza familiar. Azriel la observó durante unos segundos, hipnotizado mientras la luz de la luna pintaba su rostro con una calma divina. Luego caminó hacia ella. Cada paso aplastaba las flores de luna bajo sus botas, y silenciosos crujidos resonaban en el silencio. Se detuvo frente a ella. Ella no se levantó. Ella solo sonrió levemente, bajando la mirada mientras sus dedos rozaban los pétalos de una flor de luna cercana. “…Nunca tuve un control real sobre mi vida, ¿sabes?” Su voz era suave, casi onírica. Su sonrisa se desvaneció en una triste curva. “Y llevo mucho tiempo sintiéndome solo.” Mio arrancó suavemente la flor de luna y la contempló, hablando con una voz melancólica y etérea. Ahora que todos se han ido… incluso yo… echo de menos los viejos tiempos. Antes nos reíamos muchísimo. Como si no tuviéramos ninguna preocupación en el mundo. Ira, tristeza, culpa… esos sentimientos no existían. Su voz tembló ligeramente. “Pero ahora estoy llena de ellas. Ya ni siquiera sé si debería sonreír o llorar. Simplemente me siento… vacía.” Entonces, como si sus propios pensamientos la hubieran traicionado, dejó escapar una risa suave y melodiosa. “Pero es extraño. Siempre que pienso en el pasado… no puedo evitar sonreír.” Se le cayó la flor de luna. Cerró los ojos. “Soy un verdadero desastre, ¿verdad?” Otra risa, esta vez más silenciosa. Azriel abrió la boca y luego la volvió a cerrar. Mio se dio cuenta. Abrió los ojos, lo miró con dulce comprensión y sonrió, con la mirada teñida de tristeza. “Está bien”, dijo. “Aunque intentara explicártelo, no lo harías… no…” Se detuvo a sí misma. Negó con la cabeza. “Usted es uno de los pocos que lo entendería. Lo siento, mi señor. Puede que suene cruel por mi parte. Es solo que… ni siquiera se trata de ser comprendido, ¿verdad?” Su voz se volvió más suave, más frágil. “Creo que… simplemente quería ser amado.” La única oportunidad que había tenido” la ilusión del amor de Lykos” se había hecho añicos. Nunca fue real. Él nunca fue real. Y con eso, llegó a comprender… Lo único que ella siempre quiso fue ser amada. Ella apartó la mirada. “Como si eso importara ya, ¿verdad… mi señor?” Las lágrimas comenzaron a resbalar por su rostro, silenciosas e interminables. “Aunque me mataste… eso no es lo que le pasó a mi verdadero yo, ¿verdad? Quiero decir…” Su voz se quebró. Se volvió hacia Azriel con una sonrisa triste. “Ni siquiera soy real.” Azriel la miró, con una expresión llena de tristeza. Ya no quedaba nada por decir. Mentir. No mientas. Ella ya había visto sus recuerdos. Ella sabía la verdad. Azriel no tenía palabras para aliviar la opresión en su pecho, y tal vez ya no tenía fuerzas para intentarlo. Pero así como ella había vislumbrado sus recuerdos, sus sentimientos, sus pensamientos… Azriel había visto los de ella. Dudó un instante. Luego, sin decir palabra, se arrodilló. Mio parpadeó, confundida. Azriel entreabrió los labios, esbozando una sonrisa suave y gentil, frágil pero sincera. “Mi señora… ¿me concede el honor del último baile?” Sus ojos se abrieron lentamente, mientras las lágrimas corrían por su rostro. Baile. Siempre le había encantado bailar. Ya de niña, practicaba en secreto con sus muñecas, hilando silenciosamente en rincones olvidados de su mundo solitario. Su mirada se posó en la mano extendida de él. Una brisa los rozó, trayendo consigo el frío de la noche y el perfume de las flores de luna en flor. Aún llorando, sonrió y colocó su mano en la de él. Su tacto era tan suave como los pétalos bajo sus pies. Se levantaron. Nadie estaba allí para presenciar cómo comenzaban a moverse bajo la luna plateada” el núcleo de Mio” dentro de su reino del alma, intactos por el tiempo, intactos por el destino. Bailaron. Sus blancas túnicas ondeaban con cada paso, y las flores de luna se inclinaban suavemente al ritmo, como si la naturaleza misma se hubiera detenido a escuchar. La sonrisa de Azriel, antes dubitativa y forzada, comenzó a volverse más natural con cada segundo que pasaba. Mientras Mio giraba bajo sus dedos, los pétalos a su alrededor brillaban plateados, suspirando con el viento. Las estrellas de arriba contuvieron la respiración. Y la luna los observaba con amor desde los cielos, proyectando un tierno resplandor que los seguía a través del campo. Finalmente, Azriel habló, en voz baja, pero con seguridad. “Real o no, tu existencia fue… y es… irremplazable. Para el Reino de Ismyr. Para este mundo. Para Pólux. Y para mí.” Los labios de Mio se curvaron suavemente mientras cerraba los ojos, dejándose guiar por él. Su voz era cálida, distante como una nana recordada de la infancia. “Llevo mucho tiempo pensando en eso, mi señor.” Abrió los ojos. Su reflejo centelleó en la mirada carmesí de Azriel. “Si importé… Si alguien todavía piensa en mí… Si hay alguien ahí fuera que me recuerda… Entonces tal vez… realmente existí.” Solo el viento respondió, llevando consigo el suave sonido de pétalos que se desprendían, arremolinándose a su alrededor con lamento y gracia. Azriel habló una vez más, con voz baja y tranquila. “Ese cambiaformas le robó el rostro… pero también sus sentimientos. Imitan lo que roban. Así que… el verdadero príncipe Lykos Aureliath debió de amarte de verdad, Lady Mio.” El agarre de Mio en su mano flaqueó. Lágrimas frescas rodaron por sus mejillas. “…Yo también te recordaré. Hasta el final. Nunca te olvidaré.” Lloró en silencio, pero sonrió durante todo el proceso. Una última sonrisa serena. Y con un último giro, Mio soltó su mano. Giró una vez más en el mar de flores de luna... y se detuvo. Su sonrisa era radiante. Entonces, su figura comenzó a brillar. Destellos blancos centelleaban sobre su piel. Su cuerpo comenzó a desmoronarse, disolviéndose en la luz. Ella lo miró con ojos llenos de alegría, llenos de paz. “Gracias por elegirme, mi señor.” Hizo una pausa. Y entonces, con la voz más suave que jamás le había oído hablar… “…Adiós, Azriel.” Su sonrisa se desvaneció mientras su cuerpo se desintegraba en brillantes fragmentos de luz que flotaban hacia arriba, hacia el cielo estrellado. Y Azriel… Azriel cerró los ojos. Solo sintió el susurro de la noche besarle la mejilla; una despedida fresca y suave que perduró en el silencio que ella dejó tras de sí. “…Adiós, Mio.”
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Estás leyendo el capítulo 297 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.