Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 286 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"Siempre supe que la providencia de este mundo era una cobarde."
La voz de Pollux resonó grave, con un claro matiz de irritación bajo su tono frío y desdeñoso. El corazón de Azriel se aceleró, un ritmo irregular latía con fuerza en su pecho mientras las escalofriantes palabras de Sangre Estelar llenaban el tenso silencio.
Aun así, ¿quién iba a imaginar que precisamente hoy me descubrirían? Has fallado estrepitosamente en tu deber, Providencia Mundial. Da por anulado nuestro acuerdo. Te concederé esta pequeña misericordia: huye, desaparece y ruega que jamás volvamos a encontrarnos. Si lo hacemos, acabaré yo mismo con tu patética existencia.
['La Providencia Mundial' se estremece violentamente mientras se retira a esconderse.]
En ese preciso instante, nuevas palabras se materializaron en el aire, paneles aparecieron ominosamente e inundaron la visión de Azriel:
['Monarca del Sol Ardiente' ha enviado a su avatar.]
['La Luna Doliente' ha enviado a su avatar.]
['El santo sin rostro' ha enviado a su avatar.]
Pollux sonrió con desdén.
"Los recuerdo a los tres con claridad. Desafortunadamente para ustedes, sus patéticos avatares no pueden atravesar este hechizo, no mientras yo haga guardia..."
Pero antes de que pudiera terminar, la realidad misma se fracturó.
Una grieta dentada se abrió entre Azriel, Pollux y el Cambiaformas. Era como si la existencia misma se hubiera partido, revelando un abismo que oscilaba sin cesar entre la oscuridad absoluta y un blanco cegador. Azriel parpadeó frenéticamente, su visión titilando entre dos imposibilidades, hasta que, con un último parpadeo, la realidad se recompuso: lisa, intacta, como si nada hubiera ocurrido.
Sin embargo, algo había cambiado.
[El avatar del 'Monarca del Sol Ardiente' ha descendido.]
[El avatar de 'La Luna Doliente' ha descendido.]
[Ha descendido el avatar de 'El Santo sin Rostro'.]
Tres presencias emergieron, rodeando a Azriel, Pollux y al Cambiaformas en un triángulo de poder abrumador.
La primera figura permanecía en silencio tras Pollux: una figura fantasmal envuelta por completo en velos de luz de luna translúcida, luminosa y delicada como el aliento, pero lo suficientemente densa como para ocultar una presencia insondable. Su rostro sin rostro centelleaba levemente, marcado únicamente por dos ojos plateados que brillaban serenos, carentes de emoción, más fríos que la luz de la luna invernal.
Tras el Cambiaformas se alzaba el segundo: un titán acorazado revestido de soles fundidos, cada pieza de su armadura resquebrajada por ríos de fuego viviente. Su cabeza ostentaba una corona de discos solares llameantes que giraban lenta y violentamente, irradiando un juicio tan implacable como la mirada abrasadora del sol. Sus ojos” núcleos llameantes de ira celestial” no albergaban ni odio ni compasión, solo la certeza absoluta de la aniquilación.
Una repentina y terrible intuición se apoderó del corazón de Azriel, obligándolo a darse la vuelta”
"...!"
Justo detrás de él, silencioso y ominoso, se alzaba el tercer avatar: una silueta demacrada e imponente, envuelta en túnicas sacerdotales raídas. Vendajes manchados de tinta y sangre se enrollaban con fuerza alrededor de su cuerpo, apretándose y moviéndose sin cesar como si respiraran.
Azriel abrió la boca, la cerró, y luego la volvió a abrir; las palabras se le congelaron en los labios temblorosos.
Pólux, aparentemente imperturbable, inclinó la cabeza con arrogancia.
“Interesante. Ustedes tres se han vuelto más fuertes, sin duda... pero qué formas tan horribles han adoptado. ¿De verdad esto es lo mejor que pudieron lograr? Avatares feos y patéticos. Peor aún, parece que la niña finalmente me traicionó, revelando mi escondite. Qué decepción, pero eso explica la repentina incompetencia de Providencia Mundial.”
La mente de Azriel daba vueltas frenéticamente, el pánico se impuso al pensamiento racional.
¿Qué... qué demonios está pasando?
Tenía la sensación de haber caído en una pesadilla retorcida dentro de otras pesadillas: un sueño distorsionado anidado dentro de otro, cada capa más oscura y cruel que la anterior.
Pollux observó divertido al titán de fuego que se encontraba detrás del Cambiaformas.
¿Ya eres un Ángel de Grado 2? ¡Impresionante! Mientras tanto, estos otros dos siguen siendo solo Ángeles de Grado 3. Nunca esperé un crecimiento tan rápido de ustedes. Sin embargo, por impresionante que sea, no es suficiente, ni mucho menos. Al menos uno de ustedes debería haber ascendido al rango de Arcángel si de verdad pretendían desafiarme, incluso en este estado de debilidad.
Su voz se volvió gélida y letal.
"¿De verdad creías que podías vencerme así?"
Azriel tragó saliva con dificultad.
'¿Rangos angelicales...?'
Sus labios ensangrentados temblaban.
Inmortales. Un emperador de una raza espiritual divina extinta. Un cambiaformas. Una Providencia Mundial atemorizada. Un bosque eterno, ángeles... ¿En qué clase de circo retorcido he caído? ¡Maldita sea! ¡Maldita sea! ¡Malditos sean todos! ¡Maldito sea todo! ¡Maldita sea!
Más mensajes inundaron su visión:
['La Luna de Luto' parece confundida e intrigada.]
['El santo sin rostro' cuestiona su propia realidad.]
['Monarca del Sol Ardiente' se sorprende al darse cuenta de que todo esto es simplemente un escenario.]
['La luna enlutada' lamenta su propia inexistencia.]
Una ola de agotamiento sin precedentes inundó a Azriel, haciéndolo caer de rodillas. Su sola presencia drenaba el maná del mundo, convirtiendo incluso respirar en un esfuerzo titánico. Sus extremidades temblaban incontrolablemente, y sus fuerzas se desvanecían rápidamente.
Otro panel se materializó de forma ominosa:
['El santo sin rostro' se pregunta si están presentes 'Los doce tiranos de los escenarios de la corte divina'.]
El corazón de Azriel se detuvo por un instante, y un terror sofocante se apoderó de él por completo.
'Oh, no-!'
['La Cuarta Autoridad' ha escuchado.]
['La Cuarta Autoridad' os contempla a todos.]
['La Luna de Luto' se inclina respetuosamente.]
['El santo sin rostro' hace una reverencia respetuosa.]
['Monarca del Sol Ardiente' se inclina respetuosamente.]
Pollux resopló con sarcasmo, claramente irritado.
"Lo típico. Siempre uno de los Doce Tiranos del Escenario entrometiéndose sin importarle las consecuencias."
Aparecieron más paneles, destrozando la poca compostura que le quedaba a Azriel:
['La Cuarta Autoridad' parece preocupada.]
['La Cuarta Autoridad' se disculpa, afirmando que nunca tuvo la intención de involucrarte.]
['La Cuarta Autoridad' afirma que la creación de este escenario fue una petición de 'La Segunda Autoridad'.]
['La luna de luto' siente una profunda compasión.]
['El santo sin rostro' transmite una profunda compasión.]
['Monarca del Sol Ardiente' siente una profunda compasión.]
['La Cuarta Autoridad' vacila, temerosa de sostener la mirada del estimado 'Gran Emperador del Espíritu Estelar Divino'.]
['La Cuarta Autoridad' centra su atención en el 'Hijo de la Muerte'.]
Azriel jadeó, sintiendo cómo el hielo le recorría las venas bajo el peso de una mirada imposiblemente ajena.
¡Es más fuerte, mucho más fuerte que estos tres...!
['La Cuarta Autoridad' nunca anticipó que el 'Hijo de la Muerte' residiría en el Planeta -2106 o en este reino.]
['La Cuarta Autoridad' te contempla con asombro y respeto.]
['La Cuarta Autoridad' se disculpa, agobiada por órdenes inevitables durante el debilitado estado de la Providencia de vuestro Mundo.]
['La Cuarta Autoridad' expresa su consternación por la escalada de los acontecimientos.]
['La Cuarta Autoridad' confiesa que nunca esperó al 'Gran Emperador Espíritu Estelar Divino' en este planeta.]
['La Cuarta Autoridad' solo desea equidad dentro de 'escenarios'.]
['La Cuarta Autoridad' ahora r̷̢̩̝̪̯̯̬͙̺̾̎̓͆̈́̒̐̑̇̋͘͝i̵̡̻̲̹̤͈̎̅̏͑̐̈́͋͗͒̿͆͘̚͠ ̩̺ͅt̸̢̛̛̲̪̹̥̪̮̩͖͋̐̈́̈́̾̇́̽̏̐́̽͂͛͛̕̕͘͜y̴͐̈́͌͋̓̓”]
El corazón de Azriel se aceleró de nuevo.
['La Luna de Luto' está confundida.]
['El santo sin rostro' es confuso.]
['Monarca del Sol Ardiente' es confuso.]
Pólux rió fríamente.
['La Cuarta Autoridad' se da cuenta de que existen dos versiones de sí misma.]
['La Cuarta Autoridad' reconoce su existencia como parte del escenario.]
['La Cuarta Autoridad' reconoce que el escenario sigue siendo justo; por lo tanto, la verdadera Cuarta Autoridad no ha intervenido.]
['La Cuarta Autoridad' se extinguirá ahora por sí misma.]
['La Luna Doliente' mira fijamente sin expresión.]
['El santo sin rostro' mira fijamente sin expresión.]
['Monarca del Sol Ardiente' mira fijamente sin expresión.]
Un silencio denso se apoderó del lugar.
[Adiós.]
La risa de Pollux resonó, aguda y desenfrenada.
¡Ya veo, ya veo! Así que, como ustedes tres existen en este mundo durante este tiempo, el escenario no solo nos ha replicado a nosotros, los impostores, y a este mundo, ¡sino también a los reinos mismos! Es decir, ¡la "Cuarta Autoridad" que invocaron era una simple falsificación, y la verdadera simplemente observa! ¡Jajaja! ¿Qué se siente ser simples impostores” ni siquiera reales” y ser usados solo para entretenimiento? ¡En serio, esto es como traicionar a los de tu propia especie!
['La Luna de Luto' está enfadada.]
['El santo sin rostro' hierve de rabia.]
['Monarca del Sol Ardiente' está furioso.]
Los ojos de Pólux brillaron con intriga.
“¿Ah, sí? Muy bien, pues adelante. Ninguno de ustedes está marcado, y encima tuvieron la osadía de entrar con sus verdaderos avatares. Si los mato aquí, sus frágiles almas podrían morir con ellos. ¿Así es como quieren que termine su jueguecito? ¿Extinguidos de un mundo que nunca fue real?
El cuerpo de Azriel estaba empapado en sudor frío. La lluvia permanecía suspendida en el aire, y las lanzas llameantes plateadas se cernían amenazadoras. ¿Acaso Pollux no podía simplemente liberarlas y acabar con todo? Pero ¿bastaría con matar a dos ángeles de Grado 3 y uno de Grado 2, seres con núcleos de maná de nivel 9, de la misma raza que los Diez Dioses? Aunque, claro, no eran más que avatares de las entidades reales.
'Si tan solo papá me hubiera dado más cubos de desplazamiento...'
Eran raros, y Joaquín no había hablado en serio entonces... o tal vez sí, pero algo había surgido. Aun así, ¿qué más podía hacer Azriel ahora? La situación se estaba convirtiendo en un caos. Si esos seres chocaban, y si el hechizo se rompía por el error de Pólux, Azriel estaría prácticamente muerto. Si no, seguiría muriendo una y otra vez.
Pero esta vez, solo esta maldita vez en toda esta situación... el destino finalmente estuvo del lado de Azriel.
Al instante siguiente, el Cambiaformas se abalanzó sobre Pollux. Simultáneamente, los tres avatares se movieron, y antes de que Azriel pudiera reaccionar, estaban frente a Pollux.
¡¿Eh?! ¿Atacándome a mí en vez del Cambiaformas?
Pollux rió con amargura.
¡Oh, cómo han caído los poderosos una vez que se dan cuenta de que no son más que farsantes!
Y luego-
Azriel no sabía qué había pasado.
Un destello de luz blanca cegadora. Una ola de oscuridad devoradora. Se estrellaron entre sí, sin transición, sin advertencia.
El mundo estalló.
Azriel salió despedido como un muñeco de trapo, rebotando sobre el barro y las piedras rotas hasta que finalmente se detuvo jadeando. Ya no quedaban árboles en el Bosque de la Eternidad. Seguían suspendidos en el cielo, cada uno convertido en una lanza llameante de plata.
Solo quedaba la cueva. La cueva... y la tierra.
Regresó la lluvia. Fuerte. Fría. Purificadora. Pero ningún gusano del vacío se atrevió a emerger de la tierra.
Azriel gimió y se incorporó a la fuerza, con su cuerpo maltrecho. Entonces lo vio.
La cueva permanecía desprotegida.
Su pulso se aceleró.
¿Dónde estaban?
¿Dónde estaba Pólux? ¿El Cambiaformas? ¿Los ángeles?
¿Se habían... matado entre ellos?
No, era imposible que hubiera sobrevivido a ese ataque. No a algo de esa magnitud. No a ese tipo de castigo divino. Debería estar muerto.
Pero no lo era.
Y a Azriel no le importó preguntar por qué.
Arrastró sus extremidades hacia adelante. Un paso. Otro. Hacia la cueva. Hacia el final de esta locura.
Entonces comenzaron a formarse grietas, quebrando la realidad como cristal frágil. Delgadas líneas de fractura recorrían el aire a su alrededor, haciéndose más grandes, más profundas, más afiladas.
El rostro de Azriel se tensó.
Una de las grietas se rompió. Algo se hizo añicos.
El Cambiaformas cayó debido a la fractura.
Su grotesco brazo izquierdo había desaparecido, del que manaban ríos de sangre oscura. No lloró. No gimió. Simplemente se irguió.
Se volvió hacia la grieta de la que había caído... y entonces se detuvo.
Lentamente, su cabeza sin rostro se volvió hacia Azriel.
Por un instante, todo se detuvo.
La cueva se alzaba imponente tras Azriel. El Cambiaformas la miró. Luego lo miró a él.
Entonces-
Llegaron los Gusanos del Vacío.
Surgieron de la tierra como una marea de inmundicia, imperturbables ante la lluvia, ante la muerte. Todos ellos hambrientos.
Azriel corrió.
Roto, ensangrentado, maltrecho, corrió. Su cuerpo era hielo, su núcleo de maná, un incendio forestal. Concentró lo que le quedaba de energía en sus tendones. Un rayo se enroscaba alrededor de sus tobillos. Forzó su aura a potenciar únicamente sus piernas.
El suelo se hizo añicos tras él.
Y aun así, el Cambiaformas lo siguió.
Desde lo alto, resonó una voz: fría, furiosa, divina.
"Cobardes sin agallas. Todos vosotros. ¡Muéranse!"
Descendieron las lanzas llameantes de plata.
Azriel nunca miró atrás. No podía. No quería. Corrió.
La cueva estaba cerca. El Cambiaformas estaba más cerca. Su mano le rozó la espalda”
Y entonces llegó el juicio.
El mundo estalló en una llama blanco plateada.
Azriel salió disparado hacia adelante, con el cuerpo azotado como papel en un huracán. Se estrelló contra la entrada de la cueva, rodando sobre el lodo y el fuego, hasta que impactó contra la pared con un golpe sordo, húmedo y repugnante.
Él gritó.
En el interior, las llamas habían seguido, lamiendo las paredes y chamuscando la piedra.
Él lo sintió.
Su brazo... desaparecido.
La sangre brotó a borbotones del muñón. Azriel reprimió un grito, obligándose a congelar la herida con lo poco que le quedaba de su afinidad con el hielo.
Jadeando, se puso de pie.
"...!"
Y lo vi.
Iluminado por la luz del fuego... el Cambiaformas.
Se mantenía erguida. Silenciosa. Sin rostro.
Y a diferencia de Azriel, le faltaban ambos brazos.
Los dos volvieron a mirarse frente a frente.
Pero solo uno de ellos parecía cansado.
¡Maldita sea...!
¡Maldita sea todo!
El Cambiaformas permanecía inmóvil ante Azriel. Las llamas plateadas lamían su grotesca forma, iluminándola con una luz sagrada que hacía que la criatura, ya de por sí terrorífica, pareciera esculpida en el mismísimo castigo divino.
Azriel apenas podía moverse. Tenía la vista borrosa, la sangre se le pegaba a los dientes y sentía las extremidades como si las arrastrara plomo por el fuego.
Ya no podía luchar.
No en este bucle.
Era imposible.
Enfrentarse al Cambiaformas nunca había sido factible, ni en su máximo poder ni completamente destrozado, como ahora. La criatura era algo más. Algo que escapaba a la comprensión de los mortales, e incluso quizá de los dioses.
Y así, por última vez, Azriel se preparó.
...Todo había terminado.
Este bucle, por fin, había llegado a su fin.
El bosque probablemente se reiniciaría. El ciclo continuaría. Comenzaría una nueva cacería, una donde los avatares de rango angelical, ahora involucrados en el juego, serían los protagonistas.
Pero...
La muerte a la que Azriel se había resignado nunca llegó.
En cambio, en esa quietud” de esa que solo llega cuando hasta el destino contiene la respiración” el Cambiaformas no hizo nada.
Simplemente se quedó allí, observándolo.
Inmóvil.
Sin parpadear.
Insensible.
Como un monumento imponente, su cabeza se inclinó levemente, como si estudiara a Azriel. No hizo ademán de atacar. No hizo ademán de terminar lo que las llamas divinas no habían logrado consumir.
El único ojo de Azriel, hinchado e inyectado en sangre, parpadeó una vez con confusión.
Entonces-
Pasos.
Unos ecos débiles llegaban desde lo más profundo de la cueva, cada uno suave pero increíblemente nítido en aquel denso silencio. Azriel, con las pocas fuerzas que le quedaban en su cuello tembloroso, giró lentamente la cabeza hacia la fuente del sonido.
Desde el corazón sombrío de la cueva, emergió una silueta familiar.
Envuelta en túnicas negras que se adherían a su figura como humo, se movía con la gracia del agua quieta. En una mano sostenía un bastón de madera desgastado, cuya punta golpeaba suavemente el suelo de piedra que pisaba.
Los labios de Azriel se entreabrieron.
Se le cortó la respiración y luego se le escapó un escalofrío.
Su único ojo carmesí, apagado por la pérdida de sangre y la bruma, se abrió lo suficiente como para temblar al reconocerlo.
Las llamas seguían danzando.
El Cambiaformas seguía observando.
Pero la figura permaneció intacta ante ambos.
"...¿Lady Mio...?"
Su voz era suave. Cansada. Apenas un suspiro llevado por el viento.
Y luego-
El agotamiento, el dolor, el peso de una muerte sin fin... todo se volvió demasiado.
Azriel cayó.
El mundo se desdibujó, la plata y la sombra se mezclaron en un blanco informe.
La oscuridad lo envolvió antes de que tocara el suelo.

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Camino del Extra (Novela)
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Camino del Extra (Novela) Capítulo 286
Estás leyendo el capítulo 286 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.